cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
siempre seré tuyo
Varios |
22.01.15
  • 0
  • 0
  • 478
Sinopsis

Ha venido. Yo sabía que no podía ser de otra forma. Yo le quiero, le quiero mucho. Yo le he dado todo.

No me gusta hablar, prefiero escuchar, escuchar y observar, y ahora lo estoy haciendo, desde una cama, en una habitación, en un hospital.
Las enfermeras entran y salen. Parece que tienen prisa. Entran y salen a toda velocidad. A veces me dicen algo, pero no entiendo lo que dicen, es como si hablaran en susurros. Tengo los ojos casi cerrados, sólo abiertos lo justo para entrever lo que sucede a mi alrededor.
Son las 9.27 en el reloj colgado en la pared al lado de la puerta. De la mañana o de la noche? No lo sé. Desde cuándo estoy aquí, tumbado?
Tengo mucho sueño, pero ahora no quiero dormir, me gusta espiar lo que sucede a mi alrededor. Los ojos me pesan cada vez más.
Ha entrado una mujer, también lleva bata blanca, pero no es como las otras. Será médico, supongo. Se acerca hasta la cabecera de la cama. Parece decir algo. No le oigo. Es divertido. Pone su cara delante de la mía, mueve los labios, grita. Su cara esta congestionada, roja. Grita.
Me da palmadas en la cara, cada vez más fuerte, me hace daño. Intento quejarme, pero no puedo hablar. No me gusta hablar, pero ahora me gustaría hacerlo. No puedo. Tengo mucho sueño. Quiero dormir.
Alguien me abre los ojos. Me enfoca con una luz. Siento como si el haz de luz me atravesase el ojo, el cerebro, la cabeza,… Quiero dormir. Tengo sueño.
Empiezo a recordar. Yo le quiero, le quiero mucho. Bueno le quería. Prefiere estar con otro, querer a otro. Cómo puede ser? Yo le he dado todo, le hubiera dado mi vida. En mi pensamiento no había nada más. Pero no me quiere a mí. No podía dormir, su presencia en mi cabeza no me dejaba pensar. Bueno, si pensaba, pero su recuerdo lo llenaba todo. No podía respirar, su recuerdo abandonaba mi cabeza y se expandía por todo mi cuerpo, lo llenaba todo.
Ahora respiro con tranquilidad, y me pesan los ojos. Tengo sueño. Quiero dormir. No puedo abrir los ojos. Me siento ligero, como flotando. Es agradable.
Suena un timbre. Mi despertador. 5 minutos más y me levanto. No, no puede ser. Estoy en una cama, en una habitación, en un hospital. El timbre suena con insistencia. Está dentro de mi cabeza y suena cada vez más alto. Me duele ese sonido estridente.
Por fin cesa el interminable timbre. Una curiosa claridad lo inunda todo, a mí también. Todo es azulado, brillante y azulado. Hace frío. Los dedos de mis pies son los primeros en notarlo. Se extiende hacia arriba, las rodillas, los muslos, el pene, los riñones, el pecho, las orejas, no puedo mover la lengua y tengo los dientes fríos.
Ha venido. Yo sabía que no podía ser de otra forma. Yo le quiero, le quiero mucho. Yo le he dado todo.
Algo le pasa. Está llorando. Me gustaría ser su consuelo. No me gusta hablar. No puedo hablar. Estoy aquí, soy tuyo, siempre seré tuyo. Qué te pasa? Estoy aquí. Su cara está congestionada, sus ojos hinchados, llenos de lágrimas. Estoy aquí, qué te pasa?
El frío sigue extendiéndose. Los hombros, los codos, las muñecas. Pero no siento frío. Una extraña claridad azul lo inunda todo. Las palmas de las manos, el dedo pulgar, el índice, el corazón.
Alguien me cubre la cara. Ahora sí siento frío. Desaparece la claridad azulada. Ahora todo está oscuro. Dónde estás? No te veo. Todo está oscuro. Estoy aquí, soy tuyo, siempre seré tuyo.
… el dedo anular.
Me acaricia la mano, mi mano izquierda. Sus dedos están tibios, como siempre. Sus manos están siempre calientes. No te has ido, estás aquí. No me gusta hablar. No puedo hablar. Me gustaría hablar. No te vayas, yo te quiero.
… el dedo meñique… el frío ha dejado de avanzar, lucha por avanzar  pero no puede. El tibio calor de su mano ha entrado en mí, firmemente, sin esfuerzo, avanza. Las manos, los brazos, los hombros. Despacio, asegurándose de afianzar las posiciones conquistadas. Las orejas, los ojos, el cuello.
Ha vuelto la claridad azul. Ha vuelto para marcharse, no quiere quedarse.
Los hombros, el pecho. Se acerca despacio a mi corazón. Duda. Da vueltas sin decidirse a entrar. Duda. La claridad azulada ha desaparecido. Era el único obstáculo que le impedía entrar. Mi cuerpo vuelve a estar ahora invadido por ti. Has vuelto a conquistarme.


Estoy aquí, soy tuyo, siempre seré tuyo.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • Ha venido. Yo sabía que no podía ser de otra forma. Yo le quiero, le quiero mucho. Yo le he dado todo.

    soñar que se sueña

    ella espera a su chico, su pirata, quien le había prometido una sorpresa

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta