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5 min
Tinieblas
Fantasía |
13.02.15
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Sinopsis

Londres, una ciudad con muchas historias, personajes que han pasado a la historia, ya sea por su benevolencia, su valentía o su caballerosidad. Pero siempre existieron también sus opuestos, los que la gente prefiere no recordar ni nombrar. Entre las peores leyendas, hubo un hombre que combatió contra esos opuestos, pero aún así, nunca se le mencionó de buena manera.

  Era la noche del 3 de septiembre de 1.666, la gente corría aterrada por las calles, los hombres del rey y algunas personas valientes combatían el horrible incendio que se había expandido desenfrenadamente y que llevaba todo un día. Las casas ardían y se desplomaban rapidamente, al igual que otros edificios de gran importancia. No dudé que algunos pensarían que fue el año en el que estamos la causa del incendio, o los enemigos al trono, pues hubo, desde hacia ya un año, una devastadora sequía que no había ayudado en nada.

   Pero yo conocía la verdadera razón. Bajé del caballo y lo dejé ir en sentido contrario, mientras que me adentraba al ojo del huracán. El cielo estaba completamente oscuro, ver el horizonte resultaba más sofocante y aterrador, recorrí las calles buscando el lugar que necesitaba encontrar, tratando de localizar al culpable, pero me di cuenta de que ya no estaba ahí cuando lo ví huyendo por el techo de las casas. Te ví, me dije, y comencé a correr. La sombra allí arriba se movía rapidamente, al tiempo que yo la seguía por debajo, mirando fijamente para evitar perderla de vista, aunque no me era favorecedor que la gente se abarrotara en distintos puntos de la ciudad o que viniera hacia mi. Apartaba a las personas y les gritaba que se hagan a un lado, incluso mentí sobre ser un hombre del rey que iba a trabajar en el incendio. Aunque de todos modos funcionó en algunos casos.

     Me detuve cuando oí una pared caer el piso, pasé unos momentos mirando hacía arriba, no sabía en que lugar pudo haberse ocultado. Decidí tomar un callejón, nadie sería tan tonto de meterse en ellos con este caos, era lo suficientemente estrecho como para subir. Estiré mis extremidades y subí lentamente, era fatigante, pero estaba perdiendo tiempo y el enemigo se alejaba rapidamente. Cuando llegué revisé mis cosas por si acaso, todo estaba bien. Miré hacía todos lados para saber a donde fue, tardé en localizar el rastro hasta que ví esa sombra subiendo una torre, que desde esta altura, no tardaría en llegar a la cima. Soy joven despues de todo. Volví a correr, salté de techo en techo, algunas casas no eran fáciles atravesar, me resbalé varias veces y al final tuve que dar un enorme salto para evitar caer al suelo. Al llegar a la torre, llevaba mucha ventaja, ya la había atravesado. Empezé a escalar, soy consciente de que tardo demasiado y que seguramente mi objetivo ha escapado. Cuando llegué arriba, fue extraño ver allí abajo, esa figura quieta, mirandome, pareciendo esperarme. Bajé cuidadosamente pensando que me atacaría por la espalda, pero no fue así.

   —¿Tanto te ha costado seguirme el paso, Everett?— preguntó riendose.

   —No, solo que tu eres más veloz, siempre ganaste en eso, pero yo soy màs astuto. ¿Crees que vendría sin un plan?.

   —Por favor— respondió en tono burlon. Se que te han enviado como a un perro tras su presa. Para este caso, no tienes ningun plan, y yo salgo ganando. 

    —Tienes razón— dije admitiendo mi derrota. ¿Pero, por qué me has esperado entonces?. Pues parece que tu si tienes planes. Provocar el incedio fue uno de ellos, estoy seguro.

    —Oh, si, lo fue. Y funcionó tal y como lo esperaba. Pero esto es solo el comienzo,  tengo varios trucos bajo la manga,— además, tarde o temprano este fuego se extinguirá.

   —¿Y qué esperas obtener con esto, Jade?— pregunté, curioso por saber que tramaba.

    —Piensa más Everett, piensa. Obtener tu atención y la de tus amigos ha sido muy fácil, ven a ver esto, —me dijo que mirara hacia abajo y continuó hablandome de su plan... Esto es solo una distracción, hay algo más grande en marcha. Mira hacia allí, señaló la iglesia que estaba a lo lejos. Allí comenzaría todo. Luego iremos directo a la alcaldía a robar unos planos, los cuales nos son muy necesarios.

   —¿Pero... Por qué me cuentas todo esto?—

   —Para advertirte, porque, tu también eres parte del plan. —te buscarán hasta capturarte. ¿Recuerdas que nos escabullimos con suerte?. Bueno, ahora te atraparán para sacarte toda la información que puedan. Solo te daré un consejo, busca a los demas. Convencelos de que te ayuden o no vivirás mucho tiempo. Nos volveremos a ver. Adios.

   Y sin decir màs, se apresuró a buscar un camino por el cual escapar y se alejó.

   Volví a perderla de vista. Ahora me encontraba turbado, nervioso y sin saber muy bien qué hacer. ¿Debo confíar en ella?. Si era así, entonces debería ir a buscar a Alonzo y a los demás. No tuve más opción que hacerlo, así que me puse en contacto con él.

   Sabía que al día siguiente comenzaría mi cacería...

   

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  • Una mirada artística a los hechos ocurridos entre 1930 y 1950 cambiarán la manera de pensar de un joven de la época a través de la imaginación proveniente del arte. La destrucción y el caos representados en simples formas, sonídos o colores.

    Londres, una ciudad con muchas historias, personajes que han pasado a la historia, ya sea por su benevolencia, su valentía o su caballerosidad. Pero siempre existieron también sus opuestos, los que la gente prefiere no recordar ni nombrar. Entre las peores leyendas, hubo un hombre que combatió contra esos opuestos, pero aún así, nunca se le mencionó de buena manera.

    Luego de la batalla de Troya, hubo muchas historias dignas de recordar, pero para algunos solo hubo muerte y misterio. Un soldado griego enfrentó hasta su propia muerte, estando tan cerca de entrar al reino de Hades. Entre la desesperación, la soledad y sin vista alguna del horizonte, este hombre enfrentará a una bestia posiblemente extinta.

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