cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

14 min
ÚNICO EN TU ESPECIE: PRUEBA DE SUPERVIVENCIA
Ciencia Ficción |
05.02.14
  • 4
  • 4
  • 2014
Sinopsis

“No caigas ni ante el miedo, ni ante el dolor, ni ante la soledad... Debes ser capaz de enfrentarte al destino... ¿Acaso él, decide por ti?..”

“ ¿Dónde... dónde estoy?... ¿ Qué esta pasando...? ¿ Por qué... por qué no soy capaz de percibir, de sentir nada? ¿ Qué es... es... esta oscuridad? ¿ Cuál... que...? ¿ Quién... quién... demonios... soy?  

 

La negrura que se arremolina en torno a tu mente, desaparece. Abres los ojos y los débiles rayos de un sol que apenas calienta, un sol que no emana casi vida, te obligan a forzar la mirada. Empiezas a respirar con dificultad y la sangre se te concentra en la garganta. El corazón empieza a latir sin pausa, alocadamente y parece que se te va salir del pecho o estallar sin remedio. Todavía confuso y perdido alzas la vista. Lo que ves a tu alrededor hace que comiences a toser con fuerza y te encoges de dolor. No puede ser verdad. No es real. Una ciudad destruida se encuentra metros más lejos, una ciudad que está reducida a polvo y cenizas en su mayor parte. En el suelo predomina una masa oscura que tapa la tierra muerta. Junto a ti ves charcos de sangre y de un líquido negro muy extraño. Todo lo que hay en un área de muchos metros son esas manchas rojas y negras y profundos agujeros sin fondo. No hay agua, ni alimento, ni vida... Sencillamente no hay nada. Unas lágrimas caen por tus mejillas, a pesar de querer retenerlas. Quieres no haber comprendido, pero la verdad es demasiado evidente, demasiado real... Lleno de impotencia, sin ni siquiera recordar tu nombre, gritas, gritas con fuerza, un grito sonoro que hace temblar el cielo y la tierra, un grito que crea una onda sónica tan potente que incluso tu propio cuerpo tiembla. Después silencio. Te muerdes el labio inferior y te tragas las lágrimas amargas. Si al menos...

De repente sientes que te vigilan, una presencia turbadora y desconocida. No sientes miedo, ya que crees que solo te lo imaginas. Sin embargo, al oír unos movimientos y una voz desconocida e ininteligible muy cerca de ti, te pones alerta. Entonces la criatura se abalanza sobre ti. Apenas tienes un segundo para reaccionar. Te levantas, buscas algo entre tus ropas y te encaras con tu enemigo.

El disparo truena por todo el lugar. Con despreció ves como un ser casi etéreo pero material, con un aspecto humanoide pero demasiado perfecto para ser uno, se queda petrificado y, antes de poder emitir ningún tipo de sonido, escupe un liquido negro y se desploma. Bajas la pistola y de una patada alejas el cadáver de tu lado. En ese instante, de la nada se hacen visibles ante tu mirada centenares de criaturas iguales que, airadas, dejan de lado su aspecto angelical y mostrándote una hilera de afilados dientes brillantes se convierten en demonios dispuestos a acabar contigo. Lo que desconocen es que estás preparado. Con un movimiento rápido, saltas a un lado y sacas de uno de tus bolsillos diez micro-cañones, una especie de látigo láser y dos pequeñas ametralladoras. Aprietas el gatillo cuando la primera bestia está a escasos centímetros de donde te encuentras. La bala atraviesa su cuerpo casi invisible y el suelo se tiñe de negro. En pos de su compañero aparecen treinta más que, furiosos, estiran sus tentáculos e intentan atraparte. Saltas antes de que te alcancen y cargas los cañones que emiten un destello rojizo y se calientan. Las bestias lanzan de su boca, todas a la vez, una sustancia blanca que va cogiendo forma de cuchilla conforme se acerca donde te encuentras. Con rapidez abres el látigo láser en su totalidad y comienzas a girar amputando los tentáculos olvidados en el suelo. Las bestias gimen de dolor, momento que no desaprovechas para disparar con la pistola. Varios de los tiros acaban con varios seres que caen muertos en un charco negro. Todavía en el aire, tras la pirueta que has dado, agitas los cañones y un potente rayo de energía estalla contra las cuchillas viscosas destruyéndolas. Enojados, los seres que todavía están ocultos, se lanzan a bocajarro sobre ti, justo cuando vas a tocar el suelo. Con un movimiento magistral esquivas a uno de ellos que muere por el impacto al igual que muchos que no han acertado en el objetivo. Agarras con fuerza las dos ametralladoras y comienzas a disparar. El sonido de las balas es lo único que se oye y lo seres no son capaces de reaccionar. Unos cuantos mueren en el aire o al caer desde la altura. Otros salpican con su sangre tu rostro y otros llegan a rozarte pero sin causarte daño alguno. No tardas en eliminar a casi todos que no esperaban encontrarse con un rival así. Los pocos que quedan en píe se juntan y empiezan a escupir fuego a gran velocidad. Por poco eres alcanzado por una bola candente, mas consigues agacharte a tiempo. A modo de respuesta empiezas a rodar y a disparar con la pistola. Todos excepto dos son abatidos por las balas, y estos intentan eliminarte lanzando bolas ardientes más grandes y peligrosas. Una de las primeras te acierta en la pierna y te obliga a soltar la pistola que se desintegra por el calor de la segunda bola de fuego. Haciendo de tripas corazón coges las ametralladoras y les vuelas la cabeza a los dos monstruos. Sus cuerpos estallan y la hierba se mancha de negro.

Un incomodo silencio rodea la atmósfera a tu alrededor. Un suave viento presagia que no te encuentras solo. Algo nuevo se avecina, algo mucho más maligno que lo anterior. Observas cómo el ambiente cambia de pronto, bruscamente, y cómo en el cielo las nubes lo cubren todo. Entonces ,de las copas de los árboles saltan unos seres diferentes a los anteriores de cuerpo lila y de aspecto atroz. Con fiereza se lanzan sobre ti, en ademán de destrozarte. Con mal disimulado odio te miran y te analizan mientras la distancia que os separa mengua cada vez más. Colocas tu cuerpo en posición de desafío: las piernas separadas y los brazos extendidos horizontalmente. Ladeas la cabeza y relajas el cuello en el que se puede apreciar una quemadura reciente, una marca que te quema y no te permite pensar con claridad. Tratas de olvidar el dolor. Ya llegan. Con maestría giras y levantas una finísima nube de polvo lo suficientemente densa como para percibir la fuerza con la que los primeros seres golpean el aire en busca de tu pecho y lo suficientemente efímera como para no dañar tus propios ojos y hacerte perder campo de visión. Calculas mentalmente la potencia de cada uno de los puños que tratan de dañarte; sin mucho esfuerzo alzas la rodilla y permites que cuatro puños lila impacten en ella. Ninguno te causa un daño lacerante o alguna rotura, simplemente presionan el punto de tu rodilla que han golpeado inmovilizándote, esperando a que relajes la pierna para poder destrozártela. “ Malditos... Estos cabrones inteligentes... Piensan y reflexionan... No son como los de antes...” piensas. Con consternación descubres que otros cuatro ,a una distancia prudente, se preparan para escupir unas púas afiladas y punzantes que se están formando en su boca. Maldices por lo bajo. Solo tienes dos opciones: dejar que los cuatro puños te rompan la pierna y quedarte cojo o exponerte a las agujas de los otros cuatro esperando que confundan a sus compañeros o que, si te alcanzan, no sufras las afiladas puntas en zonas vítales. En ambos casos no hay escapatoria. Reprimes un gemido. Tu pierna se está durmiendo en esa postura y la marca del cuello te duele más que antes. No sabes qué hacer y los seres a los lados se disponen a atacar. No te queda otra. Tienes que arriesgarte. Te muerdes el labio con fuerza y saboreas el sabor de tu propia sangre. Justo en ese momento escuchas el silbido de las púas surcando el aire. Se te acelera el corazón cuando coges impulso y escupes tu sangre contra los ojos de dos de las bestias, las dos que aprietan su puño con más fuerza contra tu rodilla. Una de ellas se mueve a un lado y relaja el puño pero la otra recibe el impacto en los ojos retirando su mano y la presión. Apenas dos segundos antes de que tu cuerpo sea golpeado por las afiladas cuchillas que surcan el cielo, retiras la pierna , un tanto dolorida pero no inutilizada, y saltas hacia atrás . La mayoría de las púas atraviesan el suelo y algunas se clavan en los brazos de los seres lilas que ,molestos, se las arrancan al instante. Más de un par de ellas te pinchan en el tobillo, a la altura del hombro y cerca de las nalgas, mas no te dañan gravemente. Logras caer al suelo de pie y no esperas a sacar las ametralladoras. Tres de las criaturas reciben el impacto y se desintegran, cuatro pierden alguno de sus miembros y las restantes salen ilesas. Sin tiempo para celebraciones cargas las armas de nuevo. Las bestias, consumidas por la ira, se elevan en el aire y crean en la palma de las manos esferas negras, como microagujeros negros que empiezan a tragarse el oxígeno del lugar. Tu cuerpo, atraído por esa fuerza, se levanta del suelo. Te sientes como un muñeco, un títere sin cuerdas. Es imposible resistirse. De repente un relámpago rojizo, que aparece de la nada, crea un enorme cráter en el paraje sin vida y una onda expansiva que empuja a los seres hacia atrás descontrolando las esferas negras; al momento el oxígeno desaparece y empiezas a ahogarte. Otro rayo golpea el suelo y miles de rocas se elevan hacía los agujeros negros que tragan y tragan sin control. Tú, viajero sin rumbo en un firmamento sin vida, sientes cómo la fuerza de succión se congela y como la fuerza gravitatoria te empuja con violencia contra el suelo. Mareado, sabes que la caída es mortal y deseas que pronto llegue. A punto de estamparte contra el suelo, una nueva fuerza, te eleva. Las nauseas llegan y crees que todo es una pesadilla. Notas que algo tira de ti hacia arriba donde una sombra enorme iluminada por unas luces rojas te espera. Es algo increíble, como un castillo en el aire. Extiendes las manos e intentas rozarlo, algo de ese lugar te atrae con fuerza. Entonces la fuerza desaparece.

De nuevo te ves a merced de la gravedad. Esta vez, sin embargo, más sutilmente; ruedas por la tierra y acabas metros más lejos del punto de aterrizaje. Toses. Te duelen la cabeza y el cuello. Por suerte no ni hay rastro de los seres lilas, ni del palacio aéreo, ni de ninguna fuerza invisible. Parece que estas a salvo. Agotado y lleno de polvo te incorporas con dificultad. Quieres sonreír. Pero... de pronto una mano blanca te golpea y te tumba. Sientes un dolor lacerante en el pecho y un hilo de sangre mancha la mano blanca que te sujeta del cuello y te impide respirar. Miras a la cara a tu captor. Es más grande que los seres anteriores, más blanco y quizás más horriblemente perfecto, bello... Como un ángel exterminador. La bestia te mira y sus ojos se agrandan. Al instante sientes cómo algo se adentra en tu cabeza. Sientes cómo la cabeza empieza a darte vueltas y vueltas... Algo en tu interior muere, algo muy profundo. Rápidamente las células de tu cerebro comienzan a desaparecer, a morir, como si jamás hubieran existido. Te llevas una mano a la frente y tratas de parar el proceso. Imposible. No puedes hacer nada ante la mirada mortal de aquel ser que parece la criatura más jovial, hermosa y cristalina pero que es la peor de las pesadillas. Crees que vas a morir, te falta el aire y tu mente está demasiado dañada como para procesar las ideas correctamente. Mil imágenes, fotos que se esconden en un manto de neblina, rodean tu mente y tu corazón. Se tratan de fotografías de una vida pasada en la que la tierra es un paraje repleto de armonía y de felicidad, imágenes que se las lleva el viento; rostros y lugares que jamás volverás a sentir cerca. Y tu eres el último, la persona que debe guardar las experiencias de una especie que nunca más volverá a ver la luz del día. Por esa razón no puedes dejarte morir y perderte en la nada, como aquellos otros que amabas y sigues amando. En un último esfuerzo por cumplir tu misión, con la mano con la que no te agarras la cabeza buscas algo entre tu ropa, algo con lo que los ojos del enemigo se apagaran para siempre. Mientras tanto el monstruo abre la boca y el aspecto de celeste desaparece para dejar paso a la peor de las visones que, tras emitir un sonido gutural, intenta morderte en el cuello. Sus colmillos se paran a escasos centímetros de tu yugular. La criatura pone los ojos vidriosos y se convulsiona repetidas veces. Luego la vida le abandona y logras apartar su enorme cuerpo de encima de ti.

Todavía tumbado en el suelo, alcanzas la daga láser que la bestia tiene clavada en el corazón. Se te escapa de las manos y se clava en la tierra yerma. Agotado y sabiendo que todo eso es tan solo el principio de una invasión, piensas en la tierra como la conocías. El corazón se te encoge. Todavía no eres capaz de asimilarlo. A tu cerebro vuelven trocitos de los recuerdos que creías perdidos, pequeños rompecabezas que intentan hacerte creer. Te levantas y miras la llegada de la noche, una noche más oscura que ninguna otra. Entonces descubres que estás presenciando un eclipse lunar. Suspiras profundamente. Tu corazón vuelve a latir con normalidad feliz por salvar momentos e imágenes únicas. Sin embargo, acabas de darte cuenta de una cosa, una cosa tan real como estremecedora. Acabas de comprender que eres el único humano que verá el eclipse, que eres el único testigo de ese suceso, que ningún otro más que tú lo verá y que no podrás contárselo a nadie. Cuando tu sollozo rasga el firmamento te prometes honrar su memoria. En el fondo la soledad y las tristeza aporrean tu puerta con fuerza: “Estás solo. Solo. Para siempre.”

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Muchas gracias VIMARA. Sí tienes razón. Aquí poca cosa jaja. Descuida que la fantasía es un terreno en el que me siento muy cómodo escribiendo. Saludos.
    Como consumidor de ciencia ficción clásica me parece que has sabido captar la esencia y diría que ha sido un relato genial. Incluso más desarrollado serviría para una película de serie b, pero lamento decirte que ni españa ni el país vasco son lugares adecuados para esa idea. Si fueses estadounidense otro gallo podría cantar. jaja. Espero poder leer más cosas tuyas de cf o de fantasía. Propicios días/noches.
    Muchas gracias por la valoración. La verdad, es que me centré mucho es la escena de la pelea, y sí, quería darle cierto toque de videojuego.
    Relato desesperanzador con tintes de videojuego, acaso la batalla ocupa demasiado espacio para llegar a la conclusión final.
  • Entonces...el bosque tuve que pagar las consecuencias.

    Una carta cuyo contenido supone un antes y un después.

    Nunca se sabe lo que se puede llegar a escuchar a través de las paredes.

    Un accidente y dos historias.

    Relato hermano gemelo de "Rutina y agresividad", relato mio anterior a este.

    Hay lugares, a los que una vez dejados atrás, es mejor no regresar.

    La tormenta, el demonio de los cielos.

    Lo que puede pasar en una noche...

    Llegaba el final y él solo sentía frío.

    Él esperaba a las puertas del cine cuando empezó a nevar.

  • 41
  • 4.44
  • 433

A mis 18 años llevo toda mi vida escribiendo. Amante de la escritura, de la lectura, de la música y de la natación. Estudiante de derecho e ingenuo y soñador por naturaleza. También clarinestista, pianista y guitarrista.

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta