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6 min
Silent night
Drama |
06.12.14
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Sinopsis

El recibidor estaba presidido por la foto de su hija, una sonrisa infantil enmarcada en plata. Un ramo de flores secas y la figura de una bailarina duplicada por el espejo la acompañaban y daban la bienvenida al piso. La puerta de la cocina permanecía cerrada, sin impedir que el olor de un suculento guiso se colara por las rendijas. El comedor era amplio, decorado con copias de cuadros de Cézanne y fotografías en blanco y negro. Al fondo, sobre la mesita situada frente al televisor que permanecía encendido, una taza de café sin apurar y un teléfono móvil conectado al cargador. Un pequeño árbol de navidad se iluminaba intermitentemente mientras sonaba noche de paz en una versión de juguete. En el sofá, unos cojines mordisqueados por el perro que se estiraba panza arriba solicitando mis caricias.

-¡Menudo guardián! – pensé.

La primera habitación era la de matrimonio. Un armario de roble y un tatami sobre el que descansaba el  cuerpo sin vida de Sara. Su sangre derramada estaba bendecida por el Cristo que colgaba en la pared frontal. Casi se podía ver su alma elevándose entre los cirios encendidos que rodeaban el tatami. Los pétalos de rosa formaban un camino desde el pasillo hasta los pies de Sara. Sobre el tocador, unas cuantas fotos de santos rodeadas de velas humeantes. No entendí si se había preparado para una noche de desenfreno sexual o para algún rito religioso. Un cuchillo reposaba junto a su cuerpo. El homicida parecía haber olvidado su arma, o quizás la había dejado allí a propósito. La científica se encargaría de las huellas.

Despedimos a la vecina que había dado la voz de alarma al escuchar los desgarradores gritos de Sara.

-Era muy buena,… pero un poco rara- repitió más de una decena de veces.

Salimos del piso con el estómago encogido. Sergio, el brigada que me acompañaba, vomitó junto al coche, sobre la nieve que cubría el asfalto. Había estado nevando durante todo el día y aún caía algún copo, dulcemente.

-Nunca entenderé que pasa por la mente de la gente capaz de cometer un crimen así.- explicó Sergio recuperándose de sus náuseas.

-Si…-respondí absorto en mis cavilaciones y afirmando sin pensar en la respuesta.

-La puerta no estaba forzada, lo cual indica que conocía al asesino, o bien que el asesino entró con sus llaves. No tenía más señales de violencia que la mortal herida que abría su vientre. Quiero decir que no parecía forzada, tal como explicó el forense, como si accediera a que su agresor hurgara en sus entrañas

Mis palabras se condensaron en vaho y mi escueto razonamiento permaneció unos segundos prendido en la fría noche. Estábamos totalmente despistados, no había pista alguna por la que iniciar una investigación.

-¿Una copa, jefe? – propuso Sergio.

No respondí. No tenía el cuerpo para alegrías. Le dejé que subiera al coche y le despedí con un ligero movimiento de cabeza. Preferí deambular entre la gente que realizaba las compras navideñas. Los machacones villancicos y las luces que adornaban las calles eran el contrapunto a mi estado de ánimo.

Había cogido el móvil de Sara que encontramos sobre la mesita y me dispuse a mirar sus mensajes y llamadas. ¡Por fin en casa! – pensé.

El recibidor estaba prácticamente desnudo, una bombilla con algo de polvo y algunos zapatos amontonados. Encendí la luz del comedor y me derrumbé sobre el sofá sin tan siquiera desprenderme del abrigo. Las paredes necesitaban urgentemente una mano de pintura, el humo del tabaco las había amarilleado. Unas modestas estanterías repletas de libros y un equipo de música que compré con mi primer sueldo eran el único ornamento, además de la foto con mi exmujer que conservaba por pereza. Rebusqué entre mis vinilos y extraje al azar un antiguo disco de Tom Waits. Me serví la copa que había rechazado a Sergio y encendí un cigarro. Pensé en Sara, en la nochebuena y en mi soledad. Concluí que cualquier fecha es igual de buena para morir. Bajé el volumen de Tom Waits que arañaba con su voz quebrada mis frágiles sentimientos y escuché los mensajes del móvil de Sara.

-¡Feliz nochebuena mamá!... Te he llamado ya varias veces, por favor llámame. Hemos tenido que posponer el viaje, el aeropuerto de Frankfurt continúa cerrado por la nieve. Supongo que en dos o tres días podremos coger otro vuelo. Espero que por lo menos compartamos el fin de año. Besos… El pequeñajo tiene muchas ganas de verte.

-¡Hola Sara! Soy Marga, llámame. Adela y Rosa han planeado una cena de divorciadas para fin de año. Bueno, ya hablamos. ¡Ah!, Ayer vi a Carlos, estaba guapísimo. Besitos.

-Sara, no voy a poder venir. Mi mujer ha cambiado de planes y finalmente hoy toca cena familiar. Cada día es más complicado vernos. Siento el daño que te pueda causar pero ya te dije que mi familia es lo primero. Te quiero y lo sabes, pero también quiero a mi mujer. Soy consciente de las promesas de futuro que te hice, adoro los momentos maravillosos que hemos pasado juntos…Lo siento, de verdad que lo siento. Ya hablaremos… Por favor no me llames al móvil, últimamente mi mujer está un poco escamada.

Escuché y leí todos los mensajes. Entendí la muerte de Sara al escuchar el mensaje de su ginecólogo. Le confirmaba su embarazo.

Compartí las ganas de morir con Sara, su suicidio. La ilusión destrozada por dos mensajes casi consecutivos. La imaginé abriendo su vientre entre lágrimas, desmayándose ante su propio horror. Tom Waits me estremeció con Silent Night. Fuera continuaba nevando.

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  • Un buen escrito al que desluce un poco el final
    Agradezco vuestros sinceros comentarios. Valoro muchísimo los comentarios que ayudan a corregir las carencias o errores de mis relatos. Saludos
    Leertus relatos es garantía de calidad, excelente policial, desde alo descriptivo a la trama totalmente atrapante, pero el final, me parece que no se corresponde con tanta calidad.
  • Relato para un concurso sobre "la gula".

    Relato para el Torneo de Escritores, duelo 28. Lo he dejado tal como lo presenté, probablemente debería cambiar el final, como apuntó Paco durante el torneo. No he tenido demasiado tiempo, quizás más adelante lo revise y modifique algunas partes que tampoco me acaban de convencer.

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    Relato para un concurso de microrrelatos MICROFANTASY III.

    Relato que envié al TORNEO DE ESCRITORES para el duelo 4. Como últimamente estoy escaso de tiempo y de ideas, publico este relato.

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