cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Seca mis penas
Amor |
19.12.20
  • 4
  • 6
  • 488
Sinopsis

Doy de comer a los patos del parque. La misma rutina de cada sábado por la mañana. Me tiemblan las manos y pienso en lo duro que está siendo este invierno, engañándome al no reconocer que es la falta de alcohol la causa de mis pálpitos en los dedos. El único combustible que proporciona algo de  calidez a mi cuerpo.

Un pato de plumas verdes sale del agua y se acerca descaradamente hacia mi. Me escruta con curiosidad y leo  en sus ojos tristeza ajena. Ni siquiera hace caso a las migas de pan que le he tirado. Mis manos siguen oscilando. Un trago de coñac aplacaría mis temblores. Es un invierno crudo. Casi glacial.

Intento amortiguar mi desánimo leyendo el diario sentado sobre un banco pero la apatía desarma mi concentración. Un vendedor ambulante se para frente a mi y me ofrece una rosa. Tal vez haya visto el reflejo de la desolación en mi cara cuando le he mirado. O quizás haya leído en mis ojos la amargura tatuada en mis pupilas.

Llevo cinco días sin beber. Tal vez busque la sobriedad para morir, para acabar con todo de una forma digna y hasta casi sensata. Lucidez absoluta para dejar atrás una vida insulsa llena de sufrimiento y desamor.  No debe de ser nada elegante saltar de un puente en estado ebrio.

  Empieza a llover. Las gotas empapan la ropa y calan mi piel. Percibo el contacto del agua sobre mi epidermis, pero no siento frío alguno. Abro la boca y las gotas se atomizan sobre mi lengua. Pienso: “ojalá fuese cianuro”. Así vencería esa cobardía del suicida carente de valor para mandar todo a la mierda. Sería todo más fácil. Más sencillo.

Sentado en el banco, dejo que la lluvia rocíe mi cuerpo a modo de ablución terapéutica, drenando el interior de mi cuerpo. Quiero morir con el alma limpia y con el corazón anegado de un amor que nunca tuvo antes en su interior.

Ha parado de llover y la gente reanuda paseos interrumpidos. La tímida brisa lleva consigo ese aroma higienizante a tierra mojada. Algo ha cambiado pero no se qué es.

Una hermosa mujer se sienta a mi lado. No puedo evitar mirarla. Ella también lo hace. Luce una preciosa melena negra como el azabache y la mirada más dulce que jamás haya visto en toda mi insustancial vida. De su bolso extrae una pequeña toalla que me extiende y yo cojo, rozando su mano:

 

- está calado hasta los huesos, permítame que seque sus penas

 

El vendedor de rosas pasa de nuevo dedicándome esta vez, la mejor de sus sonrisas.

Sale el sol. Un arco iris atraviesa el horizonte. Mis manos dejan de temblar.

 

Ya moriré mañana.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • muy bueno saludos
    Gracias a todos por los comentarios.Gracias, Mario, por el consejo. Pero a ver quién me cambia ahora la forma de escribir. De todas formas, tienes razón, puede que sea el relato menos sintáctico de los que he escrito. Un abrazo
    Las imágenes se suceden como flashes de una cámara fotográfica. Eso me gustó. Da agilidad al texto. No habría estado mal, sin embargo, un mayor desarrollo sintáctico de las frases para que ganase en sustancia. En cualquier caso, un buen trabajo.
    "Seca mis penas", una expresión narrativa que nos acerca al existencialismo, a la realidad...León Tolstoi, dijo:" La pena pura y absoluta es tan imposible, como la felicidad puro y absoluta", quizás , pensando en que siempre habrá una mano o hombro que ayude a "secarlas", a lavarlas o a sanarlas....Así como lo hace la misteriosa mujer de la toalla, que también debe tener su propia historia de penas....porque " suavizar las penas de los otros es olvidar las propias" , lo expresó Abraham Lincoln. Saludos fraternales, Pedro66.
    “Todo el mundo anda tratando de lograr grandes cosas, sin darse cuenta de que la vida está hecha de los pequeños detalles” Frank G. Cark. Volver a sentirse vivo o morir tranquilo. Como siempre Pedro66, una buena proposición para leer. Saludos amigo
    Me ha encantado, Pedro. Ojalá esa oportunidad abrazara a quien la necesita. Un abrazo.
  • año 2003

    El amor prohibido...

  • 17
  • 4.54
  • 173

mejor lector que escritor. Todo el mundo tiene algo que escribir.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta