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4 min
Santiscario
Varios |
11.10.14
  • 5
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  • 925
Sinopsis

Hola devuelta, ¿O te saludo por primera vez?

  En ello un viejo misterioso creaba historias, todo el mundo las leía, todos se fascinaban. Más un día una joven muchacha decidió visitar al autor de tales obras. Éste siempre residía dentro de su mansión, vivía solo, era un señor de avanza edad que en solitario encontraba más compañía que rodeado, o eso es lo que decían por ahí. La joven con cuidado se filtró en la mansión, nadie nunca realmente había visto al anciano en persona, solo fotos que bien podrían no ser auténticas, la gente solo repetía los que otros repetían que probablemente también repetían de otros y así. La chica, una vez dentro, escuchó ruidos que le parecía venir de una habitación del piso de arriba, subió lentamente la escalera, ya podía divisar de donde provenían los sonidos: de la alcoba, éstos se hacían cada vez más notorios, se acercó con cuidado, la puerta abrió y se llevó una sorpresa. No encontró ningún anciano sino que un joven bien cuidado por lo visto, -¿Eres tú el famoso anciano de la ciudad?-, pregunta la niña, -Sí, yo soy él, ¿Y tú?-, respondió el joven, -Perdona mi intromisión a tu propiedad, pero solo soy una muchacha de curiosidad tal que verte deseaba, más me sorprende que de anciano tengas nada, ¿Por qué tal falacia has de hacer?, ¿Engañar a todo un pueblo?, ¿Por qué un joven querría vestirse de arrugas y piel estirada?-, preguntaba con cierta embestida al chico. Éste tranquilamente respondió pausando su escritura, dejando el lápiz a un lado, y dijo: -Yo no he mentido ante nadie, solos los rumores se insertaron en la sociedad y ésta se encargó de diseminarla por donde una boca imprudente fuera. Más aún no me molesto en desmentir esas falsedades porque en parte comparto cierto pensamiento símil a aquella, o símil en mi manera de ver las cosas. Ya que creó que un joven debe de preocuparse para su llegada a la vejez, así para cuando ésta llegue en serenidad repose, en vilo de la llegada de la hora en que la vida de este mundo se expiré y se diseminé en quien sabe que, algunos sostiene que en nada, otros que en algo y algunos que en todo. Yo al respecto de tal tema prefiero mantener cierta humildad y no decir nada al respecto, pero el que quiera creer que crea. Porque si un joven no se preocupa en su juventud de cultivar la serenidad para entrada la senectud, vivirá una juventud despreocupada y una ancianidad alterada y atormentada, que te puedo prometer que mucho mal haría, e hizo y hace-. 

El misterioso joven que miraba a los ojos de la chica despojó su atención de ella y prosiguió su escribir, pero solo por un rato porque volvió a mirar a la chica, dijo: -¿Quisieras ser mi acompañante dentro de esta gran reliquia de palacio?, ¿Y ser juntos la desconocida pareja que escribe escritos?-, el joven se acercó a la chica que no se movía porque hechizada por los ojos encantadores del muchacho estaba, el joven abrazó a la chica con sutil gracia artística. Ligeramente exaltada en su respiración y cautivada a la vez, dijo: -Pero tengo una familia y amigos, no quisiera estar todo mi vida dentro de esta casona, que si me permite decirlo esta un poco descuidada y cubierta de polvo, sin ofender-, el caballero respondió, -Para nada, no me ofende en lo absoluto, ¿Quién dijo que estarías confinada toda tu existencia dentro de este albergue?, obvió que podrás salir de éste a tu antojo, al igual que ingresar-, la bella doncella dijo: -Me rindo, aceptó, lo haré-, y desplomó su cuerpo sobre el joven, buscando acogida entre los brazos de éste.

   Desde entonces el rumor ha cambiado, ya no era un viejo decadente el que escribía en solitario relatos desde la mansión y allí se quedaba sin salir, sino que ahora eran una pareja. ¿Por qué y cómo el rumor se expande?, nadie sabe. 

  En la presencia de Nix ellos salen a disfrutar de la naturaleza, entre cantos y pequeñas danzas, entre acaricias y besos.

 

 

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