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35 min
Tierras de magia - Capítulo 7: Víktor, el misterioso mercenario azúleo
Fantasía |
18.01.16
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Sinopsis

Tras perderse en la ciudad de Fyenza, Roberto insiste en buscar al ladrón que le robó y recuperar lo que le fue robado, pero su búsqueda le hará encontrarse con un mercenario misterioso del país de Concordia. Mientras tanto, Serena, Melia y Alistair están buscando una manera de encontrar a su amigo

Capítulo 7: víktor, el misterioso mercenario azuleo

  • ¡Mierda! ¿Dónde se ha metido? – dije yo cabreado.

Estaba muy enfadado, aquel hombre no solo me había robado algo importante; sino que también me había engañado y tomado por tonto. Nada más robarme la bolsa, fui corriendo tras de él, cosa que no fue muy inteligente ya que al final le perdí y además también perdí de vista a Al, Serena y Melia. Esto último no me preocupaba mucho por ahora ya que tanto Melia como Serena podían seguirme el rastro por ser magos, y yo podía hacer lo mismo con ellas; y de esa manera siempre sabría dónde encontrarlos.

- ¡Ahhhhhhh! – grité yo. - ¿¡Dónde se ha metido!? He de recuperar mí… Roberto, tranquilízate. Eres un mago elementalista, seguro que a través del poder de la tierra averiguas dónde está ese hombre.  

Me tranquilicé y después de unos segundos de reflexionar utilicé el poder de la tierra para poder saber el paradero del ladrón. Noté la presencia de un hombre corriendo hacia el norte del barrio así que seguí aquel rastro. Continué persiguiendo al ladrón, no obstante; al llegar a cierta parte de la ciudad, perdí el rastro; y no solo eso, también sentía como que perdía fuerzas.

  • ¿¡Pero qué!? – dije sorprendido. - ¡He perdido el rastro! Y, ¿qué es esto? ¿¡Por qué me siento tan débil!? ¿Qué está pasando?

No sabía que pasaba. Sentía como si mi poder se desvaneciera por momentos. Aun así, no me rendí y seguí buscando a aquel ladrón. Continué buscando por el barrio donde estaba situado. Estuve un buen rato buscándolo, pero no le encontraba. Poco a poco iba perdiendo las esperanzas de recuperar mi bolsa y cada vez estaba  más débil.

  • Uff, no sé si aguantaré más. ¿Por qué me siento así? – dije todo preocupado. - ¿Y si… y si no puedo recuperar mi bolsa?

 

FLASHBACK

“Que aburrimiento. El CÍRCULO es una mierda. A parte del aprendizaje no hay nada que hacer aquí. Como echo de menos a mi familia.”

  • Rutherford. – dijo uno de los guardas templarios. – Tienes visita.

“Por fin, me han venido a visitar. La última vez que vinieron a visitarme fue hace 4 meses.”

Bajé al piso de abajo y vi a mi hermana en el salón de la planta.

  • ¡Roberto!- gritó ella con entusiasmo y alegría.
  • ¡Serah!
  • Te he echado mucho de menos hermano.
  • Y yo a ti- dije mientras miraba a los alrededores. – Él tampoco ha venido esta vez, ¿verdad? – dije trise.
  • Sabes que está muy ocupado, no para en ningún momento. Pero no te preocupes, seguro que vendrá algún día.
  • Eso mismo me dices siempre que vienes. Han pasado dos años y aún no ha venido ni una sola vez.
  • Estoy segura de que tío Cullen vendrá, ya verás. Y tengo la prueba de ello aquí mismo. – dijo mientras sacaba algo. – Ten.
  • ¿Una bolsa de viaje?
  • Si alguna vez vas a alguna expedición con el CÍRCULO, te será útil. Lo hemos hecho entre tío Cullen y yo.
  • ¿Tío Cullen ha hecho esto? No me lo creo.
  • Mira dentro.

Abrí la bolsa y vi que dentro había un muñeco de un mago negro, el cual me sonaba bastante.

  • Un momento. – dije yo. – ¿Es el muñeco de mago negro que tío Cullen me regaló en nuestro octavo cumpleaños?
  • Sí. Cuesta creer que ya hayan pasado 7 años desde aquel día.
  • Yo aún sigo sin creerme que papá lleve cinco años muerto; tú y tío Cullen sois las únicas personas que me quedan.

PRESENTE:

  • No, no puedo rendirme. He de recuperar mi bolsa sí o sí.

Pese a estar muy débil seguí buscando al hombre aquel que me robó. Estaba un poco perdido, pero eso no me detenía. De repente, me paré un momento para recuperar las fuerzas, y mientras las recuperaba, noté algo raro en el suelo que pisaba; estaba demasiado blando. Le di un pequeño golpe para comprobar que pasaba en el suelo y de repente una pequeña grieta se abrió bajo mis pies y me caí en ella. Era una trampa, el suelo estaba preparado para que alguien cayera en él. Hoy no era mi día de suerte, primero me roban luego me pierdo en medio de una ciudad peligrosa, pierdo de vista a mis acompañantes, cada vez estaba más débil y para el colmo, caí en una trampa.

  • ¡Ahhhhhhh! ¡Auuu! Mi espalda. Menudo golpe me he llevado. – dije dolorido tras la caída.- Buff, el hueco es demasiado hondo, es imposible escalarlo para salir fuera.
  • Hombre, si eso fuera posible, ya lo hubiera hecho hace bastante tiempo.- dijo una voz proveniente cerca de donde yo estaba.
  • ¿Qué? ¿Quién eres tú?
  • Un tonto que cayó en la trampa más simple del mundo, al igual que tú. – dijo la persona misteriosa.

Genial, otro bromista sarcástico; si con Alistair no era ya suficiente aquí tenía que aguantar a otro. No obstante, al escucharle hablar la persona se acercó y pude ver quien era. Era un chico joven, de pelo moreno de una edad parecida o incluso igual a la mía, el cual llevaba una lanza y una armadura azul, la cual llevaba un emblema de un dragón.

  • Ese emblema, - dije yo mirando aquel dragón. – es el dragón azuleo. ¿Eres de Concordia?
  • Exacto, soy un mercenario concordiano. – dijo el chico.- Y a juzgar por el tigre blanco que llevas en la espalda de tu traje diría que tú eres militeño, ¿no es así?
  • Más o menos, hace 8 años que dejé de sentirme militeño.
  • ¿Y por qué sigues con el emblema del tigre?
  • Sólo he dicho que dejé de sentirme militeño, y es por la política que tienen ahora. Y aunque no crea en el Hacedor, yo siempre seré fiel a nuestro señor Níveo, el Tigre Albo. ¿No eres tu fiel a Shynru? - dije mientras me caía debido a que no tenía energías.-Ah.
  • ¿Estás bien?
  • No mucho, desde hace un momento siento que voy perdiendo mis fuerzas.
  • Debes de ser un mago.
  • ¿Cómo lo sabes?
  • Tu pérdida de poder se debe a que los miembros de Khamja han invocado una barrera anti-magia. Si eres mago, pierdes el poder mágico por la influencia de esta barrera.
  • Oh, genial. Pues entonces sí que la he fastidiado. Si no tengo poder, mis compañeras magas tampoco me podrán localizar y jamás sabrán donde estoy.
  • Pues no, no pueden. ¿Y que hace alguien como tu aquí?
  • Pues me robaron algo importante, perseguí al ladrón y antes de que me diera cuenta, caí por este agujero asqueroso.
  • Así es como caíste, pero me refería que qué hace alguien como tú en Fyenza.
  • Ah; pues como ya sabes soy un mago. Y no estoy en el CÍRCULO, así que creo que eso te lo dice todo.
  • Entiendo, huyes de la orden templaria. Una idea inteligente el pasar por el único lugar que los templarios evitan.
  • Yo pensaba lo mismo, hasta  que me caí aquí. Hoy me he levantado con el pie izquierdo. ¿Y tú? ¿Cómo ha logrado un concordiano llegar hasta aquí?
  • Es una historia larga.
  • Creo que vamos a estar por aquí por mucho tiempo así que da igual que sea larga.
  • Pues, el gobierno de Concordia teme una guerra por parte de Milites así que me enviaron para obtener información. Y que mejor lugar que los clanes de Fyenza para obtenerla. Así que me infiltré en Khamja, pero me descubrieron y como no son muy amigables intentaron matarme, y huyendo de ellos pisé lo que no debí pisar y caí aquí. Y aquí sigo tras unas cuantas horas.
  • ¿No sabes cómo salir? – el mercenario negó con la cabeza.

Mientras los dos pensábamos como salir, yo seguía intentando usar la magia, pero con la barrera aquella era imposible. De repente escuché un sonido extraño, como si fuera una corriente.

  • ¿Lo escuchas? – le dije yo.
  • ¿El qué?
  • ¿No lo escuchas? Es agua, y suena como si fuera una corriente. Eso es que debe de ser un río subterráneo.
  • ¿Y?
  • ¿Cómo qué y? El agua suena debajo de nosotros. Si pudieras romper el suelo con tu lanza caeríamos al río y nos sacaría de aquí.
  • Pero no sabemos hacia donde nos llevará la corriente.
  • Tampoco es que tengamos otra opción.
  • Está bien.

El mercenario sacó su lanza y con ella golpeó el suelo hasta que se rompió y ambos caímos al río subterráneo el cual nos llevaba hacia su destino.

NARRADOR: MELIA

Después de cruzar el territorio de Khamja, junto a Carla Hawke, líder del clan Galima; llegamos a la mina de éter. Se supone que con el éter, tanto Serena como yo tendríamos suficiente poder mágico para sobrepasar la barrera anti-magia y poder saber donde estaba Roberto. No obstante justo en la entrada de la mina, Serena y yo nos caímos al suelo.

  • Chicas, ¿estáis bien? – preguntó Al.
  • Me siento muy débil. – dije yo. - ¿Debe de ser este el efecto de la barrera anti-magia?
  • Exacto. – dijo Carla Hawke. – Debemos darnos prisa. Tranquilas, una vez dentro con el éter recuperaréis vuestras fuerzas. Seguramente la puerta esté vigilada. Disculpad un momento. – dijo mientras silbaba.

De repente, tras su silbido un par de hombres aparecieron de la nada, como por arte de magia. Uno era rubio con una cicatriz en la cara y el otro tenía el pelo castaño y con dos espadas en la mano.

  • ¿Cuáles son sus órdenes, jefa? -  dijeron los dos hombres a la vez.
  • Quiero que vayáis a la entrada de la mina y despejéis la zona.
  • ¡A sus órdenes jefa!- dijeron los dos hombres desapareciendo.
  • ¡Qué pasada! ¿Tienes dos sicarios a tu servicio? – preguntó Al.
  • Más o menos. – dijo Carla riéndose. – Cuando se trata de trabajos rápidos y discretos, Bastian  y Emerick son los mejores. Por eso me gusta que estén cerca de mí.

Esperamos a que los sicarios de Carla regresaran y no había pasado ni un minuto, y ya volvieron.

  • Entrada despejada jefa. – dijeron los dos.
  • ¿¡Cómo!? – dije yo sorprendida. – ¿¡Ya han acabado!?
  • Ya os dije que son los mejores.
  • Jefa, necesita algo más. – dijo el hombre de pelo castaño.
  • Sí, Emerick. Mientras estemos en las minas, me gustaría que vigilarais la entrada para que no entrase ni saliese nadie. Y si por casualidad veis a un mago con el emblema del tigre blanco de Milites en la espalda, que alguien le escolte a un sitio seguro.
  • A sus órdenes jefa. – dijo Emerick.
  • Jefa- dijo el otro sicario. – He cogido estos frascos de éter que estaban en la entrada de la mina. Creo que ellas dos lo necesitan.
  • Bien hecho Bastian.
  • Tomad, así recuperaréis las fuerzas. – dijo Bastian.
  • Vaya, ¡muchas gracias!- dijo Serena.
  • Ten. Te sentirás mejor.
  • Gra…Gra. Gracias. Muchas gracias. – dije yo muy tímida.
  • ¿Os encontráis mejor?- preguntó Carla. Nosotras asentimos.- Bien. Entremos.

Entramos dentro de la mina y comenzamos a inspeccionarla con la esperanza de que con el poder del éter, pudiéramos notar la presencia de Roberto. Y con un poco de suerte, Roberto también estaría en la mina.

  • Melia, Al; le noto. –dijo Serena.
  • Sí, yo también. – dije yo. – No es una presencia muy fuerte, pero noto a Roberto. Seguramente esté dentro la mina, pero su energía es muy baja, debe de estar muy débil.
  • Vamos, hay que ir a ayudarle. -  dijo Al.
  • ¡Espera!- dije yo. – De repente su poder ha aumentado, lo noto. Está justo debajo de nosotros. Se mueve.
  • Debe de haberse abastecido de éter. – dijo Carla.- Vamos, debemos encontrar a vuestro amigo antes que los miembros de Khamja.

NARRADOR: ROBERTO

Yo y el mercenario caímos al río subterráneo, y la corriente nos llevó hasta el final de su camino. Estuvimos un tiempo siendo arrastrados por la corriente hasta que tras unos minutos vimos el final del río y caímos por una mini catarata que daba a un pequeño lago en algún tipo de cueva.

  • Eh, ¿has oído eso? – dijo un hombre que había por la orilla del lago. – ha venido del lago.

Los hombres se acercaron a inspeccionar el sonido que escucharon y de repente, el mercenario concordiano salió del agua y de un solo golpe de lanza se deshizo de los dos guardias.

  • Mmmmm. Khamja está reclutando cada vez a gente más torpe. El jefe debe de estar desesperado para reclutar a gente así. – dijo el mercenario. – Mago militeño, ¿te encuentras bien?
  • Más o menos, espera un segundo. – dije mientras estaba descansando, no tenía energía debido a la barrera.
  • Espera un momento – dijo él mientras se acercaba a una caja y cogía un frasco. -  Ten.
  • ¿Es un frasco de éter? – pregunté.
  • Exacto. Esto debe de ser la mina de éter de Fyenza, así que el río acababa aquí. Interesante. El éter debería devolverte las fuerzas y anular los efectos de la barrera.
  • Sí, gracias… esto…
  • Víktor. Puedes llamarme Víktor.
  • Gracias Víktor. Soy Roberto, encantado.
  • El placer es mío. Venga vamos.
  • Espera. Mis compañeros… están aquí. Noto su presencia. Melia, Serena; noto vuestro poder. Parece ser que al final os la habéis apañado para encontrarme.
  • Pues en ese caso, vayamos a por ellos. 

Salimos del lago subterráneo de la mina y fuimos por los pequeños caminos que tenía siguiendo la pista de Melia y Serena. Gracias al frasco de éter que Víktor me dio, pude volver a utilizar mis poderes de mago negro y debido a eso Víktor y yo no tuvimos problemas en deshacernos de los miembros de Khamja que nos encontrábamos por aquellos laberínticos pasillos. Seguimos y seguimos mientras la presencia de Melia y Serena era cada vez más fuerte; hasta que finalmente, dimos con mis amigos.

  • ¡Roberto!- dijo Serena abrazándome- ¡Estás bien!
  • Sí, tranquila. – dije yo.
  • Veis, ya os dije que Roberto era demasiado listo para morir. – dijo Al riéndose.
  • Nunca pensé que diría esto pero,… he echado de menos tus tonterías Alistair. – dije yo.
  • Creo que Roberto se ha dado algún que otro golpe en la cabeza para poder decir eso.- dijo Melia riéndose también.

Yo también comencé a reírme hasta que vi que a Al, Serena y Melia iban acompañados de otra persona más.

  • Esto…, chicos. ¿Quién es ella?- les pregunté.
  • Tú eres Carla Hawke, ¿verdad? – dijo Víktor. – Líder del clan Galima.
  • ¿Líder del clan Galima? – dije yo sorprendido.
  • Carla y los suyos nos han estado ayudando a encontrarte y ya nos han salvado antes.- dijo Serena.
  • En ese caso os debo dar las gracias. – dije yo a Carla Hawke.
  • De nada, el placer es nuestro. Todo sea por fastidiar a Khamja. – dijo Carla Hawke mientras miraba fijamente a Víktor. – Ese estandarte, es el dragón Azuleo. Tú debes de ser el concordiano miembro de Khamja que mis espías me han hablado.
  • ¿De Khamja? – dijo Al desenvainando la espada. Melia también sacó sus cuchillos y Serena su hacha. – ¡Roberto, aparta!
  • ¡Chicos, no!- exclamé yo- Por favor. Víktor es un mercenario de Concordia cuyo gobierno le pidió que encontrara información y por eso se hizo pasar por miembro de Khamja; pero le descubrieron y ahora van a por él. Víktor cayó en la misma trampa que yo. Si no hubiera sido por él, yo no estaría aquí ahora mismo. Le debo la vida.
  • Está bien, lo siento. – dijo Al mientras tanto él como las chicas guardaban sus armas.
  • Jefa – dijo un hombre rubio que apareció de repente.
  • ¿Acaba de aparecer de repente? – pregunté yo sorprendido.
  • Yo también me quede bastante sorprendida.- dijo Serena.- La verdad es que los de Galima se lo tienen bien montado.
  • Dime Bastian- dijo Carla al hombre.
  • Stanton está aquí. – dijo el hombre.
  • Vaya, el jefe… perdón, exjefe está aquí. – dijo Víktor.- Que raro, normalmente suele huir de los conflictos. Será que no se habrán percatado de que estamos aquí.
  • Stanton está aquí…- dijo Carla Hawke pensativa.- Parece que esta es nuestra oportunidad para tumbar a Khamja de una vez por todas. Bastian, avisa a Emerick, os necesito cerca por si la cosa se tuerce.
  • A sus órdenes jefa. – dijo Bastian desapareciendo al instante.
  • Permítame que le ayude, tengo una cuenta pendiente con Khamja; por lo de querer matarme y todo eso. –dijo Víktor.
  • ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?
  • Te hemos despejado el camino de miembros de Khamja, lo que te facilita el trabajo. ¿Basta con eso?- contestó Víktor. Carla asintió a pesar de que no estaba muy convencida.
  • Chicos – dije yo dirigiéndome a Al, Melia y a Serena. – Vosotros salid de aquí, yo me quedo. Khamja tiene algo que me pertenece y no pienso salir de aquí hasta que me lo devuelvan.
  • De eso nada. – dijo Serena. – Nosotros vamos contigo.
  • No pensamos dejarte solo. – dijo Melia. - ¿Y si te vuelves a perder? Te ayudaremos a recuperar tu bolsa.
  • Serena, Melia… Gracias.
  • Escucha Roberto, - dijo Al- puede que haya pasado poco más de una semana desde que nos conocemos pero, para nosotros ya eres un amigo. Hemos estado  todo el día buscándote, y ahora que te hemos encontrado te seguiremos. Vamos a ayudarte.
  • Muchas gracias chicos.
  • Gracias. – dijo Carla Hawke. – Entonces, vayamos a por Stanton. Es la única manera de que Fyenza deje de ser una ciudad de bandidos.

Cruzamos las minas de éter hasta que llegamos a una habitación grande donde había muchos cargamentos de éter. En el este de la habitación había una mesa con papeles y planos y al fondo había una escalera que no sabíamos a donde conducía. Entramos en la habitación y tanto Víktor como Carla y sus ayudantes comenzaron a leer los planos y los papeles de la mesa, mientras yo, Al, Melia y Serena buscábamos mi bolsa.

  • Así que Khamja toma el éter de la mina y se la vende a los templarios y a otros clientes según estos papeles. – dijo Carla Hawke.
  • Ahora entiendo por qué Khamja obtiene tanta información. -Dijo Víktor – Con el dinero del éter compran la mejor información de todo el país, o incluso del continente.
  • Esa información es más poderosa que el dinero. – dijo Bastian.- Con eso podrían destronar reyes, chantajear a nobles,… Es un arma muy peligrosa.
  • Mirad, aquí hay planos de las minas.- dijo Víktor.- Tal vez indiquen la salida.

Mientras ellos seguían inspeccionando los planos y los papeles, yo con la ayuda de Al y las chicas; seguíamos buscando mi bolsa. Pero no estábamos teniendo suerte.

  • ¡Mierda!- exclamé yo enfadado. – ¡No está aquí!
  • Yo tampoco la encuentro. – dijo Al.
  • Nosotras tampoco.- dijo Serena
  • Roberto, no te preocupes. – dijo Melia. – La encontraremos, te le prometo.
  • Silencio. – dijo Bastian. – Jefa, ¿no lo escucha?
  • Sí, alguien se acerca. – dijo Carla Hawke observando la habitación. – Allí, tras los cargamentos de éter, escondámonos.

Nos escondimos tras las cajas de éter y entraron en la habitación dos personas. Una de ellas las reconocí al instante, era el hombre que me robó mi bolsa de viaje. En cambio; la otra persona, era desconocida e iba vestida de una armadura muy cara. A lo mejor era Stanton.

  • ¿Está el cargamento listo? – preguntó el hombre desconocido.
  • Sí jefe. Está todo listo para ser enviado a Zanarkand.- dijo el hombre que me robó la bolsa.
  • ¿Por qué has tardado tanto en venir?
  • Discúlpeme jefe, es que vi a una posible víctima y le robé esto.
  • Roberto, es tu bolsa. – susurró Alistair.

 

  • ¿Una simple bolsa de viaje? ¿Para esto retrasas la operación?- dijo el hombre desconocido mientras  abría mi bolsa. – Bah, basura. Aquí solo hay un mapa del país, unas cuantas manzanas, unos 1000 guiles y un muñeco. No hay nada de valor, pero me quedaré con los guiles. – dijo mientras tiraba mi bolsa contra la pared rompiendo así el muñeco que tenía dentro.

Puede que parezca una tontería, pero ese muñeco era muy importante para mí. Fue un regalo de mi tío de hace 10 años, de cuando mi padre aún vivía. Cuando estaba triste o enfadado, siempre miraba el muñeco y eso me tranquilizaba. Pero ahora, ese hombre lo había roto. Me puse furioso, había roto una de las cosas más importantes para mí en este mundo; así que fui a por él.

  • Lo ha roto, lo … ha … roto. – repetía  yo. – Juro que me las pagará.
  • Roberto, ¡espera! – dijo Melia.
  • ¿Pero qué hace? - dijo Carla Hawke.

Salté las cajas de éter y me planté en frente de ellos. Entonces el hombre desconocido se giró.

  • ¿Quién eres tú? ¿Cómo has entrado aquí?
  • Jefe, es el chaval a quien le robé la bolsa.
  • Exacto. – dije enfadado. – Vengo a recuperar lo que es mío.
  • ¿Tú solo?- dijo el hombre desconocido.

De repente Alistair, Melia y Serena salieron a ayudarme.

  • Vaya, veo que vienes acompañado. Tú, ves fuera y avisa al adiestrador y a los guardias. – le dijo el hombre desconocido al que me robó la bolsa.
  • Sí jefe.
  • De aquí no te mueves.- dijo Bastian apareciendo detrás de él.

Entonces salieron Víktor y Carla.

  • Hola jefe. – dijo Víktor.
  • Víktor, veo que mis hombres no han conseguido darte caza al final.
  • Pues fíjate que han sido una de vuestras trampas lo que me ha salvado. Qué gran ironía.
  • Ya veo. Hola Carla, que sorpresa verte aquí.
  • Hola Stanton. Hacía tiempo que no te veía.
  • Sabía que el hecho de que estos chicos de aquí hayan podido entrar en la mina era obra de Galima.
  • Menos palabrería Stanton, pienso acabar contigo y tu clan de una vez por todas y sacar a Fyenza de su pobreza y convertirla en una ciudad habitable.
  • Siempre igual, muy bien. – dijo mientras hacía una onda expansiva la cual impulsó a Bastian que estaba agarrando al hombre que me robó y así dejarlo libre; y después tanto él como Stanton, intentaron huir por las escaleras que había al fondo de la habitación.
  • ¡No huyas!- gritó Carla.

Le perseguimos por las escaleras las cuales nos llevaban a un pasillo el cual daba a la salida de la mina; pero una vez fuera, estábamos rodeados por miembros de Khamja. Alrededor nuestro había decenas de soldados enemigos y en medio un doscornio, un monstruo de dos cuernos muy feroz y de gran tamaño, el cual estaba siendo controlado por un adiestrador.

  • ¡Estamos rodeados!- dijo Víktor.
  • ¿Eso es un doscornio? – pregunté yo. - ¿Cómo pueden controlar a un doscornio?
  • Zanarkand. – dijo Serena. – Ahí hay muchos adiestradores, y muy buenos. Quien controla al doscornio debe de ser de Zanarkand.
  • Carla, ¿qué hacemos? – preguntó Melia.
  • No … no lo sé. – dijo Carla. – No veo posibilidad de ganar, deberíamos rendirnos.
  • Ahora ya no tenéis tantas ganas de pelear, ¿eh?- dijo Stanton.
  • Yo… no pienso rendirme. – dije mientras caminaba hacia delante.
  • ¡Roberto!-  gritó Alistair.- ¡Te matarán!

Yo seguí  hacía adelante. Estaba demasiado furioso por lo de mi bolsa.

  • Vosotros, habéis roto una cosa muy importante para mí. Vosotros habéis hecho sufrir a todos los habitantes de esta ciudad convirtiéndola en un lugar lleno de bandidos y muerte. Y todo, ¿por qué? ¿Para poder obtener información y así venderla? ¿Todo esto por dinero? Eso es despreciable,… es … muy … ¡DESPRECIABLE! – exclamé mientras creaba una ráfaga de miento con mi magia, y que gracias al poder del éter; las decenas de soldados quedaron fuera de combate dejando al doscornio, al adiestrador y a Stanton solo en pie.
  • ¿Cómo es posible? Ha eliminado a todo mi pelotón. – dijo Stanton.
  • Vaya poder – dijo Carla. – Ha dejado a todos los soldados de Khamja fuera de combate.
  • ¡Muy bien! – exclamé yo. - ¿¡Quién quiere ser el siguiente!?
  • No pienso rendirme aún- dijo Stanton.- ¡Adiestrador! ¡Eliminémoslos! 

El adiestrador, controlando el doscornio, nos atacó junto a Stanton.

  • Roberto- dijo Víktor. – Vosotros ocupaos del doscornio y el adiestrador. Yo, Bastian y Carla nos encargaremos de Stanton.
  • Vale.

El doscornio era gris y muy grande, con toda su piel cubierta de escamas muy resistentes, tan resistentes que ni siquiera la espada de Alistair le hacía algún rasguño. El doscornio era muy fuerte, Serena hacía barreras con su magia; pero el doscornio siempre las rompía; y mis ataques tampoco parecían hacerle daño.

  • Es imposible, es muy resistente. – dijo Serena.
  • Ni si quiera mi magia le es efectiva. – dije yo.
  • ¿Qué podemos hacer? – dijo Al.
  • Tengo una idea.- dijo Melia. – Alistair, Roberto; seguid atacando al doscornio sin parar; eso le enfurecerá y de esta manera el adiestrador perderá el control. Serena, tú apóyales con tu magia de apoyo. Yo le lanzaré un hechizo con el cual se pondrá aún más furioso todavía.
  • ¿Pero eso no le hará más peligroso? – preguntó Serena.
  • Sí, pero también más vulnerable.
  • Muy bien Melia, - dije yo – confiamos en ti.

Alistair y yo comenzamos a atraer al doscornio para que se acercara a nosotros mientras Melia se preparaba y Serena nos cubría con las barreras que invocaba. Pero el doscornio era demasiado fuerte para nosotros dos y las barreras no ayudaban mucho tampoco. Al poco tiempo, Alistair y yo comenzamos a desesperarnos ya que Melia estaba tardando demasiado en lanzar el hechizo. Además, el adiestrador que iba encima de la bestia se dio cuenta de que Melia tramaba algo así que ordenó al doscornio en ir hacia ella. Al y yo intentábamos llamar la atención del animal pero el adiestrador le tenía demasiado bien domesticado. Pero entonces, Serena fue corriendo hacia él y con su hacha intento darle un buen golpe en su pata trasera, cosa que hizo el doscornio se cayera y le diera a Melia más tiempo. El adiestrador intentaba levantar a la bestia mientras yo le lanzaba hechizos para debilitarlo. Finalmente Melia pudo lanzar el hechizo.

  • ¡Chicos, ya está!- dijo Melia.- Allá va, vuélvete loco. ¡LOCURA!

DE repente una capa roja cubrió al doscornio y éste se descontroló, ni siquiera el adiestrador, que estaba desesperado intentando controlarlo, le podía calmar.

  • ¡Quieto! ¡Tranquilizate! – le gritaba el adiestrador- ¡Te exijo que me hagas caso! ¿¡Qué le habéis hecho!?
  • Intenta controlar a tu bestia ahora, a ver si puedes. –vaciló Melia.

El doscornio no paraba de moverse y el adiestrador perdió el control y cayó al suelo. Entonces el doscornio se le puso detrás y abrió su boca con unos dientes grandes. El doscornio ya era grande de por sí, tenía el mismo tamaño que un elefante adulto pero con dos cuernos (de ahí su “original” nombre), y era muy feroz; y esos dientes y esa cara de hambre lo demostraban.

  • ¡Os vais a enterar!- dijo el adiestrador mientras se giraba y veía al doscornio abriendo su boca. - ¡No! ¡Por favor, no! – gritaba el adiestrador agonizando mientras el doscornio se le comía.
  • Ahhh…¡Qué asco! – dijo Serena.- ¡Qué …! Lo siento, no puedo mirar.
  • Eso te cierra el estómago de golpe. – añadió Al.
  • Es lo que pasa por intentar controlar de una manera tan cruel a un pobre animal salvaje.- dijo Melia.

Pero el doscornio, una vez acabó con los restos del adiestrador puso su mirada en nosotros.

  • Chicos…- avisé yo.- Todo eso está muy bien pero; creo que ahora le ha entrado ganas de un segundo plato.
  • Parece muy furioso. – dijo Serena.
  • Creo que no le ha calmado su comida. – añadió Al.

El doscornio empezó a acercase a nosotros para intentar comernos pero entonces Melia actuó.

  • ¡Morfeo! –dijo Melia.

Entonces, una niebla rodeó al doscornio y este cayó al suelo.

  • No se mueve. – dijo Serena.- ¿Está … muerto?
  • Dormido. - dije yo.- Morfeo es un hechizo de magia verde que duerme a sus rivales; ¿me equivoco Melia?
  • Para nada, has dado en el clavo.
  • Esto, Roberto. – dijo Al.- Creo que deberíamos ayudar a tu amigo y a Carla.
  • Cierto, ¡vamos!- exclamé yo.
  • ¡Sí!

 

 

 

 

 

 

Para cuando llegamos a donde estaban Víktor, Carla y Stanton; nos dimos cuenta de que el combate ya había finalizado. Stanton estaba tirado en el suelo, con la lanza de Víktor al borde de su cuello mientras Carla le interrogaba.

  • Víktor- dije yo.
  • Roberto.- dijo Víktor mientras alejaba su lanza de Stanton. – Carla, os lo dejo a ti y a vuestros hombres. – Carla asintió. – Roberto, habéis podido con el adiestrador y el doscornio. Sabía que ganaríais. ¿Dónde están?
  • La bestia durmiendo, - informó Alistair. – En cuanto al adiestrador, digamos que dentro de un rato estará entre los excrementos del doscornio.
  • Vaya, ahora me arrepiento de haberlo preguntado.
  • Carla- gritó Serena mientras Carla ordenaba a sus hombres que se llevaran a Stanton. Luego ella se acercó.
  • Me alegro de que estéis bien chicos. No sé como daros las gracias con lo de Stanton.
  • Tú nos ayudaste a encontrar a Roberto, te lo debíamos. – dijo Melia.
  • Gracias a vosotros hemos eliminado a Khamja de una vez por todas. Ahora podremos hacer de Fyenza una bonita ciudad. Será duro y llevará tiempo pero lo lograremos.- dijo Carla. – El resto de los miembros de Galima vendrán e inspeccionaremos la mina, a ver que encontramos.
  • Ahhh. – dije yo.
  • ¿Roberto? – dijo Al.
  • ¡Mi bolsa!

 

 

 

 

 

ALISTAIR:

Roberto salió corriendo y volvió a entrar en la mina. Había mencionado su bolsa, que por fin la encontramos, pero tras el revuelo con Stanton la habíamos dejado en la habitación aquella. Melia y yo bajamos a buscarle mientras Serena se quedaba hablando con Víktor y Carla. Cuando llegamos a la habitación vimos a Roberto arrodillado abrazando la bolsa de viaje llorando.

  • Roberto, ¿estás bien?  - preguntó Melia. – ¿Le ha pasado algo a la bolsa?
  • No, la bolsa está bien. – dijo Roberto. – Pero, esto no. – dijo sacando de la bolsa un muñeco de un mago negro roto. Ya me acordaba, Stanton lo lanzó y se rompió.
  • Roberto, no pasa nada. Sólo es un muñeco, ya tendrás otro. Además creo que ya eres mayor para jugar con ellos. – dije yo. Entonces Roberto se levantó enfadado.
  •  ¿¡En serio!? ¿¡Te pones a bromear ahora!? – comenzó a gritarme.- ¡Tú no sabes nada! ¡Para mí no es solo un muñeco! –dijo él llorando, mientras salía de la habitación llorando; dejando el muñeco roto en el suelo.
  • Pero, ¿tan molesto ha sido mi comentario? Era una broma para animarle.
  • Alistair eres un insensible. – me dijo Melia. – Cuesta creer que tengas 25 años. ¿No has pensado que tal vez ese muñeco podía ser un regalo de alguien especial para Roberto? Piénsalo. Roberto lleva en el Círculo 5 años, hace tiempo que no ve ni a su familia. Al decir verdad, dijo que sus padres habían muerto, y puede que su hermana también.
  • Entiendo. No lo había pensado. Pobre. No quería herirle. Solo quería animarle. – dije mientras recogía su muñeco roto el cual tenía una inscripción.

“FELIZ OCTAVO CUMPLEAÑOS; OS QUIERE, VUESTRO TÍO CULLEN”

Me quedé anonadado. ¿¡Tío Cullen!? ¿¡Podría referirse a Cullen Rutherford!? A decir verdad, Cullen Rutherford era hermano de Nolan Rutherford, exjefe de los magos de Milites, actualmente asesinado; que tenía un hijo también mago que estaba en el CÍRCULO. Roberto es un mago del Círculo, de la misma edad que el hijo de Nolan, también con su padre muerto y siempre que yo hablaba de Cullen Rutherford, él se ponía a llorar.¿ Podría ser él,  Roberto Rutherford; sobrino del exgeneral templario Cullen Rutherford y líder los tigres Albos e hijo del exjefe asesinado Nolan Rutherford?

  • Melia, Al. – dijo Serena que había venido a buscarnos.- He venido a buscaros, van a inspeccionar este sitio, es mejor que salgamos.
  • Vale.
  • Por cierto, he visto a Roberto salir de aquí corriendo y llorando. ¿Sabéis que le pasa?
  • Ha sido culpa mía. – dije yo. – Dije una cosa sin querer que no debería haber dicho. Igualmente os he de decir algo.
  • ¿Qué pasa?- preguntó Serena.
  • Creo que nuestro amigo Roberto, es … es… -dije intentando hablar. – es Roberto Rutherford.
  • ¿¡Qué!? – gritaron ambas sorprendidas.
  • Escuchadme chicas. Roberto es un joven mago, de 18 años; que ha pasado 5 años en el Círculo y que además es huérfano. Coincide con Roberto Rutherford, ¿verdad? Por no decir que se llaman igual.
  • ¡Claro! – exclamó Serena.- Por eso me sonaba tanto el nombre de Roberto. Es el sobrino de Cullen y el hermano gemelo de Serah.
  • Cierto. Tú estuviste con Cullen y Serah Rutherford durante un tiempo.
  • Exacto,  Serah me dijo que su hermano se fue a los 13 años al círculo. La verdad es que encaja con  nuestro Roberto.
  • Un momento.- dijo Melia.- Serena, ¿cómo se llamaba la hermana?
  • Serah.
  • Estoy segura de que ese es el nombre que gritaba Roberto en sueños y no Sarah. Siempre que se lo preguntaba se ponía nervioso e intentaba desviar la conversación.
  • Todo encaja. –dije yo. – Siempre que yo hablaba de Cullen Rutherford, Roberto comenzaba a llorar, seguramente se acordaba de su tío.
  • Al, ¿cómo lo has deducido? – preguntó Melia.- Vale, todo lo que hemos dicho encaja, pero ni yo ni Serena lo hemos pensado. ¿Qué te ha hecho pensar de que Roberto es quien es?
  • Esto, una nota que había en su muñeco. Mirad lo que pone: FELIZ OCTAVO CUMPLEAÑOS, OS QUIERE VUESTRO TÍO CULLEN.
  • Así que Roberto, es Roberto Rutherford. – dijo Víktor apareciendo de repente. – Interesante.
  • ¡Víktor!- dijimos los tres.
  • Roberto parece ser una persona que ha sufrido mucho. Es un mago, cuyo padre fue asesinado por templarios. – explicaba Víktor.- Estoy seguro de que a pesar de que confiaba en ti, tenía miedo de contarte la verdad Alistair. Eres un templario.
  • Lo sé. No me molesta que nos haya mentido. Todos tenemos cosas que esconder.
  • Ahí tienes razón. Alistair, Melia, Serena; ¿vosotros confiáis en Roberto? Y no solo eso, ¿creéis que Roberto  confía en vosotros?
  • Yo creo que sí.- dije yo.- Y estoy seguro de que ellas también.- Melia y Serena asintieron.
  • Entonces, no le digáis nada; esperad a que él os lo cuente.
  • Tiene razón. - dijo MElia – Él ya estará lo bastante afectado por muchas cosas para que encima le agobiemos con esto. Cuando quiera, que nos lo cuente.
  • Por cierto, Serena.-dijo Víktor.- Carla dijo que quería hablar contigo.

 

 

Salimos de la mina y fuimos a hablar con Carla Hawke.

  • Ah aquí estáis. – dijo Carla. – Serena, dijiste que estabas buscando información sobre un traidor en Zanarkand,¿verdad?
  • Sí.
  • Puedo ayudarte a encontrar esa información si quieres.
  • ¿De verdad?
  • Claro, sin vuestra ayuda jamás hubiéramos derrotado a Khamja.
  • Gracias.
  • Será difícil ponerse en contacto contigo ya que estáis huyendo de los templarios.- dijo Víktor. – Carla también me ayuda con mi investigación. Cuando ella consiga lo que necesito saber, enviará la información a Concordia. Puedo hacer que también envié allí lo que quieras saber y así pedir al gobierno de Concordia que se ponga en contacto contigo, les será más fácil que a los exploradores de Galima.
  • Muchas gracias Víktor. – dijo Serena contenta.
  • Chicos, - dijo Melia- ahí está Roberto. Parece que está más tranquilo.
  • Esperadme aquí. – les dije yo. – Voy a hablar con él. He de pedirle disculpas. Si realmente es quien es, lo habrá tenido que pasar fatal.

ROBERTO:

Tal vez me haya pasado. Alistair no tenía intención de molestarme, solo quería hacer una broma para animarme. Es su manera de ser. Pero, es que al ver el muñeco que me regaló tío Cullen roto, no sabía controlar mis emociones. Hecho mucho de menos a tío Cullen, a mi hermana y sobre todo a papá. Pero, por mucho de menos que le echará, papá no iba a resucitar.

  • Roberto.- dijo Al, que había venido a ver como estaba. Seguramente se sintiera culpable por lo que le dije. - ¿Estás bien?
  • Sí, tranquilo.
  • Oye, lo siento. Perdóname. Yo solo quería…
  • Sé lo que intentabas. Tranquilo, no pasa  nada. Debería ser yo quien me disculpara.
  • No, soy yo. Ese muñeco debe de ser de alguien importante para ti.
  • Fue un regalo, de un hombre muy pero que muy orgulloso y a la vez muy bondadoso, que hace años que no veo.
  • Toma. – dijo Al mientras me daba el muñeco roto. – Tal vez, durante nuestro viaje conozcamos a alguien que te lo repare.
  • Ojalá. Gracias.
  • Eeeeeeeoooooo. Chiiiicooooos. – gritaba Serena mientras venía junto a nosotros junto a Melia. - ¿Estáis listos?
  • ¿Listos?- pregunté.
  • Ya tienes tu bolsa, ¿no? – dijo Serena. – Deberíamos seguir con nuestro viaje. Venga, Barranco Rojo nos espera.
  • ¡Qué energía tienes Serena!- dijo Al.
  • Sí. Por cierto Roberto- dijo Melia.-¿Qué hacemos con… él? – dijo mientras miraba a Víktor.
  • Víktor. – le llamé yo. – Víktor, nosotros nos vamos. Debemos proseguir con nuestro viaje. ¿Qué harás?
  • Carla me ayudará con mi misión y enviará la información a Concordia. Así que aquí no tengo nada que hacer. Lo mejor será volver a mi país.
  • Concordia está compuesta de diferentes archipiélagos en el océano Voda. – dije yo. – Para llegar hasta ahí deberías coger un barco en ciudad Seaside, al sur de Milites.
  • Exacto. Vosotros vais a Barranco Rojo,¿verdad? Está de camino a Seaside. Si no os es ningún problema, me gustaría acompañaros hasta Barranco Rojo.
  • Será un placer. – dije yo.- ¿Qué os parece a vosotros?
  • Me parece bien.- djo Al.
  • A mí también. – dijo Melia.
  • Bienvenido Víktor.- dijo Serena.
  • Gracias. Bueno, ¿partimos?

Y así fue como finalizaron nuestras aventuras en Fyenza y de como se unió a nuestro grupo un nuevo compañero.

TO BE CONTINUED…

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  • Hola! AHora mismo los cuatro jovenes están de camino a Costa Calma, pero este capítulo la historia avanzará muy poco ya que se trata de una especie de tutorial.

    Después de haberse desmayado, el joven con amnesía se despierta en una enfermería junto a una maga blanca que le ha estado curando. Se despierta en la sede de Los Guardianes con muchas preguntas de las cuales quiere saber la respuesta.

    Hola a todos, hoy vengo con una nueva historia. Sé lo que estaréis pensando, ¿y Tierras de magia? Bueno, me he quedado en blanco con esa historia, así que puede que no la vuelva a subir durante un tiempo. ¡Espero que os guste esta! PD: Algunos personajes son los mismos como Cullen, Roberto y Víctor XD

    Azulea, una chica que ha de cumplir su cometido al salir de la tribu donde siempre estuvo hasta su décimosexta primavera. Ahora iniciará el camino para traer conocimineto, gloria o riquezas a su hermandad. Recuerde lector, usted podrá guiarla por un camino u otro. Tome sabias decisiones.

    Azulea, una chica que cumple su decimosexta primavera emprenderá un viaje para traer conocimiento, gloria o riquezas a su tribu. El lector será su guía y decidirá, en ocasiones, que camino ha de tomar. Escoga con sabiduria.

    Roberto y su grupo consiguieron salir de Fyenza con Víktor, que se ha unido al viaje. Pero el camino a Barranco Rojo sigue siendo muy peligroso. Nuestros queridos héroes han de atravesar una cueva donde unos terribles arácnidos habitan en ella. Pero parece ser que es la única opción para llegar a su destino.

    Sinopsis corta: Esta es una historia donde el lector pordrá decidir que camino seguirá la heroïna. Azulea es una chica de dieciséis años de la Tribu Errante que emprenderá un viaje hacia la Capital tal y como dicta la tradición. Aunque sea una gran tribu conocida por todos los rincones del reino, Azulea deberá pasar a través de las adversidades sin la ayuda de su comunidad para así poder demostrar su valía y volver a ella con conocimiento, gloria o riquezas. ¿Qué obsequio mostrará a la tribu? Pero eso no es todo, aunque sea una aventura que en un inicio emprenderá sola, en sus viajes conocerá a Fayira una maga de estirpe élfica con una gran capacidad cognitiva, a Jack el guerrero destacado por su brutal fuerza y por la brillante ausencia de su inteligencia. Al final de cada episodio habrá una pregunta con multi-respuesta. Está en la mano del lector escoger algunas de las acciones que llevará a cabo Azulea, guiándola así por un camino u otro. Más largo o más corto, el efecto mariposa creado por el lector lo decidirá. ¿Será el lector capaz de escoger sabiamente las acciones correctas para que Azulea cumpla su misión sin morir en el intento? Atentamente: Vuestro humilde “game master”

    Tras perderse en la ciudad de Fyenza, Roberto insiste en buscar al ladrón que le robó y recuperar lo que le fue robado, pero su búsqueda le hará encontrarse con un mercenario misterioso del país de Concordia. Mientras tanto, Serena, Melia y Alistair están buscando una manera de encontrar a su amigo

    Había pensado de hacer una sinopsis de la historia

    Después de que Serena se uniera al grupo, Roberto y compañía llegan a Fyenza; una ciudad llena de pobreza y muerte donde no encontrarán nada más que problemas.

Soy un gamer novato que hace videoguías de juegos tipo Final Fantasy en youtube y que le gusta mucho las novelas fantásticas y de ciencia ficción. Soy de Barcelona y estudia física en la UB.

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