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7 min
TOBIAS Y SUS DESVARIOS
Humor |
18.10.13
  • 3
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  • 2788
Sinopsis

Un Quijote moderno

TOBIAS Y SUS DESVARIOS

 

La acera  ancha era insuficiente para albergar a los peatones. Tobías avanzaba presto, como casi siempre, andando a largas zancadas, haciéndoles quites de futbolista escurridizo a los numerosos transeúntes, saludando con monosílabos a sus conocidos sin detenerse a conversar, perdiéndose como alma que lleva el diablo en medio de la selva humana conformada por señoras cargadas de paquetes; corrillos de jóvenes parados en las esquinas; vendedores de lotería y chance, ropa de contrabando, frutas y muchos artículos más que daban a las calles de la ciudad blanca ese aspecto de feria que tanto disgustaba a la Junta de ornato.

“Porque la cuna de expresidentes de la república no puede seguir siendo mancillada por tanto mercader foráneo y turista irreverente”.

Eso decía el caballero del Santo Sepulcro, Don Alfredo Del Pino y Velasco.

Estos entran a los templos coloniales en pantaloneta, mientras otros llenan las paredes recién pintadas con carteles que invitan a conciertos y fiestas. Estudiantes de colegios y universidades, atizados por comunistas venidos de otras ciudades, cada día hacen más manifestaciones y pedreas en las calles, en lugar de ponerse a estudiar juiciosos y aprenderse de memoria las lecciones como antes.

“Que asistan a misa los domingos y a las procesiones de semana santa, con sus vestidos de paño”.

En la esquina diagonal a la plazoleta de Santo Domingo, Tobías se detuvo bruscamente para esquivar el automóvil que venía acelerado. No lo había detallado por mirar a las bancas donde solía sentarse la estudiante que le gustaba tanto desde que se la encontró de sopetón a la salida de cine. Ahí estaba y sintió el mismo frío de inquietud recorriéndole las entrañas que le atolondraba cada que la veía.

Pensó acercársele pero desistió de la idea al acordarse de la vez que le cambió de anden cuando lo vio. –tal vez se creyó el cuento que andan regando los ‘brujos’ chismosos  de que me volví loco de fumar marihuana y por eso ando acelerado y peludo-

Un empujón de una señora gorda cargada de paquetes, lo apartó de sus pensamientos  y lo obligó a moverse cerca al puesto de venta de periódicos y revistas. Miró los titulares y en el diario local en primera página leyó: “No se permitirán ventas ambulantes en Semana Santa”. Tobías se agachó a leer el encabezado de la información y pasados dos párrafos empezó a agitarse y a renegar:

 -¡Que berraquera hermano!. Los mandamases de este pueblo quieren ser más papistas que el papa y van a prohibirles a los vendedores de maní, helados, mecato, velas, estampas de santos y comida, que se rebusquen en la feria de Popayán, alegando que los mercaderes invaden el templo de la ‘Jerusalen de América’… y se creen el cuento, cuando los verdaderos mercaderes son ellos que son los dueños de los hoteles, tabernas, restaurantes, grilles, almacenes y demás negocios que obtienen las mayores ganancias por esta época, cuando vienen muchos más visitantes que en agosto cuando la feria agropecuaria y de los caballistas. No son sino hipócritas, vitrineros insensibles y se las tiran de los ‘más cristianos de América’ y lo pregonan así como lo hacen los locutores deportivos cuando dicen que los ciclistas colombianos son los mejores escaladores del mundo.... ya se creen con un apartamento en el cielo, dizque por cargar los pasos en las procesiones o salir con la vela más grande...que va, ese es un parroquialismo religioso chimbo- y subiendo la voz cada que avanzaba siguió vociferando para que lo escucharan los que estaban cerca y empezaban a mirarlo raro.

- Ellos son los verdaderos negociantes y hasta la iglesia gana cobrando por la entrada a los museos y vienen a decir que la Semana Santa es una época de recogimiento y fervor religioso...si, es de recogimiento,  !pero de billete¡ y a los pobres desempleados que ven  en la llegada de turistas una oportunidad para ganarse sus pesos vendiendo maní o helados los quieren correr, dizque por afear la ciudad blanca, como que si la supervivencia de los pobres fuera un problema de estética....véalos hablando de fervor religioso cuando todo el año no hacen sino vegetar en las oficinas públicas y a la espera de un buen contrato para sacar tajada al otorgarlo. Están al acecho a ver que se pueden robar ...están igualitos a Don Guido, el del poema de Antonio Machado que canta Serrat al mismo que mató una pulmonía que pescó en sus andanzas clandestinas, aunque se las tiraba de santo beato y la cofradía lo enterró como tal....léanlo aquí en el periódico, todavía creen que están en la colonia con la inquisición vivita y coleando...sólo se preocupan por las apariencias, por blanquear los sepulcros...se gastaron millones de pesos para enterrar los cables de la energía y los teléfonos para que no enreden los pasos en las procesiones, mientras en los barrios del sur se les llenan los ranchos de barro cuando se crece el río Ejido ...y los politiqueros se la pasan en Bogotá, pidiendo plata celebrar el nacimiento y muerte  de los próceres...

El tono exaltado de la retahíla y los manoteos y gestos impulsivos de Tobías atrajo a numerosos curiosos, entre ellos varios estudiantes de Derecho. De improviso uno de ellos se abalanzó sobre él, pegándole un puño que lo lanzó al suelo. Era Ramón Angulo del Castillo, dirigente de la Falange, en la universidad. Sus ojos desorbitados tenían la misma expresión de los de Tobías, segundos antes cuando se explayaba en su diatriba.

El corrillo se agitó a medida que los testigos comentaban la situación.

De pronto salió un joven con apariencia de intelectual.

-¿Por qué le pegas? ¿Te dolió lo que el hombre dijo? ¡Es la realidad! Y la verdad duele ¿o no?

- Nos insultaba y es un loco peligroso que irrespeta nuestras tradiciones -, dijo, balbuceando Ramón, cada vez más temeroso al ver las caras de censura que mostraban quienes lo rodeaban.

De pronto el corrillo se partió en dos al llegar cuatro policías agitando los bolillos para amedrentarlos.

- Éste es el revoltoso y su cómplice- indicó uno de los acompañantes del líder falangista.

-A la jaula -, gritó el sargento

- Pero señor agente, él fue quien le pegó un puño

-Ustedes son los alborotadores, no discuta

Del corrillo salían voces de protesta que los policías acallaron esgrimiendo sus bolillos.

Tobías no quería subir a la jaula, pero dos patadas y unos empujones lo acomodaron en su interior. Su defensor subió sin oponer resistencia.

Ya en camino hacia la reclusión, el defensor de Tobías que era estudiante de antropología le dice: - Sí ve, hermano, esto nos pasa por decir la verdad y a mi por ponerme de redentor

- Estos hijueputas rezanderos nos organizaron la semana de pasión, muerte y de crucifixión en vivo y en directo -, agregó Tobías.

 

 

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Escribo por necesidad de expresar lo que no puedo hablar con mis conocidos y otras personas que nos limitan con su presencia y nuestros temores y prejuicios. El papel nos permite contar historias sin las limitaciones de tener alguien al frente. Me ha gustado leer desde la niñez y empecé a intentar con la narrativa a mediados de la década del 70 del siglo pasado.Soy columnista de algunos periódicos regionales en Locombia. Publiqué mi primer libro "Relatos en busca de Título" en 2011 .

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