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5 min
UN DÍA GRIS
Terror |
10.11.13
  • 4
  • 6
  • 1129
Sinopsis

En este relato, intento plasmar una sensación que solo se siente una vez, una sensación que algún día todos nosotros sentiremos.

Veo una luz.

Tengo frío.

Abro los ojos, todo es borroso ante mí, los objetos están difusos, solo distingo la luz de mi cuarto que entra por la ventana situada a la izquierda de mi cama. Los parpados se me despegan al fin, todo cobra nitidez, me levanto de la cama, no quiero estar un segundo más encerrado en un pequeño espacio de 135 x 190  que  solo acoge la longitud y anchura de mi cuerpo, no soporto la pesada colcha que me sepulta.

Me dirijo hacia la ventana, corro la cortina y la cierro. Me quedo allí, parado, sin moverme, nada consigue captar mi atención, tan solo el cielo grisáceo que envuelve el horizonte.

Me visto. Hoy no tengo hambre, quiero salir de casa, bajo las escaleras. Desde el salón proviene un gimoteo de tristeza, me asomo, es mi madre, seguro que está viendo otra de sus dramáticas telenovelas, está de frente al televisor, no le veo la cara, tiene la mesa llena de pañuelos sucios, no le doy los buenos días, tan solo me dispongo a salir de casa.

-¡Me voy! – Grito. No obtengo respuesta. Odio que la gente no me haga caso, odio que no me presten atención. Doy un portazo. El estruendo es grande, lo suficiente como para que se atisbe mi estado de ánimo.

Camino hacia la acera de enfrente y escucho como la puerta de mi casa vuelve a abrirse, al girarme mi madre está allí inmóvil, detrás de la puerta que protege una cara de estupefacción incomprensible, pues se queda impasible buscando la causa del portazo, ¿acaso no me ve?

Las calles están desoladas, solo me he cruzado con un par de ancianos que vendrían del pequeño mercado de mi pueblo y con un perro, no paraba de ladrarme, la dueña no le mandaba callar. El cielo aún está más gris que cuando desperté y no parece que vaya a mejorar en absoluto.

-¿Qué puedo hacer? Solo me apetece seguir caminando, pero algo me lleva de camino a la plaza donde suelo quedar con mis amigos, son buena gente, aunque en un pueblo tan pequeño no hay mucha gente con quien relacionarse, ni lugares de ocio para divertirse.

Llego a la plaza, allí están, sentados en el respaldo del banco de piedra, no me apetece hablar, pero seguro que con ellos me encontraré a gusto, la verdad es que ninguno de nosotros somos muy habladores. Oscar es el que está en el medio del banco, Marcos se encuentra en el borde. Me siento al lado de Oscar.

Oscar me mira, pero su mirada se desvía hacia el horizonte.

 –Hola- Le digo en tono bajo. No dice nada. Les noto raros…

-¿Quieres qué?... ¿hagamos algo? –Pregunta Oscar

-Sí, ¿vamos al cementerio? -Responde Marcos

-¿No tienes un plan mejor?- Digo sorprendido de que una sonrisa se me dibuje en la cara

Pero Oscar da el visto bueno, nos ponemos en marcha.

-¿Qué te pasa Marcos? Le pregunto preocupado, pues  no me gustan los silencios incómodos.

-Tengo frío

-¿solo eso?

-Normal, es que deberías de haber cogido una chaqueta Marcos- Le responde Oscar

-Lo sé, pero no pensaba que fuese a hacer esté tiempo

-El cielo estaba así desde por la mañana temprano, era de esperar- Le digo

- ¿Quieres mi chaqueta?- Oscar es muy caballeroso a veces

-No, gracias Oscar, quédatela tú, no quiero que cojas un resfriado.

-Vale, como quieras.

Es triste hablar del tiempo entre amigos, llegamos al cementerio sin decir nada más, saltamos la valla, no está abierto a estas horas, Oscar y Marcos van delante, no se hacia dónde vamos, pero ellos lo tienen claro, Marcos se gira y veo que una lagrima le cae por la mejilla, se para, me adelanto y rodeo los hombros de Marcos con mi brazo, entonces, veo que se le eriza el vello de la nuca, le miro a la cara, tiene los ojos abiertos como platos.

-Os-Os-Oscar-Susurra con voz tremola

-Sí, yo también lo siento- Contesta con una mezcla de miedo y asombro.

Estoy desconcertado, Oscar se arrodilla frente a la tumba que tenemos en frente, al fin lo entiendo todo, El estado de ánimo de mis amigos, las conversaciones incoherentes, en las que aunque obviemos mis palabras siguen teniendo sentido, mi madre llorando en el sofá que posteriormente saldría asustada por el portazo de alguien que…  que ya no está, de alguien que ya no existe, pues en esta lápida está escrito mi nombre. Ahora lo sé, ahora puedo perderme en el caos, ahora puedo volver al lugar de donde vine. Me dejo caer sobre la tierra removida que se encuentra enfrente de la lápida, aún blanda, recién escarbada, la caída es suave, como si pesara solo un poco más que el viento. Todo se torna negro. Oigo a marcos a lo lejos

-Estaba aquí, lo he sentido, me ha tocado-

 Su voz queda atrás. Me encuentro lejos, en otro plano, pensando el que quizás sea mi último pensamiento. Lo sé, ahora lo sé y lo entiendo, abandono el mundo a gusto conmigo mismo, no podía abandonar este mundo sin saber que mi existencia en el ya había terminado, debía de saberlo para poder ir en paz.

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Comentarios
Valoraciones
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  • Me ha gustado bastante, ligero de leer y con un ambiente muy bien logrado, el relato fluye por si solo mismo. Saludos!
    Gracias Nora y gracias Jose por vuestros comentarios, Me alegra que os guste!
    Me gusta, creo que en este caso, las frases separadas por comas dan un buen ritmo, rápido, desconcertante, que va bien con la sensación que irá inundando al protagonista. Bien ambientado, aunque el tema sea un clásico, está bien narrado. Un saludo.
    Escalofriante historia.Las lágrimas de la madre supuestamente por la telenovela y el portazo que ignora ha estado bien.Felicidades.
    Hola Angel, así es, el protagonista, es el único que aún no se ha dado cuenta de lo que ha ocurrido, solo lo comprenderá al final, momento en el que puede descansar a gusto, Siempre me ha intrigado esto: si el final de la vida de alguien llegase en un momento en el que no es conscientes de esto, una noche mientras duerme por ejemplo, en mi opinión no podría desaparecer y ya está, sin tan siquiera darse cuenta, no puede acabarse todo de repente sin ser conscientes no?, esto es lo que he intentado plasmar. En el momento que se da cuenta de lo ocurrido es cuando puede "descansar" en paz gracias por comentar! un saludo! :)
    Tétrico como estás amigo? es verdad lo que dices que ésta sensación sólo se puede sentir una vez, está bien narrado el relato aunque desde un inicio se percibe que el protagonista está muerto, supongo que esa era la intención del relato... un saludo
  • En este relato, intento plasmar una sensación que solo se siente una vez, una sensación que algún día todos nosotros sentiremos.

    Este es el primer relato que escribo, hace más o menos un mes cree un blog donde lo publiqué, pero al ser un blog particular y yo no tener experiencia en él, no hubo mucha gente que se metiera, ahora, abandono el blog, para publicar aquí los relatos que surjan, eso es todo, espero no les defraude. El relato está basado en una historia que me ocurrió en una comunión cuando era pequeño, afortunadamente ese día no hubo ningún hecho traumático... agradecería vuestros comentarios, tanto si os gusta, como si no, así podre mejorar

Apasionado del Terror, de la lectura, aficionado a la escritura, espero que disfrutéis con mis relatos.

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