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2 min
Sin título
Reflexiones |
29.06.16
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Sinopsis

Texto muy antiguo. Mis disculpas

Todo era aparentemente normal en su vida. A los ojos de cualquiera su problema hubiera pasado inadvertido, debido, fundamentalmente, a que era él mismo el problema.

Américo se había dado cuenta de su diferencia social a la temprana edad de ocho años. Es en esa etapa de nuestra vida donde nuestros caracteres personales, así como nuestros instintos primarios, se hacen tan latentes que adoptan cuerpo e importancia, llegando a hacernos tan partícipes de ello que lo hacemos llamar personalidad.

Hay chicos que se limitan a crecer, que dejan seguir su curso a la naturaleza y no ponen más empeño en su crecimiento que el de mirarse mañana tras mañana al espejo y analizar mínimamente los cambios.

Américo quería ser uno de esos chicos, quería ser un niño normal, de esos que juegan al fútbol y a las canicas, que leen a mortadelo y oyen a parchís….pero no podía. Américo nació diferente, nadie se lo decía, nadie le torturaba, pero él lo sabía.

Nunca sabía qué quería ciertamente, le gustaba el balón tanto como las muñecas, aunque al mismo tiempo creía que los que jugaban con éstas eran unos “maricas”, pero le arrastraba la parte que le gustaba de esas peponas.

Américo nunca se definía, JAmás, y en ningún ámbito de la vida.

Por eso, cuando buscó novia eligió a una chica que no le gustaba demasiado…..ó si??, y cuando se fue a la universidad eligió una carrera que era una porquería, aunque tenía asignaturas interesantes, que fomentaban el intelecto…..y la indefinición de Américo.

Él nunca estaba dispuesto perfectamente para algo. Eso de ver los pros y los contras de todo era un don de dios, decían los demás,,,,,pero Américo se desesperaba, su problema era llevado al extremo cada noche, al acostarse, solo o al lado de MARÍA, a la que le hacía el amor una noche de cada tres, pensando que quizás no era la chica de su vida, que no la quería, pero, era tan buena, y tan guapa¡¡¡.

Tomar conciencia del grave problema de Américo es muy complicado…….y  muy peligroso, ya que se puede acabar con ÉL, con su última indecisión…¿pistola o arsénico?

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