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5 min
Remordimiento
Reflexiones |
09.11.14
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Sinopsis

Pequeño relato semi-erótico, de un encuentro espontáneo, intenso pero fugaz.

Vivía en un ático a las afueras de la gran ciudad, una zona apartada y tranquila, lejos del ruido del tráfico, un lugar idóneo para estar con alguien. Por mi ventana abierta se podian ver las luces de los edificos reflejadas sobre el rio, un cuadro de colores en armonía bailando con la marea, entraba una agradable brisa, y eso... a ella le gustaba. Las dos de la madrugada, teníamos una conversación interesante, estábamos tomando una copa de whisky de Malta que me regaló un amigo del trabajo, esta era la tercera y mis ojos empezaban a recorrer su cuerpo perfecto, sin timidez, quería que lo notase. Ella estaba cómoda, sentada de lado con las piernas cruzadas, una falda corta y una blusa negra bien ceñida al cuerpo. Parecía tranquila, con la copa en la mano moviéndola en círculos, saboreando cada trago, toda una señorita elegante, sensual, disfrutando de un buen Whisky. Al verme callado un tiempo me preguntó, en que estaba pensando, media copa de un trago y la miré con media sonrisa, ella también lo hizo, me respondió mordiéndose el labio y bajando la mirada para volver a subirla, insinuación que no iba a dejar pasar.

De vez en cuando miraba algo que habia dentro de su bolso, se quedaba un instante como fuera de lugar, ausente, pero volvía a dejarlo y estaba de nuevo presente. Solo quería acercame a ella y dejarme llevar.

Casi al mismo tiempo dejemos las copas en la mesa, el sillón en el que estaba ella era más grande, perfecto para….todo. Pensaba en ese mismo momento; pongo música suave? mejor no, quiero escuchar su respiración acelerada, sus pulsaciones. Pongo una luz tenue? mejor no, quiero ver cada detalle de su cuerpo mientras lo toco, mientras saboreo cada centímetro de su piel. Me siento a su lado e intento tranquilizarla con una caricia en en el hombro, parecía algo cohibida, eso me excitaba aún mas.

- ¿Estas agusto? le pregunté.

- Sí, claro que si, me gusta como me miras

La cojo de la cintura y la tumbo, sin desnudarla todavía trazo el contorno de sus pechos con mis manos y subo hasta el cuello, empiezo a besarla por detrás de la oreja acercándome poco a poco a sus labios húmedos y suaves, rozándolos noto como los atrae, parece hipnotizada por el deseo, jugamos un rato con la lengua, pequeñas sonrisas salian de nuestras bocas, me apretaba con sus manos la espalda. Empieza a quitarme la camisa, como si quisiera desnudarme rápido, la tira al suelo y ahora es cuando me alegro de no haber puesto la música, escucho su respiración y esos pequeños sonidos femeninos que me calientan aún más, pero me gusta jugar y quería ir despaco, le quite su suave blusa y el sujetador, sus pechos ante mis ojos, de un tamaño normal pero hermosos y delicados, al tacto de mi lengua ella se retorcía como una serpiente, la agarraba fuerte y ella cada vez mas a mi.

Le gustaba que jugara con su cuerpo, que lo deseara, en ese momento era toda mía, sabía que lo íbamos a pasar bien, que iba a ser una noche eterna de placer, bajé de sus pechos por la barriga besando, para desabrochar su falda y quitársela, viendo como se prestaba a todo lo que hacía, levantó sus piernas de contorno fino y las acaricié, desde los pies hasta lo más alto del muslo, moví la mano hacia el lugar mas caliente del salón y escuché la primera palabra suya desde que empezamos todo aquello, dijo “espera” me quedé quieto y aparté mi mano, se incorporó y dijo “lo siento no puedo seguir, me encuentro mal, lo siento de verdad” en ese momento parecía no ser capaz de mirarme, ¿que seucede?, no merespondía. Empezó a ponerse la ropa, y yo seguía sentado, queria decirle varias cosas, quizas hice algo que le molesto, no estaba muy bebida, asi que no creo que fuera una reacción del magnífico malta de su copa, y por lo que pude hablar con ella me parecía una mujer dispuesta y calmada, y con evidecncias de su deseo por mí. Cuando terminó de vestirse me abrazó y me volvió a decir que lo sentía pero tenía que irse, me dio un beso con los ojos cerrados y cuando apartó sus labios me acarició el pecho, se dio media vuelta, cogió su bolso apresurada y se marchó.

Lo único que podía hacer era echarme otra copa de whisky y sentarme en el sofá para relajarme, miré al otro sillón donde estaba ella desnuda hace un momento y vi un móvil, se le habría caido del bolso y no se dió cuenta por la prisa. Tenía curiosidad y aparté la tapa del móvil, en portada una foto de ella con un hombre abrazado y una niña sonriente, su familia. Me preguntaba el motivo que la llevó hasta mi casa, pero no por la obviedad por la que se marchó, lo dispuesta que parecía y el final de la historia. Sonó el móvil y en pantalla aparecía la foto de ese hombre, y debajo el nombre “mi amor”, perfecto, lo que faltaba, no lo cogí, no tenía por que hacerlo, sabía que ella volvería a por sus cosas, quizas antes de llegar a donde quiera que fuera y me daría una respuesta, la cual ya habia entendido. Por algún motivo terminó así.

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  • Veinte segundos, toda la humanidad contemplaba la cuenta atrás en sus televisiones, dispositivos móviles, en el metro, en los colegios, en las grandes pantallas publicitarias de cada gran ciudad, de cada pequeño pueblo. Miraban ignorantes como caían los números sin apenas imaginar lo que pasaría cuando el contador llegase a cero.

    Me pregunto como se retoma el hilo de toda una ilusión enterrada bajo mis piés, todo ser, en algún momento, a tenido que empezar de cero, a superar fatalidades, a encontrar ese motivo que te devuelva la respiración. Pero tengo miedo, sí, todavia lo tengo.

    Las noches eran muy largas, la sensación de frio era constante, solo una pequeña manta me arropa recordanome continuamente que estaba solo, mirando aquel programa de televisión.

    Pequeño relato semi-erótico, de un encuentro espontáneo, intenso pero fugaz.

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