cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

6 min
RELATO REAL VISITANTES EXTRAÑOS
Terror |
17.07.15
  • 3
  • 0
  • 498
Sinopsis

En este mundo hay cosas que no tienen explicación. Sucesos que nada más impactan y nos dejan con la boca abierta. Ten cuidado, porque puedes caminar sobre entidades que gritan perdón.

RELATO REAL
VISITANTES EXTRAÑOS

En este mundo hay acontecimientos misteriosos, impactantes y sorprendes, hoy te relato un suceso interesante y lleno de intriga. Acompáñame en esta larga aventura hacia el misterio y el asombro.

Adrian era un niño de siete años, activo, sonriente, juguetón y educado. Sus padres se habían trasladado a esa ciudad por motivos de trabajo. La familia de Adrian era una familia muy unida. Salían todos los fines de semana a pasar un rato familiar en cualquiera de los parques recreativos de la zona. El Papá de Adrian lo amaba mucho, y cada noche antes de dormir, él le contaba historias infantiles a su hijo. Para Sara la mamá de Adrian, él era su consentido, lo amaba con ternura y lo cuidaba con desdén. Todo era normal en la familia Dickens.

Un día mientras la familia de Adrian andaba de paseo por la calle, se encontraron con un puesto de juguetes. Había de todo tipo de juguetes, viejos, nuevos, semi-nuevos, extraños, normales; y Adrian se volvió loco al momento de verlos. El Papá de Adrian le dijo que no podían comprar uno, porque en ese momento no andaban de compras; pero Adrian insistió hasta que logró convencerlos.

Adrian se interesó en un juguete especial. Era un pitufo de esos que salían en la televisión. La mamá de Adrian le preguntó el costo del juguete al señor que atendía y este reaccionó de una manera extraña. Le dijo que se podía llevar el juguete sin pagarle nada, esto le pareció muy extraño al Papá de Adrian; pero Adrian estaba muy embelesado con el juguete y decidieron llevárselo, al fin y al cabo, solo era un inofensivo juguete.

Los días pasaron y Adrian jugaba todos los días con el juguete, es normal ver a los niños jugar y hablar con sus juguetes cuando estos no tienen hermanos; y eso era exactamente lo que sucedía con Adrian. El niño le comentaba al juguete todo lo que acontecía en la escuela. Le hablaba también de lo mucho que lo querían sus papas y en muchas ocasiones daba la impresión que el juguete mismo lo escuchaba.

Un mes después Adrian comenzó a padecer de pesadillas por las noches y cuando se despertaba de ellas lo único que clamaba a gritos era que le llevaran su juguete. Esto pasó en muchas noches durante dos largos meses. Los padres de Adrian estaban preocupados, porque Adrian nunca había padecido de pesadillas. Lo llevaron a un médico y este deliberó que Adriancito estaba en perfectas condiciones, y les recomendó que lo sacaran más seguido a jugar al parque.

Los padres de Adrian estaban un poco más tranquilos con el diagnostico que el médico había dado, y se enfocaron en sacarlo más seguido. Un día estando en el parque, vieron como a Adrian se le cambiaban los ojos y se desplomaban hacia el suelo, Adriancito estaba colapsando y sufriendo un ataque epiléptico. Rápidamente lo llevaron al hospital; pero los médicos no encontraron indicios de epilepsia en su cerebro, algo extraño estaba sucediendo.

Lo mantuvieron en observación durante esa noche; pero Adrian durmió tranquilamente hasta la mañana. Al llegar a casa nuevamente volvió a sufrir un ataque y tuvieron que sacarlo de emergencia. Los padres de Adrian no permitirían que su hijo muriera así nada más, y lucharon hasta el cansancio para encontrar una solución a ese problema. Los meses pasaron y Adrian siguió sufriendo de pesadillas y convulsiones; los padres estaban exhaustos y asustados. Nada de lo que decían los médicos les convencía, porque para la ciencia no pasaba nada extraño en el cuerpo de Adrian.

Un amigo cercano a la familia les comentó que en una región cercana, había un hombre que curaba los males sin medicina. Los Padres de Adrian desesperados fueron al sitio donde vivía aquel famoso curandero, y se encontraron con una casa humilde pero bien ordenada. Al entrar vieron en las paredes muchas imágenes extrañas que no estarían en cualquier vivienda, había cruces y figuras oscuras y podía sentirse un olor intenso a incienso.

El hombre los recibió y los hizo pasar a una sala especial que tenía en su casa. En esa sala había muchas más imágenes y un puro encendido en la boca de un elefante con cuerpo de humano. El hombre les preguntó todo lo que había acontecido y los Padres de Adrian le dijeron todo lo que sabían.

El curandero comenzó a hacer algunos movimientos extraños y sonidos raros salían de su garganta. Los ojos de aquel hombre parecían desorientados y sus manos temblaban inquietantemente. De pronto todo terminó y aquel hombre volvió en sí y les comentó que había visto que su hijo estaba siendo sometido por un espíritu maligno.

Los padres de Adrian no sabían qué hacer, si creerle al curandero o simplemente pensar que era una broma de mal gusto. El curandero vio en sus ojos la incertidumbre de todo ser humano, así que se levantó y tomó un poco de agua que tenía al pie de aquella figura extraña que mantenía el puro encendido, y la arrojo contra el muñeco que el niño cargaba en sus brazos.

Según lo que relatan, aquella figura inocente comenzó a expulsar un humo con olor putrefacto y ciertos gritos tenues se escuchaban a lo lejos. Los padres de Adrian no podían creerlo, ahora estaban más que convencidos. Le dejaron el muñeco al curandero y la familia Dickens desde entonces no sufrió ningún percance de aquella índole que habían conocido.

Se cuenta que la policía luego de un par de meses encontró el cuerpo del curandero colgado a una de las vigas de la casa. Ninguno de los vecinos daba referencia de lo acontecido, incluso decían que no escucharon ningún ruido extraño. La muerte de aquel curandero es una de las tantas que han sucedido sin explicación.

¿Crees en los entes malignos?

P. Cardona

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 27
  • 4.33
  • 493

Soy una persona que disfruta redactar historias cotidianas y un poco extrañas. A veces están en mi mente y otras veces en el ambiente.

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta