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8 min
Tupper Candy ware
Reales |
09.05.13
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Sinopsis

www.luciaclementine.blogspot.com

La niña sonríe a la salida del colegio. Ella vive en un barrio del extrarradio rozando las montañas y no recuerda haber salido fuera ni una vez. Juega con Emily, persiguiéndose de un lugar a otro con sus pelos dorados llenándolo todo. Apenas tienen diez años, como mucho once. Se dan cuenta de que ya se hace tarde, Emily se despide de Candy con un “hasta mañana”. Coge su mochila, se la carga a la espalda y sale del recinto.

La cara de Candy se ensombrece mientras sube la cuesta larga y empinada que dirige a su casa. Al final, la calle está cortada y hay una pequeña plaza donde en verano, se reúne con su amigo Irvine. Irvine tiene quince años, alguna vez le ha cogido de la mano después de que él le dijera que le gusta. Pero luego ella la aparta rápidamente, se quedan en silencio sentados en el suelo con la espalda apoyada en la fachada de la casa de su vecino y dejan que así pasen las horas.

Se puede decir que Candy es una niña reservada, o eso dice siempre su madre cuando habla con las otras vecinas. Su madre trabaja en una fábrica y casi no pasa tiempo en casa, vuelve tarde cuando ella ya está acostada. Durante el día cuida de ella Rosario, la novia del hijo de la mejor amiga de la madre de Candy, menos los fines de semana, cuando ella libra, y aprovecha esos dos días pasándolos con su novio Tony. Algunas veces hacen cosas juntos los tres, como salir a pasear o tomar un helado.

Candy sigue subiendo la cuesta y a medida que se acerca se pone más triste. Antes quería llevarse bien con Rosario, antes. Hace tiempo vio que lo único que quería era ver la televisión y fumarse la mariguana que escondía Tony en el segundo cajón de la cocina, en un tupperware, y la mandaba a la cama pronto para estar tranquila. Candy suele negarse y entonces Rosario le da una cachetada y la llama “niña repelente” o “engreída”.

Llega a casa y sin saludar a Rosario, que ya está dentro viendo la tv, empieza a colocar su material escolar en el sitio donde siempre le dice mamá. Se prepara su merienda y se sienta con Rosario a mirar el programa mientras toma su batido.

Durante la publicidad Rosario se levanta y va hacía el segundo cajón, trae con ella el recipiente, coge un cuchillo de sierra y sacando algunos trozos empieza a trocearlo a su lado. Candy termina de merendar después de que Rosario lo haya terminado de liar y encendido.

El fin de semana llega y Candy se despierta con una sonrisa en la cara. Va corriendo hacía la habitación de mamá y la despierta tirándose sobre ella mientras ríe. Su madre la abraza y le hace cosquillas, y Tony, que está durmiendo al lado, gruñe y se da la vuelta. Ese día Irvine toca a su timbre y sale a la plaza.

Tras varias bromas Irvine habla sobre lo que ya sabe Candy.

-Me gustas- le dice- podría pasarme el día cogiéndote de la mano si me dejaras.

Entonces ella se aleja y como siempre, apoya su espalda contra la pared manteniendo la distancia.

-No puede ser, Irvine.

-¿Por qué no? – insiste el niño

-No sabes cómo se enfurecería mamá- le mira con los ojos como platos mientras sigue con su confesión–.No sería justo para ella, mamá debe estar orgullosa de mi.

Y tras una pausa añade;

-No soy repelente ni una niña engreída, no señor, no.

Irvine que se ha quedado pensativo y pese a su tierna edad comienza a ser ágil dice:

-Por eso me gustarás siempre.

Entonces intenta acercarse a la niña, pero la madre de esta sale al balcón y le dice que ya es tarde.

Candy entra en casa y ve como Tony camina de un lado a otro de la cocina muy cabreado, pero cuando ve a Carolina se detiene y la señala con el dedo índice chillándole.

-¡Estúpida mocosa!  ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Qué has hecho?!

Se gira a mirar a su madre buscando que la salve de todo aquello. Ve a su madre hablar por teléfono.

-Sí Rosario… no entendemos cómo ha podido ocurrir… desde luego no es culpa tuya, no te culpes… vamos a tomar medidas...te esperamos aquí.

Cuelga la llamada y ni siquiera se gira a mirar a Candy, que no sabe que está pasando.

-¡Estúpida mocosa!  ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Qué has hecho?!

En ese momento Candy fija la atención sobre la mesa del salón y ve el tupperware vacío. Eso le parece curioso, pero no significativo.

Llaman a la puerta y es Rosario, que entra corriendo y con una mano agarrándose el pecho.

-Oh cielos, oh cielos, debería haberla vigilado todo el tiempo –decía.

-Carolina cariño ¿por qué has cogido la mariguana?- dice su madre.

-No he tocado nada mami.

-No cariño, no… si ha sido porque algún amiguito te la pedía yo no me enfadaré… dínoslo cariño, díselo a mami ¿por qué has cogido la hierba de Tony?

-¡Estúpida mocosa!  ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Qué has hecho?!

-Oh cielos, oh cielos, debería haberla vigilado todo el tiempo.

-Cariño ¿no estarás colocada en este momento, no? Cariño dime que no la querías para ti, algún amiguito la quería y tú…

-Pero Rosario fue la que se la fumó, mamá.

Al oír eso Rosario salta hacia ella zarandeándola y mientras llora la mira fijamente diciendo “niña engreída, niña engreída”. Candy, escapa como puede y se encierra en la habitación de mamá, que es la única que tiene pestillo.

Todos la siguen hasta allí, están detrás de la puerta golpeándola y moviendo el pomo, los tres chillan pero sus voces no llegan a dejar comprender qué es lo que dicen.

A los tres minutos todo cesa, y solo se escucha a Rosario dirigirse a ella.

-¿Cómo me haces esto Candy? ¡Con todo lo que yo he dado por ti! ¿Por qué me acusas a mí de esto, Candy?

Candy se siente indefensa. Piensa que en algún momento deberá abrir la puerta y ellos seguirán ahí. Nota palpitar su corazón fuertemente. La boca se le seca y no siente su cuerpo. Cree que muere, con tan solo diez años, o como mucho once. Entonces quita el pestillo, y se desploma sobre el suelo.

*

Despierta en una cama y ve la claridad entrando por la ventana. Siente la cabeza como si se hubiese golpeado y tiene el cuerpo dormido como si acabase de despertar de una horrible pesadilla. Se da cuenta de que tiene una especie de pulsera de plástico en su muñeca donde aparece su nombre y una fecha, adivina que no está en su habitación.

-Por fin te despiertas- dice sentado desde la silla de al lado de la ventana.

-Irvine, oh Irvine ¿qué ha pasado?

-Dicen que ibas colocada por la hierba que tenía Tony en tu casa, te desmayaste. Tuvo que venir la ambulancia. Vieron todo aquello, avisaron a la policía y se llevaron a Tony. Te trajeron aquí, no sabían si hacerlo por tu edad, pero al final lo hicieron.

-¿Dónde estoy Irvine?

-Aquí quieren limpiarte toda la sangre, quiero decir, tenerte aquí todo el tiempo hasta que tu sangre vuelva a estar limpia.

-No fui yo… no fui yo… jamás haría eso a mamá… -Candy solloza y se limpia la cara con las sabanas.

-Parece que encontraron algo

-imposible, imposible…

-Candy – después del dulce “¿sí?” de la niña, continua- . Me sigues gustando, y te creo.

-pero mamá no cree….ella no cree….nunca lo hará… ¿Dónde está ella?

-En la cárcel visitando a Tony.

-Ya veo…

- Escúchame, quiero que nos escapemos juntos. Yo puedo cuidar de ti. Quiero ser tu marido, traer dinero a casa, que tú cocines ricos estofados y hacerte madre, y que ningún hijo nuestro llegue jamás a este lugar.

-Oh Irvine… yo también lo deseo.

Saltan por la ventana cogidos de la mano, llegan a pasar la reja de entrada y desaparecen en el horizonte fundiéndose para siempre. Un coche se desvía a la salida de algún colegio y se escucha un tremendo craaaash, en la ciudad empiezan a sonar sirenas. 

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  • No me ha terminado de convencer cómo has resuelto el final, pero ese detalle queda eclipsado por tu estilo, la atmósfera, el personaje de Candy... Creo que tienes mucho talento y que puedes llegar lejos.
    Me gustan mucho los detalles de estilo, hacen que todo entre como agua, incluido el título.
    ... te conformas, ese final no era satisfactorio y lo sabías. Hacía falta algo más y nos lo das. Ahora bien, esas frases sugieren, sí, pero no sé hasta qué puto sugieren lo que tenías en mente. Con todo, le cambia totalmente la sensación que deja el relato al terminar. Un bravo por los riesgos que tomas, los comparta yo o no, y un bravo por la osadía de crear el personaje de Candy.
    Aquí te la jugaste, y no sólo por ese final y los enormes riesgos que asumiste, usas otra voz, otro estilo, un personaje con otra edad... Tú atmósfera sigue estando ahí, lo más profundo, pero te permites crecer, que es lo que tienes que hacer. La personalidad de la niña me encanta cómo está plasmada, su actitud, su forma de actuar. La puedo imaginar apoyada con la espalda en la pared. Al final, el relato podría pecar de "idealismo" con ese "yo también lo deseo". En mi universo, ella podría o no podría decir "yo también lo deseo", pero me temo que se quedaría en un "querer y no poder". Aquí, lo continúas, hasta te permites un "para siempre" (al que le faltan felices y perdices), pero no...
    Una historia con un transfondo desolado, sabes resaltar las aristas de la realidad cotidiana. El retrato de Candy intentando agradar a su madre es conmovedor.Algunas realidade son más duras que otras, aunque solo las separen unas calles de por medio. Aún quedan muchas Lucias por desvelarse.
    cabe una vida entera en este relato, muy bueno.
  • www.luciaclementine.blogspot.com

    www.luciaclementine.blogspot.com

    SUPONER ESTA BIEN Ender me enseña a mentir en los relatos. Bueno, a mentir a medias. www.luciaclementine.blogspot.com

    Para suavizar los largos de últimamente www.luciaclementine.blogspot.com

    Mi primer largo. Sólo para valientes. www.luciaclementine.blogspot.com EDITADO Y CORREGIDO.

    Relato publicado en el blog www.480kmdepalabras.blogspot.com

    http://480kmdepalabras.blogspot.com.es/2013/03/los-principios-del-desencanto.html EDITADO Y CORREGIDO.

    Por favor, si hay algún psicólogo en la sala, que visite a cada uno de mis amantes. www.luciaclementine.blogspot.com EDITADO Y CORREGIDO

    Relato en plan ejercicio para salir de lo que estamos acostumbrados. Idea de inicio del texto hecha por el pesado de Venerdi.

    Aprovechando que ya a pasado San Valentín y sus cosas. http://luciaclementine.blogspot.com.es/

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