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11 min
Querida Anita (2)
Suspense |
06.02.15
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Sinopsis

Continuación de la primera parte.

Se acerco a ella y le dio un beso en la mejilla. Le extendió una botella de vino que Ana cogió  sorprendida y paso dentro del estudio.

-He pensado, que como solo quería usted una copa, mejor se la traía a casa. Y si nos entra el hambre no tenemos por qué ir a cenar, simplemente podemos pedir algo al italiano que hay a un par de calles de aquí.- como Ana seguía sin saber que contestar añadió- Espero que no te importe mi idea.

-Eh... no claro que no. Me parece una buena idea, así no tendremos que andar hasta el bar más cercano, que por cierto tampoco me agrada mucho- dijo al fin.

Mientras David se sentaba en el sofá, con Tapón olisqueándole los pantalones sin mucha confianza, Ana, ya un poco más relajada, fue al a cocina a por un par de copas para servir el vino, aprovechando para coger también unas pastas que casualmente su hermano le había enviado el día anterior. Dejó las cosas encima de la mesa del salón y se sentó a su lado, mientras él servía el vino.

-Parece que a tu perro no le caigo muy bien -dijo el mirándolo de reojo.

-Dicen que si a tu perro no le cae bien alguien, es por algo -quería romper un poco el hielo con alguna broma- quizás debería echarte de mi casa.

-Seguro que me lo acabo ganando, yo tengo un gato, seguro que te gustaría- dijo ofreciéndole la copa de vino.

Empezaron a hablar y para Ana fue más cómodo de lo que había imaginado, no parecía el director serio del colegio. Hacia bromas, sonreía, incluso parecía más joven. Acabo ganándose a Tapón después de unos cuantos gruñidos, y acabaron jugando en el sofá mientras ella llamaba para pedir algo de comer. Mientras marcaba los miraba, y sonreía, al final le iba a acabar hasta gustando. Pidió la comida y esperaron mientras se acababan la botella de vino. Hacía mucho que no bebía y cuando llamaron al timbre y fue a levantarse, se mareo un poco. El pareció darse cuenta y se ofreció a abrir.

Volvió con la comida y Ana lo miro de arriba abajo. Era su jefe. No podía pensar esas cosas, no podía tontear con su jefe. Y mucho menos esa noche podía acostarse con el. Pero esa camisa le quedaba tan marcada al cuerpo, y esa sonrisa que tan poco se le veia le gustaba tanto... Menos mal que no había más vino..

-Pensé que podría acabarse la botella, y traje otra- dijo sacándola de sus pensamientos que se desviaban a donde no debían.

Mientras servía otras copas, ella le olio, le encantaba esa colonia. El pareció notarlo y se acerco más de lo necesario mientras llenaba su copa. Se sentó, muy cerca de ella, apartando suavemente a Tapón, que ya estaba dormido desde hacía un rato. La miro fijamente y Ana se sonrojo, no sabía porque le pasaba eso con él, sería efecto del vino.

-Me gustaría besarte - dijo el haciendo que ella se sonrojara aun mas - pero no quiero que pienses que he venido aquí a emborracharte e intentar llevarte a la cama..

"Ya tendré tiempo de arrepentirme mañana" pensó, y lo besó ella. Él no se apartó, dejo que ella lo hiciera, lentamente, mientras dejaba las copas de vino en la mesa. Pero Ana no tenía muchas ganas de ir despacio. Así que se subió encima de el besándole con más prisa mientras el la agarraba del pelo acercándola mas a el. Cuando él ya estaba a punto de levantarla y llevarla a la cama, sonó el timbre.

-Mierda - dijo Ana levantándose y colocándose la ropa. Él debió pensar lo mismo, pero le sonrió y le dijo que fuera a ver.

Miró por la mirilla y era su vecino, con cara preocupada. Abrió rápidamente y antes de que su nervioso vecino dijera nada lo vio. Era Teo, estaba tirado en el suelo, con toda la cara y la ropa ensangrentada.

-No ha hablado mucho.. Solo te nombró a ti... Estaba tirado abajo, en el aparcamiento. Lo hemos subido hasta aquí. No queríamos molestarte porque sabíamos que estabas acompañada pero como te llamaba...

-Deberíais haberme llamado antes -le interrumpió mientras se agachaba al lado de Teo, que sonrió al verla- llama a la policía, vosotros quedaros aquí hasta que lleguen, yo voy a por las llaves del coche y lo llevare al hospital.

Volvió a entrar en casa y David, que había oído la conversación desde el sofá, le dijo:

-Deja que una ambulancia se ocupe, no tienes nada que ver con el y no tienes ninguna obligación.

-Voy a llevarle, tengo el coche abajo y no voy a dejarlo tirado - dijo Ana frunciendo el ceño - Será mejor que te vayas, mañana hablaremos.

-No puedes coger el coche, has bebido.

-Mejor márchate David - intento fingir una sonrisa y le abrió la puerta para que saliera. El le beso en la mejilla y salió.

Estaba nerviosa. Tenía razón. Aun tenía el vino en la cabeza y no sabía si era buena idea coger el coche, pero por alguna razón se sentía culpable por Teo, aunque no supiera muy bien porque. Cogió las llaves, y salió. Los vecinos la ayudaron a bajar al pequeño hombrecillo hasta el coche y les dijo que esperaran allí, que explicaran a la policía lo que había pasado, y les dijeran que luego fueran al hospital a hablar con ellos.

Arrancó el coche, estaba mareada pero conseguiría llegar hasta el hospital, una vez allí se tomaría un café. Mientras conducía le hablaba, para que no se durmiera:

-Teo, no te preocupes, llegaremos ahora.. Pero ¿quién te ha hecho esto? - como el no contestaba seguía hablando- ¿ Cuanto hace que estas así ?

Parecía que quería decir algo y ella lo miro, se arrepintió al instante por que el coche se desvio hacia el otro carril haciendo que un camión tocara el claxon y le insultara por la ventanilla.

"Mierda , ahora nos vamos a estrellar" pensó. Finalmente el consiguió decir:

-El... hombre. El hombre de por la tarde- le costaba hablar, debían haberle roto el labio- Se había ido, y cuando salí de tu casa y baje al aparcamiento por que es donde mas fresco hace, estaba allí, al lado de un coche...

-¿Qué coche Teo?

-Un coche azul.. Me dijo que porque estaba allí, que si pensaba robar un coche.. y que donde estabas. Que me había visto entrar en tu casa.. Luego me dio una paliza y me dijo que me no volviera a acercarme por aquí.

Ana no podía creerse nada. El alcohol le estaba nublando la vista y el recuerdo de la carta no salía de su cabeza, algo le decía que estaba relacionado. Hablaría con la policía cuando fueran a verlos al hospital.

Llegaron y los vecinos habían ya avisado de que iban para allí porque estaban fuera esperando con una camilla, cogieron a Teo y lo llevaron rápidamente dentro. No dejaron pasar a Ana, por lo que ella se acercó a la cafetería, necesitaba bajar el vino de su cabeza. Pidió un café y una botella de agua y se sentó en una mesa alejada. Al cabo de lo que a ella le parecio mucho tiempo, el camarero se acerco a ella con el café y tendiéndole un papel dijo.

-Ese hombre me ha dicho que le de esto - señaló hacia la puerta, pero no había nadie- Lo siento.. estaba ahí hace un momento. Me dijo que le diera esto.- Se encogió de hombros, lo dejo en la mesa y volvió hacia la barra.

Ana tuvo un presentimiento y sin leerlo se levanto, y corrió hacia fuera de la cafetería, pero solo había unos cuantos ancianos dando su paseo nocturno, y un par de personas que habían salido para fumar. Volvió dentro y abrió la nota.

Anita, Anita.. Así que el tonteo ha ido más allá de lo que hasta tú te hubieras imaginado. Deja de preocuparte de los vagabundos y ocúpate de lo importante. Vuelve a casa, acaba lo que empezaste con tu jefe y deja aquí al muerto de hambre de Teodoro. ¿No te das cuenta de que solo quiere confianza para poder robarte cosas tranquilo?. Ocúpate de lo importante. Tu madre está bien ¿no?. Yo lo comprobaría. Márchate del hospital. Es un aviso Anita.

Otro escalofrío. Esto ya no era ninguna broma. Habían pegado una paliza al bueno de Teo, y de alguna manera estaban amenazando a su madre. Y ¿como sabía lo de David?. Todo le empezó a dar vueltas y saco su móvil. Un tono, dos, tres...

-¿Ana? ¿Ana, estas bien? - era su padre, debía haberlo despertado y sonaba preocupado.

-Si papá no te preocupes, solo quería saber que tal estabais -¿qué iba a decir?

-Pues bien hija, ¿cómo vamos a estar?. Pero ¡por dios! es la una de la mañana, ¿no podías esperar a mañana?

-Lo siento. No había mirado la hora - se tranquilizo un poco, su madre estaba bien. Esto tenía que ser algún tipo de error. Esto no podía estar pasándole a ella.-Mañana os llamare, siento las horas papa. Te quiero- colgó.

Cogió la nota, la arrugo y se la metió en el bolso. Se levanto y fue hacia la habitación de Teo, ya tenían que dejarla pasar. Pero su móvil sonó antes de que pudiera abrir la puerta. Sería su padre, lo habría dejado preocupado. Lo cogió sin mirar el número.

-¿Si?

-¿No te gusta obedecer no Anita?-era una voz grave, parecía distorsionada- Te he dicho que dejes a ese muerto de hambre y vuelvas a casa. Acaba lo que empezaste, quizás me equivoqué con tu jefe y sea un buen partido, su dinero puede ayudarte a cuidar a tu madre. ¿Te crees que porque ahora está bien va a seguir estándolo? - amenazó- VUELVE A CASA.

Colgó. No sabía si sería por el alcohol pero no se iba a asustar por eso, ¿que iban a hacerle? Estaba en un hospital, con médicos y gente por todas partes. Cogió de nuevo el pomo de la puerta cuando un medico la llamó.

-Señora...-echó un vistazo al informe que llevaba en la mano- Señorita Gómez. Puede sentarse un momento, quiero comentarle el estado de su amigo.

Se sentaron y le dijo que Teo estaba estable, eso la alivio. Era más lo que parecía que lo que era, pero tenía que quedarse en reposo para descartar un posible derrame cerebral, ya que todavía estaba anestesiado. Aun así, añadió, no debía preocuparse porque todo indicaba que saldría de esta. Mientras decía esto, la puerta de la habitación se cerro de golpe, y ambos levantaron la cabeza hacía allí. "No" pensó. Y se levantó de golpe. Corrió hacia la habitación y entro, no había nadie más que Teo. Pero el monitor había empezado a hacer unos ruidos nada tranquilizadores y el médico salió corriendo a llamar a otro. Ana no sabía que hacer, sentía que todo era culpa suya. Cuando vio otra nota, encima de la cama de Teo. Se acercó asustada y la cogió, justo en el momento que entraban varios médicos a la habitación y la hacían salir.

Decidió no leer la nota de momento. Al cabo de un rato, cuando a ella ya se le habían desbordado las emociones y los ojos se le empezaban a llenar de lagrimas, el mismo médico de antes salió de la habitación, con cara de malas noticias. Y así fue, Teo había muerto a las 3:06 de esa misma noche..

Estaba cansada, no sabía que podía hacer, y la carta le quemaba en el bolsillo. Decidió ir a casa, descansar un rato y decidir al día siguiente. Se subió al coche y abrió la nota.

Estabas avisada. Vuelve a casa y no avises a la policía si no quieres que nadie más sufra.

Detrás de la nota había una foto hecha con una cámara instantánea. Era Tapón durmiendo en el sofá de su casa.

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    Continuación de la primera parte.

    Esto es una historia que estoy escribiendo, no esta acabada y no se como va a terminar. Es la historia de una chica de 25 años, que trabaja como profesora en un colegio desde hace un año. El mismo día que el director la invita a cenar recibe una carta, que la deja inquieta pero la cual decide olvidar. Escribiré hoy una primera parte. Seguiré escribiendo si a alguien le interesa.

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