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23 min
Tierras de Magía - Capítulo 8: La Cueva del Rubí
Fantasía |
02.05.16
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Sinopsis

Roberto y su grupo consiguieron salir de Fyenza con Víktor, que se ha unido al viaje. Pero el camino a Barranco Rojo sigue siendo muy peligroso. Nuestros queridos héroes han de atravesar una cueva donde unos terribles arácnidos habitan en ella. Pero parece ser que es la única opción para llegar a su destino.

CAPÍTULO -8: LA CUEVA DEL RUBÍ

Por fin habíamos salido de Fyenza, que mal lo habíamos pasado allí. Pero no  hay mal que por bien no venga, al salir de ahí nos hicimos amigos de Carla; y Víktor, un concordiano, se unió a nuestro viaje. Viktor era muy bromista, al igual que Alistair; y cuando los dos se ponían de ese modo… Brrrr, era mejor no pensar en ello. No obstante, Víktor era también muy inteligente, sabía muchas cosas sobre las cuatro naciones de Oriemce; su historia, su cultura,… Me pregunto como sabrá tantas cosas. Los concordianos normalmente se limitan a estudiar solo su país, no es que tengan mucho contacto con el resto del continente; y más aún después de lo que pasó en Milites. Los que tienen fama de ser muy inteligentes son los zanarkianos. Sin embargo, Serena era diferente. No estoy diciendo que no sea inteligente, ella es mil veces más inteligente que los/as magos/as del Círculo. Lo que pasa es que ella es muy inocente. Da igual lo que pase, siempre estaba contenta y sonriendo. ¿Cómo podía ser? Después de ser la única superviviente en la matanza por parte de los templarios en la capilla de Zanarkand, ella seguía sonriendo. Tal vez yo debería ser igual que ella.

  • Roberto, ¿pasa algo?- preguntó Serena. - ¿Por qué me estás mirando?
  • ¿¡Qué!? – dije de repente – No, no pasa nada. Solo estaba pensando en nuestro siguiente destino y normalmente cuando pienso me quedo en babia y me quedo mirando algo fijamente.
  •  Eso es verdad. Yo me he dado cuenta. – dijo Al.
  • Ahh, bueno. – dijo Serena. - ¿Y cuál es el siguiente destino?
  • Una cueva. –informé yo. – Justo después de ella, ya habremos llegado  a Barranco Rojo.
  • Es decir, que solo tenemos que cruzar la cueva y ya habremos llegado. – dijo Melia. – Uf, por fin.
  • Venga chicos, que ya casi estamos. – dijo Serena entusiasmada. – Vamos Melia.- dijo mientras cogía la mano a Melia y salían las dos corriendo.
  • ¡Serena! – exclamó Melia. - ¡Cuidado que me caigo!
  • Qué animada es esta chica. – dijo Víktor.
  • Roberto, ¿te puedo hacer una pregunta? – preguntó Al. - ¿Qué te parece Serena?
  • ¿A qué te refieres?
  • Creo que nuestro amigo templario pregunta si te gusta. – aclaró Víktor.
  • ¿¡Qué!? ¡No! – exclamé yo. – A ver, es una chica muy maja y guapa y es muy amable. Melia también lo es.
  • Ya, pero Melia tiene un carácter un poco agresivo cuando se enfada; y se enfada bastante. – dijo Víktor.
  • No sé, como te quedabas mirándola antes. – dijo Al.
  • No era porque me gustase. Estaba pensando en lo mucho que sufrió con lo que le pasó y que aun así ella siguiera sonriendo. Pensaba que tal vez yo debería hacer lo mismo, sonreír en vez de estar frunciendo el ceño. – les dije yo. – No te preocupes Al, no te la voy a quitar.
  • ¿¡Qué!?¿¡Quitármela!?
  • Vamos, no te hagas el loco. – decía yo. -  Sé como la miras, te gusta.
  • ¡No es verdad!
  • Mira, se ha puesto rojo. – dijo Víktor riéndose.
  • Eoooooo, tortugas. – gritaba Serena. - ¿Por qué estáis tardando tanto?
  • Ya vamos. – gritaba yo. – Tranquilo, no se lo diremos.- le decía a Alistair.

Alistair se quedó con la cara roja mirándonos a mí y a Víktor. Parecía que se estuviera muriendo de vergüenza. Dejando atrás este tema, seguimos con nuestro viaje. Finalmente llegamos a la cueva. La entrada era muy oscura, casi no se veía lo que había dentro. La periferia de la entrada era de un color rojizo - marrón, como el ladrillo. Barranco Rojo se llama así debido a que está rodeado de un barranco y muchas cuevas de piedras de este color, lo que significaba que efectivamente tras esta cueva se encontraba la ciudad.

  • Esta debe de ser la cueva.- dijo Viktor.
  • Está muy oscuro, no sé ve nada en ella. – dijo Melia.
  • No hay problema.- dijo Alistair. – Roberto, por favor.
  • A sus órdenes. – dije mientras cogía la rama de un árbol y le prendía fuego para así hacer una especie de antorcha.
  • ¡Ala!, ya tenemos luz. – dijo Serena.
  • Vale, yo voy a ir delante. – dije yo. – No os alejéis, manteneos detrás de mí y cerca. Si alguien se para a descansar que avise primero y paramos; pero que tenga en cuenta que no podemos parar por mucho tiempo. Si esta cueva y esta ruta no están vigiladas es porque son peligrosas. Manteneos alerta.
  • ¿Hay algo más que nos quieras decir? – dijo Al sarcásticamente- Que no cojamos cosas del suelo, no toquemos nada,…
  • No utilicemos a nuestras amigas como escudos humanos. – continuó Víktor. Justo después de ese comentario Melia les dio un golpe en la cabeza a los dos.
  • ¡Auuuu! – se quejó Víktor.
  • ¡Melia, eso duele!- se quejó también Alistair.
  • Hay que ver, menudo par. ¿Por qué no os calláis? – les dijo Melia riñéndolos severamente. – Roberto solo se está preocupando por nosotros.
  • Bueno, venga. Entremos. – dije yo.

Entramos en la cueva, y gracias a la luz del fuego pudimos ver como era por dentro. Era una caverna preciosa, llena de unas relucientes piedras rojas. A decir verdad, esas piedras me sonaban. Al ser una cueva de Barranco Rojo puede que la haya explorado con mi hermana; pero, ¿sería posible haber visitado una cueva así? En un principio si por este camino no hay templarios es que este lugar es peligroso así que seguramente no lo habría explorado. Pero es que me sonaba mucho. “Tal vez pudiera ser… Ojalá no fuera esa. Si ese fuera el caso, entonces esas…cosas estarían aquí.” – pensaba.

  • Roberto, ¿estás bien? – preguntó Serena.
  • ¿¡Qué!? Sí, sí. Estoy bien. ¿Por qué lo dices?
  • Se te ve la cara pálida. –respondió Serena.
  • Y porque decías que ibas primero y llevas ahí parado ya unos dos minutos- dijo Alistair.
  • Ah, perdona. No me había dado cuenta. – dije yo.- No sé que me estaba pasando.
  • ¿Quieres descansar?- preguntó Víktor.
  • A lo mejor está enfermo.- dijo Melia.
  • Chicos que estoy bien. Sólo me he quedado en babia durante unos segundos. Vamos, es mejor cruzar de una vez esta cueva.

Continuamos hacia la salida. La cueva cada vez era más roja. Se notaba que cada vez estábamos más cerca de Barranco Rojo. Barranco Rojo se caracteriza no sólo por ser la segunda ciudad más grande de Milites, también por estar construida bajo un barranco repletas de cuevas de distintas piedras rojas. Así que cuanto más rojo estaba el camino, más cerca de la ciudad estábamos. De repente me paré. Había dos cadáveres en el suelo.

- Chicos, mirad. – dijo Melia.

- Esto es horrible.- dijo Serena.- ¿Están muertos?

- Muertos y descuartizados.- dijo Víktor.

- ¡Mirad su ropa!- dijo Alistair.

- Son magos militeños. Seguramente desertores del círculo. – dije yo. Me acerqué a los cuerpos para inspeccionarlos. Ambos habían sido descuartizados. Los magos tenían una especie de mordedura extraña en el torso y sus cuerpos estaban de un color azul claro. Todo había indicado que habían sido envenenados por una especie de animal. Entonces recordé que ya había estado en esta cueva. Mis temores se cumplieron. Era aquí donde estaban esas cosas. Teníamos que salir rápido de allí. Si esas cosas nos encontraban, acabaríamos como esos dos.- Hay que salir de aquí. Rápido. – dije yo.

- ¿Qué pasa? – preguntó Serena.

- Han sido envenenados. Aquí hay un animal que envenena. Es muy peligroso. Debemos irnos.

Los cinco empezamos a correr. Tenía la esperanza de poder salir de aquella cueva antes de que algún monstruo nos encontrara. Pero tras correr durante unos cuantos minutos, escuchamos un chillido.

  • ¿Habéis oído eso?- dijo Víktor.
  • Esto… -decía Alistair. – Tengo una pregunta. Melia está agarrada a mi brazo, que es raro que Melia esté cogida a mí con miedo tal y como es ella. Pero es una chica, es normal. La pregunta es… ¿¡por qué coño Roberto también está cogido a mi brazo y con más fuerza que Melia!?

De repente tanto yo como Melia le soltamos y comenzamos a titiritar.

  • Está ahí, de…de…detrás vuestro.- decía yo con miedo.
  • ¿El qué? – pregunto Serena.
  • ¡¡Una arañaa!! – gritamos Melia y yo a la vez.

Alistair y Víktor comenzaron a reírse.

  • ¿En serio? – decía Al riéndose.- ¿Tu y Melia tenéis miedo a las arañas? Seguro que es una muy pequeña. No podéis temer nada así.

Entonces Víktor paró de reírse.

  • Esto, Al…- decía Víktor. – Creo que es mejor que te calles y que mires detrás de ti.
  • ¿Eh?- dijo Al mirando detrás de él. Detrás de él había lo que había temido que hubiera, una araña gigante. La araña se quedó mirando a Alistair mientras él  permanecía inmóvil. – Bueno, si estás son las arañas que conocéis, no me extraña que tengáis miedo. ¡Socorro! – dijo Al apartándose de la araña.
  • ¡Pero seréis cobardes!- gritaba Melia. – Y encima os burláis de nosotros por tener miedo. ¡Salid de detrás de nosotros y matadla!

Yo me quedé quieto en frente la araña. Me quede inmovilizado debido al miedo. No podía ni atacarla.  Entonces, Serena se acercó a la araña y le habló.

  • Hola arañita.- decía Serena. – Por favor, no asustes a mis amigos. – entonces la araña hizo un chillido y se puso en pose para atacar; pero justo después Serena sacó su hacha. - ¡HE DICHO QUE NO LES ASUSTES!- entonces Serena partió por la mitad la cabeza de la gigantesca araña, matándola en el acto. – Ala, ya está. Anda que…, menudos hombres tenemos aquí. ¿Qué habríamos hecho sin vosotros?- dijo Serena sarcásticamente a Alistair y a Víktor.
  • Oye, que Roberto también es un hombre. – dijo Al.
  • Roberto les tenía miedo seguramente por un trauma, al igual que Melia. Pero tú y Víktor os habéis burlado de ellos y además también os habéis asustado. Tú eres el mayor Alistair, tienes 7 años más que nosotros, deberías comportarte como tal. Se supone que eres tu quien debe protegernos cuando nosotros tenemos miedo no al revés.
  • Serena. – dije yo, que aún estaba aterrado. – Esas arañas tienen un potente veneno. Si Alistair no se hubiera echado para atrás ahora mismo estaría muy mal.
  • Tienes razón. – dijo Serena. – Perdón Al.
  • Roberto. – dijo Al. – No era mi intención molestarte.
  • Sé que tú y Víktor lo hacíais de broma. Es más, esta situación me ha hecho reírme y digamos que estoy menos nervioso. – dije mientras me seguían temblando las piernas.
  • ¿Seguro? Tienes pinta de estar muy asustado. No te reconozco, siempre has sido como el líder de este grupo y ahora estas aterrorizado.
  • No es la primera vez que me encuentro con estas arañas, y casi se me comen. Comprende que es normal que esté asustado. Es una de las pocas cosas que tengo miedo. Pero aun así sigue sin ser la que más. Venga, quiero salir de aquí cuanto antes.

Empezamos a correr hacia la salida huyendo lo más lejos posibles de esas criaturas. Íbamos lo más rápido que podíamos.

  • Roberto, ¿podemos hablar? – dijo Alistair mientras corríamos.
  • ¿Ahora? Alistair, ¿no ves que estamos corriendo y huyendo de arañas gigantes venenosas?
  • Lo sé, pero…
  • Mira, no está enfadada. Tranquilo, no te odia ni nada por el estilo.
  • Pero tenía razón. Soy el más mayor y…
  • ¿Y? ¿Por eso nos has de cuidar siempre? Al, nos has ayudado mucho siempre; creo que ya has demostrado, al menos en ese aspecto, que eres el mayor. Lo que quiero decir es que no tienes que preocuparte, está bien que seas como eres. A mi no me gustaría nada que cambiaras. Me gustaría que el Alistair del futuro siga siendo el mismo que conozco.
  • ¿Quieres que siga siendo el bromista que soy ahora?
  • Quiero que sigas siendo la misma persona que aunque me acabara de conocer me salvó la vida cuando caí envenenado. El mismo que cuando me perdí en Fyenza, buscó ayuda por mí y no me abandonó. El mismo que siempre hace bromas con la mejor intención por tal de animar este viaje y a nosotros.
  • Roberto, si sigues así voy a pensar lo que no es. – dijo Al sarcásticamente.
  •  ¡No seas idiota! – dije gritando. – Da igual. Lo que quiero decir es que estaría triste si cambiaras, y que quiero que el Al bromista de ahora sea  el que se declare a Serena.

“¿Me estaba oyendo acaso? ¿Estaba YO dando consejos sobre amor o cosas de esas? ¿Yo?, que las únicas chicas con las que he mantenido una conversación normal han sido solo mi hermana, Melia y Serena. No me reconocía. Puede que este viaje me esté cambiando.

  • Gracias, por eso eres como nuestro líder.- dijo Al.
  • ¿Quién ha decidido eso? ¿Y por qué yo? ¿Y quién me ha preguntado?
  • Estarás de broma, tú eres el más inteligente, el que tiene más iniciativa, el más protector, …
  • ¿Estás seguro que quien te gusta es Serena?
  • ¿Desde cuando eres tú el sarcástico?
  • Tú me lo has pegado.
  • Vaya, me alegro. No te vendría mal jajaja…

Entonces vi que una telaraña lanzada desde lejos había cogido a Alistair y entonces se lo llevaron.

  • ¡Alistair!- gritaba yo.
  • ¡Pasad de mí! – decía él. - ¡Corred!
  • ¡Alistair! – gritaba Serena. – Eh, ¡soltadlo!

Entonces otra telaraña atrapó también a Serena.

  • ¡AH!
  • ¡Serena! ¡ Alistair!- gritaba yo.
  • ¡Oh dios mio! – decía Melia llorando.
  • Melia, Roberto; hay que salir de aquí. -  decía Víktor.
  • Pero, no podemos dejarles… - decía yo.
  • Hay que salir de aquí o acabaremos igual.

De repente, otra telaraña pilló a Melia y a Víktor.

  • ¡Ah! – gritó Melia.
  • ¡Chicos!
  • ¡Corre Roberto! – gritaba Víktor - ¡Tranquilo, estaremos bien!

¿Qué podía hacer? Estaba totalmente asustado, no sabía que hacer.

FLASHBACK

  • Roberto, ¿estás seguro de que no nos estamos alejando demasiado? – preguntó Serah
  • No pasa nada- le contesté yo. - ¿No eras tú quien quería ir a explorar esa cueva?
  • Sí, pero … creo que dos niños de diez años no deberían a ir a estos sitios solos. Si papá se entera se enfadará.
  • Papá está reunido con tío Cullen y el señor Cid, hasta la noche NO acabarán. Tranquila, no va a pasar na… - decía mientras se abría una grieta bajo mis pies. – ¡Dahhhhh!
  • ¡Roberto!
  • ¡Auuuuuu!
  • ¿Estás bien?
  • Sí, pero menuda caída. Au, mi culo.
  • Espera ahí, voy a buscar a papá.
  • Seguramente tardará en volver. De mientras podría explorar la cueva.

Mi hermana fue en busca mi padre, y yo aproveché el tiempo para explorar la caverna. Eso sí, me asustaba la idea de que cuando volviera mi hermana, mi padre y mi tío se enfadaran conmigo. Seguramente se enfadarían mucho ya que les habré hecho salir de una reunión importante por mi culpa. Quiero mucho a mi padre y a mi tío así que lo que menos quería es que se enfadaran conmigo. Así que pensé que si consiguiera  salir de allí rápido, podría alcanzar a mi hermana y así ni les molestaría ni ellos se enfadarían conmigo. Así que puse rumbo hacia la salida. La cueva era muy bonita, estaba llenas de piedras rojas y rubíes.

De repente, escuché un ruido. Al principio no le hice mucho caso pero, cada vez se oía más fuerte; como si algo se estuviera acercando. Entonces me giré y vi a una araña gigante detrás de mí. La araña me miraba con cara de hambre y se lanzó sobre mí. Asustado, salí corriendo hacia la salida; pero me tropecé y caí, siendo de esa forma una presa fácil.

  • ¡No!¡Por favor! – dije llorando, hasta que de repente una bola de fuego golpeó a la araña.
  • ¡Eh! ¡Deja en paz a mi hijo! – dijo una voz. Era la voz de mi padre que además iba acompañado de mi tío.
  • ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño? – dijo mi tío.
  • ¡Papá, tío Cullen! – dije yo.
  • Nolan, tu saca a Roberto; yo me ocupo de esta cosa.

Mi tío sacó su espada de templario, y con coraje y fuerza se enfrentó a la araña, clavándole la espada en el corazón del gigante arácnido. Después mi tío salió de la cueva donde estábamos mi padre, yo y también estaba mi hermana.

  • ¡Roberto! – decía mi hermana.
  • ¿Estás bien hijo mío? – decía mi padre.
  • Lo siento, lo siento mucho. – decía sin parar de llorar.
  • Tranquilo, no pasa nada. No estoy enfadado, lo importante es que estés bien. – dijo mi padre.

PRESENTE:

“Ahora ni mi padre ni mi tío están aquí. Las únicas personas ahora que me ayudan están en peligro. No puedo dejarles. Ellos són… mis amigos. No puedo quedarme aquí sin ayudarles. No puedo seguir teniendo ese miedo hacia esas cosas. Nunca más”

Entonces otra araña se acercó e iba a por mí.

  • ¿¡Qué!? ¿Vienes a por mí?- le gritaba a la araña. – Puede que tenga miedo; ¿y qué? ¡Eso no impide que te calcine!- decía mientras creaba bolas de fuego con mi manos. – Si algo nos ha enseñado el mundo… ¡ES QUE LOS BICHOS NO SOPORTAN EL FUEGO!

Lancé mi hechizo de fuego y de esa manera calciné a la araña, matándola. De momento estaba a salvo, pero no podía decir lo mismo de Al y los demás.

ALISTAIR:

  • ¿Uh? ¿Dónde estoy? – preguntaba yo.
  • Por fin te has despertado. – dijo Víktor.
  • ¡Víktor!

Estaba por fin despierto. Esa tela me tenía paralizado, más bien sedado. Abrí los ojos y vi que tanto yo como Víktor, Melia y Serena estábamos atrapados en una especie de crisálida. El lugar donde estábamos era grande, tenía pinta de ser el nido de la Reina.

  • Este debe de ser, el nido de la araña Reina. – decía Víktor.
  • ¡No puedo creer que muera comida por una araña! – decía Melia llorando.
  • Melia, tranquila. – decía Serena.
  • Melia, tranquila. – dije yo. – Estoy seguro que Roberto, vendrá a salvarnos. Ya lo ha hecho una vez y lo volverá a hacer. Piensa que si no está aquí es porque no le han atrapado y aún nos puede salvar.

“Sí, Roberto vendrá a salvarnos. Ya lo ha hecho antes. Él nunca nos abandonaría.”- pensaba. Tal vez hubieran pasado unas dos semanas desde que nos conocimos, pero yo ya tenía una gran confianza en él.

  • Tienes razón. – dijo Melia más tranquila. – Yo confío en Roberto.
  • Al, - decía Serena. – has estado muy bien tranquilizándola. Ha estado como un hermano mayor. Perdóname por lo que te dije antes.
  • No pasa nada. – dije yo. – Tranquila. Tenías razón.
  • Eres un chico genial. – decía ella poniéndose roja.
  • No … no… es para tanto. – decía yo que me sonrojaba también mientras ella me miraba.
  • Esto… -decía Víktor. – Si hemos acabado ya con esta bonita historia de amor tan conmovedora, ¡ESAS COSAS SE ESTÁN ACERCANDO!
  • ¡Eh!- dijo una voz que se oía desde lejos.
  • Esa voz… -decía yo. - ¡Roberto!

De repente las arañas que había se giraron y pusieron toda su atención en Roberto.

  • Lo siento mucho arañitas, - decía él – pero por desgracia para vosotras; mis amigos no  están en el menú. Si tenéis hambre, ¡COMED ESTO!- decía mientras lanzaba bolas de fuego que calcinaban a las arañas.
  • ¡Roberto! – decía yo. – Has venido a por nosotros.
  • ¿Lo dudabais? – dijo él. – Cuidado voy a romper las telarañas que os tienen atrapados.

 

  • ¡Roberto!- dijo Melia mientras le abrazaba. – Eres el mejor, el mejor. No sabes el miedo que les tengo a esas cosas.

 

  • Sabíamos que vendrías. – dijo Serena.

 

  • Creo que es demasiado pronto para cantar victoria. – dijo Víktor.

Entonces una araña, todavía más grande que las demás apareció y estaba muy pero que muy enfadada.

  • Esa debe de ser la Reina. – dijo Víktor.
  • Yo… yo…yo…- decía Melia llorando. – Yo…¡ESTOY MUY CABREADA!
  • ¿Melia? – dijo Serena.
  • ¿¡Sabéis el miedo que he pasado por vuestra culpa!? – gritaba Melia a la Reina. – Y encima ahora que ya estaba a salvo, vas y apareces tu. ¿¡PERO TU DE QUÉ VAS!?

Entonces Melia sacó sus cuchillos y se abalanzó sobre la Reina. Primero le lanzó un hechizo que la dejó inmóvil, y después se subió enzima de ella y empezó a clavarle los cuchillos hasta que la Reina cayó al suelo y entonces Melia volvió a clavarle los cuchillos otra vez y otra vez y otra vez …

  • Melia -  dijo Roberto. – creo que ya está bien muerta.
  • Dios, y yo que creía que Al y yo éramos los únicos que le hacíamos enfadar. – dijo Víktor.
  • Ya está. – dijo Melia. -  Oh dios, que miedo he pasado.
  • Pues tú dabas más miedo que ella - dije yo.
  • Al, has visto como he dejado a esa araña. ¿Estás seguro que quieres hacerme enfadar?
  • No he dicho nada.
  • Venga, salgamos de aquí. – dijo Roberto.

 

ROBERTO:

Por fin salimos de esa cueva. Nunca pensé que volvería a pasar por ella otra vez. Solo espero no entrar nunca más.

Cuando salimos de la cueva, ya había anochecido. El cielo estaba muy estrellado aquella noche.

  • Es ya de noche. – dije yo. – Deberíamos acampar. Barranco Rojo está a mediodía de camino, mañana ya llegaremos.
  • Ayy, por fin. – dijo Melia.
  • Poneos a dormir, yo haré la guardia. – dije yo.
  • De eso nada.
  • ¿Víktor? – pregunté yo
  • Has estado haciendo guardia siempre, o eso me han dicho Alistair y Melia. – decía él. – Hoy me encargo yo.
  • Gracias.

Nos pusimos todos a dormir, menos Víktor que se quedó de guardia.

SUEÑO:

  • Papá, ¿qué está pasando? – preguntaba yo sin parar. - ¿Por qué nos llevas al chocobo?
  • Tranquilo hijo no pasa nada. – dijo mi padre.
  • Pero, ¿por qué el pueblo está en llamas? – preguntaba mi hermana. - ¿Por qué hay gente peleándose y gente sufriendo?
  • No pasa nada chicos, no pasa nada. – decía nuestro padre abrazándonos mientras lloraba. – Por favor Christine, haz que lleguen sanos y salvos.
  • Lo haré señor Nolan. – dijo nuestra asistenta.
  • Pero papá, ¿ y tú? – preguntaba yo.
  • Tranquilos, estaré bien, me uniré a vosotros pronto. De mientras vuestro tío os cuidará. – decía mi padre llorando aún más. – Christine, llévatelos ya.
  • Sí señor.
  • ¡Papá! – gritábamos yo y Serah. – ¡Papá…!
  • ¡Papá! – grité yo. – E… Era un sueño.
  • Roberto.- dijo Víktor. Cierto, él se encargaba de la guardia esta noche. - ¿Estás bien? Parece que has tenido una pesadilla.
  • Víktor. Estoy bien. Tranquilo.
  • ¿Seguro? No parabas de gritar: papá, papá.
  • Otra vez vuelvo  a hablar en sueños, ¿verdad?
  • ¿Quieres hablar?
  • Está bien. - dije a pesar de que no estaba muy convencido puesto que estaba ocultando mi verdadera identidad, pero aún así necesitaba hablar con alguien. - Soñaba con el día en que … murió mi padre. Los templarios llegaron a mi ciudad y mi padre nos llevó lejos de la batalla. Nos decía que no pasaba nada pero esa noche mi ciudad ardió en llamas, y el color de las calles se tiñó de rojo. Yo salí de la ciudad, pero mi padre se quedó.
  • Lo siento. Ha tenido que ser duro para ti.
  • No he sido el único que lo ha pasado mal. Serena también ha sufrido bastante. Y aún así ella sigue sonriendo. Ojala yo fuera tan fuerte.
  • Eres muy fuerte. Tenías un miedo tremendo a esas arañas, pero te enfrentaste a ellas sin temor y nos salvaste. Y Melia también. Sois un grupo muy fuerte. Sobre todo tú. Ya lo vi en Fyenza, cuando de un solo hechizo desplumaste a todo los secuaces de Stanton.
  • Me alaga que digas eso.
  • Todos opinamos lo mismo. Al te admira un montón, te respeta y te es muy leal, como un hermano; y a las chicas siempre las proteges y ellas te tienen mucho aprecio; como si fueran tus hermanas pequeñas.
  • Gracias.
  • Por cierto, ¿dijiste que ya estuviste aquí?
  • Sí. Cuando era pequeño, vine aquí con mi hermana. Pero una grieta se abrió y me caí en esa cueva. Ahí me atacó una de esas arañas. Estaría muerto si no fuera por que llegaron mi padre y mi tío que me salvaron.
  • ¿Tu tío?
  • Eh… sí mi tío.
  • Nunca lo has mencionado.
  • Lo siento Víktor, pero me cuesta hablar de mi familia.
  • Lo entiendo, si no quieres seguir hablando tranquilo.
  • Víktor gracias.
  • De nada, ahora duerme. Tú lo necesitas más que nadie de aquí.
  • Buenas noches.           TO BE CONTINUED
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  • Hola! AHora mismo los cuatro jovenes están de camino a Costa Calma, pero este capítulo la historia avanzará muy poco ya que se trata de una especie de tutorial.

    Después de haberse desmayado, el joven con amnesía se despierta en una enfermería junto a una maga blanca que le ha estado curando. Se despierta en la sede de Los Guardianes con muchas preguntas de las cuales quiere saber la respuesta.

    Hola a todos, hoy vengo con una nueva historia. Sé lo que estaréis pensando, ¿y Tierras de magia? Bueno, me he quedado en blanco con esa historia, así que puede que no la vuelva a subir durante un tiempo. ¡Espero que os guste esta! PD: Algunos personajes son los mismos como Cullen, Roberto y Víctor XD

    Azulea, una chica que ha de cumplir su cometido al salir de la tribu donde siempre estuvo hasta su décimosexta primavera. Ahora iniciará el camino para traer conocimineto, gloria o riquezas a su hermandad. Recuerde lector, usted podrá guiarla por un camino u otro. Tome sabias decisiones.

    Azulea, una chica que cumple su decimosexta primavera emprenderá un viaje para traer conocimiento, gloria o riquezas a su tribu. El lector será su guía y decidirá, en ocasiones, que camino ha de tomar. Escoga con sabiduria.

    Roberto y su grupo consiguieron salir de Fyenza con Víktor, que se ha unido al viaje. Pero el camino a Barranco Rojo sigue siendo muy peligroso. Nuestros queridos héroes han de atravesar una cueva donde unos terribles arácnidos habitan en ella. Pero parece ser que es la única opción para llegar a su destino.

    Sinopsis corta: Esta es una historia donde el lector pordrá decidir que camino seguirá la heroïna. Azulea es una chica de dieciséis años de la Tribu Errante que emprenderá un viaje hacia la Capital tal y como dicta la tradición. Aunque sea una gran tribu conocida por todos los rincones del reino, Azulea deberá pasar a través de las adversidades sin la ayuda de su comunidad para así poder demostrar su valía y volver a ella con conocimiento, gloria o riquezas. ¿Qué obsequio mostrará a la tribu? Pero eso no es todo, aunque sea una aventura que en un inicio emprenderá sola, en sus viajes conocerá a Fayira una maga de estirpe élfica con una gran capacidad cognitiva, a Jack el guerrero destacado por su brutal fuerza y por la brillante ausencia de su inteligencia. Al final de cada episodio habrá una pregunta con multi-respuesta. Está en la mano del lector escoger algunas de las acciones que llevará a cabo Azulea, guiándola así por un camino u otro. Más largo o más corto, el efecto mariposa creado por el lector lo decidirá. ¿Será el lector capaz de escoger sabiamente las acciones correctas para que Azulea cumpla su misión sin morir en el intento? Atentamente: Vuestro humilde “game master”

    Tras perderse en la ciudad de Fyenza, Roberto insiste en buscar al ladrón que le robó y recuperar lo que le fue robado, pero su búsqueda le hará encontrarse con un mercenario misterioso del país de Concordia. Mientras tanto, Serena, Melia y Alistair están buscando una manera de encontrar a su amigo

    Había pensado de hacer una sinopsis de la historia

    Después de que Serena se uniera al grupo, Roberto y compañía llegan a Fyenza; una ciudad llena de pobreza y muerte donde no encontrarán nada más que problemas.

Soy un gamer novato que hace videoguías de juegos tipo Final Fantasy en youtube y que le gusta mucho las novelas fantásticas y de ciencia ficción. Soy de Barcelona y estudia física en la UB.

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