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3 min
Sólo permito fluir lo que bebo
Reflexiones |
09.08.12
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Sinopsis

Es a veces la existencia un exabrupto tan obsceno.

Bueno, la verdad es que ahora, con el tiempo, las cosas en lugar de envejecer con clase se agrian.

Será la edad. Será que acabamos perdiendo reflejos. Los anglosajones tienen una frase para eso, “The fall from grace”. Suena poético.
 
Ahora escucho una cancioncita, una versión de coña que grabé de un tema de Mecano y me parece peor producto y por supuesto, mucho menos genial de lo que me pareció al hacerla. Pero esto no va de ser genial todo el tiempo. Va de estar todo el tiempo haciéndolo para que de vez en cuando salga algo genial. O pretendidamente genial. O remotamente genial. O menos mediocre que el resto. Por eso llevo tanto tiempo escribiendo. Por eso llevo tanto tiempo pensando músicas que van a ninguna parte. Para mejorar. Porque da placer hacerlo y ver el resultado, algún resultado. Un poco como el que se pasa lustros descolgando el mondogo en el váter y un buen día se descubre siendo un experto en la materia. Quizá no sirva de mucho, pero determina los dudosos dominios de su talento para algo, para lo que sea. No es mejor el pocero  hábil que el artista concienzudo: ambos viven de sacar cosas de dentro. De facilitar que fluya la mierda interior. Unas veces huele mejor, otras peor, pero la tarea es el proceso, no el reconocimiento ni el éxito. Ahí me debato, probablemente sin sentido, quizá de un modo inútil, como un rabo de lagartija recién cercenado que se agita por su pulsión de existencia, su fe en la vida a través del movimiento. Lo acepto.

Al  final permanecemos poco y mal en este circo, así que se deja poco tras de sí y se experimenta menos. No llegamos a conocernos a nosotros mismos ni a ninguno de los demás. Cosas de la brevedad del viaje, del flaquear en el pulso del envejecimiento.
 
Nuestra lista de libros inacabados va de bien en peor. Primero escribirías una obra maestra y después, leyéndolo, entenderás mucho de por qué se sigue emperrado en escribir. Esos libros incompletos te hacen crecer, son una inmoderada pedagogía del talento, por poco que se tenga. El muro de las lamentaciones por lo que no se ha hecho o no se ha sabido llevar a buen puerto.

Pero hay que hacerlo.
 
Esta tarde me marcho a la playa, a otra playa y espero ser menos borracho que de costumbre, ya empiezo a acusar el agotamiento y lo que se dice, esto no durará para siempre, mejor cuidarlo ahora que hay tiempo.
 
El paraguas de mi hernia de hiato rechazando la cicuta apedreada de hielos dentro de un minarete invisible de cristal, como agente ácido agresor de mi píloro maltrecho. En fin, cosas.
 
Hoy me siento en el estado de ánimo de escribir, supongo que por eso os cuento este rollo tan largo. Haré mis respiraciones hasta que se me pase.  En un rato, enfrentaré el cretino mar con su vaivén absurdo, para deleitarme con el rumor breve de las oportunidades creativas que desperdicio mientras me sumerjo en el tedio. Mientras sólo permito fluir lo que bebo.

Es a veces la existencia un exabrupto tan obsceno.
 
Amén y besos.

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  • Aquí estoy de nuevo, sin falta, leyendo este delirio existencialista tan "fluido". Me agrada enormemente leer tus textos y sobre todo esa honestidad tan procaz. Un saludo.
    Sigues muy bien el concepto de que fluya, es decir, lo haces fluir muy bien, que no se pierda a pesar de los cambios de forma, de los giros. Me gusta mucho tu estilo y el contenido que tiene este relato. Un saludo
    Escribe tus comentarios...Pocero o artista, el caso es que fluya. Luego solo resta darle la forma.
    Para ser buen escritor se dice que se ha de tener algo, que se ha de nacer con algo. No sé si eso será cierto, supongo que no, que será más bien que los que tienen algo se esfuerzan más por seguir adelante con el proyecto creativo. Tú, por lo que acabo de leer, tiene un algo que bien podría servirte para ser un buen escritor. Pero no es cuestión de inspiración, es cuestión de escribir, escribir y escribir. Si lo estructuras antes de escribirlo, sabiendo qué vas a decir: mejor. Si no, estos trabajos de inspiración libre son a veces muy interesantes, aunque no hay que abusar de ello. Aunque me ha desentonado con el resto el párrafo del minarete invisible de cristal. Que está bien, pero no sé, no tiene el mismo tono que el resto. Sigue así, te leeré con interés.
    Es siempre agradable ver aparecer un amigo por la puerta aunque sea llevando una depre encima. En cuanto a fluidos, no creo que tengas demasiados problemas. Tu prosa fluye como ninguna. Ignoro si motivada por motores líquidos, sólidos o gaseosos, pero siempre afinada y dispuesta, atinada y lúcida. La lectura de tus obras es siempre un placer aunque en el fondo, en la mayoría de ellos no cuentes nada. Un poco como les pasa a los políticos. Gases aparte (Por otra parte, también considerados fluidos), te considero uno de los mejores escritores de esta página. Disfruto con tu peculiar estilo enormemente y solo lamento que no te prodigues más. ¿Cuestión de estilo?. Posiblemente, aunque soy de los que piensa que para escribir hay que tener algo que contar. Puedo estar equivocado, especialmente cuando tras el papel en blanco crea las sombras una mente brillante como la tuya. Un abrazo, amigo. Perdona el sermón.
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