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14 min
Tierras de magia - Capítulo 2: Alistair, el templario
Fantasía |
15.07.15
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Sinopsis

Roberto y el templario caen a un bosque. Al parecer al principio el templario no se fia de Roberto pero finalmente aprenden a confiar el uno en el otro. Además los dos deben aprender a trabajar en equipo para salir del bosque.

CAPÍTULO 2: ALISTAIR, EL TEMPLARIO

Ya han debido de pasar casi dos horas desde que caímos del barranco. No sé dónde estamos. Ambos caímos a una especie de bosque frondoso. El templario aún no se ha despertado. Al parecer se ha hecho una herida en su pierna derecha, lo mejor será que saque una venda de mi bolsa y detenga la hemorragia. ¿Uh? Parece que está recuperando el conocimiento.

  • ¿Dónde… dónde estoy? – dijo el templario. - ¿Qué haces tú aquí? – dijo nervioso intentando encontrar su espada.
  • Si buscas tu espada está detrás de ti. – le dije.- No te aconsejo moverte mucho, tienes la pierna herida.
  • ¿Me la has vendado?
  • Sí. Y si te interesa también he hecho que la caída al barranco tampoco te mate.
  • ¿De verdad?, gracias.
  • Te dije que no quería luchar, que estaba en contra de lo que ha pasado ahí arriba.
  • Lo siento, te pido disculpas por no creerte y atacarte.
  • No hace falta disculparse; el resto de magos comenzaron a atacar a los demás. Lo único que hacías era defenderte, no es culpa tuya.
  • ¿Cómo hemos llegado a esto?
  • Yuna, la ayudante del maestro Ferdinand. Ella ha sido quien ha iniciado todo esto. Ayer, les oí discutir a los dos, supongo que este era el plan de Yuna. Aunque el maestro estuviera en contra, eso no le ha parado los pies.
  • Maldita sea. Oye no sé tú, pero yo quiero saber que ha pasado allí arriba.
  • Yo también. Pero primero debemos salir de este bosque.
  • ¿No puedes quemarlo o hacerlo desaparecer con tus poderes? Sería alucinante y también eficaz. – de repente el Templario empezó a reírse.
  • ¿Cómo puedes hacer chistes con la situación que tenemos ahora? Eres un poco cínico.
  • ¿Solo un poco?
  • Mejor no te hablo. Bueno, ¿avanzamos?- él asiente.- ¿No te duele la pierna?
  • Tranquilo, no me duele. Soy fuerte como un roble. Por cierto, soy Alistair.
  • Roberto, Roberto Ruth… - de repente paré. Acababa de conocer a Alistair. No tenía ningún motivo para confiar en él, así que no le dije quien era de verdad. Él era un templario y yo el hijo del jefe de los magos, lo mejor era no revelar mi identidad.- Mi nombre es Roberto.
  • Encantado. Bueno, ¿nos vamos?

Nos levantamos y empezamos a caminar y nos adentramos en el bosque. El bosque era muy frondoso, tanto que la luz del sol casi ni traspasaba las hojas de los arboles; lo que hacía que el bosque fuera muy oscuro.

Pasaron horas y aún no había ningún indicio de que el bosque se fuera a acabar. No cabía duda; nos habíamos perdido. No hubiera sido extraño, después de todo no conocíamos ese bosque y además era muy frondoso y estaba todo muy oscuro.

  • Llevamos horas y horas caminando. – dijo Alistair quejándose.
  • Si te molesta la pierna me lo dices y descansamos. – dije yo.
  • No te preocupes, estoy bien. Este bosque parece que no tiene fin.
  • Con lo frondoso y oscuro que es, parece que estaremos aquí durante un buen rato.
  • Bueno, ¿por qué no me cuentas cosas sobre ti? Para pasar el rato.
  • ¿Y qué quieres que te cuente?
  • Háblame de tu familia, no sé.
  • No tengo familia. Mis padres murieron cuando era pequeño y probablemente mi hermana esté también muerta. – Alistair se quedó en silencio durante unos segundos. Seguramente pensó que no debería haber preguntado nada. – Tranquilo, no tienes que sentirte mal por haber preguntado. ¿Y tú?, ¿cómo te hiciste templario?
  • Bueno, mi tío me mandó a la capilla para convertirme en uno.
  • ¿Tu tío?
  • Sí, mis padres también murieron y luego mi tío me acogió. – así que Alistair también es huérfano; puede que en realidad no seamos distintos. Nuestro tío también nos acogió a mi hermana y a mí cuando padre murió. Y luego ambos fuimos separados de ellos, yo fui al Círculo, y Alistair con los templarios. La única diferencia es que seguramente Alistair no sea hijo de alguien que fue importante tiempo atrás. – Luego por motivos personales mi tío pensó que me iba a venir muy bien ir a la Capilla para ser templario. La verdad es que la idea no me parecía mala.
  • ¿Por qué no?
  • Verás, la verdad es que siempre he admirado mucho a Cullen Rutherford, es uno de los mejores templarios de Milites, protege a los más débiles,… Y yo quiero ser así, una persona que protege… ¿¡Roberto!?,¿¡estás llorando!?
  • ¿¡Qué!? ¡Pues claro que no! Yo no lloro nunca. Además, ¿por qué iba a llorar? – Mentí, por supuesto que estaba llorando; al escuchar aquellas palabras de admiración a mi tío no pude evitar llorar. Me acordé de él, de cuando nos cuidaba a mí y a mi hermana.  Pero, a pesar de que Alistair le admiraba, aún no tuve la suficiente confianza en él para decirle que yo era en realidad el sobrino de aquel a que tanto elogiaba. – Es alergia.
  • Bueno, si tú lo dices. ¿Conociste a Cullen?
  • No, ¿Por qué debo haberle conocido?
  • Bueno, él dejó los templarios para proteger a su sobrino mago, y dicen que su sobrino estuvo en el Círculo. A lo mejor Cullen le fue a visitar.
  • Pues ni idea. No sabía que su sobrino estuvo en el Círculo. En mis cinco años allí no me había enterado. Y creo que Cullen no vino ningún día que yo sepa. ¿Tú le conociste?
  • Claro, ha venido muchas veces a la Capilla. Lo que pasa que solía venir muy a menudo antes de la guerra. Pero después de ello solo venía una vez al año; pero al menos venía.
  • Manda cojones. ¿Va a la Capilla donde le consideran un traidor y en cinco años no se ha molestado ni en visitar a su sobrino ni una sola vez?- dije en voz baja.
  • ¿Has dicho algo?
  • No, nada. ¿Cuántos años has estado en la Capilla?
  • 15 de mis 25 años.
  • ¿¡15 años!? Esos son muchos. Espera, ¿tienes 25? Cualquiera lo diría.
  • Ahora me dirás que mentalmente parece que tengo 15, ¿no? Todo el mundo me dice eso.
  • Pues yo no te iba a decir que mentalmente aparentas 15.
  • Gracias, por fin alguien amable en este mundo.
  • Aparentas 10.
  • Bueno, que le vamos a hacer. – volvió a reírse.

Seguimos caminando por el bosque  durante unas pocas horas más. Ya habían pasado unas 5 horas desde que Alistair y yo comenzamos a movernos, ambos estábamos muertos de hambre y yo me di cuenta de que a Alistair le estaba costando caminar, seguramente debido a su herida en la pierna.

  • Alistair, para.-dije yo.
  • ¿Qué pasa?
  • ¿Cómo que qué pasa? Casi ni puedes caminar. Siéntate y descansa.
  • En serio, estoy bien.
  • Deja de ser tan duro de mollera, al menos deja que te cambie la venda.
  • No lo necesito Roberto.
  • ¡¡O DESCANSAS AHORA MISMO O ME OCUPO YO DE QUE DESCANSES PERO ETERNAMENTE!!
  • ¡SEÑOR, SÍ SEÑOR!- él se sentó y yo le cambié la venda.- Menudo genio tienes.
  • Es cosa de familia. Porque no  has conocido a mi hermana, ella es mil veces peor que yo. Además, si me hubieras hecho caso des del principio no me hubiera puesto así.
  • Es que no quería retrasarte.
  • Más vale ir lento y bien y no rápido y mal. Eso decía siempre mi padre. Ala, ya está. Ves, la otra ya estaba sucia y no iba a servir para nada.
  • Que sí.
  • Tengo hambre, voy a ver si encuentro un árbol con manzanas o algo así. Tú descansa y no te mueves.
  • ¡A SUS ORDENES SEÑOR!

Me separé un poco de donde estábamos para ver si encontraba algo de comer. La verdad es que, había muchos árboles pero ninguno parecía tener nada de fruta, o al menos fruta comestible. No obstante, aproveché el paseo para poder pensar a solas. La verdad es que tanto tiempo con Alistair me había trastornado la cabeza un poco. Sin embargo, se veía que tenía buen corazón. Y había momentos en que me recordaba a mí. Por ejemplo hace un momento, cuando no quería descansar. Yo seguramente hubiera hecho lo mismo, soy demasiado orgulloso. En realidad, todos los Rutherford somos muy orgullosos. Al decir verdad, Alistair me recordaba más a mi tío que a mí, solo que con 17 años menos. Ambos eran orgullosos, ambos eran templarios, y ninguno de los dos estuvo de acuerdo con la rebelión de los templarios sobre los magos. La única diferencia, que mi tío era una persona seria, y Alistair es… bueno, muy cínico y sarcástico, tanto que hasta había veces que molestaba, aunque sé que no lo hace con mala intención.

  • Pero seguro que si Alistair tuviera un sobrino al que hace tiempo que no ve; le iría a visitar, ¿verdad? Maldito  seas tío Cullen. ¿Por qué nos ha venido ni una sola vez en estos cinco años a verme? Tú y Serah erais las únicas personas en mi vida, ¿por qué has pasado de mí?-seguí observando los árboles con la esperanza de encontrar comida, pero seguí sin ver nada comestible.- Será mejor que vuelva.

Volví a donde había dejado a Alistair, él seguía ahí esperándome, silbando.

  • Ya era hora, creía que me habías abandonado. ¿Has encontrado algo?
  • No. En este bosque no hay nada. Aunque debería haberlo supuesto. No hemos visto ningún animal, así que no debe de haber ninguna fuente de alimentación para seres heterótrofos.- Alistair se me quedó mirando con cara de no saber de qué estaba hablando – Heterótrofo, que no se fabrica su propia comida, para comer ha de cogerla de otro sitio como la pesca o la caza. Por ejemplo, los humanos somos heterótrofos.
  • Ah, entiendo.
  • Da igual. ¿Te puedo hacer una pregunta un poco personal?
  • Claro. Dispara.
  • Imagínate por un momento que tienes, no sé, un hermano o un primo o dios no lo quiera un hijo; bueno alguien importante a quien quieres. Imagina que a ese alguien hace mucho tiempo que no lo ves y está viviendo en otro sitio, ¿tú le irías a visitar?
  • Pues claro, no  cabe duda. ¿Por qué lo preguntas?
  • ¿Eh?, por nada en especial.
  • ¿Tiene alguna relación con alguien de tu familia?
  • No, no.
  • Bueno, si no me lo quieres decir, no voy a insistir. Mi pierna está mejor, ¿continuamos?
  • Sí, claro. ¿Uh?
  • ¿Qué pasa?
  • Hay algo que nos acecha. Lo noto. – De repente vi algo detrás de Alistair.- ¡Cuidado!

De repente una planta carnívora se abalanzó sobre nosotros. Por suerte reaccioné rápido y le lancé una bola de fuego que la quemó y no nos pudo hacer daño.

  • ¿Estás bien?- le pregunté a Alistair.
  • ¿Qué era eso?
  • Un trífido, una especie de monstruo de los bosques por así decirlo.
  • ¿No habías dicho que aquí no había bichos heterotocos o como se digan?
  • Un trífido es una planta, no es heterótrofo.
  • Entonces si no necesita cazar, ¿por qué nos ha atacado?
  • Son plantas carnívoras. Aunque  fabriquen su propio alimento necesitan un poco de proteínas provenientes de otros seres. Normalmente con los insectos les basta, pero si ven algo mucho mejor, no dudarán en ir a por él.
  • Genial. Oye, ¿cómo has sabido que nos iba a atacar?
  • Pude notar su presencia en el aire y en la tierra. ¿Cómo lo hice? Magia. Mi oficio es mago negro o mago de ataque como lo quieras llamar. Dentro del mago negro hay distintas especializaciones. Unos son magos verdes, otros magos azules. Yo soy un elementalista, tengo el poder de controlar los elementos, el fuego, el agua, el rayo, el aire y la tierra. Estos dos últimos son de lo más útiles ya que siempre estamos rodeados de tierra y aire. Los dos van muy bien para interceptar enemigos, sobre todo si son plantas que son una parte de la tierra. Por esa razón no me fue difícil saber que ese trífido estaba ahí.
  • Eso es una pasada.
  • ¿No te duele la pierna?¿Puedes seguir?
  • Sí.
  • Pues vamos, tenemos que salir de aquí cuanto antes. Vendrán más, estoy seguro.
  • ¿Los notas?- asentí.
  • No hay tiempo que perder.

Alistair y yo comenzamos a movernos lo más rápido que pudimos, con la esperanza de poder huir de los trífidos que nos perseguían. Por suerte a medida que íbamos avanzando, la presencia de trífidos que notaba iba disminuyendo. Finalmente, dejamos de correr y vimos que había luz al fondo del camino.

 

  • Roberto, mira. Ahí, la salida del bosque.
  • Sí. Por fin saldremos de este maldito bos….
  • ¿Qué pasa?
  • Noto algo en la tierra.
  • ¿Trífidos?
  • No, esto es algo mucho más grande. Seguramente sea el amo del bosque.
  • ¿El amo del bosque?
  • Los trífidos viven bajo las órdenes de uno mucho más grande y más fuerte. ¡Aquí viene! ¡Cuidado! – Cogí a Alistair y le aparté de donde el amo del bosque iba a atacar. Entonces una rama gigante salió del suelo y apareció el amo del bosque.
  • Dios, es enorme.

El amo era un trífido pero de un tamaño colosal, casi como el de un dragón o un dinosaurio. Era todo verde con ramas marrones que le servían de brazos y grandes raíces que le permitían mover por la tierra. También tenía una gran flor morada en el centro de su cuerpo.

  • Alistair, cuidado con su flor. Lanza veneno desde ahí.

El amo comenzó a atacar con sus ramas. Con ellas intentaba atraparnos para así poder substraer nuestra energía. Una de las ramas cogió a Alistair pero él se pudo liberar cortándola con su espada. Como consecuencia de ello, Alistair tuvo la idea de cortar todas las ramas, lo cual me hizo pensar que si las ramas no estuvieran, podríamos atacar a la flor que era su punto débil. Así que ayudé a Alistair a romper las ramas con mi magia hasta que finalmente no quedó ni una y teníamos vía libre para atacar a la flor. Lancé todas las bolas de fuego con todas mis fuerzas y al final el amo cayó.

  • ¡Bien! Lo derrotamos. Roberto, ¿a dónde vas? No te acerques.
  • Espera. La flor aunque lance veneno, es un muy buen ingrediente para remedios curativos y antídotos. Solo voy a cortar un cachito…Ya está.
  • ¡Cuidado! ¡Detrás de ti!

De repente la planta volvió a levantarse y con sus últimas fuerzas lanzo desde su flor una bola de veneno que me alcanzo y la cual hizo que cayera inconsciente al suelo.

  • ¡Roberto! ¿Estás bien? ¡Contesta!

TO BE CONTINUED

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  • Hola! AHora mismo los cuatro jovenes están de camino a Costa Calma, pero este capítulo la historia avanzará muy poco ya que se trata de una especie de tutorial.

    Después de haberse desmayado, el joven con amnesía se despierta en una enfermería junto a una maga blanca que le ha estado curando. Se despierta en la sede de Los Guardianes con muchas preguntas de las cuales quiere saber la respuesta.

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    Azulea, una chica que cumple su decimosexta primavera emprenderá un viaje para traer conocimiento, gloria o riquezas a su tribu. El lector será su guía y decidirá, en ocasiones, que camino ha de tomar. Escoga con sabiduria.

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    Tras perderse en la ciudad de Fyenza, Roberto insiste en buscar al ladrón que le robó y recuperar lo que le fue robado, pero su búsqueda le hará encontrarse con un mercenario misterioso del país de Concordia. Mientras tanto, Serena, Melia y Alistair están buscando una manera de encontrar a su amigo

    Había pensado de hacer una sinopsis de la historia

    Después de que Serena se uniera al grupo, Roberto y compañía llegan a Fyenza; una ciudad llena de pobreza y muerte donde no encontrarán nada más que problemas.

Soy un gamer novato que hace videoguías de juegos tipo Final Fantasy en youtube y que le gusta mucho las novelas fantásticas y de ciencia ficción. Soy de Barcelona y estudia física en la UB.

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