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7 min
Un te con la muerte
Reflexiones |
22.12.14
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Sinopsis

La muerte es personal así que cada uno tiene la suya que lo acompaña desde que nace esperando el momento y no interviniendo en la vida de su poseedor.

Invierno, de noche, afuera llueve y yo bebo una humeante taza té de esos que son chinos y uno compra con la leve esperanza de que alivie un dolor cualquiera, y parece servir porque sorbo tras sorbo algo pasa, ah si, se me esta quemando la lengua. Mi ropa puesta en el respaldo de la silla de mi escritorio gotea pero la ignoro y desde mi cama sigo observo las luces de los autos pasar, uno tras otra, me gusta imaginar que cada una de esas lucesitas es una vida anónima para mi, pero tan personal para cada dueño de esa respectiva lucesita, hasta donde a llegado su felicidad? cual intensamente han amado? honestamente nada interesa.
En el reflejo de la ventana veo algo moverse a mi lado izquierdo, me quedo quieto pensando que soy yo sin embargo hecho una mirada por el rabillo del ojo, pero no es nada como me lo imagine, miro la ventana y ya hay nada en el reflejo, solo yo y mi taza humeante de te
con las lucesitas corriendo en el fondo, la ampolleta de mi pieza empieza a parpadear una, dos, tres veces y se queda ahí apagada e inerte, un intento de miedo pero no, nada mas, me paro y voy a encender la luz esperando que no se haya quemado pero me tropiezo y mi taza de te se derrama y escurre por el piso, me paro y recupero el equilibrio para prender la luz y me doy vuelta y una sombra esta recostada en mi cama mirándome, sin ojos, quedo perplejo mirando como se empieza a contornear poco a poco la figura febril de una mujer 
pálida y vestida de negro, entre la sombra casi totalmente definida aparece una mirada potente pero llena de letanía, me sorprende como me voy calmando mientras esos ojos bañan oscuramente los míos, me voy calmando de a poco, conozco esa mirada como si siempre me hubiese acompañado, cada vez que me miraba al espejo, cada vez que me tomaba una fotografía, o cuando me miraba en una posa.  Soy tu muerte, me dice casi arrastrando las palabras con una voz delgada pero firme, vengo a buscarte querido mio. Algo en mi se enciende como un interruptor, y siento luego de tanto tiempo, siento y es miedo, caigo desmallado sobre la mini laguna que se formo en el piso de mi pieza con mi te de esos chinos que son para aliviar un dolor cualquiera.
Morí? pregunto al aire pero nadie responde, los reflejos del día ya se asoman por las cortinas y atino a mirar mis manos, mis pies y a palparme la cara con urgencia, estoy en mi pieza justo donde caí en la noche, se me es difícil recordar algo de porque
estaba ahí, como cuando uno se levanta y trata de recordar el sueño que a medida que mas tocas su puerta mas se va desvaneciendo en las telarañas de la mente recién
despierta. Hago mi día común y corriente.
En el metro distingo una silueta de negro vagamente familiar sentada a la orilla de una mujer con su bebe, así mismo me pasa a la hora del almuerzo al comer solo en el patio comidas del mall y mientras voy caminando por una calle cualquiera,
siento la presencia de figura oscura y familiar pero no se de donde, camino cada vez mas rápido a mi casa paso por paso, gente anónima por gente anónima.
Llego a mi casa me hago mi te como de costumbre, esta vez ese que decía "contra la psicosis de que una sombra te sigue", no mentira, solo es un te de manzanilla pero te gustaría
que existiera no?, me siento en la mesita pelada de mi departamento, cuando de pronto escucho
Algo salio mal querido mio, algo dentro del contrato no salio como esperaba y eso que llevo planeando esto desde que naciste!
Miro incrédulo que la voz venia de la mujer pálida y de negro, solo atino a preguntar quien era
Soy tu muerte, si, tu muerte, cada cual tiene la suya, así como yo soy la tuya, tu vecino tiene a la suya y así, somos independientes, tenemos sindicato sabes? el sindi
cato de las muertes unidas, no nos vengas a tachar de comunistas ahora eh? una risa rapidita salio de entre sus labios.
Definitivamente el miedo me inundo, pero había algo en el fondo porque el miedo era un disfraz, como que algo salio mal?
si pues, algo salio mal ayer porque a esta misma hora debía llevarte al infinito y mas allá pero no, te quedaste acá y solo te desmallaste, que hago ahora? la única misión en mi no-vida
era el de entregarte a las puertitas del mas allá, pero la única puertita que fui capaz de llevarte fue a las de un sueño en el piso de tu pieza, te falle como muerte
querido mio y lo siento.
Pero espera me da lo mismo morir hoy, morir mañana, podemos esperar si quieres... un te?
Espera no tienes miedo? no estas asustado? tu corazón no late rápidamente bombeando sangre para salir corriendo?
No
De pronto mi muerte se levanta de golpe no sin avisarme que si quiere un te, uno para cuando uno acaba de fallar en la única misión de su no vida, pero le di uno de menta
no tenia de ese que me pidió, no se dio cuenta al parecer.
Ese es el problema, no tienes vida, ni una, ni siquiera tienes ganas de suicidarte! todo venia mal, si, nunca te habías enamorado, nunca habías soñado aparte de los sueños que
tenían para ti tus seres queridos, que lamentable, que lamentable, no puedes morir sin vivir como no te pueden matar cuando estas muerto y a mi que me estaban esperando en el cielo de las muertes por haber realizado mi encargo...que pena.
Así que te da lo mismo morir querido mio?
Así es, pero tampoco soy un suicida...querida mía.
La tarde paso hablando de cualquier cosa, con mi muerte, el sentimiento de miedo que disfrazaba ese sentimiento de fondo se fue deslizando hasta dejar solo el sentimiento de fondo, no savia que era.
Las visitas de mi muerte se fueron haciendo regulares, la mayoría de los días iba y me pedía un te, algunos días no iba y admito, me sentía solo, de cuando en cuando había días en los que no iba, 
quien sabe quizás iba al mall de las muertes.
No se como pero me fui enamorando de mi propia muerte poco a poco, y ella igual, ya no nos podíamos despegar, todos los días tomábamos un te juntos  a ella le dejo de importar la hora de mi partida y se empezó a preocupar 
por ella misma, ahora hasta se peinaba ese pelo negro que antes llevaba enmarañado y me acompañaba al trabajo, algo en mi empezó a sentirse vivo, una gotita del elixir del animo de vivir, y siguió naciendo, 
mi muerte, se empezó a preocupar, me decía que no me enamorara de ella pero era demasiado tarde, demasiado tarde para los dos, las muertes no se pueden enamorar porque el amar te hace sentir vivo, y yo obtuve lo único que me impedía morir, las ganas de vivir, mi muerte colapso, porque se sintió viva al amarme, y yo morí con ella, pero no porque ella me haya llevado consigo, morí porque no podía vivir sin mi muerte 
me había enamorado de mi propia muerte, ahora estoy aquí en el ultimo piso de un edificio, buscándola, buscando a mi muerte que extraño tanto.

 

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