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2 min
Venganza
Varios |
02.11.14
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  • 1020
Sinopsis

 

Las moscas revoloteaban ajenas a la macabra escena que sucedía bajo sus alas. Su zumbido se detuvo, atrapadas por la pegajosa seda de una araña que seguía tejiendo su trampa mortal.

Encendí un cigarro y la primera bocanada que exhalé se mezcló con el humo que se desvanecía lentamente tras el tiroteo.Tres agujeros en la cabeza dibujaban un triángulo sangriento, la venganza incrustada en la frente del gordo que permanecía con los ojos abiertos, incrédulo ante su propia muerte. El pequeño despacho desprendía un hedor insoportable. El sudor que había dejado de herencia aquel hombre rollizo y el aliento de su muerte viciaban la estancia conformando un denso ambiente, casi sólido, provocándome unas arcadas que reprimí para mis adentros. Registré los cajones sin saber con seguridad que buscaba. Aparté a un lado el brazo relajado del gordo que impedía acceder a la supuesta información confidencial, la que me tenía que haber proporcionado antes de los disparos.

Anotaciones telefónicas, albaranes, facturas, pañuelos de papel usados. Nada importante.

Era uno de los jefes para los que había trabajado mi mujer y con el que, tras una dolorosa discusión, confesó haber mantenido relaciones sexuales. Pero no había ido por un ajuste de cuentas personal, tenía un objetivo y había fracasado. Cierto es que cuando mencionó el coño de mi mujer me encendí y no le di opción a que me proporcionara la información buscada.

Lancé la colilla encendida a la papelera y maldije mi mala suerte, ¿quién me iba a pagar por un trabajo no finalizado?.

La papelera empezó a arder mientras abandonaba el despacho. ¡El infierno te espera hijo de puta!, murmuré en voz baja.

La araña se relamió al ver sus presas tostadas sin intuir que ella moriría también abrasada, condenada por la lujuria de una mujer que jamás había visto.

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