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2 min
Un nombre ideal
Humor |
19.06.15
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Sinopsis

Carlitos quería poner un nombre a su mascota y que fuera recordado para siempre. Pero la elección será más o menos acertada dependiendo de la perspectiva, ya que solo vemos lo que podemos ver.

El inquieto Carlitos era un chiquillo de familia humilde que tenía la sana costumbre de intentar comer todos los días. No siempre lo conseguían. El sueldo de su padre como camarero y en ocasiones de su madre como cocinera en un mesón cercano no daba para más.

Correteaba y jugaba con sus amigos en el patio de casa cuando vio a su madre que traía un conejo en el regazo. Se lo habían regalado en una tienda de animales porque ya no era un cachorro, pero eso a él no le importaba. La inocencia propia de su edad enseguida le inspiró, y presto, quiso llamarle "Conejo". Su madre insistía en que le pusiera otro nombre más original pero a él le gustaba llamarle así, "Conejo".

Pasaron varios meses donde Carlitos descubrió que era un excelente cuidador de animales e incluso decidió que de mayor quería ser veterinario.

Llegó el día que sus padres intentaban evitar, pero la necesidad apretaba y había que sacrificarlo. Su madre, con ternura intentó consolarle lo mejor que pudo, intentando evitar que su joven corazoncito se pusiera triste por la pérdida de "Conejo".

Carlitos entonces pensó que de haber sabido que esto iba a pasar no le hubiera querido tanto y buscando consuelo pensó en ponerle un nombre más especial por el que "Conejo" fuera recordado para siempre.

A su inquieta cabecita vino la imagen del Ratoncito Pérez, ese escurridizo animalillo, que aunque nunca consiguió verle, se había llevado todos sus dientecitos a cambio de unas pequeñas monedas bajo la almohada. Si él tenía un apellido, su conejo no iba a ser menos. Y tomó una decisión de la que se sentía muy orgulloso y entusiasmado, le llamó "Conejo Pérez".

Y con ese nombre es como los niños del patio desde entonces llaman al conejo que tuvo Carlitos. Pero aunque él no lo sabe, lo cierto es que a "Conejo" se le recuerda aún más por el delicioso apellido que le pusieron sus padres: "Al ajillo".

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    Carlitos quería poner un nombre a su mascota y que fuera recordado para siempre. Pero la elección será más o menos acertada dependiendo de la perspectiva, ya que solo vemos lo que podemos ver.

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