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3 min
Un minúsculo cuento de invierno
Varios |
24.09.15
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Sinopsis

El cielo se ha cubierto de nubes negras... hoy hará un buen día.

UN MINÚSCULO CUENTO DE INVIERNO

El cielo otoñal, teñido de ámbar, dejó lentamente paso al invierno, que se ceñía extendiendo su helado manto sobre el paisaje. Mientras tanto, él, dentro del laberinto, sin minotauro, contemplado por bizarras figuras que le acechaban: la tristeza, el miedo, la desesperación, la nostalgia..., imploró a Bóreas, que por una vez escuchó sus plegarias. Y así, el Invierno, agradecido, lo premió con el suave abrazo de Morfeo, que lo sumió en un reparador sueño, el cual aletargó sus sufrimientos. Un sueño, en el que, por contradictorio que parezca, sentía estar despierto, con los ojos bien abiertos. Y de repente, todo a su alrededor se volvió de un color azul eléctrico y una diminuta hada rodeó su corazón, y lo dotó, como si de las mismísimas sandalias de Hermes se tratara, de alas; alas con las que poder volar en busca del lugar al que su corazón pertenecía: al lado de su mujer. Su mujer, su amada, a quien en una noche de estío, el mismo Angel de la Muerte visitó en su lecho. Ella luchó sin tregua, pero el fétido aliento del Angel de la Muerte acabó por adomercerla y la atravesó con su negra espada. Y desde entonces, él había morado en el laberinto, en el que aquellas extrañas figuras lo atormentaban. Pero aquello se acabó desde el mismo día en que su corazón tuvo alas; alas para volar al lado de su amada, y nunca le importó que su corazón ya no estuviera en su interior, pues en realidad dejó de pertenecerle desde el día en que la vio por primera vez. Y él ahora, errante, nómada, va siempre buscando aquellos lugares donde es invierno, esperando que el frío cielo azul, de repente se torne en una enorme sombra; la sombra de su mujer, que son las nubes negras. Nubes negras que arrojan lluvia, y esa lluvia son las lágrimas de su amada, que al caer, acarician su rostro. Pero no son lágrimas de tristeza, sino al contrario, son lágrimas de alegría al saber que él, cada vez que persigue al invierno donde quiera que vaya, en realidad lo que hace es buscarle a ella, porque él sabe que los días de lluvia, los dos están más juntos que nunca...

(Para ti Patri... mi corazón siempre vuela a tu lado...)

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