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6 min
Relato de un sueño
Terror |
12.08.15
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  • 460
Sinopsis

…Aun mantengo esa melodía desconocida retumbando en mis oídos, la cual tarareo todo el tiempo y cada vez que lo hago, siento como si aquel ser extraño estuviera cerca… tan cerca, aun relinchando.

Anoche tuve otro sueño singular y estremecedor. No es el primero desde que llegué de mi viaje. Pareciera como si mi subconsciente estuviera contándome una historia por lo recurrentes y similares que son. El de anoche fue el que aún me tiene pensando. Aunque aún me invade esa sensación de haber estado allí como en un estado consiente, con el sueño aun ligero trato de recordarlo en mi mente, pero mientras más pasan las horas, menos claras y más confusas se vuelven las imágenes. No sé por qué, pero últimamente me despierto de un sobresalto en la madrugada, y el recuerdo del sueño, aun fresco, me paraliza y no puedo pensar en otra cosa más que en lo que acabo de soñar. Me mantengo en vigilia y me resulta casi imposible volverme a dormir, clavo la mirada en la oscuridad de mi habitación hasta que los primeros rayos de luz atraviesan mi vieja cortina. 

El sueño de anoche fue inquietante en verdad, me pregunto si algún día podrán inventar un tipo de máquina sofisticada que pudiera proyectar aquellas imágenes que crea el subconsciente, todo mientras duermes y grabarlas como si de una película se tratase, imagino las palpitantes e intrigantes historias que nos podríamos contar en silencio.

Me resulta un poco frustrante no poder sentir esa misma sensación vívida al momento de despertar, algo tan especial que es tan infinitamente breve...

He aquí lo que mi frágil mente puede recordar de aquel sueño lúcido. Me encontraba en la entrada de lo que parecía ser solo el umbral de un viejo y desgastado pórtico, el cual no tenía manija… alguien toco por dentro, tres golpes certeros y retumbantes que hicieron se abriera. Una tenue luz se asomaba solo hasta unos pocos pasos más allá para luego ausentarse por completo. Camine hacia el interior, como si algo me estuviera llamando, aunque mi pulso se aceleró y sentí temor y desconfianza no me detuve  y me adentre. Caminaba  a tientas, no se durante cuánto tiempo lo hice, sin darme cuenta que ya era demasiado tarde para encontrar el camino de regreso en aquel abismo. Me sumergía en la oscuridad que se hacía más recóndita y penetrante, mis oídos se alertaron  al escuchar el susurro de unas voces , sin entender lo que decían,  acelere el paso hasta que me vi corriendo a ciegas, respirando agitado, lleno de pavor, confundido, tratando de encontrar desesperadamente el final de aquel camino, mientras aquellos susurros aumentaban en frecuencia y se hacían cada vez más intensos, más cercanos ... el cuerpo me pesaba, y sentía como si algo o alguien me estuviera jalando desde atrás, lo cual hizo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo. De golpe los susurros se acallaron y fueron reemplazados por una melodía que no atino a reconocer, era lenta, suave y armónica, sentí como el peso de mi cuerpo se alejaba, me levante, aun en la oscuridad  y sin saber de dónde ni en qué momento, una luz violenta encandilo mis ojos de tal forma que tuve que cubrirme el rostro con el dorso de la mano. La luz cesó y ahora me encontraba en un campo, donde el pastizal de tono verde seco era denso y espeso, tan alto que llegaba hasta las rodillas, un gélido viento silbaba y al horizonte predominaba un cielo nublado, mezclado con un leve tono lavanda y un predominante gris, tan melancólico era aquel paisaje, como aquellas notas que aun seguían tocando, donde ahora se oía una triste voz que cantaba acompañando la tonada de una flauta disonante que rompía con cualquier parámetro de la música conocida, …hacia frio y el tiempo se ralentizo al compás de la música… las nubes no contuvieron el llanto y cayeron lagrimas del cielo, cuyas gotas al tocar el suelo producían eco y formaban charcos de agua negra, lo que producía un olor a carbón … de pronto aparecieron tres espejos grandes sin marco que me rodearon formando un triángulo,  flotaban en el aire. Yo sin poder moverme era solo un espectador en ese cuadro, contemplando en silencio, siendo cómplice de aquel escenario que me inundaba de nostalgia y un gran pesar… tal fue mi sorpresa al ver que en aquellos espejos se reflejaba una figura humana, de piel desnuda, con cabeza de caballo, la cual saltaba de espejo en espejo, como si estuviera danzando, al mismo tiempo de oírse sus histéricos relinches, hasta que uno de los espejos cayó al suelo estrepitosamente y sus cristales rotos se hicieron añicos, provocando que un fragmento rebotara en mi pecho, abriéndolo en dos… se adormecieron mis piernas y caí de rodillas,  vi como pequeñas gotas de un rojo oscuro opaco manchaban el pasto, me estaba desangrando. El hombre con cabeza de caballo salió de uno de los espejos y camino hacia mí, sin decir palabra alguna alzo su brazo izquierdo y me arranco  el corazón, tan frágil por su pequeñez, el cual descansaba inerte en su mano y apenas se podia reconocer cuando latía, llevo su otra mano al hocico, donde saco un puñado de hojas secas, verduzcas y amarillentas, las cuales arremetió con violencia en aquel lugar que ahora se encontraba vacío, no sentí dolor, más al contrario, me sentí libre y mi cuerpo se tornó liviano, empezó a elevarme, con el cuerpo extendido y los brazos abiertos, mientras él me observaba con aquellos ojos negros, aun sosteniendo ese pedazo de carne que apenas latía. Suaves gotas resbalaban sobre mis mejillas, las cuales ardían, me eleve a tal altura que pude tocar el esplendor del cielo, el tiempo volvía a la normalidad lentamente, hasta que la gravedad hizo efecto y caí violentamente mientras las hojas, como plumas al viento se iban saliendo de su lugar, me produjo un vértigo intenso, hasta que golpee el pastizal. No demore en levantarme, camine unos pasos y sentí una respiración soplar en mi nuca, cuando di vuelta, mis ojos se encontraron con aquel ser, de aliento pútrido que mostraba los dientes, mientras señalaba un cuerpo que yacía en el pastizal completamente despedazado, era mi cuerpo., Empecé a retroceder lentamente sin poder quitarle la vista de encima, ya cuando estuve a cierta distancia, el hombre con cabeza de caballo empezó a correr y se abalanzo hacia mí, lo cual hizo que me despertara de un sobresalto.

…Aun mantengo esa melodía desconocida retumbando en mis oídos, la cual tarareo todo el tiempo y cada vez que lo hago, siento como si aquel ser extraño estuviera cerca… tan cerca, aun relinchando.

 

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  • Gracias Isa-bel, muy apreciadas tus observaciones. Espero algún día poder fluir como en tus relatos. Un abrazo a la distancia.
    Pienso, que cada uno es portador y no autor de los sueños.Entretenido relato. Saludos
  • Tiempo para pensarte

    Un domingo

    Cuando vuelves a sentir eso que prometiste no volver a hacerlo.

    ¿Cuándo te vas?...

    Como se extraña a alguien en quien construiste todo tu mundo y al darte cuenta que ese mundo ya no existe te quedas paralizado en el pasado. Una carta más de cientas, dedicadas a esas relaciones que adquirieron un significado mucho mas profundo.

    …Aun mantengo esa melodía desconocida retumbando en mis oídos, la cual tarareo todo el tiempo y cada vez que lo hago, siento como si aquel ser extraño estuviera cerca… tan cerca, aun relinchando.

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Trato de construirme en esas palabras que escribo, para entender mi historia que no se donde empieza pero si a donde termina.

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