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Reflexiones |
27.09.15
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Sinopsis

Juego entre ondas de expresion y las del ser.

Almas coloridas escapan de la tierra, el arte parece dejar este lugar, todo lo restante es tan vacuo como la nada.

Vera conversa con su mejor amiga o por lo menos con quien a causa de risas pasadas ha terminado por   entrar en su vida. La plática es alegre, vacilante, ágil; aparentemente divertida, se habla de chicos, de chismes de corredor, además de unas cuentas quejas a la dinámica familiar de ambas; sin embargo en Vera algo es  insensato, como un extraño fluido más espeso  que el  aire, pero aun difuso, no podría describirlo, tal vez sean las  reacciones de su alma ante la represión que le impuesto  el entorno.

Pese a creer que se divierte, siempre ha sentido que es diferente, algo que en ella se encuentra no es habitual en el resto; las vaguezas  pueden llegar a entretenerla, pero no la cautivan, esto le angustia, la vida es angustiante -piensa la joven mujer-. Pareciera que han pasado años desde que el sol se ha filtrado por su ventana. Vera sigue sumergida en su mente, a la vez que asiente y sonríe ocasionalmente a forma de responder  las acciones de su interlocutora. Los pensamientos no la abandonan( no la dejaran dormir en paz por un tiempo que se antoja enorme), es molesto (piensa) pero no quiere dejar de sentirse así, estos pensamientos la ligan a algo que no puede explicar, a un fluido que se encuentra en armonía con el que siente en su pecho, sino el mismo.

De repente suena una canción, una pieza de aquella nueva música popular de ritmo acelerado y monótono, Vera siente como sus manos son tomadas por otras ajenas y observa a su amiga en frente bailando, invitándola a unirse a aquel pequeño festejo, pero no siente el más remoto deseo de entrar en aquel estado, sus caderas no han de batirse de forma obscena,  de su boca no saldrán frases ridículas o carentes de actividad neuronal; Vera  retira sus manos y sin decir palabra, camina alejándose de la que realmente no es su amiga, debe alejarse de la muralla que aquel ser representa, una muralla que la separa de sí misma.

Cerca ya de su casa, piensa en los sonidos que de otras construcciones cercanas a su morada salen, sabe que busca uno en especial, uno que la ayudo a converger hacia su ser por un segundo. Se encuentra frente a un portón (rojo, un tanto oxidado pero aun con parte del atractivo que su constructor le ha otorgado), toca la puerta y al paso de algunos segundos, sale un joven que le gana en cuento a edad, conversan por instantes…el chico se adentra en su oscura cueva, pero al cabo de algunos instantes regresa con una caja plástica que entrega con amabilidad a quien permanecía inmóvil en el portal, ella con una sonrisa en el rostro toma aquel objeto y después de expresar (de forma simple pero sincera) su gratitud, reconduce sus pies a casa.

Abre la puerta, tira su mochila sobre uno de los sillones de la sala y corriendo sube las escaleras hasta llegar a su cuarto, saca de aquella  negra cajita,  un disco que brilla tanto como sus dientes, como la sinceridad que estos expresan; se dispone a reproducirlo mientras se arroja sobre la cama. Cuerdas  siendo accionadas por distintos objetos, distintas tensiones jugando entre sí, alientos conducidos por objetos que transforman su sonido sin desprenderse de la emoción que ha marcado quien los libero, percusiones que se asemejan a las de su cuerpo, entre otras delicias auditivas se mezclan con las voces de mujeres y hombres que cantan desde la diferencia que se los permite, desde la valentía, la inteligencia y la locura.

Los sonidos se apoderan de su cuerpo, sus órganos(sobre todo su piel) se han hecho juguetes de estos, aquel fluido que  anteriormente la presionaba , ahora se mueve de forma ondulada por su ser fundiéndose con la corriente alterna de la misma esencia, que proviene del disco, la armonía parecería haberse materializado, la vida ha recobrado su sentido; la mente de Vera se encuentra por fin ordenada, después de aquel vacío, se ha reencontrado con aquellas sensaciones viscerales que suelen denominar emociones, por primera vez en mucho tiempo divaga con el fin de llegar a un punto, finalmente concluye que la soledad no es realmente el camino gis que le han dicho, además este camino debe llegar a su fin y desembocar en uno nuevo en cualquier momento. Con que extrañeza le verán quienes la rodean, pero la curva de su boca delata su compasión hacia quienes ríen a carcajadas en un mundo saturado de ruido,  que de igual forma esta vacío.

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