cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Testimonio
Amor |
01.02.15
  • 0
  • 0
  • 342
Sinopsis

Para mirarla tenías que levantar la cabeza. Y ardía, quemaba toda ella, cocinando las calles. Siempre la vi flotando, estaba por encima de las mareas de personas. No era de esas que se empeña en ir a contracorriente, ella sólo sobrevolaba los océanos.
Si te esforzabas y nadabas hasta la superficie, podías tocarla con los dedos, y comprobar por ti mismo que su piel estaba hecha de otra tela. Que sus ojos miraban otro horizonte. Que por mucho que intentaras sumergirla contigo, ella volvía a flotar, ligera, por encima de nosotros. 

Intenté explicarle a Gota que ese amor era imposible. Que no podía amar a alguien que no sabe quedarse a tu lado, a alguien que vive en otro mundo, a un ser tan distinto. Gota estaba dispuesto a nadar cada día de su vida los kilómetros que hicieran falta para reunirse en la superficie con su amada para conquistarla. Gota era un romántico testarudo, y es lo único que siempre odié de él, su lucha personal y defensa del amor romántico. Quería demostrar que el amor todo lo puede, y que la traería con nosotros para siempre. No quería dejarla ser. Decía que la amaba, pero no soportaba verla flotar, la quería cerca. Por eso jamás le entendí a él ni al estúpido amor romántico que tanto defendía. 

Pero Gota era encantador, y en un par de viajes logró traerla con nosotros. Y aun entre la multitud, a la misma altura que cualquiera, ella era de otro color, andaba de forma distinta, no encajaba. Recuerdo que cuando la conocí en persona, la miré. Jamás había visto unos ojos que suplicaran libertad tan fuerte. Jamás una mirada me había punzado el pecho de esa forma, gritando auxilio. 'Me ahogo' susurró como en un suspiro, que sólo yo fui capaz de entender. Y escapó como un cohete hacia arriba, dejando a Gota con el corazón frito y evaporando sus esfuerzos por seguir luchando por su causa. 

Y es que el destino de Aceite era flotar, y el de Gota vivir en Agua el resto de su vida. Odiarla por escapar de sus brazos, comprendió, era inútil, pues en la naturaleza de Aceite estaba lo que les alejaba, y no podía ella dejar de ser, arrancarse de sus raíces, para vivir en Agua con él. 
Siguió cada día levantando la cabeza para verla arder ahí arriba, bailando encima de las mareas. Y entonces, cuando al fin la aceptó por ella misma, se dio cuenta de que de verdad la quería. 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta