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4 min
Sacos de papas
Terror |
01.02.15
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Sinopsis

A veces cuando cruzo la calle con el semáforo en verde para cruzar, pienso: ¿que pasaría si uno de los autos esperando decidiera acelerar y arrancar antes de que la luz cambie a rojo para los peatones? Mr Mercedes de Stephen King, me mostró que, para algunos, eso suena como una muy buena idea.

Lo primero que Jacob observó al abrir los ojos, fueron los cuerpos esparcidos por la calle. Gritos de agonía y terror venían de todas direcciones, más y más sirenas se escuchaban a lo lejos, aunque no parecían acercarse en lo más mínimo. Jacob intentó moverse, pero solo pudo levantar su rostro un par de centímetros del suelo, su boca sabía a tierra y sangre, intentó mover sus brazos y piernas, y de nuevo, solo su rostro respondía. Era como si él no fuera más que una cabeza, sin cuerpo ni nada. “Oh Dios” pensó Jacob, “estoy en el infierno”

Sus ojos giraban para observar los escombros frente a él, había visto a una mujer arrastrándose al otro lado de la calle, la piel en su rostro colgaba como tela desgarrada por las garras de un animal, uno de sus ojos pendía casi al borde de su cuenca. “Ayuda…por favor…ayu-“la mujer cayó de cara en el pavimento, Jacob vio como le faltaba un buen trozo de cuero cabelludo, casi podía ver su cerebro.

Jacob intentaba tragar la saliva que se acumulaba en sus mejillas, pero parecía tener la boca llena de monedas, algo caminaba sobre su párpado, una hormiga tal vez. Cerró los ojos de nuevo.

“Mamii maaamii” el llanto lo despertó de nuevo, un niño de no más de seis años caminaba por la calle, sus brazos se veían muy raspados, sin embargo se veía bien, Jacob intentó llamar al pequeño, pero no podía hablar, el niño continuó sin rumbo llamando a su mami hasta que Jacob no pudo verlo más. “Suerte amiguito…suerte…”

Jacob seguía en el suelo cuando abrió los ojos otra vez, los cuerpos estaban siendo levantados, los que aún se movían agónicos eran sedados y puestos en ambulancias de inmediato. Sin embargo la mayoría eran puestos en bolsas negras como si fueran basura, la mujer con la cabeza abierta ya no estaba, uno de los paramédicos llevaba a un hombre en una camilla, el hombre llevaba un portabebés en su pecho, le habían puesto un collarín y el tipo gemía y movía sus brazos como si aún no entendiera qué había pasado, el portabebés estaba manchado con aún más sangre. No había bebé en él.

Jacob había estado en su estado dormitado por un buen tiempo, pensaba en el niño buscando a su mami, pensaba en la pelirroja con rostro desgarrado y cráneo destrozado, pensaba en el padre que lloraba a su bebé. “Tal vez el niño encontró al bebé y ahora un bombero los está cuidando, ambos con no más que un par de raspones, nada más. Eso estaría bien” pensó Jacob mientras seguía con los ojos cerrados.

Finalmente sintió un par de dedos en su cuello, -aún está vivo, necesito ayuda –dijo el hombre respirando en su rostro, su voz era suave y a la vez firme. –Vamos a tener que amputar ambas piernas, el daño es muy grave –dijo. “¿Ambas piernas?” pensó Jacob, una ola de ira y tristeza lo inundó. “¡¿QUÉ CARAJOS PASÓ?!”

Su mente aún divagaba, Jacob se sentía muy cansado para abrir los ojos, todo había acabado, pronto lo subirían a una camilla y lo llevarían al hospital para cortar sus piernas y tal vez tirarlas a la basura como con los otros cuerpos. A lo lejos escuchó el sonido de un motor acelerando.

Los neumáticos rechinaban en el pavimento, el motor parecía dar todo de sí, acelerando de manera frenética. Acelerando y acercándose.

  -Oh Dios, qué cara- ¡cuidado! ¡CUIDADOOO!

Jacob escuchaba el sonido de algo estrellándose contra el capó del auto, “sacos de papas” pensó Jacob, “suenan como sacos de papas cayéndole encima al auto”, Jacob empezó a abrir los ojos.

Pensó que era un muñeco, de esos que usan para las pruebas de choques, el muñeco se retorcía bajo los neumáticos de aquel enorme auto, su cabeza había girado completamente, sus brazos se habían desprendido de las articulaciones. “Ese no es un muñeco, ni tampoco eran sacos de papas” pensó Jacob, su cerebro apenas y podía analizar lo que veía.

 Jacob quiso pensar en el niño y el bebé nuevamente, pero antes de que pudiera siquiera voltear y ver su cuerpo fracturado de la cintura para abajo, aquel enorme auto aceleró aún más, gruñendo como una bestia. El auto se acercó hasta que Jacob pudo oler el hule y gasolina ardiendo en su rostro.

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  • Me gustó, la forma de tu descripción de la situación es muy clara y precisa, hace que la lectura sea rápida y amena a pesar de la situación tan gore que creaste. Te felicito.
    Está muy bien descrita la situación, aunque si te digo la verdad no sabía qué había pasado hasta que no me leía la sinopsis tras terminar el relato. Aún así lograste transmitir la confusión del personaje a la perfección. Por cierto, este relato está escrito de una manera diferente a todos tus otros relatos, no obstante sigue siendo tu estilo. Saludos.
    Describes con soltura y claridad una situación y experiencia tan dolorosa y morbosa. Lo haces con naturalidad, lo que le facilita al lector asumir los hechos y continuar leyendo hasta el final. Elaborada técnica la de comenzar la historia por el final. , como una buena película del género negro. Personalmente no creo que haya tabúes en la literatura. Sí, buen trabajo.
  • ¿Humor? No sé, supongo que sólo estaba enojado.

    Bien, no sé cómo puedo definir este relato. Si les interesa leerlo, espero que ustedes puedan darle una definición. Lo único que diré es que, a veces, todos nos volvemos de hojalata en algún momento de nuestras vidas.

    Un hombre encontrará su venganza bajo la sombra de una Ceiba.

    Una madre nunca se equivoca.

    ¿Por qué querría alguien matar a un anciano? Estu creía que era porque era fácil. Estu era sádico y estúpido, una combinación peligrosa, pero también tenía pésima mala suerte. ¿Qué podría salir mal?

    No sé si es exactamente un relato de amor. No soy bueno clasificando relatos que no tienen nada que ver con horror. ¿Existe el amor después de la muerte?

    La piel y la carne son tan suaves. ¡Tan suaves!

    La herida que queda después de perder a un ser amado puede tardar en curarse, pero ¿Y si la persona que creíamos haber perdido sigue viniendo a nosotros? ¿Y si ya no es como era antes? ¿La dejarías entrar de nuevo a tu vida? ¿La dejarías entrar?

    Las gotas de lluvia traen mucho más que agua.

    El amor siempre está en todos lados.

Hace un año jamás habría pensado en escribir un relato corto, mucho menos en leer un libro cada semana. Pero aquí estoy, tratando de seguirle el paso a todos ustedes. Tal vez tenga talento o tal vez no. No lo sé. Pero planeo atravesar éste oscuro túnel y averiguar si hay algo brillante para mí al final...

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