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4 min
Tedio
Reflexiones |
09.12.14
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Sinopsis

Aquí, sin nada que hacer y sin ningún motivo para iniciar nada...

¿Ves?, vienen por nosotros, sentimientos de aburrimiento y sabor a mierda, todo se estanca de repente y empieza a dimanar el olor amargo de la distancia entre el sujeto y el placer. Solo hace falta el pequeño detonante que paraliza y vuelve todo gris, el mundo deja de girar y la cinética de la realidad te impacta sin consideración, cualquier cosa torna su sapidez al agrio, toda contemplación de obra tiene su fecha de defunción escrita.

Escuchas solo el sonido metálico, el ruido blanco que cruje de todo lo que te rodea, no hay tal pensamiento que te libere, estas aquí indefinidamente, esta ciudad tiene nombre, ¿recuerdas cómo se llama?, ya ni siquiera eso importa.

Este congelamiento no es normal, el calor sigue aquí, lo puedo ver, esto no es frio, esto es cristalización.

Una noche, una serie de sueños, todos memorables por su sufrir en mí y a la vez olvidados al minuto, uno tras otro, ataques de subconsciente ansiedad me desmoralizan y traen de regreso el recuerdo de las cosas importantes, esas, de las que todos hablan y que ahora tienen menos sentido que nunca.

¿Ves?, tenemos horas, días, meses y años por delante, pero todo ese tiempo es insignificante en este instante, este instante que rompe las dimensiones de nuestra propia naturaleza y nos arroja desnudos a la vista del mundo e inversamente nos muestra a nuestros pies todo un mundo desnudo que nos da miedo tocar.

Y logro comprender, no, comprender no… logro percibir todos los detalles, por mínimos que estos sean, de la felicidad humana, los veo en pedestales todos, son tan hermosos, brillan para mí con luz naranja, como en el más encantador ocaso… y yo, yo no puedo conseguir disfrutar de ninguno de ellos, están negados para mí.

Todo se debe a este instante de aflicción, sé que terminara, siempre termina, pero ya ni la seguridad de conocer este inminente futuro me ayuda, no puedo escapar de esta prisión y tal vez como aquel hombre en su celda, la tercera del tercer piso del bloque C, se dio cuenta que los sentimientos odiosos sin razón traen destrucción solo para uno mismo, así deberíamos todos salir de esta pequeña celda con un pequeño brillo de esperanza para cometer un último y magnifico asalto a lo bello.

Pero ¿acaso somos capaces de tomar todo este gris y volverlo arcoíris?, por lo menos en este segundo, no.

Estoy cansado, las fuerzas se doblegan, no puedo reír, tal vez sea solo un pequeño coma del alma todo esto.

Esta monotonía, este hastió, este desinterés por todo, es mi enfermedad, y la de muchos otros, no hay cloaca del alma, sea persona o patria, que me ayude a albergar esta horrorosa inmundicia, es sin duda la soledad suprema,  ya no solo de los demás sino de uno mismo.

Y cuando todo es más profundo y pantanoso, ¿ves?, todo esto se comienza a sentir de nuevo, el color de las cosas surge en brotes desde el centro en espiral hasta sus extremos, el olor de lo no muerto vuelve, ¿qué es esto? el sol vuelve a su ronda, ¡la tierra gira!

Mis pesares se esfuman, los pies se sienten mucho más ligeros, puedo respirar libremente, hay una sonrisa marcada en mi cara, ¡mi alma! ¡Mi alma esta despierta!

El gris y el mal olor se alejan rápidamente, los veo huir, como una nube negra moviéndose y dándole paso a los rayos del sol, los veo cada vez más lejos de mí, me siento despertar de un terrible delirio, soy un hombre libre, sin celda, humana o de razón.

Pero allá, remota en el horizonte, la sombra del tedio se detiene y lentamente comienza su camino de regreso hacia mí, hacia nosotros.

 

 

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