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5 min
Tili tili bom
Terror |
02.02.18
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Sinopsis

Espero que este relato de terror les agrade, agradezco todos sus comentarios y lecturas, muchas gracias nos leemos ;) Este es el link de la canción la cual me inspiro: https://www.youtube.com/watch?v=xpNBa7SIYEY

En un alejado pueblo de Rusia, vivía una mujer con sus dos hijas Natasha de doce años  y Galya de nueve. Su padre había perdido la vida en la guerra Ruso-Turca, la cual se desarrollo entre los años 1877- 1878 entre Rusia y el imperio Otomano; con el objetivo de conseguir acceso al mar mediterráneo y liberar del dominio Otomano a los pueblos eslavos de los Balcanes. Después de quedar viuda se dedico a preparar y a vender tartas de mora en una pequeña plaza de mercado que se ubicaba a ocho km de aquel pueblo.

Cuando la señora Ivanov salía de casa, las dejaba con la anciana Masha su vecina; ella era la única que se atrevía a cuidar a las hermanas Ivanov. Antes de marcharse les entregaba una bolsita de lana roja con moras y nueces, pero ellas no se las comían; las niñas se las daban de comer a las ratas que se colaban entre las grietas de la pared de la sala y la cocina. Natasha se subía sobre un viejo sillón de cuero a ver a la gente pasar por la callejuela empedrada mientras tanto su hermana se sentaba en el piso de madera a arrancarle la cabeza a sus muñecas con los dientes. La señora Masha por su parte se entretenía con sus hilos y agujas de bordar. Se podría decir que las niñas simpatizaban con la señora Masha, ya que ella nunca les tuvo miedo, aquella anciana las trataba con mucha dulzura y paciencia; les solía regalar caramelos a escondidas de su madre, también les contaba cuentos de hadas y princesas al terminar de tejer.

Natasha tenía cabello cobrizo y lacio a la altura de la barbilla con un corte parejo, Galya al contario tenía una cabellera rubia, ondulada con un flequillo asimétrico por los lados. Sus vestidos eran con cuello y mangas largas y hasta las rodillas, estos vestidos los confeccionaba su madre con tela de franela de colores oscuros; se ponían botines marrones de cuero con cordones.

Su aspecto era lánguido, narices aguileñas adornaban sus alargados, pálidos  y ojerosos rostros. Las hermanas Ivanov poseían una mirada fría y penetrante que quienes las miraban directamente a sus grandes y negros ojos, podían percibir un escalofrió que los cubría desde los pies hasta la cabeza, por esa razón nadie del pueblo se atrevía a mirarlas más de dos veces. Todos los del pueblo lo murmuraban excepto Masha, para ella eran solo rumores malintencionados de la gente para despertar miedo entre ellos.  

Una noche en la que no podían conciliar el sueño, su progenitora les cantó una canción de cuna llamada Tili tili bom, la forma en la que entonaba aquella cancioncilla era perturbadora, sin embargo a las pequeñas le agrado escuchar  la voz ronca y desafinada de su madre. Con el tiempo Natasha se la aprendió al igual que su hermana Galya. Cuando salían al bosque en compañía de la señora Ivanov a recolectar las moras para sus tartas, se tomaban de las manos y daban saltos atrás de su madre mientras sus voces se unían para tararear el tili tili bom. Al aproximarse la noche se acostaban debajo de sus respectivas camas,  sacaban sus brazos y se agarraban de las manos luego comenzaban a cantar una y otra vez el tili tili bom, mientras sus brazos subían y bajaban a lo largo y ancho del piso de madera, golpeaban de forma rítmica sus botines contra el suelo provocando que la madera rechinara bajo sus pies.

-¡Ya basta niñas, es hora de ir a dormir!, les ordeno su madre.

-No podemos mamá, le dijo Natasha aun sin salir debajo de la cama.

-¿Y por qué no? Le pregunto con curiosidad.

-Porque él no quiere que salgamos.

-¿Quién es él? Por favor niñas no jueguen conmigo, salgan ahora mismo.

Al tomarlas de los brazos, estos estaban helados y rígidos, las jala con fuerza pero le era imposible siquiera moverlas. De pronto vio como una sombra negra salía debajo de la cama de Natasha y se metía luego a la cama de Galya y escapó por el umbral. Las niñas salieron rápidamente y corrieron asustadas a abrazar a su madre. Esa noche las hermanas durmieron con la señora Ivanov. Aunque por ratos las menores presentían que alguien se asomaba a través del cristal de la ventana del dormitorio. Lo que no sabían era que al haber cantado esa canción había atraído un  espíritu atormentado quien se dedicaba a asustar  a los niños e inclusive a consumir sus almas mientras dormían.

 

 

 

 Continuara....

 

 

 

 

 

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