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Reflexiones sobre un mundo injusto
Reflexiones |
01.06.15
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Sinopsis

Las ideas cambian y las personas con ellas.

Las ideas cambian y las personas con ellas. Todo lo que creemos firmemente en este momento quizás en veinte años será considerado una estupidez por la gran mayoría de la gente. Por eso me hace gracia escuchar a según que personas, que con sus dogmas intentan detener, aunque eso sea imposible, el progreso de la sociedad.

Me dan pena. Sin saberlo se convierten en obstáculos para el futuro de sus hijos y nietos.

Si más gente leyera e invirtiera tiempo en su educación se solucionarían muchos problemas e impedimentos. No me refiero a la educación formal para conseguir un trabajo, sino por el simple placer de saber. Y con este vendría el conocimientos para una mejor forma de vivir, tanto a nivel individual, familiar, interpersonal o comunitario. Es nuestro derecho. Es nuestro deber.

Estoy cansado de que la gentuza que nos gobierna nos manipule, que esgrima la espada del miedo para combatir una alternativa más justa y eficiente solo para que ellos y su pequeño círculo vivan como reyes a costa de todo un pueblo.

Por “la gentuza que nos gobierna” no solo me refiero al gobierno como tal, sino a toda una retahíla de empresarios, intelectuales, banqueros, y toda persona que antepone sus intereses personales a los de la comunidad a un grado tan elevado que esta dispuesto a dejar que muchas personas se mueran de hambre, que vivan en la calle, que jamás puedan llegar a disfrutar de experiencias que ellos consideran cotidianas.

Aún con todas las ventajas que el sistema creado por y para ellos les concede, todavía necesitan más. Fraude, trafico de influencias, prevaricación, corrupción, y una larga lista de “pluses” en su ya ostentosa vida.

La condición humana tiene este tipo de defectos. Por suerte no afectan a todo el mundo, pero a un número suficiente como para joder la vida a los demás y ni siquiera sentirse mal. Soy de la opinión que, excepto en casos excepcionales, las personas pueden reformarse y entender lo que significa vivir la vida de una forma ética y moralmente correcta. Estoy seguro de ello.

Pero todo eso lleva tiempo, mucho tiempo. Y nosotros no tenemos ya mucho de ese recurso tan preciado. El capitalismo ha demostrado sus límites como sistema y muchos expertos ya pronostican su final. La crisis pasada/actual ha puesto al descubierto a qué estratos puede llegar una estructura económica y social como la nuestra, que crearon unos pocos con el único objetivo de crear riqueza. Repartirla ya era otra cosa. Eso no entraba en el plan inicial. Eso fue un efecto secundario inesperado.

Y con el paso del tiempo han ido cediendo, grano a grano, para concedernos los derechos que nos corresponden por el mero de existir. ELLOS nos conceden a NOSOTROS. No tenemos que olvidar esta dinámica asquerosa que nos hace dividir el mundo entre los de arriba y los de abajo. Es hora de que dejemos de luchar por que los que gobiernan este mundo aflojen un poco más la correa. Hay que cortarla por completo. Y lo tenemos que hacer nosotros.

Ojalá un día dejemos de vivir en esta carrera de ratas, en la que si queremos vivir debemos competir y ser el mejor en todos los aspectos de nuestra vida. No sé cuánto tiempo necesitará la gente para darse cuenta que el estilo de vida actual no es para nada humano. El estrés nos esta matando y nosotros miramos hacia otro lado mientras nos clava su puñal en el corazón.

Dinero, poder, honor, reputación, prestigio, estatus. Cada vez que oigo estas palabras me dan arcadas. Son las putas zanahorias que nos llevan poniendo delante toda la vida para que no pensemos que vivimos en mundo horrible e injusto hasta límites perversos. En vez de intentar cambiarlo competimos entre nosotros para ocupar el lugar de esos que nos oprimen, aún cuando muy pocos llegan a los grandes sillones llenos de mierda y sudor que ocupan esos cerdos. Vivimos en una mentira. ¿Cuándo despertaremos? ¿Cuándo?

Sé que un día lo conseguiremos. Solo deseo, y esto de forma egoísta, estar ahí cuando suceda. Será un momento maravilloso para existir y por fin estar orgulloso de ser humano.

Sé que la utopía no existe, pero no perdemos nada por acercarnos lo máximo posible a ella. Con eso ya me conformo.

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Estudiante de Filosofia con aspiraciones literarias. Más relatos y pensamientos en mi blog: http://sinpalabras.ghost.io/

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