cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

13 min
Tenía el pelo azul y el morrito de fresa
Varios |
05.06.13
  • 4
  • 23
  • 10863
Sinopsis

Hace unos días mi hijo y yo decidimos hacer un comic, en realidad varios con diferentes guiones de diferentes guionistas. En este primero él será el dibujante y yo el guionista. Este es el relato sobre el que se basará el primer guión, hay algunos guiños a varios autores de la web, ellos sabrán descubrirlos y a ellos se lo dedico. Siento no poder dedicar el mismo tiempo que antes a la lectura, pero aparte de la Hermandad tengo otra historia en danza en el blog, una colaboración con Tasmania y una novela, voy con el tiempo muy pillado. Aun así leeré lo que pueda.

Tenía el pelo azul y el morrito de fresa. Estaba sentada en una silla, con las piernas abiertas, vestida solo con un vaquero corto que tenía desabrochado, la mano derecha dentro de la braguita, acariciándose. Pensaba en Noe, que se había marchado una quincena a Paris invitada por un amigo. Habían discutido antes de que se fuera, aunque no terminaba de recordar muy bien el motivo. A veces discutían, era normal, por temas relacionados con su trabajo la mayoría de las veces. La persiana estaba bajada y por entre las rendijas se filtraba la luz del sol, zalamera. En la mesa que había junto a ella se apoyaban un cenicero con un cigarrillo a medio consumir y una botella de cerveza, al lado una pistola. Era fría y certera en su oficio, solucionaba problemas. A Noe no le gustaba que trabajara en eso, tampoco lo sabía todo, lo suyo eran medias verdades y su vida una mentira, excepto por Noe, a ella la amaba. Se llamaba Lucia pero en su mundillo la conocían por Zaza. Soltó un gemido prolongado cuando alcanzó el orgasmo, los besos de Noe en su pensamiento, sus labios y su intensa mirada azabache. Noe de miel oscura, de sonrisa luminosa y piel de porcelana, que pintaba acrílicos para una agencia de publicidad.

    Pasó los siguientes tres días vigilándolo. Era una lumbrera, un MIT que investigaba ultra frecuencias o algo así para una empresa de videojuegos. No era la clase de trabajos que solía aceptar, pero andaba jodida de pasta. Vivía solo y tomaba una cerveza en aquel pub de neones verdes mientras leía un libro, de Murakami. Conocía al escritor porque a Noe le entusiasmaba y solía leerle largos párrafos de sus novelas. Decidió que sería una buena manera de entrarle y se hizo con una obra del autor. El leía Kafka en la orilla, ella compró After Dark. Pero no pensaba seducirle a través de la literatura, esta solo era un pretexto para conectar. Eligió un vestido corto sin mangas que bien podía ser una camiseta larga, negro y con las siglas ACDC y el rayo en medio grabados en blanco, marcado por un cinturón estrecho de hebilla plateada. Ovales de agujeritos en los costados que sumados a su cortedad enseñaban, seducían, que era de lo que se trataba. Un chaleco de gasa negra y botas del mismo color completaban su atuendo. Se le acercó.

    —Parece que leemos al mismo —dijo mostrándole la portada de After Dark— ¿Te importa que me siente?

    No esperó su respuesta y segura de sí misma exhibió sus piernas en la silla de al lado. El asintió, azorado. Tenía los ojos azules y la barba descuidada, en su mirada se adivinaba que no estaba acostumbrado a manejar ese tipo de situaciones. Pero cuando se le pasara la sorpresa su cerebro se activaría y podía entrar en sospechas, necesitaba aparentar naturalidad. Después de las presentaciones y averiguar lo que ya sabía, que su nombre era Daniel, pasó a los comentarios sobre Murakami y sacó provecho de las lecturas y comentarios de Noe, estuvo a la altura y la conversación se tornó distendida. Salieron a relucir entre medias las ocupaciones de cada cual, ella inventó la de secretaria en una agencia de publicidad, necesitaba datos fidedignos para tratar con un tipo tan inteligente y algo sabía del tema a través de Noe, él le confirmó que era ingeniero de sonido e imagen. Pero el grueso de la conversación se lo llevó Murakami, como correspondía, mientras se cercioraba de las miradas golosas que le iba dedicando. Por muy sabio que fuera se le ponía tiesa, como a todos. Se excusó cuando consideró que él estaba más interesado para dejarle con las ganas, quedaron en volver a verse. Todo iba saliendo según lo planificado.

    En la tercera cita él la llevó a pasear por el Jardín Botánico. Lucia no era precisamente bucólica, la alergia por ciertas plantas la mantenía alejada del mundo vegetal, pero Zaza soportó estoicamente el paseo y consistió en sentarse un rato en el banco curvado frente a la fuente, ficcionando gustos y aficiones. Como el atuendo con el que acudía a las citas daba a entender que había algo más en ella que el gusto por la cultura o las estampas melancólicas el viernes le llevó al Mirandeladora, el pub que pertenecía a Nuria, la abogada que la asesoraba en los asuntos delicados. Allí se podía bailar y tras calentarlo con unas copas lo envolvió en su danza serpentina hasta que se decidió a besarla. Ella respondió con pasión, satisfecha, los plazos se estaban cumpliendo.

    Follaron por primera vez esa misma noche. Zaza le puso buena nota en su baremo, era considerado y tierno a la vez que pasional y no tuvo que fingir los orgasmos como tenía previsto. Esa noche no intentó sonsacarle y él estaba tan satisfecho con el encuentro que en ningún momento mencionó temas relacionados con su trabajo, hablaron de viajes y ciudades que habían visitado, rodando el amanecer y tras un polvo al filo de la cama salieron a relucir las diferentes costumbre culinarias en el extranjero y les entró el apetito, desayunaron huevos fritos con beicon. El sábado por la noche repitieron y mientras ella fumaba un cigarrillo sobre la cama y él jugaba con su pelo azul le preguntó en qué consistía su trabajo. Primero se lo contó en rasgo generales y luego concretó lo que estaba investigando en ese momento.

    —Imagínate frente a una pantalla con los mandos de un videojuego, totalmente concentrada y con la mente receptiva, y que entremedias del juego aparece una imagen que tú no percibes pero que queda registrada en tu cerebro, por ejemplo una imagen con una botella de una marca de cerveza. Ansiarías esa marca de cerveza y en cuanto tuvieras oportunidad la comprarías y no sabrías el motivo. Eso ya existe y se puede detectar, se  llama publicidad subliminal y está prohibida. Ahora supón que recibas esa imagen y que tras emitirse desaparezca de la grabación haciéndola indetectable. Se cargaría cada vez que comienzas el juego y luego humo, como si no hubiera existido, igualmente se podría meter en los programas de televisión. Y que alguien decidiera utilizar esa tecnología para algo más que vender cervezas, digamos para crear tendencias políticas en la opinión pública o para inhibirlos de ciertos comportamientos que pudiesen crear tensión social. Tendríamos una sociedad de borreguitos a la disposición de quien la utilizara. Imagínala en poder de alguna corporación industrial o económica, en manos del G-8 o el club Bilderberg.

    — ¿Y tú estás intentando crear esa tecnología? —preguntó ella con gesto confuso.

    —No, para nada, jamás se me ocurriría hacer algo así. Pero creo que ya existe y estoy tratando de descubrirla, de conseguir pruebas para desenmascar a quien la use.

    Entonces su confusión fue real, no era eso lo que le había contado su cliente. Nunca entraba en los aspectos morales de su trabajo pero sí que elegía sus objetivos y desechaba a los inocentes. Sus clientes habituales eran gente del hampa, sus víctimas también. Al menos desde que conoció a Noe, antes la historia era más oscura y algún inocente quedó en el camino, su amor la había transformado. Necesitaba pensar a solas y Daniel estaba pendiente de ella, buscaría una excusa para ausentarse.

    — ¿De veras hay gente capaz de hacer algo así? — se lo preguntó mostrando incredulidad mientras apagaba el cigarrillo.

    Él sonrió, mirándola a los ojos con ternura.

    —Ojala que no, pero eso es lo que trato de averiguar. Aunque hasta ahora los indicios apuntan a que sí, por eso comencé la investigación.

    — ¿Y la compañía de videojuegos te paga para que averigües eso? —preguntó por si le pillaba en alguna mentira.

    Daniel rio.

    —Claro que no, pero me permiten utilizar el laboratorio para mis investigaciones en mis horas libres, forma parte del contrato que firmé con ellos.

    Ella asintió, se excusó para ir al servicio y se llevó el bolso, una vez dentro programó el móvil para que le enviara un aviso pasados diez minutos. Volvía a besarla Daniel cuando sonó, ella dijo que era un mensaje. Hizo como que lo leía y luego le contó una historia sobre un cambió de día en una sesión de fotos en la agencia a causa del calendario de una artista, que tenía que ser aquel domingo por la mañana y tenía que irse.

    Paseó por las calles vacías pensando en lo que le acababa de decir Daniel y rememoró la entrevista con el tipo gordo que usaba gafas negras que mantuvieron en un despacho alquilado por una entidad ficticia que luego desmantelaron, junto con las instrucciones y la cantidad acordada le había enseñado un video con imágenes tomadas a Daniel. Rescató de su memoria otros trabajos que había rechazado aun andando jodida de liquidez y no encontró una causa que justificara su conformidad. ¿La habían inducido a aceptarlo a través del video que le habían mostrado? Empezaba a sospechar que sí. Se cruzó con una par de muchachas que llevaban el rímel corrido y la cara llena de juerga, una de ellas esbozó una sonrisa rota, era guapilla. Siguió caminando sin rumbo fijo. Había seguido al gordo de las gafas negras en su moto tras la entrevista, solía hacerlo para cerciorarse de la identidad de los clientes que no conocía y asegurarse de que no le tendían una trampa. Su último destino había sido las oficinas de una multinacional farmacéutica. Pudiera ser que tuvieran en su poder la tecnología de la que hablaba Daniel y que la estuvieran utilizando para obtener una posición de privilegio en el mercado, pero también cabía la posibilidad de que fueran el brazo de algunas de esas organizaciones de poder que manipulaban la política mundial, no tenía forma de saberlo. Lo que sí tenía claro es que no pensaba ejecutar al MIT. Tres jóvenes borrachos le dedicaron desde un coche una mezcla de piropos y palabras soeces, les mostró el dedo medio. Luego emprendió el camino de regreso, había tomado una decisión.

    Daniel se había quedado dormido y tardó en abrirla.

    — ¿Conoces a algún periodista? —le espetó apenas cruzó el umbral.

    —¿Lo necesitas para la sesión de fotos? —Preguntó él, inocente—. Tas trabaja en El País, pero en la sección de internacional.

    — ¿Tas? —preguntó ella. Nunca había oído ese nombre.

    —José Antonio, pero le llamamos Tas los viejos amigos. Por lo del Diablo.

    —Pues le vas a llamar y vas a quedar con él mañana en el periódico.

    — ¿Y eso?

    Le mando a ponerse algo y que luego se reunieran en el salón. Preparó el móvil para que todo quedara grabado y sirvió dos generosas raciones de bourbon. Cuando regresó le hizo sentar en el sofá blanco de piel de vaca y le contó toda la historia. Ante sus primeras dudas y preguntas abrió el bolso y le enseñó la pistola, luego él guardo silencio y la dejó terminar. Su rostro reflejó primero el dolor por haber sido engañado y luego el miedo ante una situación que le desbordaba. Pero era inteligente y comprendió que la mejor jugada posible pasaba por implicar a la prensa y descubrir el pastel. Aún no tenía pruebas definitivas, pero si las suficientes para inquietar a la opinión pública y a los medios y que se controlara el uso de la tecnología lo mismo que se había hecho con la publicidad subliminal.

    —Cuando la prensa centre su ojo en ti estarás a salvo, ya no les interesará eliminarte —concluyó ella.

    — ¿Y qué vas a hacer tú? —preguntó Daniel. Había algo de anhelo en su voz, como si se resistiera a asimilar la realidad y aceptar que iba a perderla.

    —Desaparecer, es lo que toca —. Pasó la grabación a un pendrive y se la entregó. Después le dio un beso en los labios y desapareció de su vida.

    Al regresar a su casa lloró amargamente, también tendría que desaparecer de la vida de Noe antes de que regresara de París, no sabía las consecuencias de su acción ni quién estaba detrás de todo y no podía poner su vida en peligro. En medio de un llanto doloroso mezclado con alcohol pasó el domingo.

    El lunes por la mañana se tomó unas pastillas que ayudaban a pasar la resaca, se duchó, se tiñó el pelo de negro y recogió todas sus pertenencias, limpió la casa de sus huellas y dejó una nota de despedida para Noe manchada de lágrimas. Cargó las maletas en el coche y lo aparcó a unas manzanas de distancia, luego regresó por la moto y colocó el silenciador en la pistola. El gordo de las gafas negras se la había jugado y el gordo de las gafas negras se la iba a pagar. Arrancó la moto y fue en su busca. Estacionó en las inmediaciones de las oficinas de la farmacéutica y esperó a que apareciera. A las dos horas vio salir su vehículo del edificio, un Audi de última generación, reconoció la matricula. Conducía el chofer y él iba atrás. Los siguió hasta que se detuvieron en un semáforo y pudo colocarse junto a la ventanilla trasera. Vació el cargador y le vio agitarse por el impacto de los proyectiles. El chofer era a la vez escolta e iba armado, pero cuando quiso reaccionar ella ya salía zumbando y no se atrevió a disparar por temor a alcanzar a los viandantes. Zaza aparcó la moto y tomó el metro para regresar hasta donde estaba su coche.

    Tendría que desaparecer un tiempo por precaución. Cambiaría de peinado y se pondría lentillas de color en los ojos, engordaría unos kilos también. Eligió Barcelona como próximo destino. Recordó a Noe y las lágrimas asomaron a sus ojos. Encendió el motor del coche y puso “Reptile”, de The Church. Emprendió la senda de los perdedores.

 

Registro de la propiedad intelectual en safecreative

en Twitter @enderJLduran

http://www.facebook.com/JoseLuisDuran.ENDER y http://ee-ender.blogspot.com.es/

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Se hace difícil elegir por donde empezar a leer la inmensa cantidad de relatos que has colgado en la web, empece por este por puro azar y me sorprendió la ambientación tan buena que le das, las descripciones más cercanas al manga que al relato convencional y el ritmo que como describes es perfecto para un guion de comic, felicidades y un saludo
    Cierto, se me escapó el detalle del casco, disculpa :)
    Va en moto y con el casco puesto, lógicamente, por tanto no se le ve el pelo.
    Magnífico. Ya se ha dicho todo, claro, así que poco más. Por poner un pero, si se me permite, ¿no habría sido mejor que Zaza se tiñese el pelo de negro tras asesinar al gordo de las gafas? El chofer sabe que ahora es morena.
    Maestro Ender, perdona que no te allá escrito antes. Me parece maravilloso el poder crear, imaginar y escribir con tu hijo, en cuanto al comentario que me hiciste en sexo en Euskotren, en el tren de cercanías RENFE en Bilbao tampoco se puede dar esas situaciones. Que puedo decir si ya esta dicho todo en los comentarios aquí abajo del mió.
    Amigo Ender: Leí que escribís con tu hijo y eso me parece muy lindo. Mi familia también ama las letras. Mi marido era profesor de historia y periodista. Mi hijo es también periodista, y mi nieto de 9 años tiene una página donde escribe chistes. Te valore con 5 estrellas pero aparecen 4. Esto pasa muy a menudo. Tambien llama la atención que personas con pocos trabajos y bajas valoraciones figuran en los primeros lugares.¿ hay alguna explicación?
    Poco puedo decir que no se haya dicho ya. Que quiero continuaciones y que quiero ver el cómic terminado. Gracias por los guiños, algunas cosas ciertamente acertadas. Enhorabuena, ender.
    Un buen relato, de eso no hay duda, difícil será que uno malo salga de tu pluma, pero creo que está bastante por debajo del nivel de otros que te he leído. Lo mejor, no obstante, los primeros párrafos, cuando Lucía recuerda a Noe y la estrategia de seducción que despliega ante Daniel. Abordas un tema realmente inquietante y que bien podría hacerse realidad en cualquier momento, si es que aún no lo ha hecho. Me sumo a la opinión de los compañeros: se echan en falta tus comentarios, deseo que te vaya muy bien con los proyectos que tienes entre manos pero no nos abandones del todo. Saludos, Ender, y mucha suerte.
    No podía estar más de acuerdo con Amets, ¿Qué te voy a contar? Jaja, pues que es un relato excelente , interesante, y con un plus de curiosidad por el uso de algunas identidades de los compis. Te deseo suerte yo también, y te confirmo que soy de Almaden, Noe es muy lista jaja. Aunque vivo en Madrid, como creo que tu también lo haces. El mundo es un pañuelo, Mucha suerte con tus proyectos, y como dice Amets, no nos dejes del todo.
    Lo malo que tiene llegar a un relato tan tarde, es que todo lo que uno pudiera decir ya ha sido dicho por otros -muchos- aunque siempre queda tratar de hacerse el original y soltar algún comentario ocurrente, pero hoy no toca. Simplemente decir que me gusta. Muy interesante el guiño a l@s compis. Te deseo suerte en todas las cosas que tienes entre manos, y, aunque tu presencia en la web se resienta ante tantas ocupaciones, espero que no llegues a abandonarnos del todo. ¡Ah! echa un vistazo al párrafo en que se cruza con las chicas que vuelven de juerga, hay un par de cosillas que creo se te han despistado, falta una preposición y luego ¿llevan o llevaban el rimel corrido? Saludos Ender.
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

  • 238
  • 4.55
  • 229

A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta