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2 min
Resurrección
Reales |
05.06.15
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Sinopsis

El Palacio de Valledor que durante varias décadas albergó la Escuela Hogar de Castropol, agonizaba abandonado a su suerte, literalmente enterrado en vida, a merced de las zarzas invasoras, hasta que...

 

...Un buen día llegaron los hombres y las mujeres. Todos vecinos de Castropol, todos con ganas de trabajar. Desinteresadamente.
Vinieron cargados de herramientas y buenas intenciones.
Cortaron las zarzas y las hiedras, limpiaron el patio y despejaron la huerta.
Libre de la maleza opresora y asfixiante, el palacio de Valledor respiró aliviado ensanchando sus pulmones de piedra.
El color de la vida retornó a sus paredes grises y a sus ventanas verdes, tras largos lustros sepultadas y a merced del invasor.
Un hondo sentimiento de bienestar y gratitud infinita se adueñó del alma de la vieja casona.
El vigor juvenil de antaño pareció animar de nuevo sus músculos y huesos, varias veces centenarios.
La sangre de la memoria fluyó con renovados bríos a través de las ancianas arterias e irrigó las agostadas neuronas haciendo reverdecer los recuerdos.
El palacio de Valledor volvía a nacer.
Como un ave Fénix colosal resurgía de entre las cenizas del olvido, desplegaba sus alas ciclópeas y muy pronto, pletórico, surcaba de nuevo los cielos.
Al fin se marcharon los obreros y aparecieron los músicos.
La banda de gaitas “El Penedón” estableció allí su cuartel general.
Los acordes festivos retumbaron entre las paredes aletargadas y estremecieron los cimientos enmohecidos.
Las familiares melodías espantaron la tristeza y barrieron la melancolía que, como pátina desolada, rocío funesto, sudario invisible, habían recubierto por entero la maltratada piel del palacio.
La arrolladora cascada de notas verbeneras se derramó, impetuosa y exploradora, reverberando hasta el último y adormecido rincón, reventando la burbuja del silencio, enclaustrado y polvoriento.
Y con la música llegaron los niños.
Armados con tizas de colores, tomaron el patio y lo llenaron de nombres y risas.
El familiar bullicio infantil, largamente añorado, rompió las barreras del tiempo y tendió puentes a través de los abismos de la memoria fusionando pasado y presente.
Ahora, al fin, el palacio de Valledor emergía del largo túnel y encaraba un futuro halagüeño cargado de ilusión y optimismo, presto para continuar acrecentando su historia de siglos.

 

 

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  • Qué importante es saber contar, atrapar al lector con una simple descripción... efectivamente, sin personajes, ni trama, ni giros inesperados, has pintado un paisaje que como una mirada al mar se disfruta con el simple hecho de contemplarlo...muy bueno
    No terminé de entender cuál es el argumento de la historia, cuál es la trama, cua´les son los personajes
    Poco que añadir a los comentarios de los compañeros. Es un relato casi poético con descripciones maravillosas. Felicidades por tan magnífico relato. Saludos
    Es encantador. Humanizas tan bien al palacio que lo sentí como propio. Felicitaciones y un abrazo
    Qué alegría ver tus letras nuevamente. Esta vez un relato corto, de imágenes rebosantes de plasticidad, para denunciar un olvido que suena imperdonable. Un abrazo.
    Un descriptivo relato con frases casi poéticas y a cada cual más bien construida. Destila belleza por cada párrafo y palabras, y se logra ver la transformación (resurrección) de este edificio personificado. Un saludo, Paco.
    Una narración exquisita detallando el paralelismo entre lo animado y lo inerte. Felicitaciones.
    Ay, estas máquinas que escriben por su cuenta! Quise decir antiguo colegio, no anticipo. Disculpa
    Buen final para el anticipo colegio. Me gustan mucho estas historias sobre el Palacio Valledor, con ese sabor deliciosamente entrañable. Gracias, Paco, por escribirlas. Es un placer cada vez que te encuentro por aquí
  • Mi nombre es John McKane y ésta es mi historia. En pleno uso de mis facultades mentales, paso a relatarles los inquietantes acontecimientos que me tocó vivir la última Noche de Difuntos, hace hoy exactamente un año.

    Ahora que ya pasó todo o, al menos, eso quiero creer, me dispongo a poner por escrito los singulares acontecimientos que me tocó vivir el pasado 27 de noviembre, hace hoy exactamente dos semana...

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    Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero a veces esas mismas palabras pueden generar un auténtico vendaval....

    Era su primera jornada de caza...

    No existe en el planeta Tierra, ni aun en la inmensidad del Universo, fuerza alguna con la que se pueda comparar.

    Feliz Día de San Valentín.

    Y para terminar, una singular jornada de caza, muy menor...

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Desde niño, he tenido en los libros a mis mejores amigos y "quién tiene un amigo, tiene un tesoro " ; al día de hoy, sigo buscando cofres enterrados y disfrutando del botín. Os invito a conocer mi blog: castroargul3.blogspot.com.es

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