cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Quemarnos antes de jugar
Amor |
27.10.14
  • 5
  • 1
  • 410
Sinopsis

Las dudas, los miedos, son los únicos que pueden frenar las pasiones humanas que deberían dejarse llevar como a quien se le escapa un papel en un día de invierno.

Seguro que alguna vez te quedaste en esa habitación, sola, en un imposible silencio. Aunque no emites sonido alguno, tus gritos retumban en tu respiración; tu cuerpo no sabe como defenderse de mis palabras, de tí, de mí.

No sé de qué forma me recuerdas; jugué demasiado a esconderme, cuando me buscabas en la poca luz que se dejaba ver por el hueco de nuestras dudas. Tuve que convertirme en cualquier sombra que se reflejó casualmente en el suelo y bajarme de la cama para esperar a que se me pasara el vértigo que me desgarraba el estómago cuando me susurrabas al oído.

Quizá, pensemos entonces, si hubiera mantenido la calma, si hubiera sabido la altura que era capaz de soportar, podría haber seguido quitando nuestras ganas -y tu fina ropa-.

Si tú supieras, tal vez entonces, sabríamos querer en la medida justa de lo que nos merecíamos tener.

Me robaste el miedo a las alturas, como quien roba un beso sin querer queriendo.

Solo puedo añorar antes de caerme desde tan alto tus manos recorriendo mis dedos, mi cuello, mi espalda.. como si temieras que de cristal se tratasen. Lo que tú no sabes es que lo único que podía romperse entre esas cuatro paredes era tu boca a mordiscos. Tampoco sabes que por mucha ropa que pudieras tener puesta -sin tener nada-, yo te veía totalmente desnuda.

Maldito sea tu encanto animal; te deslizabas como una serpiente sobre mí, haciéndome estremecer, me devorabas como un felino que lleva una semana sin comer,  me recorrías despacio como una tortuga que se tortura en la espera, pegabas tus labios a los míos como un pez que necesita respirar en su pecera.

Nos quemamos antes de jugar, pero siempre nos gustó el fuego.

Siempre nos entreteníamos alrededor de una hoguera, a hacer candela, a que me hicieras derretirme como una castigada vela; Siempre preguntabas si quería, y me gustaba que me pidieras permiso para no pedírmelo. Todavía pican las costras de las quemaduras. Cenizas en las sábanas perduran.

Y me paralizaba al observar como nos agarrábamos la una a la otra, como si arrastrásemos una condena encantadas de estar pérdidas. Nos matamos esa noche a confusiones y nos atragantamos con las verdades.

Te relamías los dedos como si fueras a arrancártelos con el mismo anhelo que se arrancan los pétalos de una margarita.

Fuiste capaz de crear todas las catástrofes naturales existentes dentro de mí, y aún así, tú sigues siendo mi caos favorito. Ese rompecabezas que siempre se empeña en esconder una de sus piezas debajo del sofá para que no lo termine.

Creo que sabes que desde entonces escribo a oscuras para iluminar mis ideas, por eso me encierro en la noche; con la única banda sonora del eco del crujido de mis huesos , quejándose porque no estás.

Cada vez tenía más claro que esa sensación era el vértigo de tus ojos, no de las alturas.

Y ahora, te escondes en mi sombra, porque te da miedo lo que oculta la tuya.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Tu dominio del lenguaje poético es magistral
  • Ser la segunda opción nunca fue decisión de nadie, recuerda que siempre tienes que tener cuidado con lo que eliges porque con el tiempo, nunca sabes si te podría tocar a ti ser la suerte que un día dejaste ir.

    Las idas y venidas Los si y los no, mañana, pasado, puede o quizás. Querer y no poder.

    Una reflexión de un día cualquiera, donde solo caes y tropiezas, pero nadie te enseña a levantarte.

    Las dudas, los miedos, son los únicos que pueden frenar las pasiones humanas que deberían dejarse llevar como a quien se le escapa un papel en un día de invierno.

    La búsqueda infinita de tu vida, del camino que debes seguir, incluso de algo que está fuera de los límites de la vista, del tacto o de la razón. Cuando no crees que puedes tropezarte con el sentido de tu vida, de repente te lo encuentras de golpe, de la forma más inesperada.

Soy el fuego que nunca quema

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Ranking Relatos (ver más)
+ Valorados
+ Leídos
Encuesta
Rellena nuestra encuesta