cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Un Papa para mi tiempo de fe
Varios |
25.03.13
  • 4
  • 6
  • 2867
Sinopsis

Juan Pablo II lo fue en mi fe adolescente, Benedicto XVI en la madurez crítica... Y espero que Francisco me acompañe en la esperanza.

 

 

Es evidente que, ante un acontecimiento que ha irrumpido con fuerza en el devenir de la Historia de la Iglesia y el mundo, los paralelismos con mi propia historia personal son insignificantes. Sin embargo, quiero testimoniar algo que considero que, por compartir una misma idea o sentimiento, también pudiera resultar significativo para otras personas: creo que Francisco ejemplifica en sí mismo mi actual tiempo de fe.

 

Recupero aquí lo que escribí el pasado 13 de febrero, dos días después de que Benedicto XVI presentara su histórica renuncia: “Cuando murió Juan Pablo II, dije que había muerto ‘mi Papa’. Y era así, aunque solo fuera por el hecho de que, al nacer en 1982, no había conocido a ningún otro al frente de la barca de Pedro. Pero lo era por muchas cosas más: con Wojtyla, coincidió la época de mi vida de fe que podría definir como de ‘nacimiento y juventud’. Hasta 2005, cuando murió, conocí lo que era la Iglesia y viví una fe como la que representaba el Papa polaco: militante, activa y de defensa apasionada. Ahora, en estos casi ocho años de Benedicto XVI, puedo decir que ‘mi Papa’ también es él. Y lo afirmo en un sentido íntimo, pues en esta etapa de mi existencia he profundizado mucho más en lo que es la Iglesia en toda su dimensión, también en sus aspectos más oscuros, hasta el punto de que considero que, a nivel espiritual, estoy en un momento de ‘búsqueda y madurez’. En este periodo, nadie como Joseph Ratzinger para tener un baño de realismo y humildad”.

 

En definitiva, si coincidió con Juan Pablo II mi nacer a la fe y este periodo estuvo marcado (coincidiendo con el vigoroso carácter del pontífice polaco) por la militancia ilusionada en la que no podía vislumbrar la división y la debilidad que también anidan en la Iglesia, con Benedicto XVI y su invitación al discernimiento, ya conocí en toda su complejidad el hondo y real devenir de quienes nos decimos cristianos hoy. Conocí, en este sentido, la hipocresía, la mezquindad, la envidia y el odio que también caracterizan hoy a la Iglesia, junto a los indudables y mayoritarios gestos de autenticidad, entrega, fraternidad y amor que jamás podrán ser ocultados. La Iglesia es una institución que hoy camina con los pies de los hombres. De los pobres hombres.

 

Vuelvo a mi escrito del 13 de febrero, que titulé ‘Bendita debilidad de Benedicto XVI’:  “Somos muchos los que, más allá de las grandes palabras y los teóricos lazos de unidad (…), necesitamos gestos concretos, verificables. (…) Tras el histórico anuncio de su retirada en vida, hay quien acusa al Papa de traidor por bajarse de la Cruz, cuando lo que ha hecho ha sido agacharse para hacer llegar a todos los hombres un gesto de autenticidad. Para mí, no hay mejor testimonio en el representante de una fe basada en el amor al hombre por Dios que el de mostrarse entrañablemente humano. Eso es ser un Papa cercano y abierto al mundo. El Papa, a sus 85 años, no duda en evidenciar que él no es Dios, sino un representante más de Dios. ¿Se ha humillado por ello? Pues bendita sea la debilidad de Benedicto XVI. Para los que estamos en constante búsqueda y vivimos la fe como un camino larguísimo y difícil, su paso fatigado y tembloroso puede ser el más adecuado”.

 

Hoy me siento muy confortado con Francisco. Si hace unas semanas, ante el cambio de Papa que se avecinaba, hablaba de la necesidad de gestos concretos por los que un pastor entrañablemente humano nos guiara en un camino rodeado de lobos que lo acechan desde dentro, hoy contamos con un pastor que testimonia con su propia persona cómo el andar por la vereda de la fe también puede ser algo alegre. Tras la necesaria ilusión del descubrimiento (adolescencia-Juan Pablo II), seguido después por el no menos esencial baño de realismo crítico y dolor (madurez-Benedicto XVI), urgía en mi particular camino de fe la vuelta a la esperanza.

 

Se ama más lo que más duele. Evidentemente, Francisco no guiará mi exclusivo devenir. Eso es tarea mía. Pero reconforta pensar que el carácter del nuevo pastor es el que más se adecúa a mi particular tiempo de fe. Justamente, como lo fueron sus predecesores.

 

Por cierto, ¿cuál será la próxima etapa? Qué viejo me estoy haciendo…

 

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

 

http://blogs.periodistadigital.com/lahoradelaverdad.php/2013/03/25/un-papa-para-mi-tiempo-de-fe

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Perdón Miguel Angel pero así como pido que los demás sean sinceros conmigo lo voy a ser contigo. Me pareció estar leyendo un diario íntimo. Esto va más allá de tus creencias, es el cómo.
    Para cerrar este comentario tan excesivamente extenso: realmente deseo que este Papa pueda traer bondad al mundo. Lo deseo, también, porque es argentino y me toca el lado patriótico (no encontré palabra mejor). Pero sinceramente no creo que pueda hacer mucho. La autoridad moral de la iglesia agoniza y sus fieles son cada vez menos y están cada vez más fanatizados.
    En Argentina, lo único que ha traído el nuevo Papa es: furor en el merchandising católico, furor mediático. Renovación espiritual, bien gracias. Hasta ha recobrado esperanzas cierta derecha católica bastante indefendible. Aquí te dejo el link de una noticia que ejemplifica bien: http://www.infonews.com/2013/03/25/sociedad-67107-agreden-a-joven-gay-con-papa-argentino-no-hay-putos-argentinos.php . Es difícil ver cómo puede un hombre resolver las contradicciones esenciales del catolicismo. Mi opinión es que el catolicismo hace demasiado daño como para que lo puedan justificar un par de santos. Además, me da un poco de vergüenza ajena la gente que habla en nombre de dios.
    Es curioso que cosas obvias como pagar la habitación de hotel, andar en transporte público o vivir en departamento, de pronto pasan a ser consideradas actos virtuosos. Hasta qué punto está degradada la moral católica. Se van a necesitar más que gestos para revertir eso. La iglesia sigue siendo esotérica, jerárquica, dogmática, fanática.
    Estuve leyendo tus textos referidos a la cuestión del papado. Mi opinión es bastante opuesta. Durante el cónclave expuse que no sé por qué hay gente que se entusiasma frente al espectáculo esotérico y ridículo de cien señores encerrados para elegir al supuesto "representante divino". Los mismos medios de comunicación que acusan de dictadores a presidentes electos por el pueblo (eso sucede aquí en Argentina), se emocionan ante el método medieval de elección del líder católico. Un poco contradictorio. Eso sin mencionar el carácter machista y retrógrado del catolicismo.
    No voy a entrar en discusiones religiosas. Fui educada en la fe católica pero mi espíritu crítico me fueron apatando de una iglesias en la que no creo, como insitución y mucho menos en los que la guían basándose en unas ideas ante las que el mismo Jesucristo saldría escandalizado. Por eso me pareces muy valiente al mostrar tu opinión sin reparos. Te respeto por ello, aunque tus ideas y las mías sean muy dispares.
  • Mi primer homenaje a Unamuno en 2016...

    Todo día es bueno para homenajear al más grande de todos los poetas: el loco Don Quijote, custodio de la fraterna utopía.

    Con los héroes de Charlie Hebdo. Aunque no compartiera muchos de sus postulados ni la forma de expresarlos, ¡siempre con la libertad de expresión!

    Como cada año, mi homenaje a las ánimas de rostro global...

    Evidentemente, no manejo eso de juntar versos. Pero, desde el cariño, vaya desde aquí mi homenaje por Don Alfredo.

    Hay quien no le gusta que aquí el deporte sea un tema de inspiración... Pero yo insisto, pues además va en clave de humor. O eso pretendo.

    Unos días después, pero aquí llega mi particular homenaje a Gabriel García Márquez. Una parte de este relato es muy real, ¿eh?

    Mi homenaje al maestro Paco de Lucía, que hoy nos ha dejado muy huérfanos.

    Perdón por el tono...

    Aquí, tratando de pegar un bocado a la dura corteza que cubre este mundo nuestro para vislumbrar qué hay realmente dentro... Advierto: es una impresión muy personal.

Conquense y madrileño, licenciado en Historia y Periodismo, ejerzo este último. Libertario y comunitarista, voto al @Partido_Decente. Mi pasión es escribir.

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta