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5 min
Una noche con Insomnio.
Suspense |
23.02.15
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Sinopsis

Dormir, algo tan simple, pero ¿Qué ocurre cuando la tarea más simple para el ser humano, se ha convertido en un lo más aterrador para otro? Lo llaman “Insomnio”. Ese maldito. Poco a poco te domina. Te esclaviza. Innumerables veces has perdido contra él. Pero, lo peor de todo, es lo que ocurre mientras lo tienes de visita alguna noche. Tu mente se transforma en tu enemiga más poderosa. Hace que puedas ver algo; que no está allí realmente, ver, sentir cosas que no son reales. O es lo que creemos… Te has repetido más de una vez que no es real. Pero cada día se vuelve más y más real para ti. Sollozas y ruegas que no se repita otra noche. Pero nadie tiene la seguridad de ello. Solo intentas sobrevivir. Si llegas a la mañana sabrás que has sobrevivido, le ganaste. Al menos por ahora…

Durmiendo, plácidamente. De pronto te despiertas, miras a tú alrededor, ves todo obscuro, la puerta entreabierta, y a tu mascota durmiendo a los pies de tu cama.

Tratas de volver a conciliar el sueño pero es imposible. Algo te mantiene despierta contra tu voluntad. Piensas una y otra vez “maldito Insomnio, déjame dormir”.

Al principio eres fuerte, pero cariño, eso se va debilitando cada minuto, la ansiedad comienza a dominarte, te mueves inquieta en tu cama pensando, ¡Porque diablos no puedo dormir! Pateas sin querer a tu mascota, quien se ha quedado contigo toda la noche.

Agradeces no estar sola. Pero ves como ella duerme, el golpe no fue nada, no se despertó, sientes una envidia interminable. Pero también un miedo profundo.

Piensas.

¿Qué tal si no… está viva?

Te invade la curiosidad decides sentarte en tu cama y acariciarla, su pelo es tan suave y en medio de las caricias la escuchas ronronear.

Piensas que exageraste un poco las cosas.  Y que será mejor distraerte.

Decides levantarte para buscar tu mp3 y tus auriculares, la música siempre fue un gran consuelo en las noches de insomnio.

Pero, antes de hacerlo, intentas ver el piso, pero la oscuridad, cariño, es demasiado densa. Comienzas a imaginar cosas.

Sueñas despierta. Pero aprendiste a la fuerza, que no todos los sueños son lindos.

Pisas el suelo, sientes un frio recorrer por todo tu cuerpo. Al incorporarte puedes sentir una respiración en tus tobillos, bajas la mirada lentamente hacia el suelo. El miedo te invade. Al momento de llegar a tu tobillos ves lo que parece ser tu gatita que esta acostada en el suelo. Vuelves a respirar, esta vez, más calmada.

Pero, entonces te acuerdas; la habías acariciado… cuando ella estaba en el borde de tu cama, dormida profundamente.

Con mucho cuidado miras hacia tu cama para ver una cosa, ahora amorfa, que poco a poco se incorpora. Y gritas cuando “eso” se te lanza encima.

Te desesperas, pero vuelves a la realidad, acostada en tu cama, con las sabanas cubriendo tu cabeza. Agradeces que solo sea uno de tus pensamientos pasajeros.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya? No tienes ni idea. Esperabas que como te ha pasado reiteradas veces, pudieras adquirir el poder de medir el tiempo, pero es imposible y ríes ante la idea de tener un súper poder y que este sea un tanto patético.

Pero vaya que te serviría en estos momentos.

Pasan los minutos y te cuesta reunir las fuerzas necesarias para llegar al mp3, pero te animas pisas el suelo, y vas lo más rápido posible, con cuidado para no hacer ruido. Lo agarras entre tus manos temblorosas. Y alumbras a toda la habitación. Este todo normal. Nada fuera de su lugar, ríes ante los pensamientos que tuviste antes.

Vuelves a tu cama. Y te recuestas, te tapas. Miras la hora las 2:13, y comienzas a escuchar música. El tiempo pasa rápido cuando uno se olvida de todo.

Vuelves a mirar el reloj del aparato, y ves las 3:34 de la mañana. Más de una hora y todavía sigues sin conciliar el sueño, te cansas de escuchar música y lo dejas a un lado de tu cama. Intentas cerrar tus ojos pero algo te molesta. Tratas de ignorarlo.

La curiosidad te mata, abres los ojos a cada momento, sientes la mirada de alguien pero al abrir los ojos, te das cuenta que no hay nadie allí más que tú y  tu gata.

Te das vuelta, miras hacia la pared, ahora. Buena técnica, mirar la pared y darle la espalda a lo que sea que halla en la oscuridad.

Estas así por unos minutos, y entonces sientes un cosquilleo en tu espalda. Te alarmas pero intentas hacerte la dormida. Como cuando de niña cerrabas los ojos, en esos momentos el mundo desaparecía, te creías invisible.

Lo sigues sintiendo, entonces te mueves un poco, para que se aleje. A lo mejor solo era un mosquito.

Ya no sientes nada. Te alivias. Te calmas y lo sientes, de nuevo, pero esta vez en el hombro.

No puedes más y te volteas con los ojos bien abiertos.

No hay nada.

Solo oscuridad.

Alumbras, con el mp3 toda la habitación, nada.

Detienes la luz frente a tu espejo.

Comienzas a visualizar algo saliendo de allí, miras bien parece una mano…

Te entra el pánico. Pero decides ver que es, te acercas cada vez más y más…

Logras visualizar tu campera, la forma que tiene parecía una mano.

Sonríes al saber que solo es tu imaginación jugándote una mala pasada.

Vuelves a colocarte tus auriculares y escuchas música.

Pasa el tiempo…

¿Qué hora es? Son las 6:54, no has podido dormir nada. Calculas cuanto tiempo dormirás si te durmieras a las 7:00.

<<Dos horas, está bien>> piensas dándote ánimos para conciliar el sueño, como si pensar las horas, automáticamente te haga dormir. Pero no es así. Sabes que no es así.

Ya has escuchado toda la música que podías, ya te duelen tus oídos y  decides hacer un último intento. Pero antes miras todo el lugar. Asegurándote de que no haya nada allí. Cierras los ojos. Lentamente, y antes de cerrarlos completamente puedes ver como una sombra se posa en tu puerta y te saluda.

La puerta hace un chillido cuando esta sale, y del miedo; caes en un profundo sueño.

Te despiertan tus padres a las 9 de la mañana.

Abres los ojos, y todo está rodeado de luz, puedes estar tranquila.

Sobreviviste una noche más.

Te levantas y le pides a Dios que la noche siguiente no te suceda lo mismo…

Quizá, para asegúrate, iras a robarle las pastillas para dormir de tus padres…

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    Lo que encontramos en esa página nos sorprende y asusta muchas veces...

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    Dormir, algo tan simple, pero ¿Qué ocurre cuando la tarea más simple para el ser humano, se ha convertido en un lo más aterrador para otro? Lo llaman “Insomnio”. Ese maldito. Poco a poco te domina. Te esclaviza. Innumerables veces has perdido contra él. Pero, lo peor de todo, es lo que ocurre mientras lo tienes de visita alguna noche. Tu mente se transforma en tu enemiga más poderosa. Hace que puedas ver algo; que no está allí realmente, ver, sentir cosas que no son reales. O es lo que creemos… Te has repetido más de una vez que no es real. Pero cada día se vuelve más y más real para ti. Sollozas y ruegas que no se repita otra noche. Pero nadie tiene la seguridad de ello. Solo intentas sobrevivir. Si llegas a la mañana sabrás que has sobrevivido, le ganaste. Al menos por ahora…

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