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10 min
SUCEDIÓ EN "LA CATALANA"
Terror |
16.05.20
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Sinopsis

Esta historia de horror creo que no fue escrita por nadie. Me fue contada cuando yo tenía 10 años, junto a otros niños de edad parecida, narrada por una niña un poco menor que yo.

      Esta historia de horror creo que no fue escrita por nadie. Me fue contada cuando yo tenía 10 años, junto a otros niños de edad parecida, narrada por una niña un poco menor que yo,

      Los hechos se suceden entre los años 1900 y 1910, en una gran casona de campo de la provincia de Santa Fe, cerca del río Carcarañá.

      Por su aspecto la casona bien podría llamarse "un horror tambaleante", y era el casco estilo victoriano de una estancia dedicada a la cría de caballos.

      El campo y la casa, como de 18 habitaciones, eran nombrados como "La Catalana", y regenteados por su dueña, ya anciana, doña Silvana Catalano, la "tía Sivi". Con ella vivía su sobrina Tristana, de 27 años.

      La joven Tristana era muy hermosa, considerada en el ámbito conservador de la época como una "niña terrible", o chica "descocada", sólo porque ella procuraba divertirse todo el tiempo, junto con su grupo de amigos de parecidas edades. Por éstos motivos, permanecía en constantes choques con su tía, con discusiones y opiniones encontradas.

      Y resulta que estando en vísperas de fin de semana y carnavales, con Tristana y su docena de amigos divirtiéndose en el campo, la tía Sivi le dio franco por todos los feriados al personal de la casona y los trabajadores del campo, con dinero para viajar a Los Molinos, Carcarañá y Santa Fe a visitar a sus familiares, o para alojamiento. Pero antes que partiesen, doña Silvana Catalano falleció repentinamente por un ataque cardíaco.

      En medio de la consternación general, la sobrina, sus amigos y el personal, improvisaron el velatorio de la tía, y al otro día depositaron su cuerpo en uno de los ataúdes de la cripta familiar, como se estilaba en esa época en algunas casonas campestres.

      Después de éso, Tristana despidió por los días feriados al personal de la casa y el campo.

      En medio de un clima de ánimo sombrío, el grupo se dedicó a bastarse a sí mismo, organizando sus desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Ya no había ganas de ensillar caballos y hacer paseos y correrías por el predio.

      En un momento dado Tristana, revisando la despensa dijo ---Nos quedamos sin carne---, a lo que respondió uno de sus amigos ---No importa, hay frutas, verduras y quesos de sobra, y nueces para un batallón.

      ---A mí no me arreglan con éso ---contestó ella.

      Otro del grupo terció, en tono vacilante. ---Habría que ensillar unos caballos y hacer un montón de leguas hasta Carcarañá, sólo para traer un poco de carne.

      ---También podríamos usar la carne de algún caballo ---agregó otro amigo.

      ---Nadie me toca los caballos, pero no se preocupen, yo sé dónde conseguir carne... Respondió Tristana.

      Habiendo dicho éso, tomó un recipiente y una cuchilla de la cocina, y salió de la casa. Algunos salieron detrás, y vieron que tomaba un camino hacia los terrenos apartados del fondo de la casona, que ellos habían transitado antes.

      Nadie dijo nada. Todos se quedaron mirando hacia las arboledas de la zona donde se iba internando Tristana.

      Al rato la observaron regresar, con el recipiente envuelto en un delantal, todos con los ojos desorbitados y las mandíbulas caídas.

      Al fin una muchacha habló.

      ---¡ Pero, Tristana...! ¿Vos estás loca ?  ¿ Qué hiciste ?

      Y se sumaron varias voces.

      ---¡ Tristana ! ¿ Qué pretendés ?... ¡ Qué horrible, yo me quiero ir...! ... ¡¿ Qué hiciste ?!  ¡¿Qué vas a hacer ?!

      ---Lo que voy a hacer es no quedarme sin carne ---dijo Tristana ---Apartensé, que tengo trabajo por delante... y ustedes, quedensé con toda la fruta y la verdura que quieran... y prendan las luces... que para algo tenemos tendido eléctrico.

      Mientras Tristana encendía el carbón de la gran cocina de hierro, varios de los amigos se pusieron a confeccionar una gran ensalada, y aprestaron varias botellas de vino tinto. Otros más se dedicaron a activar el fuego de la chimenea del salón comedor, y el resto permaneció sin hacer nada, deambulando en estado de estupor.

      Al fin se sentaron a cenar, los amigos con su gran ensalada, y la dueña de casa con la fuente de chinchulines recién cocinados al horno.

      Transcurrió la cena, en la que varios huéspedes no terminaron y se levantaron rumbo a los baños y dormitorios.

      Se fueron a dormir temprano, sin hablar, unos solos y otros en pareja. Más tarde oyeron el rumor de la anfitriona metiéndose en su pieza.

      La noche, oscura como el interior de una tumba, fue desgranada por el gran reloj de pie de la planta baja, repiqueteando cada media hora. Cuando la medianoche fue cantada, se sucedieron unos cuantos minutos más.

      En medio de la duerme vela todos oyeron un murmullo en la entrada; después la puerta rechinó y, apenas perceptible, una cantinela les llegó desde la planta baja...

      " ...dame los chinchulines... que estoy entrando en la saalaaa..."

      En las habitaciones de arriba todos estaban arropados hasta las orejas, pero sintieron que se congelaban...

      La letanía se  percibió apenas, otra vez...

      " ...dame los chinchulines... que estoy a mitad de la saalaaa..."

      Mientras en los cuartos, Tristana y sus amigos se atenazaban bajo las frazadas.

      El cántico se producía puntual, tras varios segundos, o pocos minutos...

      "...dame los chinchulines... que estoy al pie de la escaleeraaa..."

      En su pieza, Tristana quiso levantarse, pero su cuerpo agarrotado no le respondió, y después de un momento otra vez la entonación...

      "...dame los chinchulines... que estoy a mitad de la escaleeraaa,,,"

      Y tras cada intérvalo, volvía la hilada de voz...

      "...dame los chinchulines... que estoy a la entrada del pasiillooo..."

      ...Y después de unos instantes, que se alargaban en la melaza negra del corredor...

      "...dame los chinchulines... que estoy a mitad del pasiillooo..."

      Y ya demasiado pronto continuó la cantaleta...

      "...dame los chinchulines... que estoy al lado de tu pueertaaa..."

      En todas las habitaciones el terror volvía sólido el aire, que podía cortarse con un cuchillo. La oscura letanía se escuchó más cerca...

      "...dame los chinchulines... que estoy adentro de tu pieezaaa..."

      Alguien balbuceó, vomitando terror en algún cuarto ---¿ Ésto es una pesadilla...o está pasando en serio ?

      La tonada se escuchó de nuevo, suavemente...

      "...dame los chinchulines... que estoy en medio de tu pieezaaa..."

      La cantinela de horror se sucedió, sin detenerse...

      "...dame los chinchulines... que estoy a los pies de tu caamaaa..."

      ...Y todos escuchaban la atrocidad, que les helaba la sangre en las venas como si les ocurriera a cada uno de ellos...

      "...dame los chinchulines... que estoy a mitad de tu caamaaa..."

      El espanto ya era insoportable, cuando...

      "...dame los chinchulines..." ---¡¡ HAAGGHHRGGG...!! ---Un alarido de desgarrada agonía traspasó las paredes y se prolongó en un chillido inhumano que hizo retemblar todo el edificio hasta sus cimientos... Enseguida, una espantosa carrera retumbó a lo largo del pasillo y se perdió hacia la salida.

      El grupo de amigos aún esperó hasta la primera luz, y el primer canto de pájaro, antes de moverse y averiguar qué cosa había pasado.

      Como perros apaleados caminaron por el pasillo.

      La puerta de Tristana estaba abierta; encontraron el cuero cabelludo de la joven en el piso del cuarto, y un reguero de sangre se extendía y salía por la puerta, atravesando el pasaje y las escaleras, hacia la salida al patio delantero.

      Sólo unos pocos se atrevieron a seguir el rastro sangriento, que se internaba por la zona atrás de la casa... hasta el paraje de la cripta familiar.

      Encontraron el cadáver escalpelado de la hermosa Tristana en las cercanías del sepulcro. Le habían arrancado el vientre.

      Los cuatro muchachos se aferraron entre ellos, y se pusieron a llorar ante tamaño cuadro de horror; sólo podían repetir: ---¡ Tristana... Tristana...!

      Cubrieron el cuerpo de Tristana con una camisa, y después de un rato se forzaron a investigar dentro de la tumba. La puerta estaba entre abierta, y a un lado una caja contenía varias velas.

      A la luz temblorosa de los cirios siguieron un leve rastro de sangre hasta uno de los ataúdes, el de la tía Sivi, que ellos mismos habían colocado hacía ya dos días; tenía la tapa suelta... abierta.

      Los jóvenes estuvieron deliberando unos momentos, hasta que, buscando, arrancaron una varilla del marco de la entrada; manejando la vara apartaron la madera del féretro.

      Pudieron ver el cadáver de la tía Sivi, blanco como un papel, con las manos ensangrentadas; tenía puesto el vestido que le habían colocado antes de velarla, también manchado de sangre.

      Con la varilla, apartaron el paño desgarrado, y vieron el enorme tajo en el abdomen, desde la pelvis hasta el estómago, por donde sobresalían algunos intestinos frescos.

      Más tarde, dos de ellos quedaron acompañando a Tristana, y los otros dos volvieron a la casa; junto con los demás confeccionaron unas angarillas, y después retornaron a la difunta a su casa.

      Luego de éso decidieron:  "Deberemos dar parte, algunos de nosotros quedarán aquí, con Tristana, los demás ensillarán caballos y volverán todos juntos a Carcarañá, y vamos a ver cómo hacemos para convencer a las autoridades de lo que pasó... porque somos unos cobardes... porque ninguno hizo nada... porque a ninguno se le ocurrió salir de la cama y de la habitación para ayudar a Tristana... Para evitar que el cadáver de la tía Sivi la asesinara..."

 

Chinchulines: En Argentina se llama así a los intestinos de la vaca, y por extensión a los intestinos del ser humano.                                                     

 

                                                           ooooOOOOooo

 

                  

 

   

 

 

 

      

       

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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