cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
¿Quién disparó?
Suspense |
14.07.18
  • 4
  • 5
  • 300
Sinopsis

Un par de ladrones irrumpen en el domicilio de una vidua, rica, joven y bella

      La noticia de lo que había pasado era muy sabrosa y daba para mucho, además el pueblo no era demasiado grande y  en el bar principal, los cotilleos se imponían.

        -Vamos, vamos…cuéntalo tu…-decía uno de los parroquianos- que tienes gracia para contar las historias y además tienes contactos con la policía.  Que se entere la gente de lo que realmente sucedió

        -Bueno…ya sabes que nada está verdaderamente claro-contestó el aludido, un hombre bajo, mayor, escaso pelo blanco y con la cara gruesa y rojiza- La historia es muy enigmática y da pié a interpretaciones.

        -Venga no te hagas de rogar- insistieron

        -Bueno-contestó con satisfacción-¡Aquí va…!

         “Ya sabéis que la mujer más rica y hermosa del pueblo es la joven viuda Adela. Desde que su marido murió, ahora ya hace tres años, la gente del pueblo, la observa continuamente por su hermosura, su riqueza y sobre todo por vivir sola. Pero el hecho que hayan tenido que ir los agentes de policía…”

          -Pero bueno, ahórrate los prolegómenos y ves al fondo del asunto.- soltó el mismo hombre de antes, apurando un vaso de cerveza

          -“Tener amigos en la comisaría, de para mucha información”

          -¡Venga…pesado!- bramaron los cada vez más interesados oyentes

          -“Bueno- repitió…hace un par de semanas, por la noche, dos atracadores con pasamontañas, atravesaron el jardín de la fabulosa casa de Adela. La noche era oscura e invitaba a cometer cualquier hecho delictivo, incluso la luna se había ocultado, pues no quería saber nada de lo que ocurría a sus pies.

              Los ladrones se plantaron delante de la maciza puerta de nogal, con cuarterones, de la entrada y la abrieron como si fuera de mantequilla. Entraron a la planta baja…todo estaba en penumbra…ellos iban de negro, y en medio de las sombras, emergían, velados, cuadros de calidad… encima del aparador y de la mesa de comedor,  de estilo inglés, aparecían un par de candelabros  y una bombonera, todos de plata…pero los ladrones ni siquiera se fijaban en estas cosas…ellos venían a por dinero y joyas. Pensaron acertadamente que la caja fuerte debería estar en la primera planta, en el dormitorio de Adela. Sus linternas, apartando la oscuridad,  concentraron el haz de luz en la escalera de mármol que llevaba a la planta superior y empezaron a ascender…”

           El hombre mayor de la cara llena y rojiza, sonrió, pues estaba satisfecho de cómo iba quedando la historia y de ver como cada vez se apiñaban más parroquianos para escucharle. Continuó

          “Los ladrones iban subiendo por los peldaños de mármol…pisaban de forma queda y casi imperceptible…llegaron arriba y les esperaban tres puertas, todas de nogal adornadas con dos plafones…todas estaban cerradas. Se decidieron a abrir la de en medio y efectivamente acertaron. En la confortable cama de matrimonio, en medio de un edredón blanco que contrastaba con las sombras, se  dibujaba  la belleza de la mujer, estirada y descansando. Uno de los ladrones se abalanzó sobre ella, inmovilizándola, le conminó a que le mostrase donde estaba la caja fuerte. Adela fue obligada a levantarse y a dirigirse hacia la cómoda, en donde detrás de un cuadro se escondía la caja fuerte que buscaban. Cogió las llaves de la caja que estaban en la cómoda y abrió la caja fuerte.”

      Aquí el hombre de la cara colorada, hizo una pausa para beber de su vaso de vino. Estaba henchido de satisfacción al ver como toda la peña estaba esperando sus palabras…pero él se hacía rogar, sabedor de la expectación que causaba…

       -Venga no jorobes…continua.-No es momento de atascarse…-le apremiaban

       “Cuando la caja estuvo abierta, aparecieron multitud de pequeños paquetes de 500 euros, todos bien ordenados…y en el estante de debajo, joyas de importancia de la bella Adela. Entonces  el ladrón que tenía sujeta a la mujer, se deshizo de ella con violencia, arrojándola a la cama, para dedicarse a vaciar la caja. Pero lo peor de todo fue que arengó a su compañero para que se entretuviera con la belleza de la mujer, mientras él vaciaba la caja fuerte.

          La bellísima Adela cayó de espaldas sobre el blanco edredón a juego con su perfecto camisón, también blanco y con encajes…El segundo ladrón enfocaba su linterna hacia la mujer y se le hacia la boca agua pensando en la belleza de la mujer, cuando de repente…”

          Otra vez, expresamente, bebió de su vaso de vino y retardó en lo posible la continuación de la historia

            -¿Cuándo de repente…qué? -Chilló uno

            “Una estruendosa  detonación tuvo lugar, paralizándolo todo. El ladrón que estaba a punto de divertirse con Adela, yacía de bruces en medio de un charco de sangre en la cama. Todo ello en medio de las sombras…la visión era turbia…no se sabía lo que estaba pasando. Entonces, la misma escopeta de caza que había tumbado al futuro violador, fue en busca del ladrón de la caja fuerte y con la culata de madera le propinó un fuerte golpe en la cabeza que casi le abre el cráneo. El ladrón cayo inconsciente con la frente abierta y sangrando abundantemente…Hasta aquí los hechos… se acabó la historia.”

           -¿Pero qué dices? –Le chillaron-¿Es que te has vuelto loco? ¿Qué eso de que se acabó la historia? ¿Disparo Adela? -Hubo un motín general de incomprensión hacia el narrador, entonces él recobrando el dominio de la situación dijo

          -No os pongáis nerviosos. A mi manera de ver hay solo dos opciones posibles. La primera que es la que me dieron también en  la policía, es que Adela, descargara un tiro, en legítima defensa,  con la escopeta de caza de su marido al ladrón que la quería violar y lo matara. Luego se dirigió hacia el segundo ladrón y blandiendo la escopeta a modo de garrote, casi le abre el cráneo. ¿Os ha gustado esta hipótesis?

         -Bueno- le respondieron- es lo más lógico y plausible…

      -¿Con que lo más lógico y factible? ¿Vosotros creéis que Adela  tenía a mano una escopeta cargada de caza de su marido? Y vosotros creéis que la dulce, apocada y bella Adela tuvo los arrestos necesarios para disparar y la fuerza necesaria para alzar la escopeta como un  garrote para abrirle la cabeza al otro ladrón?

       La segunda versión de los hechos es la que todos tenemos en la cabeza y la que el mismo segundo ladrón, relató a la policía…si bien no le hicieron ningún caso por suponer que la herida que había sufrido en la cabeza le hacía delirar… Relató lo siguiente…”Vi como la escopeta flotaba en el espacio, sin nadie que la sujetara, cuando de improvisto, descargó un tiro sobre mi compañero. Acto seguido, avanzando por la estancia, sin nadie que la sujetara, descargó un brutal golpe contra mí”

        El señor de la cara colorada sonreía maliciosamente, sus ojillos daban por descontada una verdad oculta…-Vamos, reaccionar, no seáis tan ingenuos y convencionales-dijo- …atreveros a pensar por sí mismos…todos sabemos o intuimos lo que realmente ocurrió

        -Dilo tú, acábate de mojar-le contestó uno

        -Evidente, querido Watson… el marido de Adela disparó la escopeta… seguía protegiendo a su esposa desde el Mas Allá.

      

 

     

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta