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4 min
Reto Inútil
Reales |
15.11.14
  • 5
  • 10
  • 960
Sinopsis

Amores ancianos

— ¡Te avisé! Te dije que pasaba algo raro— lo reto enojado

—Sí, tenés razón. Pero la quiero tanto…

—Sos muy viejo para ella ¡Date cuenta!

—No me importa, con tal de que me quiera, le aguanto todo— admite avergonzado.

—Pero decime ¿Vos no veías ese brillo distinto en sus ojos, ese brillo henchido por la preñez?

—Ahora que lo mencionás, entiendo que sí. Creo que no lo he querido ver o mis sentidos me protegían de este tormento.

— ¿Y qué vas a hacer, aguantarle otros hijos?— lo arrincono despiadado.

—No lo sé— confiesa negando con la cabeza.

—Y encima de otro padre ¡El segundo ya!— le grito.

—Es joven, es su naturaleza, la seducen. Pero yo sé que me quiere, más, me adora como al sol de su firmamento— trata de explicarse con un hilo de voz.

—Sos un tonto ¿No viste nada, no la vigilás?

—Sííí, nooo. Bueno en realidad no tengo idea, siempre estamos juntos. No entiendo cómo ha sido.

— ¿Y te la vas a aguantar?— le pregunto incrédulo— ¿No te sentís medio piltrafa?

—Sí, pero me siento así por vos, en lugar de comprenderme me retás ¿Qué clase de amigo sos?— me recrimina airado

—Bueno, perdónnn. Lo que pasa es que me molesta que seas tan ciego; que no tomes al toro por las astas.

— ¡Qué no tomo al toro por las astas!, ¿y vos qué sugerís que haga, que la eche, en su estado, o querés mejor que la mate y se termina todo?— ya me grita.

—No, no…calmate. Tenés razón, soy un imbécil, pero por lo menos contame ¿Por qué la defendés tanto?

—No la defiendo, tampoco la quiero más por lo que ha hecho. Pero del mismo modo tampoco la quiero menos. Escuchame…— me pide ya calmado y muy seriamente—. Me asombra que no me entiendas ¿Hace cuánto que somos amigos, treintaicinco o cuarenta años?— intimó alargando su brazo y tomando mi mano — ¿No hemos ido juntos perdiendo familiares y amigos?— recuerda con angustia— ¿No te das cuenta de tu suerte? Que todavía tenés familia y nietos ¡Carajo! Nietos— se lamentó mientras una lágrima cruza su mejilla— ¿No me sabés acaso sólo y último?

—Pero me tenés a mí y mi familia también es tuya. Viejo carcamán, no te pongas así; me hiciste lagrimear ¡Carajo, yo también!— Me emociono y le palmeo el hombro con afecto

—Sí, no he querido menoscabar tu amistad, pero entendé que ella me quiere y vive conmigo. Ella transforma este desolado caserón, lo llena de olores que persigo o encuentro. Lo llena de sonidos diversos, aunque no estemos juntos, la oigo y la adivino, de un lado al otro, con ese andar elástico y cimbreante. Me descongela los ojos y entonces vuelvo a percibir las aves y las flores, el jardín se colorea y renace nuevamente todos los días. Hay tanta vida, que vuelven todos desde mis recuerdos y ya quedamos estrechos entre tanta dicha. Trata de estar siempre conmigo. Hay veces que sospecho me persigue, permanentemente me sonríe y festeja alegre hasta el más tonto de mis chistes. Ambos admiramos callados el amanecer cuando entra poco a poco por la ventana. Acompaña animosa mis caminatas, las alborota, las hace siempre distintas. Si vos no me visitás, a la nochecita se sienta a mi lado y escuchamos música o miramos la tele. No puedo vivir sin ella pues, sencillamente, vivo por ella. Así que ya ves amigo, no ha habido falta alguna, es imposible que la haya. Enterrá tu hacha de guerra y disimulá, ahí viene— termina susurrando.

Me incorporo, y Antonia corre hacia mí, se para en dos patas y me lame la cara.

—Perra casquivana, no me voy a dejar engañar por tus mimos. Creo que en un mes ya podremos adivinar al galán— la palmeo riendo— ¡Che! Ni se te ocurra mostrarles los cachorros a los chicos. Ya nos encajaste varios— le digo al fin, tan cómplice como siempre.

 

 Carlos Caro

 Paraná, 3 de julio de 2013

Descargar XPS: http://cort.as/DJjl  

 

© Reto inútil by Carlos Caro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License. Creado a partir de la obra en http://carloscaro6.wordpress.com/.

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  • Gracias Lucio, le pones sal y azúcar con tu comentario. Un abrazo
    Al igual que al resto de compañeros a mi también me engañaste, en el buen sentido de la palabra, pues no me esperaba ese final. Muy bien conseguido ese cambio de registro que transforma un relato dramático en un cuento tierno. Un saludo.
    Tendré que mejorar para engañar a tu olfato y te agradezco me confirmes con tu lectura, las tres partes del relato. Un abrazo Carlos
    Muy bueno Carlos, sí que es cierto que me olía algo jajaja no sabría explicar por qué, esa descripción de los días, sus andares... que no apareciera su nombre... no se algo tramaban tus letras pero aún así el final es sorpresivo y mantienes muy bien el ritmo. Sobre todo me gustó el paso al principio de un pobre hombre ridículo a un tema que se hace más serio y finalmente es cómico, muchos giros en poco tiempo. Bien logrado. Un saludo.
    Hola Sofía, me alegra tu nombre sencillo. No me hubiera atrevido a parafrasear a Mario Benedetti. Y desde Caracas oí tus risas, gracias. Un beso Carlos
    Hola Carlos, un gusto leerte. Cuando iba por la mitad, ya me golpeaba en la mente, La Tregua, Caballo Viejo y parte de un chiste que alguna vez escuché y que hablaba de: que era preferible una joven compartida que una viaja para él solo. Al final cambió totalmente la percepción y reí con ganas. Muy ingenioso. Gracias.
    Esa era la idea Ibai, te agradezco encontraras el final tierno en lugar de sorprendente. Eso habla de tu sensibilidad. Un abrazo Carlos
    Gracias Carlo Cantú. Digamos Cantú, para hacerlo mas cómodo y que no se confunda con mi Carlos. Te agradezco sobre todo que, con tu comentario, describas los sentimientos y vivencias que percibes en el cuento. Es la única manera de aprender. Un abrazo Carlos
    No me esperaba el final, ciertamente. Muy tierno.
    ¡Genial! Me encantan este tipo de relatos donde te cambian la jugada justo al final. Un desenlace que se agradece, pues desata con una risa el nudo en la garganta. Resultaba tan lastimera la situación del pobre hombre, hasta que la cambiaste por esta conmovedora anécdota de entrañable amistad.
  • Basado en acontecimientos reales.

    Hay cosas que nunca cambian.

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Satisfecho Ingeniero Químico y hombre de negocios de diversa suerte. Hoy ya jubilado, desfachatado, intento narrar cuentos y transmitir mediante ellos lo que nunca podría “decir”. Solo puedo esgrimir como antecedente el haber leído todo cuanto cayó en mis manos, he sido un roedor infatigable de librerías. Desde los clásicos hasta los prospectos completos de los remedios, práctica ya un poco abandonada por falta de las dioptrías necesarias. Nunca me hubiera atrevido sin el estímulo y las críticas de profesionales: mi esposa y su compañera de estudios. Todos nos conocimos hace cuarenta años cuando ellas estudiaban el Profesorado Universitario de Lengua y Literatura. Inquieto, me asombro de esta predestinación. Debo también mencionar en mi haber, el estilete afilado que es la mente de mi hija quien me sigue letra a letra y me alerta cuando no escribo lo que quería escribir. Para terminar, aprovecho para pedirles críticas; todas, de cualquier índole. Solo así aprendo. Esta es la cuenta principal a mi nombre en “tus relatos”, si quieren acceder a la secundaria y sus cuentos pulsen el “Web” de este perfil. Iré publicando cuentos en ambas para facilitar su lectura y es mi intención que nos divirtamos juntos con la literatura. Mis blogs, desde: http://carloscaro7.blogspot.com.ar/

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