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13 min
Retrato de su eminencia .
Históricos |
04.02.18
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Sinopsis

... Amén .

 

 

 

El cardenal arrastraba su larga popa de terciopelo morado , allí por donde pasaba .Su eminencia era considerada, una figura muy respetada , alabada , e incluso por algunos más despiertos , temida.

Vivia en una casa , propiedad heredada de sus padres ,donde habia pasado  la mayor parte de la infáncia . Se trataba de un verdadero  palacio del siglo XVIII, de magnifica arquitectura , localizado en las afueras de la villa .

A pesar de las criticas que lo acusaban de ostentación  , lo cual éra un gesto poco cristiano , y en disonancia al lugar de  la iglesia que representaba  , nunca renunció a este estilo de vida elitista  ,conforme  el cual habia sido educado . 

 

En una tentativa inutil de contrarrestar lo que estaba en el pensamiento de  mucha gente  , y que  incluso se habia podido demostrar  a lo largo de estos años ,  hacia alarde de llevar una vida sencilla , sin excesos de ningun tipo , guardando , honrando  y practicando las enseñanzas de nuestro señor Jesucrito . 

 

El palacio estaba  dotado de  un numero de habitaciones "n" elevado a la maxima  potencia . Siguiendo votos de pobreza ,  según  se empeñaba a pesar de todo y todos en aparentar  , vivia en  soledad , acompañado de un numeroso servicio a su cuidado y  disposición. Sus funcionarios ,  besaban su mano cada vez que éste  se les acercaba , sin nunca atreverse a mirarle a los ojos. 

 

La mansión , habia sido desprovista de la mayor parte de obras de arte como , la buena pintura , escultura , mobiliario y otros . Éstos elementos en  otra epoca habian adornado   y enriquecido las numerosas  dependencias .

En contrapartida , siempre  recusó  deshacerse de  la magnifica tapiceria que representando escenas de caza  y batallas de otros tiempos ,   embellecian las enormes paredes . Tampoco  renunció a las  numerosas alfombras de gruesa tela  de excelente calidad y motivos geometricos ,encima de cuyo elegante colorido  acostumbrava circular descalzo ,incluso durante los frios dias de invierno . Así es facil  hacer un voto de humildad , pensaban algunos , caminando  con los pies desnudos sobre verdaderas obras de arte que acariciaban ,descansaban e incluso podian calentar los pies, al silencioso páso  practicado sobre la misma  .

 

A través del antiguo  cristal de las ventanas exteriores , salvando una calculada distáncia de seguridad y fuera de la valla ,  los muchachos del pueblo movidos por la curiosidad , se acercaban de noche, bien entrada la madrugada , pudiendo observar como su inconfundible silueta se movia de un lado para otro , semejando un fantasmagorico espectro .

Decian las malas lenguas , que el Cardenal  organizaba  discretas orgias  , en las que participaban varias mujeres ,y algún que otro representante del genero masculino , a quienes  sigilosa y temporalmente , instalaba amablemente  en las diferentes  habitaciones de la mansión.

 

Su Eminencia Reverendísima Cardenal  Sparzio , era un hombre alto y delgado , de imponente presencia . Sus ojos muy pequeños y nerviosos daban el  aspecto de compuestos como el de los  ápteros,  como provistos de multiples microlentes de excelente visión   ,que podia devorar a sus victimas  apenas con la mirada. Una larga nariz  y muy delgada , terminaba en una linea perpendicular a modo de boca , totalmente  inexpresiva que nunca se abría , ni siquiera cuando hablaba .

 

Su cuerpo, al borde  de la esqueletización , se ocultaba disimulado por  entre las lujosas telas  que hacian aumentar su  volumen corporal considerablemente .

Algunas personas con  una gran imaginación , pensaban  que en realidad el cardenal   estaba muerto , representando su figura , la encarnizacion retornada   del mismisimo  diablo  .

Unas manos huesudas , heladas , amarillentas  como la cera,acariciaban sutilmente las cabezas de los feligreses .

De forma  macilenta , pegajosamente  como con  la seda liquida que produce una araña , masajeaba  de  forma poco ortodoxa , descarada  y con deleite   , algunas cabezas  femeninas que supuestamente debian ser de su agrado. Las pobres incautas e ignorantes  , esclavas  de su doctrinamiento , definian esta  sensación como  sobrenatural .

Era venerado como si se tratase  de  un santo  varón , el escogido que víno  del cielo  para confortar a las pobres almas pecadoras.

 

Nuestro ilustre personaje , era un hombre culto , inteligente y de una  refinada educación .  Le gustaba cuidarse  tanto por  fuera , como por dentro . Para salvaguardar su alma  ,decidió dedicar su vida a la noble causa de la iglesia  , consiguiendo por influencias y soborno economico , llegar al puesto de  cardenal  , más que por merito propio .

 

Seguia una estricta  pero variada y saludable dieta ,  formada por elementos sabiamente escogidos   como eran   las verduras  , que él propio referia   cultivar , carne de caza  siempre  en su justa medida ,  y fruta  procedente del  huerto particular .

Para acompañar los alimentos , utilizaba  un excelente y viejo  vino  de reserva tanto a la hora del  almuerzo ,  como durante  la cena y  en  la comunión . Lo  consideraba imprescindible  , no por su esquisito paladar sinó porque  decia representar   la  sagrada sangre de Cristo . De esta forma  y bajo llave , guardaba  celosamente  en la bodega de Palacio el preciado  rojo liquido , lo que permitia evitar cualquier  tentación que pudiese venir de parte  del servicio.

 

Cuando las agujas del  reloj marcaban exactamente  las dieciseis horas de la tarde  , mudaba su indumentaria habitual  por otra  que definia como más mundana ;  compuesta de fino hilo  blanco escocés , con  hechuras de  una comoda sotana ,más de andar por casa , y  provista de  un  remolque de tela  de por lo menos medio metro.

Con éste atavio , atravesaba velozmente todas las dependencias de la mansión , y  bajaba por  la ilustrada escalera de antiguo marmol de carrara . Al llegar a la altura del sotano,  y  como si de una sardineta , (bicho de la madera plateado)   se tratase ,  se escabullia habilmente  por la puerta lateral a la cocina , evitando a toda costa   el ser observado por el servicio de la casa  , para salir finalmente al huerto  que estaba localizado en uno de los anejos  de la mansión. 

 

Una vez delante de  la tierra , se llevaba una de las enormes manos a la cara , tapando casi  todo el rostro para evitar  de ésta forma  ,  entrar en contacto con cualquier pólen o particula similar,  que desde joven le provocaba accesos iincontrolables de  tós y estornudo .

Con sus ojillos de insecto , hacía un repaso de las verduras , enredando  con unas   manos que parecian  apendices,  de forma desinteresada en la tierra .

En esa misma noche , devorava sin piedad la verdura  recolectada  , que  era colocaba encima de una  noble , cara y brilante   vajilla de limoges . 

 

Era un hombre muy cristiano y caritativo . Considerando que  habia sido hijo único de dos fortunas, matrimoniadas únicamente  por motivo de interes , heredó   una enorme cuantia de bienes y dinero  que  a buen recaudo guardaba , permitiendole  mantener sobradamente ,  el humilde ritmo de vida del cual hacia gala . 

 

La servidumbre en  Palacio ,  estaba  formada por cuatro criadas ,  que se encargaban  de la limpieza del caseron . Además ,  dos de ellas , éran  las verdaderas artífices del cultivo  del huerto . Un exótico cocinero asiático  , un mayordomo de mediana edad  y un  jóven chófer ,completaban el equipo  de funcionarios .

El mayordomo , extralimitado en sus funciones ,  y no  estando lo suficientemente bien remunerado para  la multiciplicidad de funciones  que desarrollaba , le ofrecia  asisténcia personal al cardenal  en la alcoba y a la hora del  baño  , hacia las veces de agenda, recordandole así  los quehaceres del dia a dia ,  y  vigilaba organizando y fiscalizando  todo el trabajo del resto de funcionarios . 

A todos  , a modo de trueque , les ofrecia  alojamiento y comida . Una vez por año les daba una miserable compensación económica que no daba siquiera para comprar un par de zapatos .

 

Si algún elemento del equipo  enfermaba , los derivaba inmediatamente  al asilo de la  cercana villa , donde las monjitas que allí trabajaban de forma desinteresada  , y que estaban por debajo de su ordeno y mando , se encargaban de hacer las veces de enfermeras como buenamente podian  . 

La enfermeria del asilo  y todos  los servicios  que ofrecía , procedia directamente  de la   suma  entre  dinero publico  procedente del cepillo semanal de  la iglesia ,  y también  de la ayuda que el estado ofrecia  proveniente del dinero de los contribuyentes .

 

Entrado ya en la decada de los sesenta años  , su eminencia  conservaba aún un metalico  brillo en sus insignificantes  ojos , acompañados de un discreto rubor en las mejillas ,   anunciando que todavia estaba en  posesión de una sólida  salud de hierro y  , como éra conocimiento de los más cercanos a su persona  , de un apetito voraz  por  esa carne que , un religioso comprometido nunca deberia  probar . 

 

Retirado de sus obligaciones en la iglesia  pública  y practicamente confinado a la iglesia particular, que se situaba entre   los muros de Palacio , continuaba a trabajar   de forma diferida y sin salir a la calle . Todas las semanas recibia a una corte de subordinados  como obispos , presbíteros y ,  demás componentes de la Curia Romana . 

Con un caracter muy diferente ,tambien tenia todo  el placer de recibir , bajo el  pretexto de estar a realizar una  obra de caridad , a  mujeres , generalmente  jovencitas , que se constituian como  representantes damas  de la burguesia del momento .

 

Éra un mecenas de la falsa  ayuda a los pobres . Con el objetivo de  una solapada beneficiencia,  convocaba  en privado a las referidas  damas ,  que  supuestamente hacían de intermediarias solidarias ,entre la iglesia y el pueblo necesitado .

 

Las enormes  y gruesas puertas de madera  ocultaban por detrás , la alcoba principal del Palacio ,  estáncia particular  y más intima del cardenal .  Se trataba de una enorme habitación donde podía descansar  ,a la vez que hacia las veces de escritorio  . Èsta dependencia , estrategicamente elegida , poseia apenas una diminuta ventana que daba a un espacio muerto e insonorizado . Entelada toda  ella en un color  purpura oscuro  , podia hacer desaparecer a su eminencia como por arte de magia  , cuando el mismo portaba su indumentaria habitual . que tenia casi el mismo  tono en morado  oscuro .

Las personas más cercanas a su figura  , como los súbditos  entregados a su servicio  ,éran sabedores de lo que  a veces pasaba dentro de la enorme alcoba convertida en bunker  , cuando determinada  compañia femenina hacía acto de presencia ; gemidos y resoplos  de placer contenidos , se escapaban sin remedio por entre la cerradura de la puerta. Los  funcionarios de la mansión ,  estaban obligados  a guardar  el secreto profesional porque de otra forma  , sabian perfectamente que  serían despedidos , no teniendo otro  recurso  que  dedicarse a la limosna ajena .

 

Como más tarde o más temprano  todo llega a su  fin , no hay pena ni gloria que cien  años dúre ,  y a cada cerdo siempre  le llega su San Benito  , el tiempo de las vacas flacas habria de llegar algún dia .

Los pecados de la carne son de entre todos  los pecados , los más dificiles de esconder considerando que siempre exigen la complicidad de otra persona  .Una de las nobles damas  que  con alguna repetición visitaba a su reverendisima figura  , terminó por enamorarse del sexagenario . Al no verse correspondida por  igual e incluso  habiendo sido rechazada , por simple  actitud de despecho ,  se fué de la lengua  con  un falso testimonio . La joven  confesaba que habia sido victima de abuso y tocamientos obscenos  por parte del cardenal . 

 

A partir de ese momento , todo fue demasiado rapido . El perfecto  mundo , exactamente calibrado  y controlado que nuestro personaje formó en torno a su persona , se fué desmoronando por momentos en una espiral que no tendría retorno .

Cuando éste asunto llegó a oidos de la curia romana , la confesion en calidad de  testigo , del mayordomo , harto de ser utilizado como mano de obra barata  , fue la gota que hizo derramar el sagrado caliz  , que habia permanecido hasta ahora bajo la custódia  del  cálculo y  control ,ejercidos  por su el cardenal .  

 

La iglesia y toda su santa  curia , cayó literalmente encima del noble caballero .   El pueblo  a su vez , al sentirse  humillado y engañado  , también   realizo  un duro  juicio paralelo , no menos dificil y doloroso.

 

Destituido de todas las funciones y cargos que hasta ahora habia ostentado , y habiendo perdido casi a toda la servidumbte  , a excepcion de una de las criadas , verdadera alma caritativa y bondadosa de esta historia , y  que siempre se  negó a abandonarlo , Sparzio a secas ,  entró en un estado de  ánimo de profunda depresión , que adquiriria  el mismo tóno  morado y purpura oscuro  de su hábito y alcoba .

 

Un buen dia  por la mañana ,  y como era costumbre ; Marcelina  , se disponia a servir   el desayuno a Sparzio ,  al pié de la  cama . Tras batir dos veces con el puño en la puerta y no obtener respuesta  , cuando se disponia  a abrir  la dorada manezuela , lo que vió entre la estrecha rendija , la hizo  desmayar y  caer al suelo junto con la bandeja que portaba el desayuno .

Instantes  despues  tras  abrir los ojos , todavia recostada sobre la  cálida tarima, y semi consciente , pudo ver como el que fue su ilustrisima eminencia cardenalicia,  yacia colgado de uno de los pendones   que se descolgaba  del alto dosel de la cama . 

 

Desnudo completamente , con la piel   de un tono amarillento verdoso ,   los ojos permanecian abiertos con una mirada que ,  de forma inexplicable , mantenia un brillo lancinante  . La  boca  destilaba por una de sus comisuras , un hilo de espesa baba blanca . Siguiendo el trayecto corporal en sentido descendente   y haciendo gala  ya involuntaria , de una enorme  pero futil erección , propia de un ahorcado  , un extraordinario pene que parecia casi un tercer miembro,  se descolgaba perpendicularmente de su cuerpo .Al ver la majestuosidad de aquella naturaleza muerta ,   Marcelina la criada, a punto de convulsionar , no púdo hacer otra cosa que suspirar  profundamente,  en una mezcla encontrada de sensaciones incontrolables .

 

Visto desde alli abajo ,  el  cuerpo pendiente  del Cardenal , semejaba a una autentica mantis religiosa de género masculino , a punto de saltar encima de su victima de un momento a otro.

 

 

 

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