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5 min
Tú y yo y ellos y nadie: Capítulo 2
Varios |
14.08.15
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Sinopsis

Anacrónicos sin esperanza. Puedes ser tú. O no. Capítulo 2

Capítulo 2.

Una vez pensé en crear una página web dónde vender mis creaciones artísticas. Mesas y sillas y armarios hechos con palets de madera. Futuras creaciones, claro. Nunca tuve un palet. Tampoco página web.

Pensaba todo el tiempo en qué hacer, como ganar dinero suficiente para pagar el alquiler y el tabaco. Vivía fuera de casa desde hacía unos años. Tuve suerte y estudié el bachiller fuera, en Granada. Fueron años de canuteo y películas y series y música y todo eso. Ya saben. Fiestas y vomitonas. Hoy vivo en Sevilla. Pero ya no estudio Bachiller, ni nada. Solo trabajo gratis para una asociación. Trabajo con niños y odio a los niños. Pero como no me pagan me da igual. Algo he de hacer. Si no estudias, trabaja. Si trabajas, cobra, al menos. Pero como antes dije, me han pagado por primera vez e imagino que por última. Al menos allí. Uno se acostumbra a ver pasar el tiempo, a trabajar gratis, a hacer lo que te da la gana, que cuando toca currar, mover el esqueleto sin motivación, mueres de golpe. Y yo casi muero del cansancio. Quiero que me paguen por ver películas, joder. Los libros me son igual, pero al menos que el estado me de algo por ver películas. Es lo mínimo que podría hacer por mí, demonios.

El 2015 no es mi año. Sufrí un colapso de desprecios. Primero mis padres. ´´No estudias, no trabajas, búscate la vida tu solito``. Luego ella. ´´No estudias, no trabajas. Qué aburrido``. Y después el resto del universo. ``No estudias, no trabajas. ¿Qué haces?´´

Hace poco coseché una producción de marihuana hidropónica. Invertí junto a un colega todo lo que me quedaba de mis años mozos, años de venta de hachís y cosas de esas. Unos 3000 euros. No tenía ni puta idea de plantar marihuana en sistemas hidropónicos. Mi colega sí. La idea inicial consistía en alquilar un chalet a las afueras de Algeciras, pagar a medias los gastos relacionados al alquiler y suministros, y plantar 200 jugosas hembras de marihuana, obtener beneficios y seguir cosechando hasta poder invertir  algún día en comida ecológica para perros. Mi colega al final no puso un duro y me dejo con 1800 euros en fianza más alquiler del chalet y otros 3000 euros gastados en materiales para un cultivo hidropónico. He cosechado 20 plantas a mi manera y la producción no fue tan ruin como esperaba. Ha sido un meneo. Un meneo gordo. Mi colega tenía idea de cómo cultivar en hidroponía, yo no. Hidroponía. Trabajo en agua. Mucho trabajo y mucha agua y poco dinero. Pero algo es algo. He vivido entre marihuana. Con dos focos enormes de 600 w cada uno golpeando mi cogote. Pero algo es algo.

La marihuana sostiene los gastos. Tabaco, vino, tabaco y un poco de comida. Casi me ilusionaba la idea de traficar el resto de mi vida. Pero llegaba mi novia y gritaba. ``NO PUEDES PRETENDER VIVIR ETERNAMENTE DE ESO. TIENES QUE HACER ALGO CON TU VIDA´´. Encogía mis hombros sin responder jamás. Su lógica demoledora ahogaba el llanto de mis palabras. Aunque siempre me preguntaba ¿Por qué no? Existen un montón de vagos como yo que viven gracias al trapicheo diario. No es tan complicado. Pero para ella no servía. Al menos yo debería tumbarme como una ballena en el sofá y no hacer nada frente a ello. Nada que no fuera buscar una vida mejor. Mejor para ella y todas las fieras berreantes del mundo. Todo es una puta mierda. No pagan por mirar al techo.

También me inicié en el mundo de las fiestas. Quise organizar fiestas en locales alquilados y sacar tajada de ello. Al final, al final, nada. Prometí miles de reuniones a arrendadores de locales para ni aparecer. Ni fiesta ni pollas. Vuelta al jodido colchón de mi cuarto. Tengo un gran colchón con unos enormes muelles que se incrustan salvajemente en mi columna vertebral y carezco de empleo. Alguien se ríe de mi. De eso estoy seguro.

Adoro la ducha. Momento de inspiración y expiación. Doy al reproductor de música y dejo sonar a Migué Benítez un buen rato. Aunque esté limpio. El fin es la música. Las veces dejo a mi perra que lama mis piernas al salir de la ducha, sé que le encanta y por qué no iba a darle un capricho. Yo me ducho y ella lame. Es justo.

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