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3 min
Un susurro de Nerea
Terror |
06.12.14
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Sinopsis

He querido hacer critica social, sin perder el estilo en el quiero especializarme, del momento presente.

                                                 UN SUSURRO DE NEREA

                                                            José León

 

Cada vez pasaba más tiempo fuera. Nereita cuando su padre se iba, sobre todo después de las tres primeras noches que estuvo sin dormir en casa, agarraba la mano de su hermano, cogía el mp3 y se ponía al amparo de la ventana con la música puesta a esperar que regresara. Se acurrucaban el uno junto al otro con un auricular cada uno a dos metros del alfeizar sobre un mullido sillón de Ikea buscando alguna forma que emergiera de detrás de la primera línea de luz formada por las farolas de la acera de enfrente. Siempre que estaban a punto de dormirse, oteaban una silueta borrosa que se acercaba lentamente tomando forma humana hasta convertirse en su padre. Se detenía en mitad de la calle para saludarles con una sonrisa congelada sin atisbo de alegría con el brazo en alto y terminaba la escena todas las veces igual; preguntándoles que por que no estaban ya en la cama. Ella nunca respondía ni comprendía bien por qué discutía tanto con su madre. Sabía que no había dinero en casa y que su padre se llevaba todo el día en las inmediaciones de la urbanización que su empresa nunca construyó dejando en el paro a cuarenta trabajadores. Le debían siete nóminas, el banco lo tenía asfixiado, no había ni para libros y eso que debería ser su trabajo durante varios años, no era más que un montón de estructuras mohosas a medio construir. Deambulando entre aquellos restos pasaba cada vez más tiempo haciendo memoria de su pasado cercano en un intento fantasmal de volver a cuando no estaba todo tan hundido, al tramo de su vida en que se sentía un hombre digno. Pero muy contrariamente, la gente al verlo vagar solo y de noche ente esas ruinas lo juzgaban loco cuando no toxicómano. Nereita supo mucho antes que el resto que papá un día terminaría por no volver nunca. En una ocasión llegó comentarle a su mamá, que casi siempre se mostraba desganada, abatida y distante, que había visto a papá zarpar en un barco cuando estaba soñando la noche anterior. Muy poco después tuvo una riña en el colegio que le hizo cambiar de rutina. En vez de poner la televisión un rato y luego estudiar, estuvo toda la tarde viendo la televisión. La presentadora en un momento dado dio paso a una reportera que micrófono en mano a orillas de una carretera contaba el incidente con resultado mortal de un atraco en una sucursal bancaría. Esa noche cuando la pequeña se acurrucó junto a su hermano detrás de la ventana sintió un sueño especial, echó la cabeza contra el hombro de él y le susurró que papa ya había encontrado trabajo. 

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  • Muy bien narrado (aunque te recomiendo lo dividas en párrafos). Esta es la historia de terror de la realidad. Muy bueno. Saludos.
  • Un grupo en busca de tecnología especial

    El trabajo de Maringá es un relato que habla por si mismo

    Lo ocurrido en Pripyat es uno de los incidentes que más marcaron el siglo XX. Tengo pensado hacer una novela ambientada en este lugar. Espero que guste.

    Algunos tienen desgracias; otros obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?, Del inconveniente de habar nacido, Emil Cioran.

    Un filósofo alemán describió la locura como la rotura del hilo de los recuerdos. Humildemente encuentro esa definición perfecta.

    He querido hacer critica social, sin perder el estilo en el quiero especializarme, del momento presente.

    He estado en una tienda muy parecida a la que aparece en el relato. No me encontré nada tan irónico, pero si una profunda sensación de extrañeza en ese lugar. Humildemente estoy muy satisfecho con el resultado, y quisiera intercambiar opiniones cuando lo valoren.

    Este relato lo publiqué hace algún tiempo bajo un seudónimo. Lo hago público ahora con mi nombre auténtico, pero manteniendo el sentido original; que sea como un chispazo. El titulo, Paréntesis creativo, apunta ya en esta dirección. Espero que guste.

    No recuerdo quien dijo que para hacer una buena historia, debe parecer más real que si hubiera sucedido en realidad; esta era mi intención cuando escribí Infierno.

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Soy un estudiante de bachillerato de vida agitada y vocación literaria inquebrantable.

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