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23 min
Sudor, lágrimas y sangre
Drama |
27.03.13
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Sinopsis

Depresión, desesperanza, sueños y realidad, sentimientos contrarios, vida y muerte.

I

Entonces fue que Alfredo recito con tono amargo y lúgubre las palabras que se habían estado repitiendo en su mente por mucho tiempo -te amo, le dijo. Lo único que recibió a cambio fue una confirmación de que el no generaba ningún sentimiento en ella, fue un silencio incomodo, el mas largo que había existido, salió corriendo y se dirigió a su departamento, al llegar ahí se noto agitado, agobiado y aletargado, tomo la pistola del cajón en que la guardaba y la coloco entre sus ojos, justo por arriba de la nariz, pensó en apretar el gatillo pero no pudo hacerlo, se sintió desesperado y las piernas se le doblaron, cayo de rodillas y con las manos temblorosas por la excitación coloco el cañón del arma dentro de su boca, esta vez estaba decidido a apretar el gatillo, vacilo unos momentos y unas lagrimas cayeron de sus ojos, una sonrisa se dibujo en su rostro, la amaba, apretó el gatillo y se desplomo en el piso.

Alfredo despertó lleno de sudor, ¿que había pasado? su mente estaba nublada con ideas suicidas y de amor, eran ideas contrarias y confusas, era un sueño, se sintió confundido, porque soñaría tal cosa, no le dio mas importancia en ese momento, solo era un sueño no tenia porque buscar alguna razón detrás de el, volvió a dormir. Despertó con el sonido de su alarma y se volvió a asustar, aun se sentía exaltado por ese sueño que había tenido, le dio vueltas por su cabeza, normalmente le costaba trabajo recordar lo que había soñado pero en esa ocasión lo difícil era olvidarlo, sus manos temblaban así que decidió hacer ejercicio como habitualmente lo hacia, al termino se sintió un poco aliviado pero seguía lleno de dudas y confusión, no sabia porque le había causado tanto conflicto aquel sueño, nunca había tenido  la necesidad de algún amor pero en cuanto a la idea proclive del suicido si había tenido pensamientos, al respecto había pensado unas cuantas ocasiones desde que había visto, a los 15 años, en las noticias, que un joven de la misma edad había cometido suicidio después de haber golpeado, en su casa, a su hermana de 5 años de edad, no habían mencionado cual fue la razón por la que lo hizo pero la había dejado tan lastimada que la pobre niña tuvo que estar hospitalizada por una semana, después de golpearla el joven se sintió tan culpable que tomo de la herramienta de su papá una cuerda, se trepo al árbol que se encontraba en la parte trasera de la casa y la amarro, enseguida con el otro extremo se hizo un nudo en el cuello y se tiro, la pequeña hermana había sido encontrada inconsciente aproximadamente 2 horas después del desafortunado suceso, el cuerpo del joven fue encontrado justo después, los padres devastados por la noticia tendrían, según la reportera, que asistir a terapia psicológica para poder sobrellevar los sucesos acontecidos. Esa noticia había afectado a Alfredo de manera que después de haberla visto había planeado varias veces alguna forma de suicidarse, pero no tenía razón alguna para hacerlo, ni siquiera después de que sus padres fallecieran, así que nunca las llevó a cabo.

Pensó en faltar al trabajo pero no creyó que fuera necesario, solo había tenido un mal sueño, se alisto y salió del departamento, llegó a la oficina y realizo sus pendientes, durante el día siguió su rutina hasta que cuando termino de comer se decidió a no regresar al trabajo, ya había terminado todo lo que podía hacer en ese día, fue directo al parque al que le gustaba ir, se encontraba a unas cuadras del edificio donde trabajaba, ahí se ponía a observar a las personas, los deportistas en ropa cómoda para realizar ejercicio, las personas de la tercera edad alimentando a las palomas o jugando ajedrez, los jóvenes que salían a escondidas del colegio, etc. Dio una vuelta alrededor del parque para por ultimo sentarse en una banca a descansar un momento, miro al cielo y pensó, algunos días estaba solo, otros días dolían pero al final su vida valía, se dejo estar, dejando el tiempo correr, oyendo el mundo caminar, veía los pasos en las sombras y quería sumergirse en ellos, deseaba ser raptado por esas sombras, aquellas que aun no comprendía, dio varias vueltas mas, se sentaba de vez en cuando y seguía caminando, no sabia porque pero por primera vez no quería regresar a su departamento, se sentía a gusto en el parque, el aire golpeaba su cara de manera grata, el fresco del día le ayudaría a aclarar sus pensamientos pues había tenido durante todo el día en la cabeza aquel sueño que lo había perturbado, veía a las personas pasar junto a el y no le importaban, solo eran peones que no formaban parte de su vida y esperaba que permanecieran de esa forma, repaso el sueño una vez mas por su mente, no se había percatado pero el en la realidad no tenia ninguna pistola ni alguna arma parecida, no tenia alguien a quien dirigir las palabras de amor que en su sueño había dicho, no recordaba el rostro de la mujer a la que se las había dicho y definitivamente no intentaría suicidarse por un desamor, así que porque torturarse mas con eso, si seguía así se autodestruiría de manera involuntaria y no podía permitir que eso pasara. Se recostó en un árbol, miro al cielo, veía las nubes pasar con tal velocidad que su mente quedo en blanco, cerró los ojos y durmió por un momento.

 

II

Se encontraba dormido en el árbol cuando un perro comenzó a lamerlo, lo hizo a un lado, se paro y camino hacia su oficina, llegando ahí noto que el edificio estaba cerrado, no tenía llave y muy a su pesar termino regresando a su departamento. Ya ahí tomo un vaso y lo lleno de agua, comenzó a tomarla y se le cayo, se puso furioso, la cólera lo envolvió, sintió sombras a su alrededor, reptaban, lo miraban, sudaba intensamente y en un arrebato  golpeo el piso con sus manos, su vista se nublo y de alguna forma se fue a la cama.

Al día siguiente ya se encontraba más tranquilo, despertó tarde pues era fin de semana, ese día lo pasaría tranquilo, vería la televisión, leería algún libro, dormiría o algo por el estilo. Lo primero que hizo fue recoger los vidrios del vaso que había roto la noche anterior, se arrepintió de haber hecho tal acto pues el no era alguien que se dejara llevar por la rabia como lo había hecho en ese momento, pero ese mismo acto lo había tranquilizado sobremanera. Se sentó en el sofá  a analizar lo que había pasado, se había dejado llevar por las emociones que le había provocado el sueño, o pesadilla, lo que en el había despertado duro por mas de 24 horas y no le agradaba, respiro profundamente y continuo, se había vuelto loco por un pequeño momento pero retomo la cordura en uno similar, estaba bien, experimentar de vez en cuando algo ajeno a el, pensó, pero no dejaría que se convirtiera en el centro de su persona, que echara raíces y lo cambiara, aunque sabiendo el que los cambios no requieren gran tiempo, solo requieren un segundo en el lugar correcto, con la persona correcta y en la situación correcta, entonces era posible que el hubiera sido victima de esa pesadilla y que sin darse cuenta lo hubiera cambiado, no lo creía posible, pero mantendría ese pensamiento a flote para que no lo sorprendiera desprevenido. Termino sus pensamientos y se sintió mejor, se fue a caminar otra vez, eso siempre lo tranquilizaba, bueno, hasta el día de ayer que en vez de ayudarlo lo puso más nervioso, pero pensó que ese día seria diferente, seria normal.

 

Esta vez había recurrido a un lugar diferente, fue a un lugar que nunca había ido, experimentaría de nuevo, así que se encontraba en una base militar abandonada ya hace 15 años, había casa maltratadas ya por los años, con moho en algunas paredes y agujeros en otras, a casi todas las ventanas les faltaban los vidrios y tenían las puertas destruidas casi en su totalidad, los colores desgastados y carcomidos por los rayos del sol se habían deformado a un gris extraño, arbustos mal cuidados que mas secos que vivos seguían creciendo lentamente, los camino hechos de tierra y polvosos, ahí era donde se encontraba, un lugar abandonado, lo mejor, creía el, para aclarar las dudas mentales, caminó hasta donde se encontraba la ultima casa, ahí había unos escalones al pie de la puerta y se sentó en ellos, comenzó a observar las nubes, a divagar, se sentía libre, parpadeaba muy seguido por el polvo del lugar pero le era indiferente tal cosa, el seguía absorto en si, dentro de si, era una introversión que nunca había tenido antes, estaba sentado sin hacer nada mas que estar, esa calma mental era la máxima que había tenido en toda su vida y le gustaba, dejo atrás todo y de pronto sintió una pequeña palmada en la espalda, se sobresalto, en un mismo momento sintió como el corazón latía de manera rápida y fuerte, su respiración se detuvo y al mismo tiempo que se paraba se giro para ver lo que había sido que lo toco, con asombro vio a una mujer

-¿quien es usted? Creí que este lugar estaba solo.

-disculpe por haberlo asustado, mi nombre es Carolina, regularmente vengo aquí a ejercitarme, usted se veía muy tranquilo que no me pude resistir a venir y saludar, no es común encontrar personas aquí.

-¿así que al ver a una persona desconocida usted decide ir y asustarla?

-repito, disculpe por haberlo asustado, mi intención no era esa.

-no se preocupe- dijo Alfredo después de tomar aire -vaya que me asusto pero no pasa de eso.

-dígame que lo trae a este lugar abandonado por la civilización- pregunto Carolina

-Nada, la soledad me hacia falta, un lugar en el que aclarar mi mente- no se le ocurrió a Alfredo otra cosa que decir, la verdad era un poco seca y triste pero era mejor que mentir.

-vaya es usted muy profundo- Carolina no supo que responder ante las palabras de Alfredo así que se despidió- bueno me retiro y lo dejo para que libere sus problemas, fue un gusto conocerlo.

-el gusto fue mío, a pesar del susto- Ambos rieron y se dirigieron en direcciones opuestas, ya cuando iban a unos pasos de distancia uno del otro, Carolina volteo y grito con tono amable

-disculpe, ¿me podría repetir su nombre?

Alfredo no recordó haberlo mencionado antes, tal vez lo había hecho y no se dio cuenta, no, estaba seguro de no haberlo hecho, se sintió mal por sus modales y le grito con una sonrisa en su rostro –Alfredo.

 

III

Le costaba tanto reconocerse a si mismo, aun no sabia que le había pasado, ese segundo había transcurrido, ese en el que se había producido un cambio, uno muy significativo, el tiempo no era una barrera, al contrario se había convertido en un transductor para que ese cambio se diera por hecho, no sabia donde había pasado, pero sabia que lo había hecho. La tristeza se desbordaba en el, no es que el fuera alegre por naturaleza, ni mucho menos que lo demostrara con una gran sonrisa pero era feliz, lo había sido, ahora se sentía hundido en las profundidades ajenas de la vida, eso creía el, al principio, con el paso de los días se dio cuenta que esas profundidades ajenas no lo eran, eran tan suyas como lo era su cabello, como lo eran sus manos, le pertenecían. Recordó su sueño, las ideas suicidas reptaban por su cabeza una y otra vez, desesperado corrió a la cocina de su apartamento, de un cajón saco una cajetilla de cigarros, comenzó por encender uno, lo termino, continuo así hasta que solo quedaban 3 cigarrillos, tenia uno de ellos en la mano, lo olfateo, lo saboreó, lo prendió pero en lugar de fumarlo lo apago, cogió el filtro del cigarrillo con su dedo índice y pulgar de la mano derecha y coloco la parte encendida en la palma de su mano izquierda, sintió un ardor, era agradable, le dolía pero era una sensación placentera, se había vuelto loco pensó.

Los días pasaban y aun se sentía deprimido, que le pasaba, porque había cambiado tanto, se recordó caminando en el parque, ahí no había pasado nada, luego recordó la base militar abandonada, en ese lugar había conocida a una extraña, no le parecía nada relevante con su estado así que le resto importancia, recordó su sueño y como había reaccionado cuando se le cayo el vaso, como había apagado el cigarro y como se sentía en ese momento, no era algo placentero, ahora tenia una herida en la palma de la mano y parecía que le quedaría un pequeño recuerdo de sus actos, una cicatriz circular, adorable pensó, paso de ser un ente apartado del mundo a uno mas de los eslabones con los que se elaboraba el mismo, no quería volver a pensar en eso pero era lo único que rondaba por su mente, se recostó en el sofá y dormito.

Estaba de espalda a un espejo, se dio vuelta lentamente y lo que vio fue su propio reflejo, no era algo normal, usaba pantalón de mezclilla, camisa y sobrero, ¿porque traía un sombrero?, no era algo que normalmente hiciera, vio su cara en el espejo y noto que tenia el ceño fruncido, como si estuviera enojado, con sus mejillas enrojecidas, cerro los puños y lanzo un golpe al espejo, pensó que lo rompería pero el espejo comenzó a alejarse, volvió a lanzar golpes pero el espejo solo seguía alejándose, lo persiguió pero no podía alcanzarlo, se rindió. Tirado en el piso, de rodillas comenzó a llorar, sentía sudor mezclado con lagrimas correr por su cara, grito, se estremeció no podía dejar de temblar, el cuarto en el que estaba comenzó a obscurecerse, había sombras a su alrededor, por debajo y por arriba, lo agarraban, el seguía llorando y temblando, volvió a gritar. Alfredo estaba en el sillón, grito, sudaba, sentía una mezcla de emociones, entre pena, nostalgia y tristeza, cerro los ojos, otro sueño, esta vez no involucraba suicidio ni amor, era algo diferente, era  frustración, enojo, sentía una inmensa desesperanza, ahora en verdad sentía un vacío en su interior, volteo a la ventana, era de noche, aun así salió a caminar, le hacia falta aire fresco, la luna estaba en cuarto menguante y las estrellas se veían parcialmente escondidas por las nubes, no sabia a donde ir, decidió regresar a la base abandonada, ahí reflexionaría sobre lo que había pasado o tal vez volvería a dejar su mente en blanco.

 

IV

Ya en la base, Alfredo, desdichado como no lo había sido en su vida, deseo tener un par de alas para poder volar y que sus problemas desaparecieran por la mañana al despertar pero sabía que eso no pasaría, no podía hacer de cuenta que nada pasaba, debía enfrentar a sus demonios antes de que ellos lo enterraran en un rincón del que no podría salir, temía por su salud mental y temía por su salud física, la repetitividad de sus emociones, obscuras y dañinas lo preocupaba sobremanera, era tan fuerte esa preocupación que no recordó como había ya recorrido toda la base militar y aun así dejo de buscar la respuesta, no era necesario. Llego hasta una roca y se sentó sobre ella, respiro profundamente, cerro los ojos, quería olvidar, se sintió tranquilo pero poco a poco sintió que su respiración aumentaba de velocidad, sudaba, su corazón parecía explotar, sintió frustración, no, no era frustración, era algo mas, abrió los ojos y se dio cuenta que estaba de pie, se había parado sin saber como o porque, miedo, eso era lo que había sentido, fue tal el temor que su cuerpo reacciono por si solo y el no tuvo ninguna participación en tal acción, había sido un acto involuntario que sus emociones habían creado, que habían disparado en él justo en el momento que cerro los ojos, eso ya no le causaría tranquilidad, al contrario lo perturbaba.

Su descubrimiento lo había desalentado, su forma de buscar la paz mental dejo de servirle, se dijo a si mismo que buscaría ayuda profesional pero el sentía que no era necesario, su razón le decía que lo hiciera pero en él ahora reinaban los sentimientos y no la razón. En el tiempo restante que estuvo en la base abandonada se dedico a explorar esas raras emociones que había experimentado, observo el cielo y al mismo tiempo pensaba en su depresión, cada vez que se dejaba llevar por ella sentía una fuerte ola de indiferencia hacia todo lo que le rodeaba era un sentir que en vez de agobiarlo lo liberaba, le dejaba de importar todo, incluso el mismo y sus temores, su vida pasaba como si no fuera, como si el no existiera, se veía desde un punto de vista diferente, como desde los ojos de otra persona y lo que veía era insípido y vulgar era una existencia sin razón ni decisión y luego regresaba a ser él otra vez pero lo que había observado no lo cambiaba en nada porque Alfredo dentro de su depresión sabia que quizá nunca fue algo, pero lo que no era, eso lo había sido, era una contradicción en si mismo. Continúo caminando y cuando se dirigía a la entrada de la base para regresar a su casa, en el camino vio un pedazo de lo que antes pudo haber sido un espejo, lo agarro y se vio reflejado en el, su reflejo parecía estar en blanco y negro, era de matices que carecían de brillo, opacos e insípidos, lucían aburridos, eran la máxima expresión de su indiferencia ,se veían tonos grises con sombras aun mas grises, eso era lo que llenaba su reflejo, ya no era solo un sueño, era su realidad.

 

V

Ya en su departamento, Alfredo tomo un vaso de agua, mientras lo hacia se sintió mareado, la habitación giraba, sus fuerzas se iba, el vaso resbalaba por sus manos y el agua cayo sobre su pecho, cuando el vaso golpeo el suelo el cuerpo de Alfredo estaba cayendo de igual forma, su cabeza resonó con el golpe y perdió la conciencia.

Se encontraba en la playa, era un atardecer único, había aves volando hacia el horizonte, el cielo pintado de un tono entre rojo y naranja, en partes parecía sangrar y en otras se veía parchado por el blanco de las nubes, ellas se difuminaban y creaban la ilusión de que había humo saliendo de una hoguera, el mar, azul y ondeante, se encontraba tranquilo, el viento soplaba con calma y la arena rosaba con sus pies de manera cálida, comenzó a caminar hacia la costa, se acerco poco a poco al agua, su mente estaba en blanco y el ambiente del lugar lo mantenía con calma, el agua ahora le llegaba hasta las rodillas, se le hacia mas pesado caminar pero no le importaba el esfuerzo , prosiguió, el agua llegaba a su cuello, le costaba subir la cabeza para respirar así que se sumergió y en un instante quiso que acabara todo, expulso todo el aire que tenia y se resistió a salir del agua a inhalar un poco mas de aire, forzó la respiración por debajo del agua y sus pulmones comenzaron a llenarse de ella, empezó a toser, sus brazos se sentían entumecidos al igual que sus piernas, le dolían los ojos, su pecho se sentía reventar, pensaba en salir y tomar aire pero su cuerpo ya no respondía, sus miembros colgaban de su torso y su cabeza dolía como nunca antes, intento salir pero fui inútil, cerro los ojos, las burbujas que se habían generado a su alrededor habían desaparecido y el mar y el cielo continuaron tranquilos como lo habían estado antes. Alfredo veía su cuerpo flotando en el agua, no entendía lo que pasaba, su cara se hinchaba, se tornaba de color azul y luego morado, su pecho se inflaba al igual que su abdomen, sus ropas se iban deteriorando poco a poco, era como si pasara el tiempo muy rápidamente en ellas, también lo hacia en su cuerpo, podía ver como en su cara, lentamente, aparecían lugares donde la piel dejaba de existir, el musculo se empezaba a visualizar e incluso en otros era como si el musculo empezara a descomponerse, lo mismo sucedía con el resto de su cuerpo, ya no tenia ropa encima, era carne y huesos, o lo que quedaba de la carne que con cada paso de los segundos desaparecía, así poco a poco observo como iban quedando solo su cabello y sus huesos y como estos se iban hundiendo en el mar.

Con una profunda inspiración, como si lo acabaran de reanimar Alfredo abrió los ojos y se estremeció estrepitosamente, el movimiento hizo que su mano chocara con los restos del vaso que había caído junto a él, comenzó a sangrar del dorso de su mano, no tenia dolor, la sangre broto de la herida, se levanto y se dirigió hacia la puerta del departamento, coloco su frente en ella, su cabeza dolía, era el golpe de un momento antes, recargado como si se avergonzara de algo sentía la calidez de sus lagrimas recorriendo sus mejillas, la sangre caía de su mano, gota por gota y ya en el suelo se mezclaba con sus lagrimas, la herida comenzó a punzar, no le importo, sollozaba, sentía cada gota de sangre caer, cada lagrima, cada respiración y cada latido, sus ojos estuvieron cerrados durante todo el tiempo así que lo que veía era una gran pared negra, una obscuridad con pequeñas luces destellantes y móviles, esas que todo mundo ve al cerrar los ojos, hasta ese momento sus manos estaban a sus costados, sintió una punzada, cerro las manos, sintió otra punzada, las levanto poco a poco hasta pasarlas por encima de su cabeza y golpeo la puerta, una de sus piernas se movió en la misma dirección que sus puños, el golpe se escucho tan fuerte que sus vecinos se alarmaron pero el muy apenas pudo escucharlo, su cabeza dolía y cayo de rodillas, una punzada lo estremeció, sus manos se sentían pesadas, el único movimiento que pudo hacer fue voltearse para dar la espalda a la pared y recargarse en ella, una de sus manos toco su pecho, las punzadas que había sentido no eran en su mano, eran ahí, en su pecho, no se había dado cuenta, se apretó fuertemente y grito lo mas fuerte que pudo, de el salió un grito seco, como un silbido forzado, era un grito mudo, su voz se había ido, su respiración aumentaba de velocidad, su piel cada vez se sentía mas fría y notaba como las lagrimas dejaban de brotar una por una, de su mano la sangre ya no brotaba, no como antes, sentía algo pero no sabia que era, tenia la certeza de que moriría pero no lo quería aceptar, se negaba a ello, el quería vivir como todos los demás, quería disfrutar del mundo.

Sus ojos, temblorosos, húmedos y con la mirada perdida dejaron de tener la vitalidad de antes, su vista, también la había perdido, se encontraba pálido, otra punzada, sus manos apretaron fuertemente su pecho, supo que era el final, porque seguir luchando contra lo inevitable, porque lo valía pensó, pero que podía hacer si no sabia como había llegado ahí, en tan poco tiempo su vida, su mundo se había transformado en algo extraño, obscuro, bizarro y no sabia como superarlo así que decidió seguir la ola de perdición que sentía, la verdad ya no tenia otra opción, sus ojos sin poder ver, su boca sin poder hablar, su mente había renunciado como lo había hecho su cuerpo, una punzada mas, angustia, remordimiento, su horizonte estaba lleno de sombras, escalofríos recorrían su cuerpo, comenzó a temblar, otra punzada, sudor, lagrimas, sangre, a eso se había reducido su vida, lo que quedaba de ella, otra punzada, sus manos soltaron su pecho ya no podía sostenerlas, otra punzada, la mas fuerte que había sentido, al mismo tiempo se sintió aliviado, la paz por fin había vuelto. Su pecho dejo de moverse, su cuerpo quedo ahí, tumbado, flácido, sin respiraciones agitadas ni latidos estruendosos, su corazón quieto cual estatua, sudor, lagrimas y sangre lo envolvían, poco a poco mas frio que el mismo invierno, era el remanente de la vida, carne y hueso, solos, sin vida.

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  • jodo, vaya relato claustrofóbico, de como la depresión se apodera de una persona hasta conducirla a la muerte. Muy bien conseguido el efecto.
  • A veces es difícil decidir, pero otras mas es difícil descifrar que es lo que se siente, y ver hacia donde nos lleva tal sentimiento. Saludos :)

    Espero alguien comprenda este sencillo relato.

    Retomando mis hábitos de escritura. Espero les guste mi batalla con el amor y conmigo mismo. Saludos :)

    Amor ¿que provoca en ti?

    "ansiedad ansiedad ansiedad ansiedad ansiedad"

    Perdon por el lenguaje pero es como me sentia al momento de escribir, espero les guste

    ...asesinos sueltos por el mundo, nunca pagaran sus delitos pues el joven no los culpaba, el tomo esa decisión al saber que ellos no podrían ser ayudados sin recibir un mensaje contundente, un mensaje de la muerte.

    Para que existen las palabras si no para expresar lo que uno sabe o siente, para que existe la vida si no para vivirla, para que existe el sufrimiento si no para valorar lo que uno tiene, ¿para que?

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Escritor y poeta aficionado, en espera de oportunidades mayores.

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