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5 min
Tan real como un sueño
Suspense |
11.04.15
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Sinopsis

¿Cuál es el sueño?

  Se sentía entumecido, con todo el cuerpo dormido. Se sentía soñoliento e inmutable. Se sentía dentro de una ficción, como si todo su ambiente no fuese real, era tal el sentimiento que creía poder volar, pero le temía a las alturas y por eso no lo intentaba. Le parecía que todo iba más lento: sus movimientos, sus pensamientos y su razón.

  Veía nublado y encandilado, como si recién despertase, achicaba los ojos lo más posible pero todo iluminaba y nada observaba. De pronto, como si le cerraran la puerta al sol, la noche encima de él cayó. Ya en la oscuridad sus ojos se acostumbraron rápidamente a ella, le parecía familiar cada sombra, cada haz de luz, cada ventana que sobresaltaba con las luces de la calle. No había dudas, se encontraba en el living de su ex mujer. “¿Qué diablos hago aquí?” se preguntaba azorado, escalofriantemente confundido. De forma convulsiva comenzó a girar en sí, analizando, o por lo menos eso trataba, cada cosa y, lo más importante, que nadie lo viera ahí. “Tienes prohibido acercarte a ella, no a menos de 500 metros de distancia” Sonó la voz del juez disparada en su cabeza, seguida del golpe de un martillo de madera que lo despabiló de su ensimismamiento. Fijó su mirada en una de las ventanas, fue hacia ella y aunque se sentía más fuerte que nunca, no podía abrirla. Entre esfuerzos en vanos, quejidos y maldiciones entre dientes, quedose mudo, paralizado agarrado a la ventana. El piso de arriba crujía, alguien caminaba en dirección a las escaleras que estaba a sus espaldas. “Rompo el vidrio y empiezo a correr” pensó. Suavemente dio unos pasos hacia una silla cercana, la agarró del respaldar con las dos manos y con bronca golpeó la ventana, por reflejo la dejó caer para poder saltar y salir corriendo, pero el vidrio no se rompió. Quedó la silla debajo la ventana intacta.

-¿Quién anda ahí?- Preguntó una voz de mujer, que titubeante bajaba los peldaños.

  Convulsivamente empezó a mirar para todos lados buscando una salida, vio una puerta entreabierta, pero no fue hacia ella, no podía, sus pies no respondían. Se asustó aún más, su cuerpo no hacía lo que él quería, se veía a un hombre con el ceño fruncido deslizándose, muy cuidadosamente, con toda la frialdad de un profesional a esconderse al lado de la escalera, pero dentro de él su mente se colapsaba, tiraba su ser con su conciencia hacia la puerta desesperadamente, casi con lágrimas. Comenzó a verse a él mismo en la escena, los pies que descendían y ¡él mismo! esperando agachado con gran concentración.

-Llamaré a la policía- Ni bien dijo esto la mujer al llegar al piso, su cuerpo, porque su conciencia estaba mirando aquella escena, saltó sobre ella proliferando golpe tras golpe, se observaba la furia y el odio que emanaba, la brutalidad y lo bestia que era. Asombrado, atónito veía la sangre que desprendía y salpicaba sus puños. Sentía que todo se hundía, que se sumergía en un sueño profundo sin retorno. Ya observando la escena desde un punto muy lejano, vio que dejó de golpear y que el cuerpo debajo de él no se movió más, con los últimos segundos de conciencia aceptó lo que le deparaba. Todo se le oscureció, y como en un sueño le pareció escuchar una cierra eléctrica y líquido que chorreaba.
  Al volver en sí, estaba otra vez en su cuerpo, sosteniendo un palo de madera, que, con sus manos rojas por la sangre seca, revolvían una, así lo pensó en primer momento, apetitosa comida. Hasta qué entre pedazos de carnes flotó una cara achicharrada, el susto lo hizo caer de espaldas y tirar la hoya, esparciendo todos los trozos, que formaron alguna vez un cuerpo, por todo el suelo y a su vez quemándose con el agua hirviendo. Con desesperación, miedo, desolación, confusión, con la mente ida en las consecuencias que esto le traería si se descubriera, agarró una bolsa negra de residuos para meter todos los pedazos, pero ni bien agarró la mano, que era hueso con pedacitos de carne pegada, comenzó a alejarse otra vez, a no tener control de su cuerpo, a irse y ver la escena en tercera persona. Veíase levantando cada trozo con extrema frialdad, cómo se oscurecía tal escena y congelándose en esa agua que le había quemado.
 Despertó sobresaltado, pidiendo a gritos una manta y la bolsa de huesos.

-Abuelo, tranquilo ya despertaste, se ve que estabas soñando o más bien teniendo una pesadilla- ¿Abuelo? ¿Pesadilla? ¿Qué diablos…? Se preguntaba sin entender nada

-¿Cuánto tiempo dormí?- Preguntó aún más asustado.

- Unas diez horas más o menos.- Dijo observando el reloj.

-¿Tú eres mi nieto? ¿Cuántos años tengo?- Pero con un gesto de fastidia el chico le dio la espalda y gritó.

-Abuela, el abuelo otra vez no me reconoce y ahora ni sabe qué edad tiene.-

“¿Cómo puede ser? Era tan real. Aún recuerdo cada imagen y sentimiento. ¿Seré capaz de tal cosa tan atroz? ¿Seré tan frío como podía verme?” Pensaba y pensaba, mientras por la puerta de la habitación atravesaba la mujer a quién segundos antes había matado. Toda achicharrada o arrugada como la había visto en la hoya.

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  • ¿Me lo dice alguien que aún no sabe escribir? Tus palabras me hacen mal los ojos. Que no tengas la capacidad de seguir la narración no quiere decir que esté mal escrita... Ojo, no digo que sea perfecta aunque la releo muchas veces y para mi es una fácil lectura, sino que con solo tu forma de escribir delata tu capacidad.
    kreo ke nesesitas travajar un poko mAs en el ricmo narrratibo i otrass cozitas
  • ¿Cuál es el sueño?

    El cielo, la tierra y el infierno... ¿Tan pocos lugares donde estar para una existencia tan descomunal e inimaginablemente inmensa? Un enfermero de guardia recibe al peor paciente que podría imaginar... De hablar con un loco mudo, a convertirse en uno.

    He aquí, otra publicación valorada con una estrella por Ariel Freeman sin motivo aparente, ya que no hay comentario. No sé si estará bien o mal para la página y la comunidad borrar un escrito con mala calificación (Con malas intenciones) y volverlo a publicar. Pero lamentablemente no lo soporto. Mil disculpas a quien le moleste, pero es la única forma de afrontar contra ello. ¡Ah! la poesía... Imagínense una sonrisa malévola, con pequeñas salpicaduras rojas alrededor, unos muy abiertos y brillosos ojos... y entre dientes, un gemido de excitación frenética murmurando estas palabras...

    Es el mismo relato que publiqué hace horas atrás, pero me vi obligado por mi frustración y rabia de borrarlo y subirlo otra vez. ¿Por qué? Porque odio que personas como Ariel Freeman, pongan calificaciones muy malas para solo hacerte bajar... Realmente prefiero calificaciones malas, pero que tengan una corrección que la merezca, ya que eso sí me ayuda, mucho más que 5 estrellas. Sin más, el relato... Una grabación hecha por un psicólogo captando la sesión con una operadora del 911...

    Relato de terror suspenso... paranoica desesperación de no saber si es verdad la llamada indicando la fecha y hora de su muerte.

    No me gusta explicar mis escritos, pero en esta oportunidad debo hacer una excepción. Este relato es la pura inocencia de un niño, donde fueron extraído sin ninguna modificación de su diario íntimo, donde le escribía a un tal Spok y este le respondía con exactamente la misma letra como una conversación normal, pero todo mediante escritos en el ya mencionado diario. El lógico interrogante: ¿Quién es Spok? Ya queda a su criterio, si se trata de un ser imperceptible, un demonio, un amigo imaginario o quizás la misma mentalidad del niño partida en dos, para auto aconsejarse y no sentirse solo. Buena lectura…

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Podrías marcharte sin dejar aroma alguno, podrías irte sin que pueda percibirte. Pero... no hay nada más satisfactorio que una valoración, no hay sentimiento más solemne que ser contemplado, no hay melancolía más dulce que una buena corrección, ni nada más gratificante que ser recomendado. Por eso, si en mí encuentras cosas como estas, házmelo saber y si tienes algo tuyo que recomendarme, no dudes en hacérmelo ver. Tan solo unos clicks nos separan de ser feliz.

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