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8 min
TusRelatos.com
Reflexiones |
08.11.17
  • 4
  • 14
  • 3649
Sinopsis

Me decidí a escribir esto, no con la intención de moralizar a nadie (quien podría escuchar a alguien como yo), sino con el fin de expresar lo que siento luego de leer recientes posts donde se atacaban “cómicamente” unos a otros. Entiendo, por supuesto, la Naturaleza humana, y es por ello que me siento complacido de que estas discusiones se den por el bien de este sitio literario.

He navegado en la Web desde el año 1999 aproximadamente. Y recuerdo como, por primera vez y luego de varios años, produje algunos relatos que publiqué en algunos sitios literarios del momento.

En aquellos días, el sitio literario por excelencia, en lengua española, con mayor impacto e influencia en Latinoamérica, se llamaba Ficticia.com (al 2008 contaba con más de 20 millones de visitas), una excelente página donde muchos noveles escritores posteaban sus cuentos y recibían críticas por parte de sus lectores; naturalmente, el juicio crítico de los lectores era ácido, mordaz, vulgar y muchas veces sin fundamentos estéticos que apreciar.

Cuando publiqué mi primer cuento (que creía una joya literaria, la que, para mí disgusto y ego herido, resultó no ser así), ni siquiera recibí un comentario. Y, lo peor de todo era que en aquel sitio no se medía la calidad del cuento por el número de visitas o likes o  valoraciones estrellas, sino que se evaluaba por el número de comentarios. Si ningún lector o escritor avezado comentaba tu cuento, uno había fallado como escritor. La misión era buscar una respuesta de tu lector. Algo que era agobiante e infructuoso y compelía a la imaginación.

De ahí que los escritores se esforzaban por ser dramáticos, críticos en lo que escribían y suspicazmente mordaces con el fin de conmover a los lectores. Siendo así que las contestaciones que el lector recibía de parte del escritor eran proporcionalmente igual de feroces al cuadrado de sus apreciaciones. Esto conllevaba a la formación de batallas inmemorables entre creador y comentador, debido, digamos, a la pobre apertura de un cuento, o a la falta de consistencia de una trama poco elaborada o, cómo no mencionarlo, a las exigencias por el cierre burdo de un cuento. En muchas ocasiones se debía a la “envidia” entre “escritores” (aunque ahora, viéndolo desde lejos, me río de ello, debido al infantilismo).

A veces podía pasar que la narración era perfecta, pero el cierre apresurado o de poca imaginación por el cansancio del escritor (aquello para el lector era una falta inaceptable). No era fácil encontrar el gusto literario de aquellos lectores.

Los noveles escritores eran los que más sufrían. Y sin embargo, muchos de ellos, en vez de indignarse infantilmente, en cambio, trataban de superarse con cuentos cada vez más complejos y elaborados, al punto de llegar a escribir joyas literarias completas. No se trataba de cantidad, sino de calidad. Por supuesto, debía existir dentro de aquella página literaria un escritor líder (o dos, o varios) que debía escribir un relato diariamente para estimular el deseo de escritura de los lectores, sacrificando con ello su calidad artística, si es que no tenía talento (y si lo tenía debió haberse perfeccionado y convertido en un genio).

Lastimosamente, aquel magnifico e influyente sitio literario llegó a su fin, como bien corresponde a todo lo existente en este Universo y de acuerdo a las disposiciones emanadas de las leyes de la Entropía.

Sin embargo, si he juzgar aquella caída, habría de culpar a los dioses de Ficticia, a la Dirección del sitio, el cual se había quedado petrificado en el Tiempo. Un ejemplo de ello, fue su Carta Editorial (era inamovible) que había dejado muda a la Dirección. En otras, fueron sus secciones literarias, por ejemplo, su sección de “Lo Nuevo” nunca fue renovada y no había frescura en ella. Igualmente, aquellos escritores que por años habían dejado su tinta en el su “Puerto Libre” (el Foro donde se posteaban los cuentos diariamente y donde sucedía la acción) nunca fueron ascendidos a algún rango o sus cuentos colocados en lugares dignos de mención como, por ejemplo, en “Lo Nuevo” o en la “Antología”.

Además el sitio no se adaptó a los nuevos tiempos. Cuando uno posteaba un cuento no sabía qué impacto habría producido en el sitio o los lectores ya sea por el conteo de su número de visitas o por el número de likes (admitámoslo, nos encanta el poder de saber que nuestras obras impactan y en el fondo nos enorgullecemos de ello; nuestro medidor: el número de visitas, o el de likes, o el de los comentarios).

Y el estímulo para el escritor de cuentos llegó a niveles de cero (salvo la sección de “Marina” donde aún se elaboran las mejores mini-ficciones en Latinoámerica). No existían concursos literarios que exigieran a los escritores el ejercicio máximo de sus dotes artísticas. Y si alguna vez hubo uno (que sí lo hubo) no fue explotado por la Dirección cómo debió ser. Tampoco hubo un régimen de créditos para el escribidor o algo que él pudiera canjear por un libro u otro objeto físico.

De tal manera que el escritor después de un tiempo de escribir y escribir se encontraba con la cruda realidad de que aquella labor era estéril, desgastante y nada beneficiosa. ¿Para qué escribir aquí si no me reporta ningún beneficio? Mejor me pongo a hacer algo útil en la vida.

Pronto surgieron otros factores, pero ninguno de ellos impactó tanto como los que mencioné arriba, desde mi punto de vista.

Sin duda alguna fue un final terrible y poco digno. Pero la influencia de aquella Editorial fue notable. Luego,  todos sus ciudadanos vagamos por el Mundo en busca de un lugar ideal y soñado como áquel.

Por increíble que esto parezca, encontré, en toda la Web, a lo sumo dos sitios de buena manufactura en lengua española, pero que, aunque se veían nutridos, no cumplían con los estándares de un sitio literario moderno.

Hasta que me topé con TusRelatos.com.

Promete mucho. Le tengo fe. Es probablemente el mejor sitio de relatos en la Web.

Y ahora que veo que se cruzan acusaciones de falsas cuentas y malas puntuaciones, sólo río.

¿Por qué? Eso significa que el sitio está vivo, dinámico y que está saludable, no por las cuentas falsas ni por las malas puntuaciones sino por el auge de la autocrítica y el debate. Creo que, en este punto, hay mucho que aprender por parte de los ciudadanos de TusRelatos.com

El escritor debe aprender a saber que es una figura pública, por tanto está a merced del público. Debe aprender también que en literatura (la seria, si se pude catalogar así) no existen los rankings ni las valoraciones (¿ácaso alguien se atrevería a decir que Rulfo está en el 15to lugar, 5 puestos arriba de García Márquez que ocupa el 20?), por lo que debe enfocarse en su perfeccionamiento, y una forma segura de conocer la verdadera ruta hacia el mismo, es que lectores honestos le confirmen que va por el buen camino y le comenten honestamente qué le hace falta y qué debe potenciar.

Si un escritor recurre a valorar con 5 estrellas a un colega únicamente para que éste le devuelva el favor, éste ha fallado miserablemente: se engaña a sí mismo, y será mediocre hasta la eternidad. Quizá algún agente literario comercial le haga el milagro de hacerlo parecer un genio literario pero en el mismo momento en que ponga la pluma sobre el papel la careta de este escritor caerá por sí misma y habrá perdido no sólo el dinero sino que la dignidad. No hay nada más bajo que esto.

Y esta abominable práctica es el origen de los trolls. Usualmente, cuando en un sitio, un lugar, o una sociedad, existe una élite, o un grupo que se apodera del lugar (ya sea con sobornos del tipo dame 5 y te doy 5, la condescendencia y la falta de genio crítico) y no hay espacio para decir la “verdad”, o lo que ésta signifique, porque es bloqueada o falseada, entonces aparece el troll, el inconformista, aquel escritor que se esconde bajo el pañuelo burlesco de la oposición, el que, obligado por la indiferencia de la sociedad ante lo que está ocurriendo o siente que injustamente le está sucediendo a él, pinta grafitis en las paredes de los edificios de la calle. “Si no me dejan hablar, incluso las piedras hablarán por mí”. Este punto llega a ser válido, y hasta bíblico.

Con esto no justifico a los trolls. Pero hay que decirlo: ningún lector honesto está obligado a ser condescendiente con ningún escritor, ninguno. Si le gustó, qué bien que lo diga, pero si no, entonces explíqueme donde fallé.

Me decidí a escribir esto, no con la intención de moralizar a nadie (quien podría escuchar a alguien como yo), sino con el fin de expresar lo que siento luego de leer recientes posts donde se atacaban “cómicamente” unos a otros. Entiendo, por supuesto, la Naturaleza humana, y es por ello que me siento complacido de que estas discusiones se den por el bien de este sitio literario.

Salud, amigos.

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  • De lo que he podido apreciar, eres una persona bastante ilustrada. Las críticas y las valoraciones siempre han existido. No me digas que no existe en la realidad, porque hay literatura barata que con una etiqueta de best seller se vende más que obras maestras. Pero el punto es que la crítica bien hecha hace que mejores, que pongas más atención a errores ortográficos, a malos diálogos o narrativa pobre. Este sitio ha estado aquí por mucho tiempo. Estoy aquí desde el 2006 y siempre vuelven los trolls, las calificaciones nefastas sobre trabajos buenos o las calificaciones de 5 mutuas. En fin, sin crítica no hay superación, aunque la motivación de superarse debiera venir siempre de uno mismo.
    Estoy de acuerdo en todo lo que decís, se nota tu habilidad y creatividad para escribir, es más, ayer me hiciste una crítica y la tome de buena forma, aunque como vos decis, "ningún lector honesto está obligado a ser condescendiente con ningún escritor.
    Yo eliminaría comentarios y valoraciones. Yo no comento ni puedo valorar el libro que compro y leo. Yo no lo compro para valorarlo ni comentarlo. Entonces por qué aquí sí. Jamás valoraré ni comentaré nada aquí de nadie ni mucho menos lo valoraré. Entro y público o entro y leo. Y ya está. Todo lo demás para mí es superfluo. Veo que para poder comentar me obligan a valorar. He puesto tres lo mismo que hubiese elegido Nabucodonosor si fuera opción. Gracias y un saludo.
    Veo que eres tremendamente exigente en tus puntuaciones, así como pedante en tus explicaciones, vamos que se podría decir que eres un autentico brasas.
    Interesante la historia de ficticia y todo lo relacionado con el mundo de los escribidores en el web. Personalmente participo hace muy poco en tusrelatos, aunque me inscribí tiempo atrás. Considero importantes los comentarios, sobretodo si señalan dónde, en la opinión del lector, el texto falló. Como estamos obligados, para comentar, colocar las estrellitas yo opto por las cinco. Una estrella sin el comentario no tiene significado.
    Amigos míos, la moraleja práctica es: cuidad de vuestras estrellas, no las regaléis indiscriminadamente, puesto que son perlas que expresan vuestro nivel de maestría literaria. Si sois demasiado liberal regalandolas, dañaras al neófito. En cambio, si sois demasiado conservador con el experto, dañaras una carrera. Balance, señores, prudencia y sabiduría al valorar. No lo toméis a la ligera. Un saludos y abrazo a todos por su lectura. Saludos.
    De acuerdo contigo Valentino. El número de estrellas no califica la brillantez de tu alma ni un momento de inspiración tan único cuando las letras vuelan y tú las atrapas para ponerlas en orden en un escrito que para tí es de infinita estrellas.
    Lo que pasa en esta web pasa en todas. Lo que hay que hacer es pasar de ránkings que alimentan el ego, comentar más y, lo más importante, ignorar a los trolls. Si a uno le gusta escribir de verdad se deja de tonterías. Por mi parte he sobrevivido a varias tormentas y por aquí sigo. Algo tiene la web que me mantiene.
    Chapó. Lo mejor que se ha leido en esta web. A ver si asi la gente deja de quejarse de que no la valoren con 5 stars.
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