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12 min
The man who leads with no limbs
Humor |
06.10.16
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Sinopsis

Cuando Doña Bernardina, vetusta señora respetada por todo el bloque de viviendas, salió al balcón del edificio, su cara era todo un poema.


-¡Qué ya ha nacido! - gritaba la jodía con su voz quejumbrosa. -¡Ha sido un niño!, ¡Un niñooooo!, ¡Qué se entere todo el mundo, que ha sido un niño muy hermoso!


- Antiguamente las mujeres daban a luz en sus casas, y Bernardina aquel día había asistido el parto del joven Vicentin, que así le llamo posteriormente su madre, y aunque razón no le faltaba, pués ya había nacido, lamentablemente la pobre era ciega, muy ciega, de esto que le pones dos dedos de frente y le preguntas que ve y te dice que si quieres magdalenas, ya sabes, ese tipo de ceguera, bueno la cosa es que nadie del edificio se enteró, porque al carecer de esa capacidad visual que nunca tuvo, lo proclamó a los cuatro vientos pero, infortunadamente en la dirección equivocada, y en vez de decírselo a los vecinos los que se enteraron fueron los trabajadores de la sucursal del banco gallego-prusiano suizo, que tenía el edificio justo al lado del balcón de esta señora, y que a excepción de un tipo que estaba en la ventana fumándose un cigarro, a nadie pareció importarle.

Ramón, que así se llamaba el señor, vio tan feliz a Bernardina, que tirando el cigarro hacía abajo, con un ademán de vaquero de película, estiró el brazo hacia adelante, y con una sonrisa varonil oculta tras un enorme mostacho negro, pusó el dedo hacia arriba como diciéndole... ¡ok!

¿Por qué?, pues no lo sé, pero la señora al ser invidente le miró como que no miraba, ¡y es que no miraba claro!, ni miraba ni veía, y se quedó más tiesa que un palo, como en plan , sí, sí, si te he visto pero no digo nada, lo cual extrañó a Ramón que pensó... pues vaya señora, que talante, ¿entonces para que me lo dice? y eso fue raro la verdad. Al pobre Ramón se le quedó como mal cuerpo el resto del día y dejó de actualizar libretas vigorosa y dicharacheramente como había estado haciendo durante toda la mañana, y parece ser que con los años ese hecho le cambió, no solo de forma de plantearse la vida, sino de sexo, y acabó sus días en un convento de Soria como Sor Francisca de las Vicisitudes. Ahhh los caprichos de la vida y el devenir.


 

-El parto había sido una locura, algo totalmente inesperado, la madre de Vicentin, Paca, estaba dormida placidamente en su cama, solitaria cama, pues su marido hacía seis meses que se había ido a comprar tabaco, y no había vuelto, y esto le daba que sospechar a Paquita, que se olía algo raro, especialmente cuando recibió una postal de Cancún con un fuerte olor a Whiskey, y en donde su marido le explicaba que iba a tardar un par de horas más, que el estanco estaba cerrado, entonces se había acercado al centro a ver si encontraba un bar abierto a esas horas, pero que al no haber nada, cogió el coche y salió por la comarcal en dirección a Astorga... pues lo típico de cuando eres fumador y tienes mucho mono, que no primate.

Pero sí, totalmente inesperado, además le pilló en un mal día, porque normalmente en su bloque de viviendas se conocen todos y con un simple toque pues alguien aparece siempre, pero ¿qué paso?, pues que justo un circo de autómatas del siglo XVII, había parado por la ciudad, por ahí cerca y claro, ¿qué vecino se resistía a eso?. ¡Pués ninguno! Ahí estaban todos entretenidos con el que jugaba al ajedrez y otro que te decía la hora apuntando con un palito al sol o la luna, y las sesiones que duraban hasta tarde, pues impidieron que el grueso de la comunidad estuviera en esos momentos en sus casas, a excepción de Bernardina que estaba viendo la tele porque no se podía dormir. ¿Qué por qué veía la tele? Pués es una buena pregunta porque nadie lo supo nunca, de hecho por que tenía una televisión si era ciega y encima la pobre era dada a la chanza por parte de los foráneos, ya que vivía casualmente en el noveno b. Justo en la puerta de al lado de la de Paquita.


 

Pués eso, las mujeres como pudieron ahí las dos dieron a luz a la criaturita, un niñito angelical y bello, con pequeños y ondulados mechones rubios y con pinta de ser un niño índigo ya por aquella época que no existían. Cuidado si no fue el primero.

Paquita sostenía con amor y orgullo a su bebe, aun placentero, porque tenia parte de la placenta por encima, y algo sanguinolento (por los mismos motivos) y le dijo.. te vas a llamar Vicente, como tu padre, un señor galan y diligente, al que verás dentro de poquito y le lanzó luego besitos así como mua mua mua mua.

Después le dijo a Bernardina que le acercase una pequeña botella con agua tibia que había al lado de la pila de fregar justo al lado de los productos abrasivos de limpieza e higiene, y la mujer fue para allá palpando donde podía para no caerse, para posteriormente coger la botella de agua tibia que... bueno... ah.... ¿qué culpa tendría ella, amorosa señora, si era ciega?, ninguna de lo que paso a continuación.

La mujer le dio la botella a Paquita y esta con amor empezó a echarle poquito a poquito a al neonato por encima, que empezó a llorar como un descosido retorciéndose en terribles alaridos. Paquita vio que algo no iba bien y con corazón palpitante por el miedo tocó con sus manos el liquido transparente que vertía sobre el niño. Horrorizada comprobó, que ¡¡¡ no era agua tibia!!!! sino ligeramente dos o tres grados mas fría, y le pidió esta vez de una forma más tajante a Bernardina, que le pasase de nuevo la botella de agua tibia que seguía estando al lado de los productos abrasivos de higiene y limpieza.


 

-Sí hija sí, ya veo cual me dices- decía la mujer como si realmente viese- y se acercó de nuevo a la pila y palpando y palpando, agarro el mango de lo que ahora sí definitivamente parecía ser la botella de agua tibia de marras. Yo siempre me he preguntado como se lo pasaría esta señora por ejemplo... para subir a un autobús repleto de personas si tiene que palparlo todo... y eso.

Bueno ya con la botella en su mano, botella que por cierto no debería tener una etiqueta, y la tenía y parecía que había una especie de calavera y dos huesitos abajo, pero que Paquita ni se molesto en leer porque "no será nada importante" , de nuevo empezo a verter tan traslucido liquido por las extremidades de Vicentin, pero ¡ohhhh dios mio!, aquí es donde entra un dramático e inesperado giro de los acontecimientos porque aquella botella que parecía contener lejia efectivamente la tenía y abrasivamente daño las extremidades del pequeño Vicentin, que luego se las tuvieron que operar con urgencia y se quedó pues... digamos que lo tendría muy complicado para aplaudir en la opera.

Su madre mientras esperaba en la sala de espera del hospital lloraba desconsoladamente diciendo una y otra vez... y ¿ahora como va a montar en bici? que alguien me lo explique, ¿cómo?.

Mientras tanto Bernardina también desconsolada se ponía a su disposición para lo que hiciera falta el resto de su vida, después de tamaña tragedia, cosa que hubiera sido un gesto muy hermoso si no se lo hubiera estado diciendo toda una noche al perchero que había en una esquina de la sala, y obviamente si no le hubiera dado a su madre una botella de lejía.


 

Ohhhh pobre Vicentin, condenado toda su vida a sorber los tallarines porque nunca, nunca jamás sería capaz de enrollarlos en un tenedor, podría pensar mucha gente.

Sin embargo, "cuan natura non da..." en esté caso la vida si presta, porque desarrolló un don para la pintura y la física increíbles, claro fue un niño índigo de pequeño asi que normal, que a pesar de no contar con las extremidades al completo creció muy feliz junto a su madre Del padre... nunca más se supo.


 

La cosa es que siendo ya todo un mozo y tornándose su cabello dorado en cobrizo por cosas de la madre naturaleza, convirtiose en un reputadísimo físico que acabó descubriendo el secreto de los viajes en el tiempo, hasta el punto de que inventó una maquina capaz de teletransportarlo a cualquier momento de la historia pasada o futura.

Así que dijo...¡coño! , pués esto hay que probarlo, y para dentro que se metió poniendo la primera fecha al azar que pensó.


 

Se fue a un futuro lejano, a más no poder, en donde los humanos tenían así como extremidades de pulpo para poder ser incluso más productivos y hacer más cosas a la vez, y dijo pues ya que estoy aquí, aprovecho y me hago un turismo de estos con fines médicos, y bien que hizo porque le dejaron nuevo. ¡Ahora ya podía montar en bici como quería su madre!, y además ya podía dejar de pintar sus cuadros con el pene, esa noticia fue un poco medio agridulce como que uhhh si, ah... que genial... creo.

Pero cansado del futuro bizarro y viendo que la máquina funcionaba realmente bien dijo ¡pues ahora al pasado! y puso otra fecha al azar que no fue otra que mil ochocientos noventa.


 

Y apareció en un paraje extraño que desconocía por completo, con tulipanes por todas partes y algún molino y señoras que portaban quesos bajo sus axilas y yo que sé.

La cosa es que dijo, pues que genial ¿no? la máquina que he inventado para viajar en el tiempo va de puta madre. Bueno pues ahora me meto en la capsula y al futuro que regreso otra vez. Ahí es cuando soltó un upsss. ( Para los que no estáis iniciados en los viajes en el tiempo >:( ese uppsss significa que si construyes una máquina del tiempo y vas al futuro, la máquina seguirá estando allí, pero que si vas al pasado a un momento antes de construirla te vas a encontrar con un gran.... uppss porque no hay máquina en la que te puedas meter)


 

Total que estaba ahí un día entre el tumulto y se le acercó un hombre que le dijo: Hallo, wat is uw naam?, y este se quedó como que...uffff ni puta idea, y pensó, ¡bueno! a lo mejor si le cuento un chiste se va y me deja tranquilo. Y así, con una especie de acento medio extraño le dijo, Van Dos en una moto y se cae el del medio ¡¡tadaaa!!.


 

- A lo que el interlocutor entendió: -Ahhhh ya ya, Van gogh ya, leuke naam, Heeft u een andere naam?

-Y claro Vicentin ya un poco abrumado y que no se enteraba, le decía continuamente ¿Qué? A mi en cristiano, hablame en cristiano. (Que estilo más Carlos V que tenía a veces...)

-Y el hombre ya notando por el acento y porque no se enteraba de nada que era español , acertó a balbucear algo como, ahhh ya ya ahh.... nombre, usted nombre.

- Ahhh el nombre, mi nombre es Vicente.

-¿Vicente? ¿Vincent?

-Ahhh si si ya.

- Y el hombrito todo sonriente le decía ahhhh usted Vincent van Gogh ya ya.

- Y bueno el pequeño Vicentin con tal de no discutir pues le dio la razón, y como se tenía que quedar a vivir ya para los restos ahí pensó que se iba a hacer pintor, porque le gustaba y se le daba, y aparte la profesión de físico teórico aun no estaba muy bien vista por la época y se iba a dedicar a vender cuadros.


 

-Yo no supe mas de la historia del pequeño Vicentin, pero por lo que me cuentan, parece que antes de morir solo pudo vender un cuadro a un pariente ancestral que casualmente era de por allí, que parece ser que tenía familia en esos lares y que un día le dio por cortejar a una muchacha regalandole un trozo de oreja, pero parece que fue un mal entendido porque como el no sabía mucho de mujeres le pregunto a una que cual sería el regalo apropiado, y esta le dijo que lo de las orejas, refiriéndose a pendientes y mejor de diamantes pero sin entrar en detalles, y este pensó.. ¿lo de las orejas?, ¿el lóbulo?, Joder, es que las mujeres están todas locas, pero ahhh todo sea por el amor y el arte. Y yo ahi ya no volví a saber nada más de Vicentin o de Vincent van Gogh como le acabaron llamando.


 

FINE.

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Otros relatos del autor
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  • Que injusto es separar a dos almas que están unidas. Por eso una despedida a veces es tan cruel.

    Esto podría pasar perfectamente, ¿o no?

    ¿Somos producto de nuestras circunstancias?, ¿El esfuerzo garantiza seguridad?, o ¿es todo una cuestión de suerte? Quizás una mezcla de todo un poco.

    Los hombres somos capaces de amar intensamente, hasta la muerte y con locura , pasional e irracionalmente, las mujeres igual pero sabes que esa chispa se apagará en ella cuando se cansen, o pueden decepcionarse, poner límites, y apagar la pasión, pero el sol del deseo, es un poderoso y cruel estigma que todo hombre tiene. Pues no hay dios mas poderoso que el que se encuentra entre las piernas de una mujer.

    No es un término muy psiquiátrico, pero básicamente viene a decir lo mismo. Tener un problema serio es una similitud muy acertada con el título de este relato. Dedicado a los que lo puedan entender, sin duda, de ellos es, porque a veces la locura no es locura, es el amor que no tiene cura.

    No hay Sinopsis de lo que no debe haberla.

    Pequeñas cosas muy de continuo acaban desgastándonos... la vida con sus golpes y giros de tuerca a veces puede vencer a tu estado anímico, pero... así es la vida, con lo bueno y con la lucha del día a día. Hay qué intentar no perder nuestra identidad.

    Una poesía dedicada a todas esas mujeres (y a la figura de la mujer) que están a nuestro lado cuidándonos desinteresadamente, porque simplemente nos quieren. A todas esas madres, hijas, esposas, tias, abuelas y amigas, gracias, sobre todo por las veces en las que nos olvidamos de decirlo.

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