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4 min
Razones para besar al diablo
Amor |
10.05.15
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Sinopsis

Qué importa, unas palabras que se lleva el aire mientras una mente conoce la traición imperdonable, me llamaron pecador, por jugar con el fuego, los compinches del diablo, la que durmió abrazada a mi cuerpo...

 

Quizás fue su orgullo, el que le causo tanto dolor, o su simple corazón ya que dejo de latir por unos segundos debido a que otra vez sintió ese mazazo, miró a los ojos a la fortuna, le retiró la mirada; intento besar a la felicidad y le quitó la cara… El abrazo a la indiferencia y su barbilla se convirtió en frío cuchillo en su pecho, y las lágrimas preguntaron si era su momento, pero su hombría no le dejó… Animalillo herido en la noche de invierno, desconsolado al saber que solo era un cebo, que se creyó más inteligente que el cazador, que ganó en el juego, y tras tres meses de distancia… Tras tres meses de ignorancia, la flecha alcanzó su cuerpo…

Un suspiro reprimido hacia dentro le inundó la tráquea… Pues se estremeció al saber que había razón en su proceder ante aquella que un tiempo alojó su cama y que sus labios velaron toda la noche… Recordó las fotos de los besos, envidia de los que le miraban… Recordó las caricias y los excesos, las risas y las miradas. Recordó aquella falta de atención a las llamadas, recordó, recordó y recordó… Pero nada.

Se hundía. Y no nadaba, ya que sus músculos gritaban un descanso, y su cerebro solo era una masa gris que no quiso ver lo que nadie veía, que no quiso destacar como frecuentaba y que dos estructuras óseas de él zarparon…

Son la historia de una vida que él había observado, en la que había sido verdugo, juez y jurado, pues los cuernos no son orgullo nunca, ponerlos, pero tampoco vergüenza hasta que te das cuenta de que te pesa la cabeza…

Una inocente conversación sobre una antigua falda que pensaba en recuperar y quizás volver a usarla después de saber que el alma la añoraba, el sentimiento de querer pese a tantas putadas… Tres meses de boicot, tres meses de duda, de querer olvidar su figura desnuda de querer obviar que él le fue infiel, que quizás podría recuperar a esa mujer…

Y fue la inocente frase de una lengua amiga, la que le azotó como un látigo de hierro, con unas palabras simples que el viento llevó raudas, pues el viento presenció lo que él no sospechaba.

“Gitano” refiriéndose a su mote, “no le des más vueltas, no vuelvas con ella es un error, después de unos cuernos mutuos jnaciuefhncvbjfdncv…”

Fue la sentencia de culpable a un ladrón que se le acusaba de genocida, no escuchó el resto de la frase, pues creía que el único que salió con la cabeza bien alta era él.

Las lenguas amigas se percataron de que desenterraron un muerto que llevaba tiempo enterrado en secreto, y que él desconocía su lápida. Intentaron mentir al diablo y este descubrió su mentira, ese secreto que las pequeñas ratas escondían en su alcantarilla… No sabía distinguir si amigo o enemigo ya.

Le dolió, porque le importaba, pese a todo lo malo que ella le había hecho, realmente él se arrepentía del trato que le dio. Pero ella le reservó el mazazo para el final. Ella le descubrió que sus caricias eran falsas, que sus besos no valían nada, que su historia no era más que una calada a un cigarro del cual no quedaba más que alquitrán y basura.

Y su corazón lloró, porque sus sueños la echaban de menos, y despertó de nuevo a aquel caballero sin honor, a una patria sin himno, pueblo y bandera, que se entregó al servicio del sufrimiento de esa raza, la mujer, que dañaba con destreza, por venganza, por despecho y por la necesidad de tenerla.

Se puso su chupa de cuero, las Ray Ban negras, encendió un cigarro y su aliento gritó… ojalá me muera, mientras llevaba a otra desconocida a su cama como despecho y tirita a una herida que sangraba y que un río de venganza dejaba.

Su alma se la llevan las lágrimas.

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