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13 min
RECUERDOS DEL PASADO
Suspense |
10.02.14
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Sinopsis

Un pasado marcado por un crimen, dos personas que se unen y los errores los separan, el dolor que causan los recuerdos y la necesidad de olvidarlo todo. Un enigma, un simple acertijo que será desde el principio hasta el fin la clave, la cual obligará a sus protagonistas a tomar una decisión.

Michael

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-Post mortem-

Nunca llegué a entender lo que quiso decirme. Nunca supe asimilar aquel mensaje que él me había dejado. Nada. Absolutamente nada. En blanco. Ahora comprendo que era solo un crío, incapaz de entender algo tan importante, algo tan profundo, algo tan significativo que llega hasta lo más hondo y te marca para siempre. Con el paso de los años después de haber aprendido a entender y a seguir mi propio camino, no tengo dudas. Por fin soy lo suficientemente adulto como para saber lo que quiso decirme. Sin embargo sé que ya es tarde, que ya no puede hacer nada, que he tardado demasiado en comprender y en llegar a tiempo. Pero, era tan inmaduro, un muchacho incapaz de ver a través de la mente, incapaz de leer la evidencia pintada de un rostro... ¿ Y si pude hacer algo y no lo hice? Si, sería un niño todavía más era tan necesario, tan urgente... Han pasado muchos, demasiados años y aunque quiera es imposible borrar algo que esta cerca del corazón y ardiendo a fuego vivo en la mente. No se puede borrar el pasado, cuando el quiera se irá, solo cuando compruebe que no necesita estar más tiempo contigo, que ya ha hecho suficiente daño... Mientras tanto deja que te devore, que te coma por dentro y reza para que los recuerdos desaparezcan en la oscuridad de su pozo sin fondo, el pozo en el que estás y del que no puedes salir...

 

-15 de julio de 2008-

Era un día como cualquier otro, un soleado día de verano de 2008 en el que las calles de Oporto estaban repletas de turistas del todo el mundo. Michael reía soñador al sentir en su morena piel portuguesa los calidos rayos del sol. Aunque odiaba tanto calor abrasando sus pómulos el verano era como una bendición. Después de un nuevo año de instituto ya podía salir de fiesta por al noche y emborracharse junto la cuadrilla en algún bar cerca de la costa. Cavilando en los planes que tenía en mente no se percató que desde un rincón alguien le observaba, alguien de ojos ambarinos y profundos que con el cigarrillo en la boca expulsaba hondas de humo penetrantes. Al ver que Michael se alejaba se dio la vuelta y se dirigió a un restaurante a comer uno de los mejores pescados de Oporto. En la parte trasera de su chupa podía verse bordado en rojo el numero 0.

 

Raquel

-17 de octubre de 2011-

“No podía ser real. Aquello era... Imposible. No podía ser que aquello me estuviera ocurriendo precisamente en el que debía haber sido el día más maravilloso de mi vida. Era algo que dos horas antes no habría podido imaginar, algo que no acertaba a encajar en mi cabeza todavía ni lo haría jamás”

-20 de marzo de 2015-

Los recuerdos de aquel día fueron los que se agruparon en mi cabeza, años más tarde, mientras presenciaba sentada en ese mismo banco lleno de invitados la unión entre mi hermana y su pareja. Aquel banco en el que se posó su mirada para encontrarse con la de ella, aquel banco en el que lloré durante horas mientras mis padres intentaban tranquilizarme, aquel banco en el que dejé todos los recuerdos atrás, olvidados... Aquel banco en el que sentí un miedo que no había experimentado jamás. Miedo a la soledad y al pasado, al vació y a la oscuridad que tanto destruye y rompe...

Michael

-15 de julio de 2008-

Pronto caería la tarde y Oporto seguía en un ajetreo constante. Disfrutando de las vistas y admirando los seis famosos puentes de Porto Michael cruzaba en barca junto con un grupo de ingleses y españoles, que disparaban sin cesar sus “flaxes” y hablaban si parar. Jugando con su pelo el joven recordó por que amaba tanto Oporto en vez de Lisboa la capital de su país natal. Porto conservaba su belleza interior y muchas casas antiguas seguían en pie dando un aspecto de conservación sin dejarse influir por las nuevas tecnologías que todo lo cambiaban. Y sobretodo el vino era delicioso, exquisito y perfecto para poder ligar sin ataduras. Comenzó a reírse solo y llamó la atención de algún turista curioso que dejo milagrosamente la cámara de fotos para fijarse en él.

Un tanto avergonzado miró para otro lado. Si hubiera seguido mirando para el frente hubiera sentido la mirada de unos ojos que ya lo habían observado antes. Y su propietario en el escaso periodo de tiempo en el había estado persiguiéndolo ya había hablado con una persona cercana a Michael, una persona que pagaría las consecuencias de sus actos.

 

En tierra, en una calle cercana a la estación “San Bento” millones de pares de ojos miraban la grotesca escena que los policías trataban de ocultar. En el suelo rodeado por un charco de sangre se encontraba un cuerpo. Al parecer era un muchacho de 20 años robusto y elegante. Su cadáver había sido trasladado desde el “Palacio de la Bolsa” hasta aquel lugar. Tenía la cara rajada y el cuerpo lleno de heridas y moratones. La causa de la muerte y lo más abrumador era que su asesino le había arrancado los ojos. Eso era lo que confirmaba que no había sido ni un accidente ni un suicidio. Al lado del cadáver había una carta la cual parecía invisible para la autoridad ya que no se habían percatado de ella. La carta ponía lo siguiente: “Mientras 6 cruzan el mar y 3 acecha donde el azul es permanente 9 llora en su trono de cristal y 0 hace pagar los errores del pasado”

 

Cuando Michael acabó su travesía por el agua se sorprendió ante tanto bullicio en la estación “ San Bento”. Preocupado corrió hacia el lugar. Su carrera fue frenada por unos policías. Intento mirar que era lo que tapaban pero no lo consiguió. De repente un escalofrió lo recorrió de arriba abajo y no pudo morderse la lengua al preguntar a los civiles que había ocurrido. Estos sorprendentemente le contaron que había muerto un joven de 20 años de una manera repugnante y escalofriante. Tras estas palabras algo estalló en Michael y esquivo a los guardas. Entonces lo vio. Su peor pesadilla cobró vida. Su amigo, compañero y.... hermano. Muerto y cubierto de sangre. No podía ser. Joel. Sin poder soportarlo rompió a llorar. Empezó a zarandarlo y en medio de su dolor cogió la carta olvidada por la policía. La abrió y la leyó. Tuvo ganas de vomitar al acabar las pocas líneas y recordó algo. Todo cobró sentido a su alrededor. Sin mirar atrás echo a correr. Nadie pudo detener su carrera. Ni siquiera el mismo.

 

El “Palacio de Cristal” estaba abandonado desde hacia años. Michael se quitó el sudor de la frente y se aventuró hasta el interior de la cúpula llena de luces dadas las tardías horas que eran. Estaba todo destruido y a penas se podían ver las escaleras que el joven empezó a subir. Aún tenía la carta en la mano aunque ya no la necesitaba. Al leerla había entendido que 6 se refería a los puentes de Oporto, entre aquellas construcciones él había perdido a su hermano ya que cayo por la borda y se ahogó. Joel y él mismo estaban presentes y nunca le preguntaron por su ánimo. 3 era el diablo que había sido capaz de arrebatarle a su madre el día de su segunda boda por culpa de una pelea que Joel comenzó. Las iglesias eran los lugares de azul ya que los azulejos típicos de la iglesias portuguesas eran azules y representaban lo emisarios de dios en su mayoría. Solo quedaba 9 ya que 0 era el criminal al que tanto daño parecía que le había echo el mundo y del que tanto se había reído dios y el demonio. Pensando en el rostro triste de 0 no se dio cuenta de que había llegado a la cima del palacio. Respiro con fuerza y comenzó a andar pausadamente. Al fondo de la sala llena de polvo y dejando un amargo espejismo de lo fue pudo distinguir a una joven de su edad ,semidesnuda, dormida en una silla de cristal. El pulso se le aceleró y corrió hasta la que debía ser 9. Entonces oyó una risa y alguien que cargaba una pistola. Reacciono a tiempo y la bala que 0 disparo desde su revolver a penas lo rozó. Aturdido alzo la vista y pudo ver a un hombre de ojos y mirada firmes. Aquella mirada que se había clavado en el y en Joel aquel día en al iglesia. Aquellos ojos llenos de odio y tristeza. Aquellos ojos habían jurado venganza aquel día pero nadie se lo había tomado en serio. Y el había jurado y los juramentos no se rompen. Sin poder soportarlo más se levantó y trató de propinarle un puñetazo. Ambos rodaron por el suelo. Michael no podía hacer mucho ante su rival que lo golpeaba con la pistola sin cesar. Segundos más tarde el joven estaba en el suelo sangrando por la boca y con el ojo hinchado. 0 miraba con superioridad a su presa y arrogantemente cargó el arma. Michael creyó que era el fin. Cerró los ojos y esperó a que dejara de sentir. En vez de eso 0 se agachó y le dijo algo al oído. Fue algo lleno de misterio que Michael no supo entender. Poco después de que la voz de 0 se rompiera un disparo inundó la sala. El joven abrió los parpados para ver como 0 caía al suelo, y la pistola volaba lejos. No tardo en llenarse de sangre. Asustado Michael levanto el cuerpo; 0 parecía feliz. Con sus palabras aún en la mente se acercó donde estaba la muchacha dormida. La zarandeó con dulzura sin emplear fuerza. Poco a poco la chica despertó y un poco mareada miró a los ojos a su salvador. Con la voz entrecortada por la fatiga la joven acertó a preguntar:

-¿ Como... te... lla...mas...?

Michael la miró primero a ella y luego se giró a mirar el cadáver de "0". Pensó en todo lo ocurrido y sobretodo en el mensaje que el muerto le había dejado “ Pasaran años hasta que sepas por qué 5x = 5. Sin embargo 5x5 te ayudara más tu también deberás saber el valor de 5. Recuerda que la suma es 10, nunca lo olvides. Él se llevara al 9”

Unas lagrimas se escaparon de su mejilla y no lo dudo ni un momento al contestar:

-Mi nombre es Joel... Me llamo Joel...

Y ambos rompieron a llorar, quien sabe porqué. Pero, sin atisbo de duda, ambos tendrían su motivo.

 

Raquel

-20 de marzo de 2015-

Durante mi juventud, los accidentes en los que se cobraban vidas inocentes siempre me habían afectado, aunque jamás había creído que cosas así me fueran a ocurrir a mí ni a los de mi alrededor. Era algo que no me impedía dormir por las noches, tan lejano y extraño... Vivía en un mundo de fantasía y el destino era algo como lanzar los dados sobre la mesa aunque nunca barajaba la posibilidad de pasar un turno sin jugar.

Sin embargo aquel día pude sentir la muerte hablándome al oído y su tacto helado acariciando mi rostro. Esa vez ante el altar supe con certeza que había lanzado los dados equívocamente y que había perdido la partida. Lo que nunca pude adivinar fue verme más tarde, con vida andando en la noche ruidosa y clara en la que el amargo sabor de la perdida me acompañaba traicionera ,mientras distinguía en la lejanía el ruido de los coches al frenar en seco y dejar paso a un dama de blanco, una novia que nunca se llegó a casar. Volviendo a la realidad escuché como el cura permitía al novio besar a la novia. Observé la sonrisa de felicidad que florecía en mi hermana. Un nudo me oprimió el corazón y creí ver la silueta de mi amor cayendo hacía atrás golpeado por un pedrusco que iba dirigido a mí desde lo alto. Creí ver a mi madre avisando a mi futuro marido de que un cimiento se había desprendido del techo, una mirada que duró medio segundo, el tiempo suficiente para que Joel decidiera arriesgar su vida por salvarme.

Sin poder soportarlo más, ante la mirada atónita de los presentes empecé a llorar como una niña, una niña como lo había sido siempre ya que es la niñez la única edad que esconde el dolor de un corazón en un frasco maldito. Un frasco que encierra lo peor de una mismo, “una caja de Pandora” que nadie debe abrir nunca. Con la única excepción de ser capaz de vivir con ello y poder empezar . Nacer como una hermosa mariposa y poder volar hasta el horizonte.

Michael

-26 de febrero de 2011-

Hoy se lo he propuesto. Vamos a casarnos. Puede que sea una locura pero nos queremos. Ya es hora de olvidarlo todo. Aunque inexplicablemente, algo me dice que las palabras de "0" cobrarán sentido el día de nuestra unión. Quiero pensar lo contrarío, restarle importancia. Ya es hora de ser feliz y dejar ese día de verano en las sombras, ese verano en el que nací de nuevo, ya no cómo Michael sino cómo Joel.

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