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8 min
UN SINCERO AMOR
Amor |
31.05.19
  • 4
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Sinopsis

Un hombre escéptico sobre la relación de pareja entre dos sexos, se ve atrapado en un inusitado sentimiento amoroso con una mujer singular.

A mediados de los años 90 del siglo pasado, un tal Pablo que era un hombre de cuarenta abriles de edad el cual gozaba de una intensa vida mundana, vivía con su madre que le ciudaba con esmero. Y aunque trabajaba de administrativo en una empresa que fabricaba tejidos, su gran pasión era el cine; pues cuando ib a ver una película se fijaba especialmente en la fotografía, en la planificación, en el guión, y sobre todo en la dirección de los actores. Tanto era así que consiguió colaborar en un diario local de su barrio en el que comentaba los últimos estrenos de films de la temporada que había visto.

Sin embargo llegó un fatídico día en que su madre sufrió un irreversible infarto cerebral que se la llevó de este mundo dejándole a él completamente desamparado; en un vacío afectivo indescriptible.

Por eso su hermano mayor al reparar en su caótica situación le dijo:

- Mira Pablo. Como ves la vida da muchas vueltas, y tú ya no eres ningún chaval. Necesitas casarte con una buena mujer que te cuida; que esté por ti, y que te dé estabilidad.

-¡Huy no! ¡De ninguna manera! El matrimonio de nuestros padres, que se apoyaba en un modelo tradicional surgido de la iglesia, y que les unía durante años y años se ha roto, y ahora la vida conyugal se ha vuelto algo volátil, arriesgado. Y más a partir del auge del feminismo que siempre critica a los hombres, y éso se cristaliza en el hogar - le respondió Pablo con esceptismo-. Más vale estar solo que mal acompañado. No te preocupes que ya me sabré apañar.

No obstante un día cuando Pablo entró en un restaurante que estaba en el boulevart del Paseo de Gracia de Barcelona para almorzar, el corazón le dio un vuelco porque en una mesa cercana vió a una antigua amiga llamada Margarita que la había conocido hacía bastantes años en una escuela de Inglés.

Pablo recordaba que ella había sido una chica "progre" o inconformista que leía la revista de cine FOTOGRAMAS, y cuando él la abordó, ambos al percatarse que compartían una misma afición (el cine) enseguida se estableció entre ellos una fuerte corriente de simpatía.

En aquellos años los "progres" eran unos jóvenes de educación burguesa; aunque algunos pertenecían a una familia humilde, pero con inquietudes culturales, los cuales representaban una evolución, un ir hacia adelante respecto a otras generaciones de antaño, tanto en el aspecto político como social, cuyo movimiento se manifestó en el Mayo del 68 a raíz de la Guerra del Vietnam; mas muchos d ellos se movían en la ambivalencia ya que oscilaban entre la vieja tradición de sus abuelas y la modernidad.

Y a pesar de que Margarita no era una mujer que encajara en los cánones de la típica belleza femenina, puesto que era de estatura mediana; era morena con el cabello corto; y usaba unas gafas de montura  gruesa, Pablo pudo advertir que se hallaba ante una mujer con una rica vida interior; y era además honesta consigo misma. Tampoco iba con la "caña" de pescar a ningún tipo incauto que se cruzara en su camino; razón por la cual Pablo se sintió súbitamente atraído por ella como si fuese un imán.

- ¡A mí me interesa todo tipo de expresión artística. Sea la pintura, la literatura... Y el cine me parece que es un compedio de todas esas cosas! - le dijo ella en una ocasión.

A menudo Margarita le comentaba con una brillante agudeza las películas que había visto, y Pablo se extasiaba al escucharla, porque  se sentía reconocido, acogido sin condiciones por aquella joven, dado que Margarita la "progre" hablaba su misma idioma sensitivo, y conceptual.

En consecuencia Pablo cuando estaba con aquella mujer le parecía que se elevaba por encima del medio ambiente que le rodeaba, el cual se le antojaba que era más anodino e insulso que nunca, y que encima negaba taimádamente la singularidad personal de cada ser humano; y precisamente por eso mismo la manera de vivir de dicho colectivo social le sonaba a un fraude descomunal.

Entonces Pablo sentía por ella un profundo amor que emanaba de lo más hondo de su ser que le hacía olvidarse de otras mujeres que había conocido. Es más. Al crítico del Séptimo Arte le parecía que la palabra "amor" era una expresión demasiado simple para definir lo que sentía por Margarita.

En la medida que pasaban los días aquel nexo cultural y de simpatía mútua de la pareja sirvió de puente para que se estableciese entre ellos un alto grado de confianza personal. Así que simultáneamente a las salidas que hacían para ver algún espectáculo, Margarita le confiaba a su acompañante sus problemas familiares, o del trabajo. De ese modo Pablo se enteró que el padre de la chica había abandonado a ella cuando era pequeña y a su débil madre por otra mujer. Y a su vez Pablo de vez en cuando le daba algún que otro discurso sobre su modo de pensar, sus ideas acerca de la sociedad.

- ¿Sabes? Contigo se puede hablar. Hasta ahora para mi el cine ha sido un sucedáneo de comunicación. Pero tú me haces caso, me haces sentir bien.

-Es que es en las grandes ciudades donde la gente se siente más sola. Y más en el estirado ambiente de Barcelona. Esa es la verdad. ¿Para qué nos vamos a engañar? - le respondió Pablo muy complacido.

Seguidamente Pablo abrazó a la "progre" y se besaron apasionadamente, con frensí en la boca. Lo hicieron con una entrega anímica total y sin reservas de ninguna clase.

Aquel contacto físico les llevó a hacer una excursión a un pintoresco pueblo de montaña de Camprodón de la provincia de Gerona, donde allí se acostaron en una mullida cama de un pequeño hotel, donde allí fornicaron con una gran generosidad, con ardor, por lo que Pablo se sintió vivir con plenitud. Y a decir verdad aquella entrega de sus cuerpos hizo que su relación que su relación amistosa fuera más franca, y más consistente.

Lo malo fue que un día Margarita muy seria le anunció a su acompañante que había ido con unas amigas a una discoteca de su barrio, y allí inexplicablemente se había encaprichado de un sujeto muy chuleta, que era un patán sin ninguna aspiración cultural y se iba a vivir con él.

Como es de suponer a Pablo la noticia le sentó como una patada en el estómago, y la regañó con severidad por ir a la deriva; por ser tan inconsecuente con su inteligencia, con su rica personalidad.

- ¡Te saldrá mal! Las mujeres os quejáis de lo desastres que son vuestros hombres, cuando soís vosotras las que os metéis en la boca del lobo; las que elegís a esos imbéciles y rechazís a quienes os pueden amar de verdad - le dijo él a Margarita.

- ¡ No seas tan cerebral, hombre...! - le contestó Margarita un tanto airada.

Pero no hubo nada qué hacer, y aquella pareja dejó de verse.

Así pasaron los años hasta que Pablo volvió a ver a la "progre" en aquel restaurante del Paseo de Gracia. Sigilosamente se acercó a ella y la llamó por su nombre.

Margarita seguía casi igual de joven que un tiempo atrás, y con mejor aspecto; pues ya no llevaba aquellas gafas sino que ahora usaba lentillas. A continuación se fusionaron en un cálido abrazo de reencuentro en el que se esfumaron los sinsabores por los que habían pasado.

Y tras contarse atropelladamente algo de sus tan accidentadas  como fallidas vidas sentimentales Margarita expresó:

- Me he equivocado mucho con los hombres. Siempre me he enamorado de quien no debía. Aquel tipo por el que dejamos de vernos era un bruto que me maltrataba.

- Era de esperar. Pero todos cometemos errores - respondió Pablo-. Bueno, qué. ¿Vamos al cine? - sugirió.

-¡Sí!

Y es que a mi juicio el buen amor se fundamenta en una afinidad de carácteres. Aunque a decir verdad, este final feliz rara vez se suele dar.

 

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  • Al empezar a leer ya me he acordado, si. Con lo difícil que es encontrar a una persona afín en casi todo, es duro perderla. Pero... al final hubo reencuentro?
    Los sentimientos tienen a veces la virtud de la frondosidad tanto de aliento como de desaliento. Gran tema Sr. Miralles
    "El matrimonio de nuestros padres, que se apoyaba en un modelo tradicional surgido de la iglesia, y que les unía durante años y años se ha roto, y ahora la vida conyugal se ha vuelto algo volátil, arriesgado. [...] Más vale estar solo que mal acompañado. No te preocupes que ya me sabré apañar." A pesar de ser una romántica empedernida y una gran fan de las historias de amor coincido enormemente con estas líneas, me ha gustado 👏
    Creo que en la vida todos estamos expuestos a equivocarnos y que se equivoquen con nosotros, me gusto mucho. Gracias por tus comentarios Francesco.
    Es cierto que las relaciones interpersonales son, por compatibilidad, más fructíferas por compartir intereses comunes; pero, si me fijo en mis padres, una de izda. abertzale y el otro, valiente mi padre, siempre fiel al PP, se han amoldado de tal forma que son un matrimonio feliz desde hace 54 años, que el uno sin la otra no entienden la vida. Eso sí, prohibidos los comentarios durante el telediario. Gracias, kf
    No pretendo suplantar al autor defendiéndolo. Bueno es Francesc para necesitarlo. Pero comportamientos de los 50 en el siglo XXI... a puñaos. Y no sé porqué le extraña Carlos, cuando Vd. No es precisamente un ortodoxo moral.
    Bueno, ya se sabe, cada uno puede interpretarlo a su manera. Pero en pleno 2019 a veces es duro leer textos que parecen ambientados en 1950
    A mí me parece que el autor no pretende nada de lo que se ha comentado, ni mucho menos moralizar sobre el comportamiento de Margarita o de Pablo. Además, después de leer otros relatos de Francesc creo que es otra crónica de la vida, que para bien o para mal, es bastante común: chica a la que le van los chicos malos, o chico que se cree el ombligo del mundo por saber quien es Sean Aloissius O’Fearna. Así es la vida. Un besazo Francesc, donde tú quieras. PD.- a qué viene eso de Mujernoigual?
    Recupero lo que escribí ayer sobre este relato que inexplicablemente acabó como comentario de otro relato de esta web, debe ser mi torpeza. Lo dejo tal cual lo escribí: "Eugenio Trías es el filósofo español que dijo que la grandeza del cine es que abarca todas las demás artes. El relato está lleno de tópicos, en ese sentido es decepcionante. Y como ya ha señalado antes alguien el final con ese regusto de que si un hombre maltrata a una mujer es porque ella se equivocó eligiendo al hombre....pues me parece lamentable. Dejando a un lado el sentido moral el relato me parece pobre y vulgar. Todo esto lo dijo con honestidad y sin ánimo de ofender, claro"
    Por alguna razón mi comentario de ayer se ha perdido...en fin, no voy a repetir todo lo que escribí sobre el relato. No me ha gustado nada y sobre todo ese final. Pero en realidad es un juicio más moral que literario, pero literariamente es tan vulgar como las frases finales de Pablo.
  • A propósito de un cuento en la obra DON QUIJOTE DE LA MANCHA, este relato que se basa en experiencias a pie de calle, se aparta de lo políticamente correcto por lo que es posible que algunos lectores se sientan escandalizados.

    Cualquier persona tiene derecho a la palabra.

    Una dependienta de una panadería sorprendenemente me revela su verdadera vocación.

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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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