cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Sometimiento
Drama |
15.02.13
  • 4
  • 1
  • 1649
Sinopsis

y si jamás ha existido...

¿Acaso hay mayor agonía que la de perder a un hijo? Pues creerme cuando os digo que sí la hay.

Una mañana como otra cualquiera me dirigí a la guardería a recoger a mi hijo. Ni siquiera prestaba atención a mis pasos en su andar mecánico, acostumbrados al mismo camino que se repetía día a día. De pronto, una extraña desazón me invadió durante todo el trayecto. Por aquel entonces no supe el porqué, pero recuerdo alarmarme en parte, por mi repentina pesadumbre, sin embargo, no era la primera que me sentía así. Últimamente, cuando menos me lo esperaba, incluso diría que cuando más tranquila y feliz me sentía, una extraña inquietud agarraba mis frágiles nervios y los agitaba hasta sumergir mi ser en una terrible congoja.

El caso es que llegué a la puerta de aquel edificio y me sorprendió en lo poco familiar que se me hacía, pero enseguida lo achaqué a mi naturaleza distraída. Abrí la puerta y entré en aquella minúscula habitación. A mi derecha una mujer me miró con aire despótico. Inclinó su cabeza en la oreja de su acompañante y con gesto agrio me señaló. Aquella cretina me estaba apuntando a mí. Aquello me irritó, no soportaba el menosprecio de nadie y menos de aquella niñera adusta de rostro rígido y anguloso.  Con paso firme me encaré ante ella y le exigí que trajeran a mi hijo ante mí.

Todavía recuerdo su gesto arbitrario hacia la empleada. Su voz arisca gritando “- llama ”, aún retumba en mi mente. Aquello me enardeció, y con un  golpe de cólera aparte aquella arpía y entré en la habitación de los bebes.
Miré y miré, sin embargo, a una y cada una de las caras, pero la suya no estaba. Mi hijo no estaba allí.

Lo siguiente que recuerdo es que entré en una ensoñación febril y fruto de la ira más visceral agredí a la vieja, insulté a la empleada y me deshice de los policías recién llegados.

Hoy me resigno a no pensar y al pasar de los días. Hace tiempo que esto me derrotó y acabó por destrozar mi conciencia, tanto que aunque lo intente no puedo recordar su cara, no recuerdo su color de pelo, ni si sabía caminar. Supongo, que simplemente me doblego ante mi locura.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta