cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Sábado noche
Drama |
20.01.15
  • 5
  • 1
  • 1217
Sinopsis

He vuelto!, aquí os dejo mi nueva historia sobre el peligro de conducir bajo los efectos del alcohol, saludos.

Sábado, 10:00 PM

Aaron ya estaba listo. Su camisa nueva, su cuidadoso peinado, su colonia fuerte...Todo estaba preparado para esta noche, solo faltaba bajar, aguantar el último sermón de la noche que le soltaría su madre y finalmente arrancar el coche para ir en busca de sus amigos. El joven se miró por última vez en el espejo, se colocó el cuello de la camisa y bajó las escaleras. María, su madre, esperaba en el salón, con su típica cara anti-sábados. Aaron tomó su cartera y su móvil y se dirigió a su madre. Ella iba a hablar, pero él la interrumpió: 

-Sí mamá, a las tres en casa, nada de drogas, ni alcohol, si estoy mal no conducir y si pasa algo llamarte inmediatamente. 

María dirigió su mirada al suelo y suspiró: 

-Yo sólo quiero protegerte hijo, ya sabes, desde lo que le pasó a tu hermana pues...

-No quiero que pienses en eso-Interrumpió de nuevo Aaron-No quiero verte mal ahora. 

El joven besó a su madre en la frente y marchó. 

-¡Ten cuidado!-Dijo antes de que pudiera escucharla. 

Aaron fue hacia el coche y entró dentro, permaneció unos segundos inmóvil, sin tocar tan siquiera el volante, y pensó en su hermana. Ella murió en un accidente de coche, ella no había bebido, pero sus amigas sí, y como no tenía aún el carnet no podía conducir. La que conducía se quedó practicamente dormida al volante, y chocaron contra otro coche que ocasionó la muerte de todas las jóvenes que iban en el vehículo. 

El joven recordaba aquello como el peor día de su vida, pues sólo tenía ocho años cuando sucedió, pero aún así no había renunciado a salir con sus amigos, él se controlaba, o al menos eso creía. Finalmente se desprendió de sus pensamientos y fue hacia la casa de sus amigos para recogerlos. 

Julio y Dani esperaban en la fachada del edificio. Ellos habían sido amigos desde muy pequeños, y se tenían un gran cariño mutuo. Siempre salían juntos. 

Ambos se subieron al coche y comenzó la fiesta; subieron la música, y conducieron a toda velocidad por la autopista, hacia la discoteca. Ya allí, entraron y comenzaron a bailar. Se lo pasaban genial, hasta que en un momento Dani cayó:

-Oye, vamos a beber algo, ¿no? 

Julio asintió y ambos miraron a Aaron en busca de un sí.

-Chicos, ya sabéis de sobra que yo paso, no quiero preocupar a mi madre. 

Dani enarcó una ceja y sonrió:

-Anda-Dijo-no me seas nenaza y vamos a tomarnos un par de chupitos. 

Entonces Aaron cedió. Los tres se acercaron a la barra y comenzaron a beber, cada vez más, hasta que ya se empezaban a notar los efectos del alcohol sobre sus cuerpos. Todo iba de lujo, hasta que se encontraron a otro amigo, Sergio. Comenzaron a saludarse hasta que este dijo:

-¿Queréis probar?-Dijo enseñando unas pastillas de colores pequeñas y redondas. 

-¿Qué es?-Preguntó Dani. 

-Éxtasis. 

-Que va tío, eso es muy fuerte, ¿no?-Dijo Dani apartándose un poco. 

-Tampoco exageres, si te digo la verdad es de las menos duras, pero vale la pena, la sensación es brutal. 

-¿Estáis locos? Es droga Sergio-Espetó Aaron. 

-Venga va, por probar-Dijo Dani ignorando el comentario de su amigo. 

Se acercó y tragó varias pastillas. Julio hizo lo mismo. Y finalmente Sergio. 

-Habéis perdido el juicio-Dijo Aaron. 

Pero a medida que la fiesta avanzaba, Aaron se iba convenciendo más, y acabó engullendo las pastillas restantes. 

Pasaron más de las cuatro de la mañana, cuando el joven se acordó. 

-Mierda, mi vieja me va a matar. Vámonos. 

Los amigos subieron al coche. Todos iban igual de borrachos y colocados. Aaron conducía. Iba por la carretera, cambiándose de carril frecuentemente, a una velocidad excesiva, cuando de pronto se cruzaron con un control de alcoholemia. 

-¡Tíos, un control!-Bufó Julio. 

-¿Y qué?-Dijo Aaron. 

-Que estás muy pedo, tío. 

-No, que va, seguro que no me paran. 

Avanzó y los policías le hicieron una señal para que aparcase. 

-Mierda...

-Buenas noches-Dijo el guardia-¿Ha bebido usted?

-No señor. 

-Enséñeme su carnet por favor. 

Aaron rebuscó en la guantera y le dió los papeles. 

-Sople fuerte y contínuo aquí hasta que le diga-Dijo enseñándole el medidor.

Aaron lo hizo con miedo en su mirada. Cuando hubo acabado, la cara del guardia cambió completamente. 

-Duplica usted la tasa de alcohol permitida, le tengo que pedir que salga del vehículo. 

Pero Aaron estaba demasiado asustado como para bajar. 

-Arranca el coche-Susurró Sergio. 

El joven pisó el acelerador y huyó de allí. Los guardias, indignados, comenzaron a perseguirles. Eran ya las cuatro y media. 

Pero el joven iba tan preocupado en acelerar que no se dio cuenta de que iba en el carril contrario, y se estrelló de frente contra un coche que venía a una velocidad elevada también. 

-¡Mierda!-Dijeron los cuatro a unísono.

El conductor había salido despedido por la luna del coche, estallando el cristal, y había caído en el capó del coche de Aaron. 

El joven salió a intentar reanimarle, pero al acercarse se llevó la sorpresa de que el conductor era su madre María. Aún seguía consciente, y le miraba tristemente mientras su pulso se debilitaba lentamente, y moría.

-No porfavor mamá, no me dejes, no puede ser, no te vayas, por favor..¡Mamá!-Gritaba agonizante Aaron mientras se abrazaba al cadáver de su madre. 

La policía llegó y contempló la escena junto a los amigos, que estaban cos ojos repletos de lágrimas, en aquel sábado noche, que no resultó ser como ellos esperaban.

FIN

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Escritora inexperta de 17 años. Errare humanum est.

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta