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7 min
RUTINA Y AGRESIVIDAD (2)
Reales |
17.02.14
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Sinopsis

Relato hermano gemelo de "Rutina y agresividad", relato mio anterior a este.

RUTINA

Alguien llama al timbre, una dos tres veces consecutivas. La mujer leal a esta llamada deja sus tareas y abre la puerta. Su marido aparece en el umbral calado a pesar del paraguas. Como siempre se ha olvidado las llaves en casa. Le da dos besos a su mujer y promete no volver a cometer ese error. La misma promesa falsa de todos los días. Luego el hombre deja en la mesa de la cocina las facturas y la propaganda y va a su habitación dejando el abrigo de la mala manera en la cómoda. Se desnuda y dobla de mala gana la ropa mojada. A continuación la deja encima de la cama dejando que moje la sobrecama. Se pone el pijama y no cierra el armario como esta acostumbrado a hacer. Va directo al salón se tumba y busca el mando. Encienda la luz y piensa donde puede estar. Mueve el sofá, abre cajones... No lo encuentra. Cansado de andar siempre en busca del dichoso aparato va donde su mujer y le pide ayuda. Esta que prepara la cena deja el fuego encendido y se pone a buscarlo. Lo encuentra cinco minutos después detrás del plasma, en el  mismo lugar de todos los días. Sucesivamente huele a quemado. Asustada la mujer llega a la cocina y descubre que no había apagado el fuego. La comida se ha chamuscada. Suelta una de sus típicas maldiciones  por ese descuido diario,  tira la comida y se pone a cocinar otra cosa. El marido ,mientras, mira embobado una de esas películas de vaqueros que tanto le interesan. Pronto se da cuenta de que se siente vació y grita a su mujer preguntando por la cena. Esta no le oye. Asqueado el marido entra en la cocina asustando a la mujer. Esta se quema y empieza a sollozar. El hombre vuelve al salón y deja a su mujer quejándose. Media hora después cuando piensa en irse a la cama su mujer entra en el salón portando la bandeja con la comida. El hombre la coge y pide una cerveza. La mujer obedece. Saca la cerveza de la nevera y se dispone a llevársela. En ese momento llega el marido portando la bandeja diciendo que no piensa comer eso. Y diciendo esto se va a dormir. La mujer se pone a comer lo que su marido no ha querido comerse como ocurre normalmente. De repente irrumpiendo en la cocina el hombre dice que le arregle el buzo. Esta esboza una sonrisa fingida y el se vuelve a la habitación. Cansada ,se pone a coser el buzo, y se le pasa la hora, olvidándose así de su realiti preferido. Al llegar al salón y encender el televisor ve que ha terminado. Apaga las luces que su marido no ha apagado y se mete a la cama junto a el. Cuando el silencio se apodera de la casa los ronquidos del hombre lo rompen. Su mujer se tapa los oídos: ahora pasara la noche en vela. Y por otra parte se pregunta como un realiti que ni siquiera ve pude ser su preferido.

AGRESIVIDAD

Alguien llama al timbre alocadamente creando una melodía fatal para el oído. La mujer se sobresalta y dejando sus tareas abre la puerta. En el umbral se encuentra su marido calado y sin paraguas. Se adentra en casa y su mujer se pone de puntillas para besarle. Este en cambio la aparte con un suave empujón. Luego va a la cocina y saca las llaves de la gabardina sorprendiendo a su mujer. Nunca antes las había llevado encima. El hombre va a la habitación y se quita toda la ropa. La tira al suelo y la deja hay. Sale de la habitación en calzoncillos algo que hace que la mujer se preocupe. Comienza a pasear por toda la casa dando golpes de vez en cuando contra la pared. La mujer empieza a preparar la cena mientras mira como su marido la dirige miradas cargadas de hostilidad. Quizás miradas hostiles pero con un tanto de miedo y temor. Cuando la cena esta preparada la mujer se la lleva. Su marido coge la bandeja. Extrañamente no le pide una cerveza. De repente al entrar en la cocina la mujer escucha el ruido de unos platos al hacerse añicos. Corre hacia el salón y ve miles de cristales esparcidos por la alfombra persa que tanto estima. Su marido esta tirado en el sofá con las manos agarradas a la cabeza. La mujer intenta acariciarle la caballera enmarañada. El hombre no se deja acariciar y aparta la mano de su mujer de un manotazo. Esta asustada va a la cocina y se pone a leer una revista. Pasan dos horas y no sabe nada de su marido. Ni un solo ruido a perturbado su lectura. Salé de la cocina y se lo encuentra. Va donde ella la agarra y la besa. A ella se le empieza a acelerar el corazón. La sujeta con fuerza haciéndola daño, y la lleva a la habitación. Después vuelve a besarla como antaño lamiéndola alrededor del cuello, apretándola con fiereza contra el . Ella se resiste, patalea, llora pero no puede parar a la bestia de su marido que la intenta desnudar poco a poco. Cuando están los dos medio desnudos la mujer empieza a gritar y a agitar las piernas. Su marido la aprieta con mucha más brutalidad pero no puede hacer nada ante la resistencia de su mujer. Al final de un empujón la hace estrellarse contra el armario. Ella se traga las lágrimas. Y en ese momento su marido le confiesa algo. Le han despedido. La crisis. Por culpa de la crisis. Y empieza a vociferar maldiciendo a la crisis económica. La mujer no oye la voz de su marido. Le duele la sien y esta demasiado mareada como para entender algo. Mientras, el hombre sigue gritando como un animal hasta que un sonoro bofetón le cruza la cara. Se encoge sobre si mismo y rompe en un llanto. Su mujer con la mano aún alzada no se ha dado cuenta de que de la nariz le corre un hilo de sangre. Y destrozada se cae al suelo y se apoyada contra el armario en el que empieza a llorar. El hombre se agarra de los pelos y con rabia coge el mando de la televisión y lo descarga contra esta haciendo que explote y que miles de chispas multicolores salgan de ahí. Y al igual que el televisor se rompe, una unión entre dos personas se rompe con él.

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Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Gracias por tu valoración y comentario Noseque. Me alegro que te haya gustado.
    No sé si sacar la idea de que la versión agresividad por lo menos provoca un desenlace que permite que los dos puedan empezar una vida por separado, y si esto es mejor que la rutina que parece una agonía para la mujer. Me gustó esa visión especular cambiando la dinámica, que lleva a pensar sobre una tercera y mejor posibilidad.
    Bueno mis relatos tienden a ser...muy caóticos jajaja Gracias por tu comentario y valoración Ruben.
    debería aprender de ti la buena estructura que tienes al escribir, yo me noto muy asalvajado jajaja, un saludo xabi
  • Entonces...el bosque tuve que pagar las consecuencias.

    Una carta cuyo contenido supone un antes y un después.

    Nunca se sabe lo que se puede llegar a escuchar a través de las paredes.

    Un accidente y dos historias.

    Relato hermano gemelo de "Rutina y agresividad", relato mio anterior a este.

    Hay lugares, a los que una vez dejados atrás, es mejor no regresar.

    La tormenta, el demonio de los cielos.

    Lo que puede pasar en una noche...

    Llegaba el final y él solo sentía frío.

    Él esperaba a las puertas del cine cuando empezó a nevar.

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A mis 18 años llevo toda mi vida escribiendo. Amante de la escritura, de la lectura, de la música y de la natación. Estudiante de derecho e ingenuo y soñador por naturaleza. También clarinestista, pianista y guitarrista.

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