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2 min
SÓLO HAY QUE SABER MIRAR.
Amor |
26.03.19
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Sinopsis

 

El cielo está límpido, ni una nube empaña su esplendor. La brisa, incansable, mueve las ramas de los árboles en movimientos discordantes y bruscos, pero ellos quizá agradecen ese abrazo invisible, pero gratificante que les refresca el follaje.

Es verano...un verano sofocante propio de los 3 primeros meses del año.,Frente a mi amplia terraza, un robusto sauce llorón me ampara benévolo de los rayos del sol que en vano tratan de colarse hasta mi mesa de trabajo.Frente a mi, un Vasto campo yermo se ofrece a mi vista implorando clemecia. Yo le miro con cierto pesar, pues nada puedo hacer por ayudarle...la naturaleza es así, algunas veces inclemente. Suspiro largamente y pienso esperanzada que pronto llegará el invierno trayendo verdor y vida a este campo,que ahora me mira desolado y triste.

Mi terraza es un refugio de ruiseñores.Ellos construyen sus nidos en jarrones de barro que he colocado estratégicamente para tal fin, a cambio ellos me brindan hermosos conciertos de trinos al rayar el alba y al atardecer.Ahora el verano los hiere, pues cuando empieza la tarde y el sol comienza su descenso, el calor los hace abandonar sus nidos y sus crías.

Hoy he colocado una barrera contra el sol sobre las verjas y he logrado minimizar el calor.Ellos agradecidos entonaron una melodiosa sinfonía , volando de jarrón en jarrón con equilibrio perfecto.

En los bebederos  del jardín los pajarillos se bañan moviendo sus alas y hundiendo su pico alocadamente dentro del agua. Los miro y pienso cuanta razón tienen aquellas palabras pronunciadas por Jesús, según las escrituras" los pajarillos del campo no siembran, mas Dios les provee el alimento" esto es cierto, por medio de la naturaleza y de algunas personas las aves reciben lo que requieren y no se preocupan por nada...¿ no es maravillosos? luego me dije_si nosotros para Dios valemos más que un pajarillo, acaso dejará de proveernos ?

La tarde empieza a envejecer y el sol se debilita adoptando una mansedumbre magnánima.

Pienso en la perfección universal. Todo toma el curso previsto y apropiado. Sonrío entusiasmada al comprobar que la belleza está en todo, sólo hay que saber mirar.

 

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